sábado, 10 de octubre de 2026

Textos para la reflexión

Tengo el hábito de escribir en un cuaderno de notas los pasajes más interesantes de las obras que leo o releo. Son fragmentos difícilmente clasificables, tanto en naturaleza como en extensión, pero todos ellos tienen algo en común: invitan a reflexionar. A veces proceden de obras encomiables y a veces no. Mi tino (o desatino) al elegirlos se reduce a los pasajes mismos, pero nunca a la obra completa. Poco a poco, y si el tiempo me lo permite, iré introduciendo en el blog algunos de estos textos. Cuando me ha sido posible he consignado la página de procedencia de la cita, pero no siempre he mantenido tan saludable costumbre. Espero que os sean de utilidad.


Agustín Izquierdo Alberca
Richard P. Feynman
SEIS PIEZAS FÁCILES
Barcelona, 2022, Crítica.
 
 
 
“¿Qué entendemos por «comprender» algo? Imaginemos que esta serie complicada de objetos en movimiento que constituyen «el mundo» es algo parecido a una gran partida de ajedrez jugada por los dioses, y que nosotros somos observadores del juego. Nosotros no sabemos cuáles son las reglas del juego; todo lo que se nos permite hacer es observar las jugadas. Por supuesto, si observamos durante el tiempo suficiente podríamos llegar a captar finalmente algunas de las reglas. Las reglas del juego son lo que entendemos por física fundamental. No obstante, quizá ni siquiera conociendo todas las reglas seríamos capaces de entender por qué se ha hecho un movimiento particular en el juego, por la sencilla razón de que es demasiado complicado y nuestras mentes son limitadas. Si ustedes juegan al ajedrez sabrán que es fácil aprender todas las reglas y, pese a todo, es a menudo muy difícil seleccionar el mejor movimiento o entender por qué un jugador ha hecho la jugada que ha hecho. Así sucede en la naturaleza, sólo que mucho más; pero al menos podemos ser capaces de encontrar todas las reglas. Realmente no tenemos ahora todas las reglas. (De tanto en tanto sucede algo, como un enroque; que aún no entendemos.) Aparte de no conocer todas las reglas, lo que realmente podemos explicar en términos de dichas reglas es muy limitado, porque casi todas las situaciones son tan enormemente complicadas que no podemos seguir las jugadas utilizando las reglas, y mucho menos decir lo que va a suceder a continuación. Debemos, por lo tanto, limitarnos a la cuestión más básica de las reglas del juego. Si conocemos las reglas, consideramos que «entendemos» el mundo. 
(...)
Durante mucho tiempo tendremos una regla que trabaja de forma excelente en general, incluso si no podemos seguir los detalles, y luego podemos descubrir en algún momento una nueva regla. Desde el punto de vista de la física básica, los fenómenos más interesantes están por supuesto en los nuevos lugares, los lugares donde las reglas no funcionan, ¡no los lugares donde sí funcionan! Así es como descubrimos nuevas reglas.” (pp. 56-57)
[Las cursivas pertenecen al texto.]

Claude Lévi-Strauss
TRISTES TRÓPICOS (V)
Barcelona, 2017, Paidós.

 

“Y no obstante, hoy me siento muy obligado a reconocerlo: sin que me sienta cambiado, este amor a la montaña se va desprendiendo de mí como una ola que retrocede sobre la arena. Mis pensamientos son los mismos; es la montaña la que me deja. Alegrías iguales se me hacen menos sensibles por haberlas buscado durante demasiado tiempo y con demasiada intensidad. En estos itinerarios que a menudo he seguido, hasta la sorpresa se me ha hecho familiar; ya no trepo por los helechos y las rocas sino entre los fantasmas de mis recuerdos. Estos pierden doblemente su atractivo; primero, en razón de un desgaste que los ha despojado de toda novedad y, sobre todo, porque se obtiene un placer cada vez más entorpecido al precio de un esfuerzo que se acrecienta con los años. Envejezco, y nada me lo advierte más que este desgaste de los ángulos, antes vivos, de mis proyectos y de mis empresas. Aún soy capaz de repetirlos, pero ya no depende de mí que su cumplimiento me acarree la satisfacción que me habían procurado tan a menudo y tan fielmente.” (pp. 488-489)

John Barton
HISTORIA DE LA BIBLIA (III)
Barcelona, 2024, Ático de los Libros.

 

“En los comentarios rabínicos los pasajes de la Biblia se interpretan de manera fragmentaria, muchas veces sin tener en cuenta su contexto en las Escrituras; y, aunque hay muchos relatos en los midrasim (el plural de midrás, los comentarios judíos tradicionales sobre los libros bíblicos), estos suelen interpretarse como anécdotas individuales, no como parte de un marco narrativo general. Los relatos de las Escrituras se leen buscando lo que pueden enseñar acerca de la Torá, no por su contribución a ningún esquema teleológico de salvación o redención.” (p. 438)

Claude Lévi-Strauss
TRISTES TRÓPICOS (IV)
Barcelona, 2017, Paidós. 

 

“Cuando se rememoran los rasgos morales y psicológicos de diversos jefes nambiquara o cuando se trata de aprehender esos matices fugitivos de su personalidad (que escapan al análisis científico pero que reciben valor en el sentimiento intuitivo de la comunicación humana y en la experiencia de la amistad),uno se siente imperiosamente llevado a esta conclusión: hay jefes porque en todo grupo humano existen hombres que, a diferencia de sus compañeros, aman el prestigio por sí mismo, se sienten atraídos por las responsabilidades, y para quienes la carga de los asuntos públicos trae consigo su recompensa. Esas diferencias individuales son ciertamente desarrolladas y puestas en práctica por las diversas culturas en medida desigual. Pero su existencia en una sociedad tan poco animada por el espíritu competitivo como la sociedad nambiquara sugiere que su origen no es totalmente social. Más bien forman parte de esosmateriales psicológicos brutos por medio de los cuales toda sociedad se edifica. Los hombres no son todos parecidos, y aun en las tribus primitivas, que los sociólogos han considerado como aplastadas por una tradición todopoderosa, esas diferencias individuales son percibidas con tanta sutileza y explotadas con tanta aplicación como en nuestra civilización llamada «individualista».” (p. 441)
[Los nambiquara son una etnia indígena de Brasil.]

Zbigniew Brzezinski
EL GRAN TABLERO MUNDIAL
Barcelona, 1998, Paidós.

 

“Lo más problemático de todo fue la pérdida de Ucrania. La aparición de un Estado ucraniano independiente no sólo obligó a todos los rusos a replantearse la naturaleza de su propia identidad política y étnica sino que representó un revés geopolítico vital para el Estado ruso. El repudio de más de 300 años de historia imperial rusa significó la pérdida de una economía industrial y agrícola potencialmente rica y de 52 millones de personas lo suficientemente cercanas a los rusos desde el punto de vista étnico y religioso como para hacer de Rusia un verdadero Estado imperial, grande y seguro de sí mismo. La independencia de Ucrania privó también a Rusia de su posición dominante en el mar Negro, en el que Odesa había sido la principal puerta de acceso para Rusia al comercio con el Mediterráneo y con el mundo situado más allá de él.
   La pérdida de Ucrania fue muy grave desde el punto de vista geopolítico, ya que limitó drásticamente las opciones geoestratégicas de Rusia. Incluso sin los Estados bálticos y sin Polonia, una Rusia con Ucrania bajo control todavía podía aspirar al liderazgo de un activo imperio euroasiático en el que Moscú dominara a los no eslavos en el sur y en el sureste de la ex Unión Soviética. Pero sin Ucrania y sin sus 52 millones de primos eslavos, cualquier intento de Moscú de reconstruir el imperio ruso dejaría, con toda seguridad, a Rusia enredada, en solitario, en interminables conflictos con los pueblos no eslavos, que tenían nuevas inquietudes nacionales y religiosas. La guerra con Chechenia fue quizás el primero de esos casos.” (p. 99) 

 


John Barton
HISTORIA DE LA BIBLIA (II)
Barcelona, 2024, Ático de los Libros.

 

“La datación de los libros del Nuevo Testamento se ha comparado con una fila de borrachos que intentan sostenerse unos a otros sin tener una pared fija en la que apoyarse. Las únicas fechas sobre las que tenemos certeza son las de las cartas de Pablo, que debieron de escribirse entre las décadas del 40 y 60 d.C. Los otros libros fluctúan más. La Epístola de Santiago, por ejemplo, se considera una obra tardía, pseudónima, o bien una versión ligeramente cristianizada de un escrito judío más antiguo. La datación del Evangelio de Juan también es materia de debate. El consenso es que es posterior a los Evangelios sinópticos -Mateo, Marcos y Lucas-, independientemente de si su autor llegó a conocerlos; sin embargo, algunos investigadores piensan que es mucho más antiguo. Hechos, que es un documento crucial para establecer las fechas relativas de las epístolas paulinas, también suscita controversia: algunos especialistas lo consideran un testimonio temprano de la misión de la Iglesia durante sus primeros años y un registro auténtico de la labor evangelizadora de Pablo; otros, en cambio, lo ven como una ficción tardía que presenta un relato idealizado del cristianismo primitivo, y piensan que su autor miente al decir que acompañó a Pablo en sus viajes.” (p. 228)

Claude Lévi-Strauss
TRISTES TRÓPICOS (III)
Barcelona, 2017, Paidós.

 

“El conjunto de las costumbres de un pueblo es marcado siempre por un estilo; dichas costumbres forman sistemas. Estoy persuadido de que esos sistemas no existen en número ilimitado y de que las sociedades humanas, como los individuos —en sus juegos, sus sueños o sus delirios— jamás crean de manera absoluta sino que se limitan a elegir ciertas combinaciones en un repertorio ideal que resultaría posible reconstituir. Si se hiciera el inventario de todas las costumbres observadas, de todas aquellas imaginadas en los mitos así como de las evocadas en los juegos de los niños y de los adultos, de los sueños de los individuos sanos o enfermos y de las conductas psico-patológicas, se llegaría a una especie de tabla periódica como la de los elementos químicos, donde todas las costumbres reales o simplemente posibles aparecerían agrupadas en familias y donde nos bastaría reconocer aquellas que las sociedades han adoptado efectivamente.” (p. 243)

 

John Barton
HISTORIA DE LA BIBLIA (I)
Barcelona, 2024, Ático de los Libros.

 

“En primer lugar, se postula que debemos leer la Biblia con la expectativa de que lo que encontremos en ella sea verdad. Para algunos cristianos, esa verdad es literal e histórica, y en consecuencia consideran que todo lo que se afirma en el texto bíblico es fidedigno y exacto. Sin embargo, muchos de los cristianos que no están de acuerdo con esta idea también piensan que la Biblia ha de leerse como verdadera, no como falsa. En ocasiones, sostienen, la verdad que contiene no es de carácter factual, sino de naturaleza poética o simbólica. Este es el caso particular de los cristianos más liberales. No obstante, ni siquiera ellos contemplan la opción de insinuar que algo en la Biblia constituye un error. Aunque el autor de Génesis 1, 2 no refiera con exactitud el tiempo que tardó Dios en crear el universo, sigue siendo inaceptable decir que, con respecto a los hechos que describe, sencillamente estaba equivocado: tiene que haber algún plano en que lo que escribió sea cierto. Para algunos cristianos conservadores, los llamados creacionistas de la «Tierra joven», es importante creer que la cronología del Antiguo Testamento, según la cual la creación tuvo lugar hace apenas unos seis mil años, es verdadera. Esto ha producido, principalmente en Estados Unidos, el fenómeno de los parques temáticos bíblicos, en los que Adán y Eva caminan entre dinosaurios: el Museo de la Creación de Petersburg, Kentucky, es un buen ejemplo de ello.” (pp. 25-26)

Claude Lévi-Strauss
TRISTES TRÓPICOS (II)
Barcelona, 2017, Paidós.

 

“Mientras viajaba por las colinas de Chittagong, en la frontera birmana, con el hermano de un rajá local que había llegado a ser funcionario, me sorprendió ver la solicitud con la que me hacía cebar por sus servidores: al alba el palancha, o sea el «té en la cama» (si es que el término puede aplicarse a los elásticos pisos de bambú trenzado sobre los que dormíamos en las chozas indígenas), dos horas más tarde, un sólido breakfast, luego la comida del mediodía, a las cinco un té copioso y, finalmente, la cena. Todo eso en aldeas donde la población se alimentaba tan sólo dos veces por día con arroz y calabaza hervida, que los más ricos sazonaban con un poco de salsa de pescado fermentada. Resistí muy poco tiempo, tanto por razones fisiológicas como morales. Mi compañero, aristócrata budista, educado en un colegio angloindio y orgulloso de una genealogía que se remontaba a cuarenta y seis generaciones (se refería a su muy modesto «bungalow» llamándolo «mi palacio» pues en la escuela le habían enseñado que así se llamaba la morada de los príncipes), se mostraba estupefacto y hasta levemente ofendido frente a mi temperancia: Don't you take five times at day? No, yo no «tomaba» cinco veces por día, sobre todo en medio de gentes que se morían de hambre. De parte de este hombre, que nunca había visto a un blanco que no fuera inglés, las preguntas chisporroteaban: ¿qué se comía en Francia?, ¿cuál era la composición de las comidas?, ¿el intervalo que las separaba? Yo me esforzaba por informarle como lo haría un indígena concienzudo con la encuesta de un etnógrafo, y a cada una de mis palabras observaba el vuelco que se producía en su mente. Toda su concepción del mundo cambiaba: después de todo, un blanco podía también ser nada más que un hombre.” (p. 190)

viernes, 25 de septiembre de 2026

Alfonso Mañas
GLADIADORES, BESTIAS Y CONDENADOS (II)
Córdoba, 2024, Almuzara.

 

“Tan pronto un gladiador caía muerto a la arena tras ser degollado, por haber recibido el veredicto de iugula, varias personas se abalanzaban sobre su garganta abierta y comenzaban a chuparle la sangre.
   La escena puede parecernos imposible, incluso pese a tener en cuenta que ocurría en el anfiteatro, donde sabemos que casi todo era posible. No obstante, son varias las fuentes de la época que confirman que en efecto sucedía eso, explicando que la razón era bien sencilla.

AULO CORNELIO CELSO, De re medica, 3.23.7: «Algunos al beber la sangre caliente de un gladiador degollado se han curado de tal enfermedad. Miserable remedio que solo una enfermedad aún más miserable hace tolerable a quienes lo practican».

   La enfermedad a la que se refiere Aulo Cornelio Celso, autor del siglo I (murió hacia el año 50), es la epilepsia, en latín morbus comitialis (enfermedad de la asamblea), llamada así porque si alguien sufría un ataque de epilepsia en cualquier asamblea o reunión pública, ésta se interrumpía de inmediato, pues se consideraba un mal augurio.
(…)

   ¿Y por qué creían que la sangre de los gladiadores curaba la epilepsia?
   Sencillo. Pensaban que en la sangre iba la esencia de la persona, y como veían en los gladiadores a los paradigmas de la fuerza, la valentía y la virilidad, creían que todas esas cualidades pasaban a quien bebía su sangre (...)” (pp. 135-136)

[La expresión iugula, en latín, significa literalmente “¡degüellalo!”]

Claude Lévi-Strauss
TRISTES TRÓPICOS (I)
Barcelona, 2017, Paidós.

 

“Hubo quien maliciosamente definió a América como una tierra que pasó de la barbarie a la decadencia sin haber conocido la civilización. Con más acierto podría aplicarse la fórmula a las ciudades del Nuevo Mundo: pasan directamente de la lozanía a la decrepitud, pero nunca son antiguas. Una estudiante brasileña vino a mí llorando después de su primer viaje a Francia. París le había parecido sucia, con sus edificios ennegrecidos. La blancura y la limpieza eran los únicos criterios de que disponía para apreciar una ciudad. Las ciudades americanas, a diferencia de las de tipo monumental, jamás incitan a un paseo fuera del tiempo, ni conocen esa vida sin edad que caracteriza a las más bellas ciudades que han llegado a ser objeto de contemplación y de reflexión, y no tan sólo instrumentos de la función urbana. En las ciudades del Nuevo Mundo, ya sea Nueva York, Chicago o Sao Paulo (estas dos últimas se comparan muy a menudo), lo que impresiona no es la falta de vestigios; esta ausencia es un elemento de su significación. Al revés de esos turistas europeos que se enfurruñan porque no pueden agregar otra catedral del siglo XIII a su catálogo, me alegra adaptarme a un sistema sin dimensión temporal para interpretar una forma diferente de civilización. Pero caigo en el error inverso: ya que estas ciudades son nuevas, y de su novedad tienen su ser y su justificación, no puedo perdonarles que no lo sigan siendo. Para las ciudades europeas, el paso de los siglos constituye una promoción; para las americanas, el de los años es una decadencia. No sólo están recientemente construidas, sino que lo están para renovarse con la misma rapidez con que fueron edificadas, es decir, mal. En el momento de levantarse, los nuevos barrios casi ni son elementos urbanos: demasiado brillantes, demasiado nuevos, demasiado alegres para eso. Más bien parecen una feria, una exposición internacional construida sólo por unos meses. Luego de ese lapso la fiesta termina y esas grandes figurillas languidecen: las fachadas se escaman, la lluvia y el hollín dejan sus huellas, el estilo pasa de moda, la disposición primitiva desaparece bajo las demoliciones que exige una nueva impaciencia. No son ciudades nuevas en contraste con ciudades antiguas, sino ciudades con un ciclo de evolución muy corto comparadas con otras de ciclo lento. Ciertas ciudades de Europa se adormecen dulcemente en la muerte; las del Nuevo Mundo viven febrilmente en una enfermedad crónica; son perpetuamente jóvenes y sin embargo nunca sanas.” (pp. 129-130)

martes, 22 de septiembre de 2026

Gladys Nieto
LA INMIGRACIÓN CHINA EN ESPAÑA (II)
Madrid, 2007, LOS LIBROS DE LA CATARATA.

 

“El cuerpo también se interpreta como un elemento de ocultación, un símbolo de la astucia y el engaño. La representación de un colectivo que intenta escapar del control estatal se codifica corporalmente. En algunas noticias se indica que el físico de los chinos no facilita las investigaciones policiales porque los funcionarios no pueden distinguir el sexo de las personas ancianas. Tras esta idea subyace la imagen de un colectivo homogéneo, sin variaciones físicas. Pero el problema no se localiza en quienes no pueden notar esas diferencias -en este caso la policía-, sino en los mismos chinos y en su capacidad para transfigurarse. La representación de la astucia china mediante la transfiguración corporal alcanzó su máxima expresión en la divulgación que los medios realizaron de la frase: los chinos no mueren. Tal información se lanzó a raíz de investigaciones policiales sobre el bajo número estadístico de fallecimientos de inmigrantes chinos, tras la hipótesis de que los pasaportes de los fallecidos se reutilizaban en el blanqueo de inmigrantes ilegales, desconociendo la suerte que corrían los cuerpos. Esta afirmación se propagó hasta el punto que pasó a sumarse a una aproximación propia del sentido común a la realidad de los chinos. El imaginario popular acabó por añadir sus cuotas morbosas, quedándose con el problema de adónde iban a parar los cuerpos de aquellos fallecidos no registrados, interpretando que ellos llegaban a los platos de los comensales en los restaurantes chinos. Tal imaginería folclórica haya sus razones en la expresión de prejuicios sobre un colectivo que se eleva al máximo nivel de exotismo. Esta idea ha persistido a pesar de que la prensa, después de más de cuatro años de promocionar la frase, amplificando el discurso policial, inexplicablemente diera por concluida la incógnita del bajo número de defunciones de los inmigrantes chinos mediante la aclaración de que esto se debía a que los ancianos regresaban al país de origen a morir.” (pp. 155-156)


 

Alfonso Mañas
GLADIADORES, BESTIAS Y CONDENADOS (I)
Córdoba, 2024, Almuzara.
 

 

“Esta actitud contradictoria la muestra Plinio a lo largo de toda la NH, dando por buena la existencia de seres tan fabulosos como el grifo, o humanos con un ojo en la frente (NH, 7.2.10), y a la vez expresando su total descreimiento hacia los dioses de la religión romana, diciendo cosas como «Es casi un delirio de niños creer en matrimonios entre los dioses y que nadie haya nacido de ellos en tanto tiempo, y que unos sean eternamente viejos y canosos, otros jóvenes o niños, de color negro, alado, cojos, nacidos de un huevo, o que viven y mueren en días alternos» (NH, 2.5.17). Y concluye, «dios significa para un mortal ayudar a otro mortal, y esta es la vía para la gloria eterna» (deus est mortali invare mortalem, et haec ad aeternam gloriam via [NH, 2.5.18]), lo cual no es sino enunciar el principio básico del estoicismo.
   En esencia, las opiniones de Plinio sobre los dioses evidencian lo muerta que estaba ya la religión romana para esa fecha (finales del siglo I), al menos entre los intelectuales como él, y que -por tanto- la participación de esos estratos de la sociedad en los actos religiosos no era más que una hipocresía y una impostura que se mantenía por guardar las tradiciones y respetar las creencias del pueblo llano (que sí creía aún en eso).” (pp. 72-73)

[Las iniciales NH se refieren a la obra de Plinio el Viejo Naturalis historia.]

Gladys Nieto
LA INMIGRACIÓN CHINA EN ESPAÑA (I)
Madrid, 2007, LOS LIBROS DE LA CATARATA.

 

“La educación que niños y jóvenes reciben en los colegios chinos en España no constituye una simple instrucción desprovista de valores. Tampoco es una educación tendiente a una desnuda dogmatización ideológica. Las escuelas se crean y mantienen según sus prácticas aprehendidas en otros lugares de la diáspora. Para las asociaciones que han puesto en marcha estos colegios, ellos cumplen una especie de misión cultural. Se trata de una obligación intergeneracional de transmitir a los jóvenes la lengua china, la pertenencia a una nación y la dedicación que se espera de ellos. Así, la educación en la lengua y la cultura china se nutre de un carácter ontológico que le sirve de fundamento, la formación en la chinitud e indirectamente en la naturaleza masculina que le es concomitante.
   La continuidad del ser chino, mezcla de elementos raciales y culturales, se anunciaba en la portada de una escuela china de Barcelona, como filosofía de una educación destinada a los chinos de la diáspora:
   La piel amarilla, el cabello y los ojos negros son los símbolos legados por nuestros antepasados. Cualquiera que sea el lugar, cualquiera que sea el tiempo que haya pasado, eres siempre descendiente del pueblo chino.

   En esta idea se apela a una pertenencia identitaria china que supera circunstancias temporales o geográficas. Tal pertenencia se construye sobre la herencia genética y racial.” (p. 135) 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Terenci Moix
MIS INMORTALES DEL CINE: Hollywood años 50
Barcelona, 2001, Planeta.

 

“Incluso llegó a anunciarse que se sometería a una prueba más difícil todavía: presentarse en el West End con una producción de Macbeth. Posteriormente se suspendió el estreno sin causas claras, aunque malas lenguas aseguraron que le imponía la responsabilidad de representar a Shakespeare ante el exigente público inglés.
   Semejantes observaciones contrastan con la mayoría de las personas que han trabajado con Charlton Heston. Todos le consideraban un gran profesional, concienzudo y obsesionado por alcanzar la perfección en su trabajo. En este sentido escribió Cecil B. De Mille en su autobiografía: «Antes de rodar una escena de Los diez mandamientos, Chuck solía apartarse del equipo para meditar en soledad durante media hora, vestido y maquillado como su personaje. Cuando regresaba al decorado, los extras musulmanes murmuraban piadosamente: “¡Mussa! ¡Mussa!” Para ellos era el profeta Moisés.»
   Para millones de espectadores sigue siéndolo. Pese a que últimamente le haya dado por el culto a las armas, la homofobia y otras actitudes reaccionarias indignas de aquel Rodrigo de Vivar tan heroico. Y tan guapo, coño.” (p. 257)


Juan José Saer
EL ENTENADO (II)
Barcelona, 2003, El Aleph. 

 

“Todas las noches, a las diez y media, una de mis nueras me sube la cena, que es siempre la misma: pan, un plato de aceitunas, una copa de vino.
   Es, a pesar de renovarse, puntual, cada noche, un momento singular, y, de todos sus atributos, el de repetirse, periódico, como el paso de las constelaciones, el más luminoso y el más benévolo. Mi habitación, aparte de una pared lateral llena de libros, está casi vacía; la mesa, la silla, la cama, los candelabros que sostienen las velas, resaltan, oscuros, entre las paredes blancas; el plato blanco, en el que se mezclan aceitunas verdes y negras que relucen un poco recién salidas del frasco que las contenía en la cocina, y el vaso alto desde el que el vino, del color de una miel delgada, deja subir su olor terrestre y áspero, reflejan, muchas veces, adoptando formas diferentes, la luz de las velas que, en el aire tranquilo, parecen reconquistar a cada momento su altura y su inmovilidad; el pan grueso, que yace en otro plato blanco, es irrefutable y denso, y su regreso cotidiano, junto con el del vino y las aceitunas, dota a cada presente en el que reaparece, como un milagro discreto, de un aura de eternidad.” (pp. 126-127)

Mick Herron
LAS HORA SECRETAS
Barcelona, 2023, Salamandra.

 

“En cuanto  su propio trabajo, había días en que podía tenerlo delante de las narices sin ser capaz de entender en qué consistía. «La protección de la nación.» Lo que significaba proteger a los trabajadores, a los asistentes a un concierto, a los que iban de compras, a los que estaban en primera línea cuando determinados individuos, metidos en algún cuartucho sin ventanas, proyectaban sembrar el terror incitados por el odio. Lo que a su modo de ver justificaba entrometerse en las vidas de aquellos mismos trabajadores, aunque no todo el mundo lo veía de esa forma. Para algunos, ella era el enemigo, «el escudo protector de la clase dirigente». Una pulla habitual, y en parte fundamentada, pero que ignoraba el hecho de que la antigua clase dirigente se había ido desintegrando durante las últimas décadas, pues el funcionariado y los industriales de toda la vida se habían visto suplantados por una nueva cohorte. Una cohorte integrada por los medios de comunicación por un lado, los ricos por el otro, y en su parte intermedia, por la vasta intersección entre los unos y los otros. El grito de guerra de esta nueva generación decía combatir a las élites, pero en realidad todos habían ido a los mismos colegios de pago, pertenecían a los mismos clubes y hacían ondear las mismas banderas en lo alto de sus mansiones rurales... No, no hacía falta proteger a la clase dirigente, porque la clase dirigente siempre acababa venciendo. Con el matiz de que no siempre se trataba de la misma clase dirigente, o no inicialmente.” (pp. 456-457)

Juan José Saer
EL ENTENADO (I)
Barcelona, 2003, El Aleph. 

 

“La carne humeaba, despacio, sobre el fuego. Al derretirse, la grasa goteaba sobre las brasas, produciendo un chirrido constante y monótono, y por momentos formaba un núcleo breve de combustión, acrecentando la humareda y atrayendo la atención de los asadores que se inclinaban, interesados, y se ponían a remover el fuego con sus palos largos. El silencio de los indios era tan grande que, a pesar de la muchedumbre que rodeaba las parrillas no se oía nada más que la crepitación apagada de la leña y la cocción lenta de la carne sobre el fuego. De la carne que iba asándose llegaba un olor agradable, intenso, subiendo junto con las columnas de humo espeso que demoraban en disgregarse hacia el cielo. El origen humano de esa carne desaparecía, gradual, a medida que la cocción avanzaba; la piel, oscurecida y resquebrajada, dejaba ver, por sus reventones verticales, un jugo acuoso y rojizo que goteaba junto con la grasa; de las partes chamuscadas se desprendían astillas de carne reseca y los pies y las manos, encogidos por la acción del fuego, apenas si tenían un parentesco remoto con las extremidades humanas. En las parrillas, para un observador imparcial, estaban asándose los restos carnosos de un animal desconocido. 
   Estas cosas son, desde luego, difíciles de contar, pero que el lector no se asombre si digo que, tal vez a causa del olor agradable que subía de las parrillas o de mi hambre acumulada desde la víspera en que los indios no me habían dado más que alimento vegetal durante el viaje, o de esa fiesta que se aproximaba y de la que yo, el eterno extranjero, no quería quedar afuera, me vino, durante unos momentos, el deseo, que no se cumplió, de conocer el gusto real de ese animal desconocido. De todo lo que compone al hombre lo más frágil es, como puede verse, lo humano, no más obstinado ni sencillo que sus huesos. Parado inmóvil entre los indios inmóviles, mirando fijo, como ellos, la carne que se asaba, demoré unos minutos en darme cuenta de que por más que me empecinaba en tragar saliva, algo más fuerte que la repugnancia y el miedo se obstinaba, casi contra mi voluntad, a que ante el espectáculo que estaba contemplando en la luz cenital se me hiciera agua a la boca.” (pp. 49-50)


viernes, 21 de agosto de 2026

Ludwig Wittgenstein
TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS. INVESTIGACIONES FILOSÓFICAS.
SOBRE LA CERTEZA

Madrid, 2009, Gredos.
www.archive.org

 

“La inmortalidad temporal del alma del hombre, esto es, su eterno sobrevivir tras la muerte, no sólo no está garantizada en modo alguno, sino que, ante todo, tal supuesto no procura en absoluto lo que siempre se quiso alcanzar con él. ¿Se resuelve acaso un enigma porque yo sobreviva eternamente? ¿No es, pues, esta vida eterna, entonces, tan enigmática como la presente? La solución del enigma de la vida en el espacio y el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo.” (p. 135, sección 6.4312.)
[La cita pertenece al TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS.]

 


Veronica Raimo
NADA ES VERDAD (III)
Barcelona, 2023, Libros del Asteroide.

 

“En mi vida nunca veo el vaso medio lleno. Tampoco medio vacío. Siempre lo veo a punto de derramarse. O no lo veo en absoluto. No hay ningún vaso. No hay nada. Estoy delante de una fea mesita de café y encima solo la nada. La mesita también podría desaparecer. Mejor dicho, ya ha desaparecido. No me queda la ausencia, sino la perplejidad.
   Perdonad, pero no me acuerdo. ¿Qué es lo que debía ver?
  No sé dónde encontrar la respuesta, porque en ese momento la pregunta también se ha desvanecido.
   A veces me pregunto si la constante vaguedad en la que vivo no dependerá de una característica mía: nadie me reconoce.” (p. 182)

Luciano Canfora
LA BIBLIOTECA DESAPARECIDA (II)
Madrid, 2025, Siruela.

 

“En Roma había surgido, entre los ricos, la manía de llenar la casa de libros. «¿Para qué sirven colecciones enteras de libros -tronaba un filósofo estoico- si en el arco de la vida el dueño alcanza, a duras penas, a leer sus títulos? ¡Consagraos a pocos autores, no vagabundeéis entre tantos!».” (p. 63)


Veronica Raimo
NADA ES VERDAD (II)
Barcelona, 2023, Libros del Asteroide.

 

“Nunca quise a la abuela Muccia, y ese sentimiento era felizmente recíproco. (…) Era viuda desde hacía años, desde antes de que yo naciera, pero su adhesión al luto era más tenaz que una fe futbolística. Reservaba para las demás viudas el desprecio de los hinchas por los entusiastas de última hora.
-Esa se viste de negro solo porque la hace más delgada.” (p. 85)


Luciano Canfora
LA BIBLIOTECA DESAPARECIDA (I)
Madrid, 2025, Siruela. 
 
 
 
“Entre tanto, los herederos de Neleo debían defenderse de un peligro más serio y más próximo: la biblioteca de Pérgamo. (…) La rivalidad entre los dos centros tuvo consecuencias nocivas. Entraron en escena turbas de falsarios. Ofrecían rollos de textos antiguos remendados o incluso falsificados, cuya refutación se dudaba (si la falsedad no era evidente de inmediato) por temor a ser útil a la biblioteca rival. Se trataba, habitualmente, de manipulaciones hábiles, en las que lo genuino y lo espurio se mezclaban, no sin cierta habilidad por parte de los solícitos falsificadores.” (p. 52)

Veronica Raimo
NADA ES VERDAD (I)
Barcelona, 2023, Libros del Asteroide.  
 
 
 
“Cuando por fin llegó el descubrimiento de los libros, no fue una forma de evasión, sino más bien una apaciguadora coalescencia de hastío. Casi podía visualizarla, blanca y fangosa: leer era como hundirse en una ciénaga de leche. Permanecía sumergida durante horas, hasta que incluso mi cuerpo se volvía flácido, con el agua estancada filtrándose por mis poros. Sentía que todo tenía sentido de repente, un fenómeno de transubstanciación, mi carne se convertía en hastío. No hubiera sabido decir si un libro me gustaba. Pero no era esa la cuestión. Es más, la idea misma de que la lectura pudiera convertirse en un placer era completamente engañosa. ¿Para qué crearnos esa aflicción innecesaria? Había algo que mi familia temía más que la nube tóxica de Chernóbil: el hedonismo.” (p. 26)

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Mahi Binebine
YO, EL BUFÓN DEL REY
Barcelona, 2018, Alfaguara.



“Las arrugas del chambelán, que le arrancaban de la ancha frente, se acentuaban entre las cejas, dándole el aspecto de un león solitario y flaco; le rodeaban los ojos y se dispersaban, en forma de patas de gallo, para desplomarse en los pómulos, arrugados como higos pasos; le surcaban luego el sendero del llanto, fluían hasta la comisura de los labios, de los que tiraban hacia abajo, y por fin morían en el hoyo de una barbilla partida particularmente fea. El conjunto formaba algo así como un trapo arrugado en que la depresión parecía haber afincado para siempre su territorio.” (p. 108)

Alejandro Martín Navarro
EL VIAJE SOLITARIO
La filosofía y al búsqueda de la naturaleza perdida
Sevilla, 2024, Renacimiento.

 



“Los antiguos griegos tenían una visión idealista de la vida. Basaron su civilización en una firme fe en los grandes ideales: los viajes de Jasón, de Ulises, de los navegantes y conquistadores, así como las instituciones educativas y políticas de los antiguos habitantes de la Hélade, evidencian una creencia inquebrantable en que el hombre está llamado a una meta más alta que sí mismo. Nuestro destino es ser siempre algo más de lo que ya somos. En realidad, tener un ideal es también tener un asidero a la vida. Nos permite situarnos, saber qué somos y cuál es nuestra meta. Una persona sin ideales es, por el contrario, alguien permanentemente a la deriva, arrastrada por filias y fobias pasajeras, alguien que no consigue nunca dar una dirección a lo que hace. Y lo mismo sucede con las sociedades: una civilización, cuando ha perdido la tensión hacia lo ideal, entra en crisis, se diluye, se deja vencer por las fuerzas disgregantes de la historia. Tal vez esto es lo que sucede hoy, a la luz de lo que vemos cada día en los telediarios y en las redes sociales: una sociedad que no sabe muy bien cuál es su meta. Lo dijo Nietzsche, rotundo como siempre: «Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde va».” (pp. 171-172)


martes, 16 de junio de 2026


 

Joseph Ki-Zerbo
HISTORIA DEL ÁFRICA NEGRA
2. Del siglo XIX a la época actual
Madrid, 1980, Alianza Editorial.



“Ulli Beir constataba en 1961 con cierto humor, no sé si británico o africano, a propósito de las fiestas de la independencia de Nigeria: «Se ha elegido un himno nacional cuyo texto se debe a una inglesa, en tanto que la música (que se parece a una marcha del Ejército de Salvación) ha sido compuesta por otra hija de Albión. La ejecución del himno nacional exige la presencia de un piano. La bandera ha sido diseñada por un nigeriano, pero tan convencionalmente europea (dividida en tres franjas verticales de verde-blanco-verde) que difícilmente puede admitirse que expresa de algún modo el espíritu de la nación. En una palabra, todo el programa de la celebración de esta fantástica y paradójica independencia es desgraciadamente sintomático respecto a la confusión de valores que padece ahora Nigeria, y respecto a las bases extremadamente tambaleantes sobre las cuales se han erigido las estructuras emocionales del nacionalismo nigeriano.»” (p. 931)
[En el texto aparece una errata. La cita pertenece a Ulli Beier, escritor alemán y especialista en literatura nigeriana, no a Ulli Beir.]

Shelley Read
COMO SI FUERA UN RÍO (II)
Barcelona, 2024, Salamandra.



“Esa noche soñé que iba caminando por una carretera larga y ancha con un bebé envuelto en una manta. Con el brazo izquierdo sostenía al bebé por debajo del pañal; con el derecho le rodeaba la espalda y con la mano le sujetaba la sedosa cabeza contra mi hombro. Su aliento me hacía cosquillas en el cuello, como el roce de una pluma diminuta. Sabía que debía llevar al pequeño a algún sitio, que su vida dependía de ello, pero, aunque me apresuraba hacia aquel destino, no sabía adónde me dirigía. Seguía adelante, pues era necesario que llevara cuanto antes al bebé a aquel lugar que no era ningún lugar. De pronto, mis pies empezaban a perder agarre. Me asomaba por encima de la cabecita del niño para no dar un paso en falso y descubría que caminaba sobre el vacío. El suelo bajo mis pies, la tierra que debería haber sido sólida y segura, se había vuelto cavernoso, absolutamente desprovisto de luz y de sustancia. Mi corazón latía con fuerza. Tenía que seguir caminando. Con cautela daba otro paso adelante, como si estuviera avanzando sobre una capa de hielo sin la certeza de que pudiera soportar mi peso; apretaba más fuerte al bebé, que parecía confiar en que no me caería. Y entonces resbalaba y nos precipitábamos juntos en una oscuridad sin fondo. Mientras caíamos y girábamos, yo me aferraba a él con todas mis fuerzas, pero lo que tiraba de él era más fuerte que yo. Desperté de golpe en el preciso instante en que se soltaba de mis brazos.” (p. 235)


lunes, 1 de junio de 2026

Aristóteles
ÉTICA NICOMÁQUEA / ÉTICA EUDEMIA
Madrid, 1985, Gredos.



“Ciertamente, si los razonamientos solos fueran bastante para hacemos buenos, sería justo, de acuerdo con Teognis, que nos reportaran muchos y grandes beneficios, y convendría obtenerlos. De hecho, sin embargo, tales razonamientos parecen tener fuerza para exhortar y estimular a los jóvenes generosos, y para que los que son de carácter noble y aman verdaderamente la bondad, puedan estar poseídos de virtud, pero, en cambio, son incapaces de excitar al vulgo a las acciones buenas y nobles, pues es natural, en éste, obedecer no por pudor, sino por miedo, y abstenerse de lo que es vil no por vergüenza, sino por temor al castigo. Los hombres que viven una vida de pasión persiguen los placeres correspondientes y los medios que a ellos conducen, pero huyen de los dolores contrarios, no teniendo ninguna idea de lo que es noble y verdaderamente agradable, ya que nunca lo han probado. ¿Qué razonamientos, entonces, podrían reformar a tales hombres? No es posible o no es fácil trasformar con la razón un hábito antiguo profundamente arraigado en el carácter. Así, cuando todos los medios a través de los cuales podemos llegar a ser buenos son asequibles, quizá debamos darnos por satisfechos, si logramos participar de la virtud.
    Algunos creen que los hombres llegan a ser buenos por naturaleza, otros por el hábito, otros por la enseñanza. Ahora bien, está claro que la parte de la naturaleza no está en nuestras manos, sino que está presente en aquellos que son verdaderamente afortunados por alguna causa divina. El razonamiento y la enseñanza no tienen, quizá, fuerza en todos los casos, sino que el alma del discípulo, como tierra que ha de nutrir la semilla, debe primero ser cultivada por los hábitos para deleitarse u odiar las cosas propiamente, pues el que vive según sus pasiones no escuchará la razón que intente disuadirlo ni la comprenderá, y si él está así dispuesto ¿cómo puede ser persuadido a cambiar? En general, la pasión parece ceder no al argumento sino a la fuerza; así el carácter debe estar de alguna manera predispuesto para la virtud amando lo que es noble y teniendo aversión a lo vergonzoso.”  (pp. 402-404)

Shelley Read
COMO SI FUERA UN RÍO (I)
Barcelona, 2024, Salamandra.



“Una regla que mi madre me inculcó mediante el ejemplo era que una mujer se hae un favor a sí misma si habla poco. Muchas veces me fijaba en que se mantenía distante en las conversaciones, sobre todo con los peones que se sentaban a comer a nuestra mesa. Pero acabé comprendiendo que ella, como yo y como tantas mujeres a lo largo de la historia, sabía lo valioso que era recurrir al silencio como perro guardián de su verdad. Al no mostrar en la superficie más que una parte muy pequeña de su interior, las mujeres impedían que los hombres las saquearan en exceso.” (p. 46)


Friedrich Nietzsche
VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
www.repositorio.uam.es



“Pero el hombre mismo tiene una invencible tendencia a dejarse engañar y está como hechizado por la felicidad cuando el rapsoda le narra cuentos épicos como si fuesen verdades, o cuando en una representación teatral el actor, haciendo el papel de rey, actúa más regiamente que un rey en la realidad. El intelecto, ese maestro de la ficción, se encuentra libre y relevado de su esclavitud habitual tanto tiempo cuanto puede engañar sin causar daño y, en esos momentos, celebra sus Saturnales.” (p. 236)

José Más
EN EL PAÍS DE LOS BUBIS (III)
La Coruña, 2010, Ediciones del Viento.



“-Los nuestros todos son así; somos pocos, pero la fuerza de nuestro sentimiento y la fe inquebrantable son tan prodigiosas, que un carlista está dispuesto siempre a dar su vida y la de los suyos por el triunfo de su causa. Los obstáculos se salvan, sean los que sean.
   Horrorizado observé a este hombre. El fanatismo brillaba en sus pupilas, agrandadas por la excitación de sus nervios. Y callé, asintiendo a todo. En aquel instante, si hubiese dicho algo en contra de sus ideales, me habría asesinado con la misma fruición y crueldad del fanático que cree hacer una obra de redención.” (p. 93)

martes, 12 de mayo de 2026

Aude Lancelin / Marie Lemonnier
LOS FILÓSOFOS Y EL AMOR (II)
Barcelona, 2025, Deusto.

 

“He aquí el agujero negro de la filosofía. Uno de los grandes misterios sin resolver de la historia junto con los estigmas de santa Catalina de Siena, el asesinato de Kennedy o los moáis de la isla de Pascua. Hablamos de la sexualidad de Immanuel Kant, abismo de hielo donde la razón se pierde, por decirlo à la Victor Hugo. ¿Quién no se ha quedado atónito al leer su nota biográfica? Nació en Könisberg en 1724 y pasó allí su vida entera, entregado de manera exclusiva a la meditación y la enseñanza. Ningún suceso notable perturbó una existencia puramente intelectual. No tuvo mujer, ni amante, ni hijos legítimos o ilegítimos, ni líos con la criada, ni amores homosexuales conocidos o sospechados. (…) Nada. Fue sólo un viejo sirviente, con horario de reloj suizo y dedicado al trabajo continuo.” (p. 79)

 


José Más
EN EL PAÍS DE LOS BUBIS (II)
La Coruña, 2010, Ediciones del Viento.


 

“Los compañeros de viaje habían aumentado durante nuestra corta ausencia. El silencio que antes reinaba en aquel sitio habíase cambiado en una espantosa gritería; la cámara, tan limpia, estaba ahora convertida en un vaciadero de cáscaras de naranja y de plátanos, y el ambiente despedía un tufillo peculiar e inconfundible. Olía a carne de negros; olor penetrante y molesto en sumo grado.” (p. 60)

“Hoy, en la paz de la tarde, he leído un libro. Quizá haya sido por el estado de mi ánimo, pero he sentido en alguno de sus párrafos el hálito de lo misterioso y lo sublime.
   El libro se titula William Shakespeare, y lo firma un coloso: Víctor Hugo. El mar y el cielo frente a frente. Una inmensidad contemplando a la otra.” (p. 79) 


Robert D. Kaplan
TIERRA BALDÍA (III)
Barcelona, 2025, RBA.

 

“«Cuando eres arrastrado a algo en lo que no crees realmente -porque de lo contrario te identificas con los malos, y tu identidad primaria es ser uno de los buenos- acabarás apoyando cosas» que son repugnantes. «Y, a menos que, haya una fuerza moral que lo pare, la caída se acelerará».” (p. 205)
[Kaplan cita aquí a Gary Saul Morson, profesor de literatura en la Northwestern University.]

José Más
EN EL PAÍS DE LOS BUBIS (I)
La Coruña, 2010, Ediciones del Viento.



“Cerca de la repostería, que estaba en un pasillo cubierto, pude contemplar a nuestro admirable cocinero, con su enorme gorro blanco y su gran delantal. Era filipino, Parecía un cerdo de los que se crían en Castilla, de piel amarillenta y carne fofa. Tenía un vientre sardanapalesco y unos brazos rollizos y brillantes, como impregnados de manteca. Fumaba en una pipa de madera, y el humo ponía un velo sutil sobre sus ojos, adormilados y oblicuos. Su nariz, chata, daba la impresión de que se la habían aplastado con una piedra.” (p. 38)

sábado, 2 de mayo de 2026

Robert D. Kaplan
TIERRA BALDÍA (II)
Barcelona, 2025, RBA.



“Las armas nucleares siguen teniendo su uso, y no solo para el lado perdedor o más débil en una guerra convencional. Un líder provisto de armas nucleares, o cualquier clase de armas de destrucción masiva (ADM) en realidad, tiene protección frente a una invasión extranjera. El dictador libio Muamar el Gadafi renunció a sus armas de destrucción masiva y en consecuencia los estadounidenses apoyaron su derrocamiento y asesinato, pues estaba claro que no tenía defensa frente a una revuelta popular ni armas no convencionales a gran escala para utilizar o amenazar con utilizar. El dictador norcoreano Kim Jong-un mantuvo sus armas nucleares, así que Estados Unidos no se ha arriesgado a una guerra con su régimen. (…) Si Rusia no hubiera tenido un arsenal de armas nucleares, la administración Biden habría dotado probablemente a Ucrania con más tipos de armamento y mucho antes. Luego está el caso del clerical Irán, que durante décadas se concentró obsesivamente en su programa nuclear porque sabía que, incluso sin detonar una de esas bombas, su capacidad para intimidar a sus vecinos se multiplicaría por varios órdenes de magnitud. Los arsenales nucleares, o sus equivalentes, existirán probablemente siempre, ya que no es necesario detonar una bomba nuclear para sacarle partido.” (pp. 70-71)

Aude Lancelin / Marie Lemonnier
LOS FILÓSOFOS Y EL AMOR (I)
Barcelona, 2025, Deusto.


“El psicoanálisis acostumbró demasiado a la mente a descubrir motivos sexuales detrás de cada acción o palabra. ¿No cabría pensar, por el contrario, que la libido a menudo sirve para disimular finalidades muy distintas?” (p. 13).

Robert D. Kaplan
TIERRA BALDÍA (I)
Barcelona, 2025, RBA.


“Una crisis en una parte de mundo puede migrar fácil e instantáneamente a la otra parte del mundo. Puesto que cada lugar es estratégico, las posibilidades de conflicto resultan más numerosas que nunca. Y, a pesar de ello, jamás se ha visto un gobierno mundial en perspectiva. Las Naciones Unidas han servido de extensión de los conflictos de las grandes potencias, sin mitigarlos, o de foro de atención de esos conflictos, en particular en rincones remotos del mundo en vías de desarrollo, como el África subsahariana, que las grandes potencias consideran por lo menos secundarios o irrelevantes. En cuanto a las instituciones globales como el G-7 o el G-20, la descripción más precisa, como el presidente de Eurasia Group, Ian Bremmer, ha indicado, es G-CERO. Es decir, no existe un grupo de países que puedan trabajar juntos coherentemente con el fin de aliviar las crisis individuales del mundo.” (p. 61)



viernes, 24 de abril de 2026

Leonardo Sciascia
TODO MODO (II)
Barcelona, 2008, Tusquets.



“Se acaba de ser un niño con la pubertad, pero la mayoría encuentra la manera de seguir siéndolo en el campo de la actividad erótica en el que se entra con la pubertad... Me explico: la cosa más seria que han descubierto los estudiosos de la psicología infantil, entre muchas que no son serias, es la denominada ley de la repetición de lo semejante o de lo igual, no recuerdo bien. ¡Era tan fácil de descubrir, por otra parte!... Un niño quiere que se le cuente la misma fábula, prefiere el mismo juguete, repite el mismo juego, hasta que deja de ser niño. El donjuanismo no es más que la prolongación de esa ley más allá de la pubertad, en la juventud y en la vejez. Y he saltado de la juventud a la vejez, olvidando el estadio de la madurez, precisamente porque la madurez no existe para los hombres que sufren de ese mal. El donjuanismo es una prolongación de la inmadurez, hasta la chochez, que es su justa conclusión, y la muerte... Créame usted, todos los donjuanes acaban chochos.” (p. 61)

 


Leonardo Sciascia
TODO MODO (I)
Barcelona, 2008, Tusquets.

 

“Tengo que confesarle que la contemplación de la imbecilidad es mi vicio, mi pecado... Exactamente, la contemplación... Giulio Cesare Vanini, que fue quemado por hereje, reconocía la grandeza de Dios en la contemplación de un terrón; otros, contemplando el firmamento. Yo la reconozco en la contemplación de la imbecilidad. No hay nada más profundo, más abismal, más vertiginoso, más inaccesible...” (p. 23)

lunes, 13 de abril de 2026

Martín Almagro
INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA PREHISTORIA Y DE LA ARQUEOLOGÍA DE CAMPO
Madrid, 1985, Guadarrama-Labor.

 

“Lo mejor es ser discreto y no mostrar admiración por nada y sí interés por todo, pues si recogen algo que no vale, los supervisores, los ayudantes, el mismo director, ya lo eliminarán. Ante todo, jamás se debe mostrar una emoción especial porque un hallazgo más o menos importante venga a nuestras manos. Como las cosas salen de la tierra sucias no es fácil que los obreros las valoren. Nosotros debemos ante un hallazgo importantísimo aparecer sólo en cierto grado interesados por él, agradecidos al capataz y al obrero u obreros que lo han hallado, y luego recomendaremos sin ruido su custodia para ver lo que será; aunque sepamos ya que hemos obtenido algo singular. Jamás se debe organizar una alegría general. Tampoco se debe decir que esperamos hallar tales cosas de la excavación en tal o cual posición, nivel u otra circunstancia, si ello no es estrictamente necesario. Estamos inclinando, al hacer tales declaraciones e inútiles enseñanzas, a que el obrero nos engañe para darnos gusto, o a que se engañe él mismo empujado su interés por nuestras observaciones. Su trabajo debe ser serio, continuo e imparcial. Debe informar de lo que haya sin prejuicios. Las arengas y las enseñanzas eruditas del arqueólogo de campo ante sus trabajadores siempre están de sobra. Es mejor pagar bien y seleccionar. Se ganará dinero y eficacia.” (pp. 230-231)

Giorgio Vasari
LAS VIDAS DE LOS MÁS EXCELENTES ARQUITECTOS,PINTORES Y ESCULTORES ITALIANOS DESDE CIMABUE A NUESTROS TIEMPOS
Madrid, 1998, Tecnos.




“Esta obra, acabada del todo, pero cuando todavía no había sido trasladada a su lugar, estuvo a punto de acabar mal, pues se cuenta que, cuando se embarcó para ser llevada a Palermo, una horrible tormenta provocó que la nave que la llevaba chocara contra un escollo, de manera que se abrió y se perdieron hombres y mercancías, excepto esa tabla, que tal y como estaba empaquetada fue conducida por el mar hasta Génova; ahí fue repescada y sacada a tierra. Se consideró algo divino y por eso se puso en custodia, pues se había mantenido ilesa y sin mancha o defecto alguno, pues hasta la furia de los vientos y las olas del mar respetaron la belleza de esta obra.” (p. 354)
[Vasari se refiere a la pintura El Pasmo de Sicilia, de Rafael Sanzio.]

viernes, 27 de marzo de 2026

Carlo Ginzburg
UNA HISTORIA SIN FINAL
Madrid, 2025, Ampersand.

 

“Hace muchos años, cuando era estudiante, tuve la suerte de asistir a un seminario de Gianfranco Contini: una experiencia inolvidable. En medio de un fuego de artificio intelectual que parecía inagotable Contini se detuvo de golpe para contar una anécdota. Había (dijo) dos filólogos franceses. El primero, provisto de una larga barba, tenía la pasión de la anomalía: anomalía de cualquier tipo -morfológica, gramatical, sintáctica-. Tras haberlas identificado, las contemplaba y murmuraba acariciándose la barba: 'Es extraño' (C'est bizarre). El segundo filólogo era un cartesiano: un hombre de cabeza totalmente brillante, por dentro y por fuera. No encontraba paz porque no había conseguido reconducir cada anomalía -gramatical o de otro tipo- dentro de una ley general. Entonces se estrujaba las manos y decía: 'Es satisfactorio para el espíritu' (C'est satisfaisant pour l'esprit).
   Cuando escuché a Contini contar esta anécdota me identifiqué inmediatamente con el filósofo barbudo. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta, por un lado, de que las dos perspectivas eran evidentemente complementarias. Pasó un tiempo desde entonces y cambié nuevamente de opinión. La relación entre normas y transgresiones de las normas es -desde un punto de vista cognitivo- asimétrica. Ninguna norma puede prever la gama de las transgresiones; las transgresiones y las anomalías, en cambio, implican la norma y por lo tanto nos constriñen a contar con la norma. Por este motivo una investigación basada en errores, anomalías y fenómenos de contornos difusos me parece, al menos potencialmente, mucho más rica.” (pp. 245-246)

[Gianfranco Contini fue un destacado filólogo y crítico literario italiano.]

Herman Melville
CUENTOS COMPLETOS (III)
Barcelona, 2006, ALBA EDITORIAL.

 

“Mi esposa no corre ningún peligro de morir de apatía. La he visto pasar despierta la noche más larga del año mientras planeaba su campaña para el día siguiente. Es una organizadora nata. No se rige por la máxima «Está bien, esté como esté». Su lema es: «Está mal, esté como esté, y lo que es más: hay que cambiarlo, y lo que es más: hay que cambiarlo ahora». Terrible máxima para un soñador adormilado como yo, que adora los séptimos días por ser días de descanso, y cuyo horror sabático a la industriosidad le impulsa a dar un rodeo de medio kilómetro con tal de no tener que ver a un hombre trabajando.
   Dicen que los matrimonios se conciertan en el cielo, pero mi mujer habría sido la esposa perfecta para Pedro el Grande, o para Perico el de los Palotes. Con qué gusto habría puesto en orden el enorme y disperso imperio del primero o con qué infatigables trabajos habría recogido los palotes del segundo.” (p. 273)
[La cita pertenece al relato Yo y mi chimenea.]

Gregory Bateson
NAVEN. UN CEREMONIAL IATMUL
Barcelona, 1990, Júcar.


“En esta etapa inicial, quiero dejar perfectamente claro que no considero el ritual, la estructura, el funcionamiento pragmático y el ethos como entidades independientes, sino como aspectos fundamentalmente inseparables a una cultura. Sin embargo, puesto que es imposible presentar el conjunto de una cultura simultáneamente y en una sola instantánea, debo comenzar por algún punto del análisis arbitrariamente elegido; y, puesto que las palabras han de ser necesariamente dispuestas en líneas, debo presentar esta cultura —que, como todas las demás culturas, es en realidad un elaborado retículo de entrelazantes causas y efectos— no como una red de palabras sino con palabras en series lineales. El orden en que dicha descripción está presentada es necesariamente arbitrario y artificial, y voy a escoger por tanto aquella disposición que confiera a mis métodos de aproximación el más marcado relieve. En primer lugar, presentaré el comportamiento ceremonial arrancado de su contexto, de manera que parezca chocante y disparatado; y después describiré los diversos aspectos de su marco cultural e indicaré la forma en que dicho ceremonial se puede relacionar con diversos aspectos de la cultura. 

   A lo largo de todo este análisis me limitaré a dar explicaciones sincrónicas del fenómeno, es decir, explicaciones que invoquen solamente tales otros fenómenos según se hallan ahora presentes en la cultura Iatmul, o que, como en el caso de los cazadores de cabezas, hayan desaparecido tan recientemente que pueden considerarse como parte del marco natural de las ceremonias tal y como yo las he recogido. No voy a investigar cómo pueden haber sido en el pasado dichas ceremonias o su marco cultural. Haciendo uso de una terminología causalista, me referiré más bien a causas condicionantes que a causas precipitantes. Así, en un estudio sincrónico del fuego diría que el fuego arde porque hay oxígeno en la habitación, pero no investigaría cómo se ha encendido el fuego en un inicio. 

   Desde luego, es verdad que estas ceremonias han tenido una historia y, sin duda alguna, sería posible especular sobre esta historia. Pero no es éste mi propósito. Me contentaré con mostrar tan sólo algunos de los tipos de relación funcional existentes entre las ceremonias y el resto de la cultura contemporánea de los iatmul. Tal vez, en el futuro, un entendimiento más claro de los aspectos sincrónicos de la sociedad nos capacite para aislar y definir lo diacrónico, los procesos del cambio cultural.” (pp. 19-20)
[Los iatmul son una etnia de Papúa Nueva Guinea.]


Herman Melville
CUENTOS COMPLETOS (II)
Barcelona, 2006, ALBA EDITORIAL.

 

“Serpenteando por el fondo de la garganta hay un camino de carro peligrosamente estrecho que discurre por el lecho de un antiguo torrente. Si se sigue el camino hasta su punto más alto se llega a una especie de paso dantesco. A causa de los empinado de las paredes, de su extraño color de ébano y de la súbita contracción de la garganta, ese lugar concreto se conoce como el Collado Negro. El barranco desciende entonces hacia un gran valle purpúreo, en forma de tolva, hundido entre muchas montañas plutónicas cubiertas de bosques hirsutos. Los lugareños llaman a ese valle la Mazmorra del Diablo. El ruido de los torrentes se precipita por doquier en los oídos. Dichas aguas se reúnen por fin en una corriente turbia de color ladrillo que bulle por la garganta entre enormes riscos. A este torrente de color tan extraño lo llaman Río de Sangre. Al llegar a un negro precipicio se desvía bruscamente hacia el oeste y da un salto descabellado de veinte metros sobre un bosque marchito de pinos grisáceos entre los que discurre después hacia los valles invisibles.” (pp. 173-174)
[La cita pertenece al relato El Paraíso de los solteros y el Tártaro de las doncellas.] 

 


Herman Melville
CUENTOS COMPLETOS (I)
Barcelona, 2006, ALBA EDITORIAL.



“Los pobres nacidos en Norteamérica no pierden nunca su delicadeza ni su orgullo; por eso, aunque no llegan a rebajarse a la degradación física del indigente europeo, su espíritu sufre más que el de los pobres de cualquier otro lugar del mundo. Las sensibilidades sociales nutridas por nuestros propios principios políticos, aunque aumentan la dignidad del norteamericano próspero, no hacen sino empeorar la miseria de los infortunados; en primer lugar, prohibiéndoles aceptar hasta el más mínimo alivio que pueda ofrecerles la caridad; y en segundo, dotándoles de la más aguda percepción de las diferencias entre el ideal de la igualdad universal y su dura experiencia de la verdadera miseria e infamia de la pobreza…, una miseria y una infamia que es, ha sido, y será siempre la misma en la India, en Inglaterra y en Norteamérica.” (p. 129)
[La cita pertenece al relato El pudín del pobre y las migajas del rico.]

martes, 17 de marzo de 2026

Don Winslow
EL INVIERNO DE FRANKIE MACHINE (III)
Madrid, 2010, Martínez Roca.


“Nike paga veintinueve centavos a un niño por hacer una camiseta de baloncesto; después se da la vuelta y la vende por ciento cuarenta dólares -decía Frank-. ¿Y el delincuente soy yo?
   Wal-Mart hace que se agoten las existencias en la mitad de las tiendas familiares del país y en cambio pagan a los chavales que fabrican su mierda barata siete centavos la hora. ¿Y el delincuente soy yo?
   Dos millones de empleos se han ido al garete en los dos últimos años; un obrero ya no gana lo suficiente para pagar la entrada de una vivienda y Hacienda nos pega un palo cada vez que vamos al cajero y después envía nuestro dinero a un contratista de defensa que cierra una fábrica, despide a los obreros y se paga a sí mismo una bonificación millonaria. ¿Y el delincuente soy yo? ¿Es a mí a quien tendrían que condenar a cadena perpetua sin posibilidades de salir en libertad condicional?” (p. 403)


Giorgio Vasari
VIDA DE LOS MÁS EXCELENTES PINTORES, ESCULTORES Y ARQUITECTOS

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“Esas pinturas son muy apreciadas por el Rey Católico, por la vivacidad que Tiziano dio a las figuras, haciéndolas de colores tan vivos y reales. Pero bien es cierto que su técnica en estas últimas obras es muy distinta de la de su juventud; las primeras están ejecutadas con cierta finura y diligencia increíble y pueden ser vistas de cerca o de lejos; y las últimas han sido realizadas a grandes toques, gruesamente y a manchones, de modo que de cerca no se pueden ver, aunque de lejos parecen perfectas. Y este método ha sido causa de que muchos, queriendo imitarlo y mostrarse hábiles, han realizado torpes pinturas; eso ocurre porque si bien muchos creen que los cuadros de Tiziano están ejecutados sin esfuerzo, la verdad es otra, y se engañan; porque se conoce que están elaborados, pintados y repintados tantas veces, que el trabajo resulta evidente. Y dicha técnica es razonable, bella y estupenda, porque da vida a las pinturas, hechas con gran arte, y oculta el esfuerzo desplegado.” (pp. 389-390)

Don Winslow
EL INVIERNO DE FRANKIE MACHINE (II)
Madrid, 2010, Martínez Roca.

 

“Conoció a modelos, coristas, crupieres, dealers y turistas que iban a pasárselo bien, sin complicaciones, y eso era lo que Frank les brindaba. Las llevaba a cenar a un lugar agradable, a espectáculos, siempre las trataba como si fuesen señoras y era un amante generoso y cariñoso. Frank descubrió que le gustaban mucho las mujeres y que ellas lo trataban con la misma gentileza. Todas menos Patty. Él la trataba mal y ella le pagaba con la misma moneda.
   Habló de eso una noche con Sherm, en un momento de tranquilidad en el local de Herbie.
-¿Por qué uno no puede estar con su mujer como está con sus amigas?
-Son razas diferentes, amigo mío -dijo Sherm-; especies totalmente diferentes.
-Tal vez si nos casáramos con las amigas...
-Lo he intentado -dice Sherm- en dos ocasiones.
-¿Y?
-Y se convierten en esposas -dijo Sherm-. Cuando se ponen a planear la boda, empieza la metamorfosis de gatita sexy a gata doméstica. No sirve y, si no me crees, pregúntale a mi abogado.
-Tú eres abogado.
-Pregúntale al abogado que me lleva los divorcios -dijo Sherm-. Dile que vas de mi parte... Tiene una barca que lleva mi nombre.
-No creo que sean ellas -dijo Frank-; creo que somos nosotros. Cuando dejamos de intentar llevarlas a la cama, porque ya están siempre allí, dejamos de esforzarnos y las convertimos en esposas.
-Yo diría que así es la vida, amigo mío -dijo Sherm-. ¡Así es la vida!
   «Yo diría que no», pensaba Frank.” (pp. 230-231)

Italo Calvino
SEIS PROPUESTAS PARA EL PRÓXIMO MILENIO
Madrid, 1998, Siruela.
 

 

“En los años veinte el Corriere dei Píccoli publicaba en Italia todos los comics norteamericanos más conocidos de la época: Happy Hooligan, the Katzenjammer Kids, Felix the Cat, Maggie and Jiggs, rebautizados todos con nombres italianos. Y había series italianas, algunas de excelente calidad por su gusto gráfico y estilo de época. En aquel tiempo en Italia el sistema de los balloons con las frases del diálogo no era todavía un recurso habitual (comenzó en los años treinta cuando se importó MickeyMouse); el Corriere dei Piccoli redibujaba las historietas norteamericanas sin los bocadillos, que eran sustituidos por dos o cuatro versos rimados al pie de cada imagen. Pero yo, que no sabía leer, podía prescindir perfectamente de las palabras, porque me bastaban los dibujos. Vivía con esta revistilla que mi madre había empezado a comprar y a coleccionar ya antes de mi nacimiento y que hacía encuadernar por años. Me pasaba las horas recorriendo las imágenes de cada serie de un número a otro, me contaba mentalmente las historias interpretando las escenas de diversas maneras, elaboraba variantes, fundía cada episodio en una historia más vasta, descubría, aislaba y relacionaba ciertas constantes en cada serie, contaminaba una serie con otra, imaginaba nuevas series en las que los personajes secundarios se convertían en protagonistas.
   Cuando aprendí a leer, la ventaja que obtuve fue mínima: aquellos versos simplotes de rimas pareadas no proporcionaban una información esclarecedora; eran a menudo interpretaciones conjeturales, igual que las mías; era evidente que el versificador no tenía la más mínima idea de lo que estaba escrito en los balloons del original, porque no sabía inglés o porque trabajaba con cartoons ya redibujados y enmudecidos. En todo caso, yo prefería ignorar las líneas escritas y seguir con mi ocupación favorita de fantasear dentro de cada viñeta y en su sucesión. 
   Esta costumbre retrasó sin duda mi capacidad para concentrarme en la palabra escrita (la atención necesaria para la lectura la conseguí sólo más tarde y con esfuerzo), pero la lectura de las figuras sin palabras fue sin duda para mí una escuela de fabulación, de estilización, de composición de la imagen. Por ejemplo, la elegancia gráfica de Pat O’Sullivan al pintar en el pequeño cartoon cuadrado la silueta negra de Felix the Cat, en una calle que se pierde en el paisaje dominado por una luna llena en el cielo negro, creo que quedó para mí como un modelo.” (pp. 99-100)

Don Winslow
EL INVIERNO DE FRANKIE MACHINE (I)
Madrid, 2010, Martínez Roca.


“Borrego Springs es un oasis en el Parque Estatal del Desierto de Anza-Borrego, más de tres mil kilómetros cuadrados de uno de los terrenos más agrestes del país. Quienes lo fundaron pensaban que llegaría a ser la próxima Palm Springs, pero no fue así, sobre todo porque solo hay dos carreteras para llegar a la ciudad y las dos son pésimas y sinuosas y atraviesan kilómetros y kilómetros de un desierto implacable e inhóspito. Alrededor de una docena de «mojados» pierden la vida todos los años intentando atravesar el desierto desde el lado mexicano, tanto es así que la Patrulla Fronteriza ha empezado a enterrar agua bajo unos postes de nueve metros de altura con una bandera roja en el extremo, para tratar de evitarlo.
   De modo que, en realidad, la ciudad nunca prosperó y en la actualidad viven allí sobre todo una reducida población flotante de jubilados que huyen del frío y un par de miles de almas intrépidas que pasan allí todo el año, incluso el verano, cuando las temperaturas pueden subir por encima de los cincuenta grados.” (p. 204)

lunes, 9 de marzo de 2026

Massimo Recalcati
LA LUZ DE LAS ESTRELLAS MUERTAS (III)
Barcelona, 2025, Anagrama.




“Se trata de una sentencia trágica del psicoanálisis: el retorno a la madre, a la vida intrauterina original, al Uno indiviso, es una aspiración tan deseada como imposible. Por eso identifica Freud en la figura de la madre el único objeto posible de la nostalgia: el regreso que constituye la matriz inconsciente de toda tendencia al regreso es el regreso al cuerpo de la madre. Así pues, la condición de exiliado no solo define el viaje de Ulises, sino el de todo ser humano obligado a asumir la distancia que lo separa irreversiblemente del cuerpo de su propia madre.” (p. 93)


 

Carlo Ginzburg
EL QUESO Y LOS GUSANOS (II)
Barcelona, 2016, Península.

 

“La secular hostilidad entre campesinos y molineros había consolidado una imagen del molinero malicioso, ladrón, pendenciero, destinado por definición a las penas del infierno. Es un estereotipo negativo ampliamente documentado en tradiciones populares, leyendas, proverbios, fábulas, cuentos. «Fui al infierno y vi al Anticristo», dice una canción popular toscana

y por las barbas retenía a un molinero,
bajo los pies a un alemán,
aquí y allá un posadero, un carnicero:
le pregunté por el más malvado,
y me dijo: «Atento que te lo enseño.
Mira quién con las manos trepa:
el molinero de la blanca harina.
Mira quién con las manos ase,
el molinero de la blanca harina.
Del cuartillo al celemín;
éste es el más ladrón: el molinero».” (pp. 217-218)

 

Massimo Recalcati
LA LUZ DE LAS ESTRELLAS MUERTAS (II)
Barcelona, 2025, Anagrama.

 

“Una vez, un paciente se pasó toda la sesión llorando sin parar. Su llanto parecía incontenible. Era un hombre de más de cincuenta años que estaba tratando de hablarme sobre la muerte de su esposa. La herida de la separación parecía muy reciente, como si hubiera ocurrido ayer. Por su aspecto descuidado y desaliñado daba la impresión de que acababa de sufrir un grave accidente. Sin embargo, cuando le pregunté cuánto tiempo hacía que su mujer había fallecido, la respuesta me sorprendió. «Veinte años», dijo. Un testimonio, en efecto, de hasta qué punto el tiempo del duelo es un tiempo suspendido, bloqueado, inmóvil. El dolor que sentía al hablarme de pérdida era el mismo que había experimentado veinte años antes; nada había cambiado, todo había permanecido igual; la misma desesperación, el mismo sentimiento de abandono, la misma percepción de que su vida nunca volvería a tener sentido alguno.” (p. 44)

Carlo Ginzburg
EL QUESO Y LOS GUSANOS (I)
Barcelona, 2016, Península.

 

“Es esa tradición, profundamente enraizada en la campiña europea, lo que explica la tenaz persistencia de una religión campesina intolerante ante dogmas y ceremonias, vinculada a los ritmos de la naturaleza, fundamentalmente precristiana. Era con frecuencia un auténtico extrañamiento del cristianismo, como en el caso de los pastores de Eboli, que a mediados del siglo XVII les parecían a los consternados padres jesuitas «hombres, que no tienen de humano más que el aspecto, siendo en su capacidad y saber no muy distintos de los mismos animales que guardan: totalmente ignorantes, no ya de las oraciones, o de otros misterios particulares de la santa Fe, sino del propio conocimiento de Dios». Pero también en circunstancias de menor aislamiento geográfico y cultural se pueden descubrir los signos de esta religión campesina que había asimilado y remodelado las aportaciones ajenas, empezando por las cristianas. El viejo campesino inglés que imaginaba a Dios como un «buen viejo», a Cristo como un «joven apuesto», al alma como un «hueso grande dentro del cuerpo», y al más allá como un «bello prado verde» adonde se va si se obra bien, no ignoraba, por supuesto, los dogmas cristianos; simplemente los volvía a traducir en imágenes que se adaptaban a su experiencia, a sus aspiraciones, a sus fantasías.” (pp. 206-207)