miércoles, 24 de abril de 2013

Fernando Garrido
HISTORIA DE LAS CLASES TRABAJADORAS
Edición original: 1870
Madrid, 1971, Zero.


“Difícilmente en las naciones civilizadas se encontrará una en que la justicia criminal esté peor organizada y la represión del crimen sea más arbitraria que en España: baste decir que los agentes del poder civil arrestan todos los años de 40 a 50.000 personas por sospechas de criminalidad, de las cuales alrededor de 30.000 son, después de sufrir vejámenes y perjuicios, puestas en libertad como inocentes. ¿Cómo han de ser representantes e intérpretes fieles de la justicia los que tales injusticias cometen? ¿Y qué justicia es esta que atropella y maltrata, perjudicándoles en sus intereses y personas, a dos inocentes por cada culpable?
(…)
   Digno es de notarse también que, según los documentos oficiales, la gran mayoría de los condenados no saben leer ni escribir.
   Condenando al pueblo a la miseria y a la ignorancia, hay que gastar en jueces, carceleros, verdugos, cárceles y presidios, ejércitos y Policía de todos colores y cataduras, para que obliguen a obedecer las leyes a las grandes masas productoras y para que castiguen a los que las infringen, y esta fuerza brutal de que disponen influye en que se hagan leyes injustas, que pesan casi exclusivamente sobre las clases trabajadoras.” (volumen 3; p. 241)

lunes, 22 de abril de 2013

Luciano G. Egido
CUENTOS DEL LEJANO OESTE
Barcelona, 2003, Tusquets.


“Antes de trasladarlo a un pueblo de la provincia de Zamora, don Manuel Bueno, nuestro cura párroco, no creía en Dios; pero les hacía creer a sus feligreses que creía para no desesperarlos más de lo que estaban. Sus feligreses tampoco creían; pero le hacían ver que creían para que él creyera que lo necesitaban.” (p. 51) 
[La cita pertenece al cuento titulado Fe, esperanza y caridad.]

<<Padre, me acuso de acostarme con usted.>> Al otro lado de la rejilla del confesionario se oyó un rebullir de reglas y contrariedades. <<¿Te arrepientes, hija?>> <<Sí, padre.>> <<Pero ¿te arrepientes de verdad? Ya sabes que Dios Nuestro Señor lo ve todo y a Él no puedes engañarle como a mí.>> <<Sí, padre.>> <<Piénsatelo bien antes de decirlo.>> <<Sí, padre.>> En la oscuridad del confesionario se ahogaron unos resoplidos de resignación. <<Ego te absolvo a pecatis tuis y no te olvides de volver la semana que viene.>>” (p. 63) 
[La cita pertenece al cuento titulado Confesión.]

“Su primer no lo pronunció a los dos años, con una seguridad y una terquedad suicidas. Desde entonces el no se le hizo habitual en la boca, con una inverosímil fidelidad a sí mismo que no se concedió un solo fallo. Les dijo no a los padres, a la familia, a los amigos, a la escuela, al pueblo, a la religión, al trabajo, al amor, a la patria, a la guerra, a la memoria, al porvenir, por supuesto a los hijos, a la esperanza, a la resignación y al dolor. Un día se encontró a la muerte y también se le enfrentó con un no contundente; pero no le sirvió de nada, con gran sorpresa por su parte.” (p. 65) 
[La cita pertenece al cuento titulado Genio y figura.]

domingo, 21 de abril de 2013


Anatole France
EL PROCURADOR DE JUDEA
Zaragoza, 2010, Contraseña.


“–¡Blandura con los judíos! –exclamó Poncio Pilatos–. Por más que hayas vivido en su tierra, conoces mal a esos enemigos del género humano. Orgullosos y rastreros al tiempo, suman a una cobardía ignominiosa una obstinación invencible, y se les hacen gravosos tanto al amor cuanto al odio.” (p. 29)

“–Es cuestión de gran trascendencia –dijo Lamia– el saber si debemos hacer felices a los hombres a pesar suyo.” (p. 36)

"–¡Bailan con tanta languidez las mujeres de Siria! Conocí a una judía de Jerusalén que, en un tugurio, a la luz de una lamparita humeante, encima de una alfombra de mala muerte, bailaba alzando los brazos para tocar los címbalos. Metiendo la cintura hacia dentro, echando hacia atrás la cabeza como si le tirase de ella la abundante cabellera pelirroja, con la mirada colmada de voluptuosidad, ardiente, lánguida, flexible, habría hecho palidecer de envidia a la mismísima Cleopatra. Me gustaban sus danzas bárbaras, su canto algo ronco y, no obstante, tan dulce, su olor a incienso, el sueño a medias en que parecía vivir. Iba en pos de ella a todas partes. Me mezclaba con el mundo ruin de los soldados, de los saltimbanquis y de los publicanos que la rodeaban. Un día desapareció y no volví a verla. Estuve mucho tiempo buscándola por las callejas de mala fama y las tabernas. Costaba más desacostumbrarse de ella que del vino griego. Tras unos meses de haberla perdido, me enteré por casualidad de que se había sumado a una tropa pequeña de hombres y mujeres que seguían a un joven taumaturgo galileo que se hacía llamar Jesús el Nazareo*; lo crucificaron por no sé qué delito. Poncio ¿te acuerdas de ese hombre?
   Poncio Pilato frunció el ceño y se llevó la mano a la frente como quien rebusca en la memoria. Luego, tras un momento de silencio, dijo en un murmullo:
–¿Jesús? ¿Jesús el Nazareo? No lo recuerdo.” (pp. 45-46)
[“Nazareo” significa “santo”.]

lunes, 15 de abril de 2013

Antonio Escohotado
HISTORIA GENERAL DE LAS DROGAS
Madrid, 1998, Espasa Calpe.


“A nadie parece asombrarle que la cruzada farmacológica haya sido puesta en marcha por un obispo anabaptista y algunos misioneros, ni que la reglamentación en vigor sobre psicofármacos sea elaborada en las comisarías y posteriormente asumida por la autoridad sanitaria, en vez de acontecer a la inversa.” (p. 25)

“Lícita o ilícita, toda sustancia capaz de modificar el ánimo altera la rutina psíquica, y rutina psíquica se confunde a menudo con cordura; vemos así que el abstemio acude puntualmente al psiquiatra para recibir camisas de fuerzas químicas -los decentes neurolépticos-, y la sobria dama a recibir como ansiolíticos unos toscos simulacros del opio. Sin embargo, no conozco catadores de vino que sean alcohólicos, ni gastrónomos que devoren hasta la indigestión. Lo común a ambos es convertir en arte propio una simple costumbre de otros.” (p. 1369)

“El experimento prohibicionista no ha conseguido disuadir a usuarios, limitar los puntos de venta o siquiera encarecer lo ilícito. Pero ha logrado espesar la bruma que rodea a cada composición, y por eso mismo ha acabado siendo el principal aliado de su aparente adversario, el traficante desaprensivo.” (p. 1388)

domingo, 14 de abril de 2013

Rosa Montero
AMANTES Y ENEMIGOS
Madrid, 1998, Santillana.


“El sexo con él era como viajar al infinito; o como intuir súbitamente la explicación del mundo.” (p. 50)
[La cita pertenece al cuento titulado Alma caníbal.]

“En esto consiste la vida justamente: en tener que decidir todo el tiempo entre un miedo u otro.” (p. 137)

“Vistos desde la otra orilla de la edad, desde la madurez de los ya cumplidos cuarenta años, todos los jóvenes se parecen entre sí, lo mismo que para un occidental todos los chinos son iguales.” (p. 139)
[Las citas pertenecen al cuento titulado Tarde en la noche.]

“Se puede vivir sin dinero, se puede vivir sin familia, se puede vivir sin amor, se puede vivir incluso sin vivir (esto es, viviendo una vidita miserable). Pero es imposible seguir adelante sin tener ensueños dentro de la cabeza. Sin que palpite en tu interior ni una pequeña idea ni se enciendan algunas fantasías por los rincones. No hay nada tan insoportable e inhumano como la ausencia total de imaginación.” (p. 195)
[La cita pertenece al cuento titulado Él.]

sábado, 6 de abril de 2013

James Ellroy
L. A. CONFIDENTIAL
Barcelona, 2008, Ediciones B.


"MICKEY COHEN REGRESA A LOS ÁNGELES:  
¿VUELVEN LOS MALOS BUENOS TIEMPOS?

   Fue el hampón más pintoresco que había visto la ciudad de Los Ángeles Caídos, hermano, y presenciar su número en el Mocambo o el Trocadero era como ver a papá Stradivarius tallar un violín con un tronco de árbol. Contaba chistes escritos por el bromista Davey Goldman, deslizaba gordos sobres a los recaudadores del Departamento del Sheriff y bailaba con su novia Audrey Anders u otras damas atractivas que visitaban el local. Las miradas escrutaban su mesa y las mujeres estudiaban sigilosamente a su principal guardaespaldas, Johnny Stompanato, preguntándose: <<¿De veras es tan grande?>> Aduladores, matones, segundones y bufones se acercaban a Mick para ser recompensados con bromas, palmaditas y unos billetes. Mick tenía debilidad por los niños lisiados, los perros perdidos, el Ejército de Salvación y la Convocatoria Judíos Unidos. También se dedicaba a las apuestas, la usura, el juego, la prostitución y la droga, y mataba unas doce personas al año. Nadie es perfecto, ¿verdad, hermano? Tú dejas tus uñas cortadas en el suelo del baño, Mickey manda gente en el tren nocturno a Ciudad Guadaña.” (p. 307)