lunes, 26 de enero de 2026

Textos para la reflexión

Tengo el hábito de escribir en un cuaderno de notas los pasajes más interesantes de las obras que leo o releo. Son fragmentos difícilmente clasificables, tanto en naturaleza como en extensión, pero todos ellos tienen algo en común: invitan a reflexionar. A veces proceden de obras encomiables y a veces no. Mi tino (o desatino) al elegirlos se reduce a los pasajes mismos, pero nunca a la obra completa. Poco a poco, y si el tiempo me lo permite, iré introduciendo en el blog algunos de estos textos. Cuando me ha sido posible he consignado la página de procedencia de la cita, pero no siempre he mantenido tan saludable costumbre. Espero que os sean de utilidad.


Agustín Izquierdo Alberca


 

Julian Barnes
LA ÚNICA HISTORIA (II)
Barcelona, 2019, Anagrama.



“Eres un absolutista en el amor, y por consiguiente un absolutista contrario al matrimonio. Has meditado mucho sobre la cuestión y hallado muchas comparaciones descabelladas. El matrimonio es una caseta de perro en la que se vive a gusto y sin cadena. El matrimonio es un joyero que, en virtud de algún proceso opuesto al de la alquimia, transforma el oro, la plata y los diamantes en metal común, bisutería y cuarzo. El matrimonio es un cobertizo para barcas que contiene una canoa vieja para dos personas que ya no vale para navegar y tiene un solo remo y agujeros en el fondo. El matrimonio es…, puf, hay docenas de símiles disponibles.” (p. 119) 

James Hilton
HORIZONTES PERDIDOS (II)
Andorra la Vella, 2023, Trotalibros.

 

“El primer cuarto de siglo lo has vivido sin duda bajo un nubarrón: el de ser demasiado joven para acometer cosas; mientras que el último cuarto de siglo lo normal es que se vea ensombrecido por una nube más negra incluso: la de ser demasiado viejo para acometerlas; y entre esas dos nubes, ¡qué exiguo el rayo de sol que ilumina una vida humana!” (pp. 171-172)

Julian Barnes
LA ÚNICA HISTORIA (I)
Barcelona, 2019, Anagrama.



“No me percaté de que había pánico en su interior. ¿Cómo podía imaginarlo? Pensaba que solo lo sentía yo. Ahora, demasiado tarde, me doy cuenta de que todos lo sentimos. Es una condición de nuestra mortalidad. Tenemos códigos de conducta para aplacarlo y minimizarlo, bromas y hábitos y numerosas formas de desviarlo y distraerlo. Pero estoy convencido de que hay pánico y un caos infernal a la espera de emerger dentro de todos nosotros. Lo he visto rugir en los moribundos, como una última protesta contra la condición humana y su tristeza crónica. Pero existe en los más equilibrados y racionales de nosotros. Solo hacen falta las circunstancias propicias para que aparezca. Y entonces estás a su merced. El pánico empuja algunos hacia Dios, a otros a la desesperación, a las obras benéficas, a la bebida, al olvido afectivo, y a otros a una vida en la que esperan que nada grave vuelva a trastornarlos. ” (pp. 88-89)


James Hilton
HORIZONTES PERDIDOS (I)
Andorra la Vella, 2023, Trotalibros.



“Chang respondió despacio y con una voz que fue poco más que un susurro:
   -Por expresarlo con pocas palabras, estimado señor, diría que nuestra creencia predominante es la moderación. Inculcamos la virtud de evitar el exceso de todo tipo, incluyendo, si me perdonan la paradoja, el exceso de virtud mismo. En el valle que han visto, donde viven varios miles de habitantes bajo el control de nuestra orden, hemos comprobado que ese principio produce un grado considerable de felicidad. Gobernamos con moderado rigor, y a cambio nos sentimos satisfechos con una obediencia moderada. Y creo poder afirmar que nuestra gente es moderadamente sobria, moderadamente casta y moderadamente honrada.” (p. 88)

viernes, 16 de enero de 2026

Yevgueni Zamiatin
NOSOTROS
Barcelona, 2023, Salamandra.



“«¿Liberarse?» Sorprendente: cuánto persisten los instintos criminales en la raza humana. Lo digo deliberadamente: «criminales». La libertad y el crimen están tan unidos de forma tan indisoluble como... digamos: como el movimiento de un aeromóvil y su velocidad: si la velocidad de un aeromóvil es = 0, no se moverá; si la libertad de un hombre es = 0, no cometerá ningún crimen. Está claro. La única manera de liberar al ser humano del crimen es salvándolo de la libertad.” (p. 74) 

Christopher Lasch
LA CULTURA DEL NARCISISMO: La vida en una era de 
expectativas decrecientes
(III)
Madrid, 2023, Capitán Swing.



“La comercialización transformó el juego en trabajo, subordinando el placer del deporte al del espectador, y redujo al propio espectador a una condición de pasividad vegetativa: la antítesis de la salud y el vigor que idealmente promueve el deporte. La locura por triunfar redundó en un énfasis exagerado en la faceta competitiva de cada deporte, al punto de excluir vivencias menos resonantes, pero más satisfactorias, como la cooperación y la destreza. El culto a la victoria convirtió a los jugadores en salvajes y en fanáticos rabiosos a sus seguidores. La violencia y el fanatismo observables en los deportes modernos llevaron a algunos críticos sociales a insistir en que la actividad atlética difunde valores militaristas entre la juventud, inculca irracionalmente el orgullo local y nacional en los espectadores y opera como uno de los bastiones más fuertes del machismo.” (142-143)

sábado, 3 de enero de 2026

Juan José Saer
LAS NUBES
Barcelona, 2002, Muchnik.
 
 
 
“La múltiples actividades comerciales del señor Parra, que le habían permitido adquirir una fortuna considerable, no le impedían cultivarse a sí mismo al mismo tiempo que su huerto y su jardín, y su modestia genuina era injustificada si se tiene en cuenta el acierto de sus opiniones generales, rasgo rarísimo en un hombre de fortuna, ya que me ha sido posible observar más de una vez, por haberlos frecuentado en dos continentes, que los ricos sustentan una alta opinión de sí mismos y que, por una inexplicable transposición, están convencidos de que su habilidad para ganar dinero los autoriza a pontificar tantos temas que desconocen, ya sean artísticos, políticos o filosóficos.” (p. 74)

 


Christopher Lasch
LA CULTURA DEL NARCISISMO: La vida en una era de 
expectativas decrecientes
(II)
Madrid, 2023, Capitán Swing.



“El papel de los medios de comunicación en la manipulación de la opinión pública ha merecido mucha atención, a ratos equivocada. Buena parte de las consideraciones que se le ha destinado supone que el problema consiste en evitar la circulación de falsedades obvias, aun cuando es evidente, como han señalado los críticos más perspicaces de la cultura de masas, que el auge de los medios de comunicación torna irrelevantes las categorías de verdad y falsedad. La verdad ha dado paso a la credibilidad; los hechos, a afirmaciones que parecen autorizadas, sin que necesariamente brinden alguna información válida.” (p. 107)
[Hay que recordar, para encuadrar debidamente la prevalencia de las fake news, que el libro de Lasch fue publicado en 1979.]

Agustín Gómez Arcos
EL NIÑO PAN (II)
Barcelona, 2006, Cabaret Voltaire.



“Un día (el niño se acordaba como si fuese ayer), por esa puerta principal se metió una serpiente. Los gritos de Lola hicieron que el tío Juan Pedro acudiera armado con su muleta, pero María, empuñando la escoba ya se enfrentaba a la alimaña, echando fuego por los ojos como el San Miguel de la procesión; la remató. Hicieron un hoyo en el patio, enterraron al bicho bajo una piedra para que las gallinas no lo desenterraran. «Y no vayáis a creer, murmuraba la cuenta cuentos de la tía Manuela, que dicen que son muy astutas y huelen las casas donde hay niños de pecho; se meten entre la ropa para engancharse al pecho. ¿Y para que el pobre niño no llore, sabéis qué hacen? ¡Meten la punta de su cola en la boca del crío para que siga chupando!».” (pp. 212-213)
[La información del texto puede compararse con la cita de Samuel Feijoo referida al majá lactante.]

Christopher Lasch
LA CULTURA DEL NARCISISMO: La vida en una era de 
expectativas decrecientes
(I)
Madrid, 2023, Capitán Swing.



“A pesar de todo su sufrimiento interno, el narcisista posee muchos rasgos que favorecen su éxito en instituciones burocráticas que premian la manipulación de las relaciones interpersonales profundas, desalientan la formación de nexos interpersonales profundos y al mismo tiempo brindan al narcisista la aprobación que requiere para validar su autoestima. Aunque pueda recurrir a terapias que prometen otorgar un significado a su vida y ayudarlo a superar la sensación de vacío que lo envuelve, el narcisista disfruta a menudo de un éxito considerable en su carrera profesional. Maneja con naturalidad la forma de crear una impresión determinada, y el control que manifiesta de sus facetas más intrincadas le sirve inmejorablemente en las organizaciones políticas y empresariales donde el desempeño efectivo cuenta ahora bastante menos que la «visibilidad», el «sentido de la oportunidad» y una trayectoria triunfal.” (p. 69)

Agustín Gómez Arcos
EL NIÑO PAN (I)
Barcelona, 2006, Cabaret Voltaire
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“La cogida del esparto era un oficio duro, el más mísero y el peor pagado, que convertía a los trabajadores en esclavos de los terratenientes. El esparto crece por sí solo. No necesita agua ni cuidados; abunda mucho en las regiones desérticas del sudoeste. Es una fibra afilada que se agarra al terreno y que se arranca tirando con las manos desnudas. Corta los dedos y hace profundas grietas en el canto de la mano, que se infectan y se pudren. Sólo los tizones al rojo vivo pueden cauterizarlas. Las manos de los esparteros están llenas de cicatrices, sus ojos siempre llenos de lagañas por el polvillo que suelta la planta... El espartero se levanta muy temprano, una o dos horas de camino, a veces tres: tiene que estar en el tajo al ser de día. Toda la jornada estará con el espinazo doblado como un matorral, como una piedra que se moviera. Arranca la fibra puntiaguda, cortante, junta tantas arrobas como puede cargar, siete, ocho, nueve, diez y no se incorpora más que al mediodía, para comerse una raquítica merienda y liarse un cigarrillo; por la tarde doblegado por el peso que transporta, vuelve a la factoría instalada junto a la carretera. Sucio, sudoroso, agotado, hambriento. Allí encuentra a un factor con traje de pana, sin remiendos, nuevo flamante. El tipo huele a la lavanda que le adorna el ojal. Fuma un buen puro. Sin haberse podido acabar lo que lleva en la talega ni el vino de la bota -apetito de los que pueden comer lo que quieren. Manos finas, sin cicatrices, sin un padrastro; lleva un sombrero de fieltro, sabe leer y escribir. Es el pesador. Y no precisamente jurado. Se encarga de hacer los pesos del esparto, casi siempre con una romana desequilibrada; robando para el patrón o por cuenta propia, paga mal, unas perras por una larga jornada de trabajo. Trabajo feroz y primitivo. En la mano de un niño cogerían las monedas del jornal de esos esparteros que tienen mujer e hijos. Esta fibra del demonio, transformada en papel lujoso, es fuente de riqueza para los dueños, de miseria y de enfermedad para los que la recogen.” (pp. 154-156)

martes, 2 de diciembre de 2025

Platón
APOLOGÍA DE SÓCRATES (II)
Madrid, 1988, Alhambra. 

 

“En efecto, el temor a la muerte no es otra cosa que creerse sabio sin serlo: presumir saber algo que se desconoce. Pues nadie conoce qué sea la muerte, ni si en definitiva se trata del mayor de los bienes que pueden acaecer a un ser humano. Por el contrario, los hombres la temen como si en verdad supieran que es el peor de los males. Y, ¿cómo no va a ser reprensible esta ignorancia por la que uno afirma lo que no sabe? Pero yo, atenienses, quizá también en este punto me diferencio del resto de los mortales y si me obligaran a decir en qué soy más sabio, me atrevería a decir que, en desconociendo lo que en verdad acaece en el Hades, no presumo saberlo.” (pp. 95-96)
[La expresión “en desconociendo”, aparece tal cual en el texto.]


Wolfram Eilenberger
EL FUEGO DE LA LIBERTAD
El refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943. (III) 

 

“El creciente aislamiento de Arendt dentro de los círculos sionistas estadounidenses y europeos de Nueva York obedecía también a razones sociales y personales concretas. El tono determinaba la música. Y Arendt, «la columnista más joven de Estados Unidos», siempre daba la nota más aguda y estridente. En una época en la que el pueblo judío de Europa se veía ante el abismo de su exterminio, no faltó el sarcasmo, la ironía hostil y unos argumentos que casi equiparaban el racismo nazi con el nacionalismo judío.” (p. 288)


Platón
APOLOGÍA DE SÓCRATES (I)
Madrid, 1988, Alhambra.
 

 

“Pues pronto descubrí que la obra de los poetas no es fruto de la sabiduría, sino de ciertas dotes naturales, y que escriben bajo inspiración, como les pasa a los profetas y adivinos, que pronuncian frases inteligentes y bellas, pero nada es fruto de su inteligencia y muchas veces lanzan mensajes sin darse cuenta de lo que están diciendo. Algo parecido opino que ocurre en el espíritu de los poetas. Sin embargo, me percaté de que los poetas, a causa de este don de las musas, se creen los más sabios de los hombres y no sólo en estas cosas, sino en todas las demás, pero que, en realidad, no lo eran.” (p. 81)


 

Wolfram Eilenberger
EL FUEGO DE LA LIBERTAD
El refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943.
(II)



“Cabe señalar que el comportamiento de Beauvoir hacia sus amantes femeninas de esa época no difería mucho, tanto en actitud como en discurso, de los roles que Sartre asumía en sus innumerables affaires. La pauta de Beauvoir también se caracterizaba por una actitud de dominio manipulador tan distante del placer como carente de empatía: juegos casuales para refrescar el propio yo (sin preocuparse demasiado por las consecuencias de sus actos en la conciencia ajena).
   Mientras que Sartre se ufanaba en sus cartas a Beauvoir de ser un «redomado sobón» y, en ese papel, hablaba de «nalgas con forma de gotas» o de la asombrosa disposición a los besos íntimos de las recientes conquistas, a Beauvoir le interesaba subrayar cuán indiferente, falto de deseo, incluso desagradable era su encuentro con antiguas alumnas (hasta el punto de incluir quejas demasiado concretas sobre el molesto olor fecal de la seducida durante las relaciones sexuales). Sobre sus amantes, Beauvoir hablaba con Sartre de «hombre a hombre», es decir, como un sujeto sobre objetos. En todo caso, esta forma de asimilación la había interiorizado ella sola.” (p. 211)

Leo Strauss
SOBRE LA TIRANÍA
Madrid, 2005, Encuentro.

 

“La filosofía, en el sentido estricto, clásico de este término, es la búsqueda del orden eterno, o de la causa o causas eternas de todas las cosas. Doy por supuesto, por tanto, que hay un orden eterno e inmutable dentro del cual la Historia tiene lugar, orden que no se ve afectado en absoluto por la Historia. Con otras palabras, doy por supuesto que cualquier «reino de la libertad» no es más que una provincia que depende del «reino de la necesidad».” (p. 260)

Wolfram Eilenberger
EL FUEGO DE LA LIBERTAD
El refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943.
(I)



“Porque, en la primavera de 1935, Sartre no solo seguía muy deprimido, sino que estaba cada vez más convencido de que iba a volverse loco. Esto se debía también a las legiones de crustáceos y de insectos del tamaño de un hombre que lo seguían adondequiera que fuese. Su interés erudito por la naturaleza de la imaginación humana le había llevado a participar en los experimentos con mescalina de un amigo psiquiatra parisino. Aunque este le había garantizado que las alucinaciones provocadas por la droga durarían como mucho unas treinta y seis horas, en el caso de Sartre se repetían, y con una intensidad que no disminuía, semanas y meses después de haber ingerido la droga. No se trataba de que se veía envejecer y de que, como todos los demás, un día moriría. No, ahora la locura se apoderaba de su espíritu.” (pp. 97-98

domingo, 16 de noviembre de 2025

Errico Malatesta
IDEARIO

Madrid, 1977, Libros Dogal.
 

 

“De ordinario, los que elogian la utilidad, para el proletariado, de tener representantes en el parlamento y en todos los otros cuerpos electivos, razonan como si para ser elector bastara sólo quererlo.
—Nosotros tendremos allá—dicen ellos—hombres que gozarán de grandes ventajas económicas, las cuales les permitirán entregarse con mayor eficacia a la propaganda; hombres que podrán observar de cerca las lacras del mundo político y denunciarlas al público; hombres que podrán, sobre todo, servirse de la tribuna parlamentaría para defender sus ideales y forzar a todo el país a estudiarlos y discutirlos. ¿Por qué renunciar a estos beneficios?
   Ante todo hay un prejuzgamiento: ¿mantendrán los electos el programa que sostenían cuando candidatos y usarán de su defensa de la misma energía? Ciertamente sería honroso para la naturaleza humana poder afirmar que cualesquiera que fuesen las convicciones de los hombres y el método de lucha elegido, nunca disminuirían su sinceridad y su valentía; pero la prueba está hecha y, desgraciadamente, cuando se piensa en la conducta innoble y hasta vil que han tenido en cualquier parte casi todos los diputados socialistas, no es posible conservar tales ilusiones.
   El ambiente parlamentario corrompe, y el obrero y el revolucionario dejan de ser tales por el solo hecho de haber llegado a diputados.
   Por lo demás, esto no es para maravillarse. Si tomáis un trabajador, lo sacáis de su medio, lo substraéis al trabajo, lo alejáis de los que con él compartían la miseria y lo colocáis entre los señores, en pleno gran mundo donde se goza y no se trabaja, lo exponéis a todas las tentaciones. ¿Por qué extrañarse si él se adapta a ese ambiente más confortable que aquel en que vivía antes, y si trata de asegurarse el insólito bienestar y olvida más tarde o más temprano sus hermanos de fatigas y los compromisos con ellos contraídos?
   Si tomáis un revolucionario acostumbrado a pasar su vida en una u otra prisión y lo hacéis legislador, ¿por qué os habéis de extrañar después si él se deja domar por los halagos de una libertad y una seguridad personal nunca gozada hasta entonces?” (pp. 110-111)

Julio Valdeón
LOS CAMPESINOS MEDIEVALES
Madrid, 1985, Cuadernos historia 16.
 

 

“¿Cómo vestían los campesinos? Una crónica alemana del siglo XII nos da unas indicaciones muy significativas al respecto:
   Quiero contarte algo sobre los campesinos, qué deben llevar puesto según la ley: algo que sea negro o gris, pues otra cosa no les está permitido... calzado de cuero es suficiente. Siete brazos de tela basta para la camisa y los pantalones.
     El texto añadía que los labriegos no debían llevar espada, sino sólo un bastón.
    Lo primero que llama la atención es la referencia a una normativa legal acerca del vestido de los campesinos. Ello indica que en la sociedad medieval el vestido era un símbolo de clase. Se vestía de acuerdo con el grupo social al que se pertenecía, y esto lo corroboran las leyes, garantes del orden social vigente.” (Cuaderno 128; p. 24)

H. J. Ch. Grimmelshausen
SIMPLICIUS SIMPLICISSIMUS
Madrid, 1986, Cátedra.

 

“Yo creo que no hay nadie en el mundo que no tenga sus ramalazos de locura, pues todos estamos hechos de la misma clase, y puedo saber muy bien por mis propias peras cuando maduran las del vecino. «¡Ah, necio! -podría replicarme alguien-, ¿crees que porque tú seas loco, tienen que serlo todos los demás?» No, no es eso lo que quiero decir, pues sería decir demasiado. Pero de una cosa estoy seguro: de que unos saben ocultar la necedad mejor que otros. Y no se es loco únicamente por tener ideas deslavazadas, pues ¿quién en su juventud no ha cometido locuras? Pero sólo el que las exterioriza es tenido por tal, pues hay quien las oculta y quien las deja ver sólo a medias. Los que las disimulan del todo son auténticos misántropos. Sin embargo, quienes de vez en cuando dejan asomar un poquito las orejas y se toman un respiro para no morir asfixiados, éstos son, a mi modo de ver, los mejores y más sensatos.” (pp. 292-293)


Agatha Christie
EL ENIGMÁTICO MR. QUIN
Barcelona, sin fecha, Molino.

 

“Mister Satterthwaite tenía sesenta y dos años, un tanto encorvado y enteco, con cara de duende fisgón y un intenso y desordenado interés por inmiscuirse en vidas ajenas. La suya, por decirlo así, transcurría cómodamente sentado en un sillón de una primera fila de butacas contemplando los diversos dramas humanos que ante su vista se iban desarrollando. Su papel había sido siempre el de mero espectador. Sólo ahora, y al sentirse víctima de las implacables garras de la senectud, es cuando empezó a acrecentarse su instinto crítico por cualquier suceso que cayese bajo su directa observación.” (pp. 5-6)

 “—Usted es, según creo, lo que pudiéramos llamar un hombre rico, mister Satterthwaite. No un millonario, pero sí uno que pudiera permitirse una  excentricidad o un capricho sin reparar en el gasto. Usted ha desempeñado siempre el papel de mero espectador en los dramas que aquejan a la humanidad. ¿No se le ha ocurrido nunca saltar a la escena y experimentar la emoción de verse convertido súbitamente en actor? ¿No se ha sentido usted, aunque sólo sea por un instante, árbitro absoluto de los destinos de los demás, con prerrogativa de vida o muerte pendiente de sus manos?”(p. 75)

 


Carlos Arniches
DEL MADRID CASTIZO
SAINETES
(II)
Madrid, 1981, Cátedra.



“SEÑOR EULALIO.— !Que me vas a decir, Floro!... ! Yo era peor que tu! Yo te podia dar veinticinco pa cincuenta en custion de ateismo. ¡Pero, amigo, un dia -tú sabes la pasion que tengo yo por mi nieta, que no quiero otra cosa en el mundo-, pues fue el angelito y me cogio eso que le dicen la dizteria, que crei que me se moria! Chiquillo... de pensar yo que me iba a quedar sin aquel pispajo que me se agarra a las rodillas toas las tardes cuando vuelvo de la obra, y que es mi unico consuelo... Amos, que me dio una angustia interior, por dentro, que dije: «¡Dios mio, si me la salvas, me pongo hábito aunque sea!» ¡Y me la salvó! Por eso anoche, en la taberna, cuando pasaba el Viatico, me quite la gorra. Hay que ser agradecido.” (p. 134)
[La cita pertenece al sainete “Los ateos”.]

Per Olov Enquist
LA VISITA DEL MÉDICO DE CÁMARA
Barcelona, 2002, Destino.



“Cuando se introdujo la servidumbre en 1733, la nobleza pretendía controlar, o más bien impedir, la libertad de movimientos de la mano de obra. El campesino nacido en una finca no podía abandonarla antes de los cuarenta años. El dueño de la finca determinaba su vivienda, sus circunstancias, su sueldo y sus condiciones de trabajo. Después de cuarenta años se le permitía marcharse. La realidad era que a esa edad, la mayoría de los campesinos se había hecho tan pasiva y estaban tan oprimidos por el alcoholismo, las deudas y el desgaste físico que apenas se registraba traslado alguno.
   La esclavitud danesa resultó ser el perfecto fundamento económico de la nobleza; las condiciones eran peores al norte que al sur de Jylland, pero seguía tratándose de esclavitud.” (pp. 179-180)

[Jylland es la denominación danesa de Jutlandia.]

Carlos Arniches
DEL MADRID CASTIZO
SAINETES (I)
Madrid, 1981, Cátedra.

 

"Paco el Metralla, un jovenzuelo de mediana estatura, enteco, amarillo, de mirada cínica, muy compuesto, con su traje flamante, sus botas de caña, su corbatita de nudo y su gorrilla inglesa, va con paso resuelto y marchoso Torrecilla del Leal abajo. A poco, atraviesa la calle de Zurita, tuerce por la de la Fe y viene a dar con la del Salitre, frente por frente a la iglesia de San Lorenzo, simpática parroquia enclavada en el riñón del Madrid castizo y jaranero. 
  Está anocheciendo. El chulillo detiénese en la última esquina. Sus miradas iracundas e inquisitivas, se dirigen a un frontero obrador de plancha, cuya luz ya se ha encendido, y en el que trabajan, sofocadas, alegres y dicharacheras unas cuantas mocitas de garbo.
   Paco pasa y repasa por delante del obrador, dejándose ver. 
   Al reparar en él, se hace un enojoso silencio entre las bulliciosas muchachas, y una de ellas, la más desenvuelta y garbosa, dice con sincera acritud, sacando una plancha del anafre y arrimándosela a la mejilla:
   -Ya está ahí ese mosca. 
   -Pos ahora verás -exclama la maestra, y cierra violentamente la puerta vidriera del obrador.- iMiá que es pelma el niño!... -añade iracunda-. Pero ¿qué se habrá creído ese chulo de baile? 
   Más excitado por el incidente, retorna el bullicio entre aquella alborotadora y femenina juventud, y la voz entonada y firme de una mocita destaca esta copla, llena de punzante ironía:

 

«Me he cansao de quererte, 
búscate otra, 
o aguarda a San Isidro 
                      si quieres tontas.
»" (pp. 93-94)

[La cita pertenece al sainete “Los pasionales”. La palabra tontas, además de a su significado usual, alude también, irónicamente, a las rosquillas homónimas que se consumen en Madrid durante las fiestas de San Isidro .]


Faustino Cordón
LA NATURALEZA DEL HOMBRE A LA LUZ DE SU ORIGEN BIOLÓGICO
Barcelona, 1985, Anthropos.



“Pasemos a la segunda cuestión más concreta que deriva de la anterior; a saber: si el ánima de los animales, y en particular la del hombre, es un fenómeno o proceso real, objetivo, originado y sostenido por un entorno dinámico cognoscible y que, por tanto, sea objeto potencial de conocimiento científico; también a esta cuestión, como biólogo, he de dar una respuesta afirmativa; estoy muy convencido (por datos concretos de muy diverso tipo) de que el ánima, consustancial en nuestra vivencia, con sus contenidos de conciencia, es algo muy concreto que va estando en condiciones de ser estudiado experimentalmente; a saber: un campo físico unitario (en el que radica la individualidad de todo animal y, por lo tanto, de todo hombre), campo que resulta ciertamente del proceso de las células del soma animal, pero como algo distinto de ellas y capaz de gobernarlas. La vieja dualidad de cuerpo y alma (análoga a la que hasta principios de siglo se consideraba existir entre materia y energía) como entes radicalmente distintos es lo que ha mantenido a los psicólogos y fisiólogos separados entre sí artificialmente, y lo que a la parte quizá más progresiva de unos y otros les llevó, por una excesiva prevención a incurrir en idealismo, a caer (lastrados de un reduccionismo somatista) en el mecanicismo de identificar los fenómenos psíquicos con la fisiología del sistema nervioso. No es así; el ánima, ciertamente, surge de la actividad cooperante de neuronas, y gobierna esta actividad cooperante, pero como algo distinto de ella y de un modo en el que tanto el ánima como las neuronas se realizan sin tomar noticia una de otras y viceversa.” (pp. 161-162)

sábado, 1 de noviembre de 2025

Aldous Huxley
CIENCIA, LIBERTAD Y PAZ (II)
Barcelona, 2023, Página Indómita.
 

 

“Hoy, los horrores de la inseguridad, ejemplificados sobre todo en el desempleo masivo, están tan profundamente grabados en la mente popular que la mayoría de la gente, si se le ofreciera elegir entre libertad y seguridad, votaría casi sin vacilar la seguridad.” (p. 37)

“Se ha dicho que la lección más importante de la historia es que nadie aprende jamás las lecciones de la historia.” (p. 55)

Samuel Feijoo
MITOLOGÍA CUBANA (II)
La Habana, 1986, Editorial Letras Cubanas.
 

 

“Investigaciones de José Seoane en Villaclara

EL GALLEGO Y EL AHORCADO

En la Yaya hay una casa que nadie quiere vivir porque salen cosas ahí. Lo primero que sale es una caje muerto con cuatro vela, y después salen miles de gato enredao peando y maullando y después sale un horcao que dice:
-¿Caigo o no caigo?
También lo botan por la noche a uno de la cama.
En esa casa se mudó un gallego y le contaron las cosas que salían y dijo:
-A a mí no me sale na.
Y se mudó y al primer día le salieron to las cosas y el horcao le dijo:
-¿Caigo o no caigo?
Y el gallego le dijo:
-¡Coño, acabe de caer!
Y el horcao le cayó arriba y mató al gallego.
Yo opino que lo que pasó es que el Diablo está apoderao de la casa porque hay mucho dinero enterrao ahí.

Antonio Monteagudo. 47 años. Obrero.
[Santa Clara.]” (pp. 432-433)


[Es de suponer que “una caje muerto con cuatro vela” se refiere a “una caja de muertos (caja e muerto) con cuatro velas”. La Yaya y Santa Clara son dos localidades cubanas.] 

 

Aldous Huxley
CIENCIA, LIBERTAD Y PAZ (I)
Barcelona, 2023, Página Indómita.

 

“Quizá algún día los científicos sociales puedan decirnos cuál es el grado óptimo de cambio, y cuál es la cantidad de cambio óptima en un momento dado. Por ahora, las sociedades occidentales permanecen a merced de sus tecnologías progresivas, lo cual implica una gran incomodidad para todos los interesados. El hombre, como ser moral, social y político, es sacrificado al Homo faber; o al hombre herrero, inventor y forjador de nuevos artilugios.
   Y mientras tanto, por supuesto, el desempleo tecnológico siempre nos acompaña; porque cada dispositivo que ahorra trabajo, cada sustitución de una técnica antigua por otra técnica nueva y más eficiente resulta en una disminución local y temporal de la fuerza laboral requerida. A largo plazo, las personas desplazadas como resultado del avance tecnológico pueden ser reabsorbidas por otras industrias o incluso por aquellas que las despidió (…) Pero lo que pueda suceder a largo plazo es de poco interés para las personas sin propiedades que se ven obligadas por el hambre y los elementos a ganarse la vida exclusivamente en el corto plazo. Para estas personas, la principal consecuencia de la ciencia progresiva es una crónica inseguridad social y económica.” (pp. 32-33)

[Es importante señalar que Huxley publicó esta obra en 1946 y que falleció en 1963, ajeno, en consecuencia, a la progresión tecnológica posterior.]

 


Gaston Bouthoul
LA GUERRA (III)
Barcelona, 1971, Oikos-Tau.

 

“Sobre todo, es probable que la manera de tratar al vencido vaya unida a un conjunto de condiciones demoeconómicas. Por esto se ha podido observar, en general, que los pueblos cazadores matan a sus prisioneros porque tienen necesidad de grandes extensiones libres en las cuales la caza pueda reproducirse. Por el contrario, las sociedades de agricultores y artesanos, que practican la división del trabajo y tienen necesidad de considerable mano de obra, suplen las matanzas de los vencidos por la esclavitud o la servidumbre. La eficiencia de la mecanización actual explica la amplitud inigualada de nuestras hecatombes. Hoy ya no existen intereses económicos que se hayan de tener en consideración, puesto que el capital humano es siempre superabundante.” (pp. 71-72)

Samuel Feijoo
MITOLOGÍA CUBANA (I)
La Habana, 1986, Editorial Letras Cubanas.

 

“EL MAJÁ LACTANTE
(Mito recogido por Adalberto Suárez)

Cuando el marido de mi tía, hermana de mi padre, entró a la casa al regreso de su trabajo y entró al cuarto donde se encontraba su mujer recién parida, vio un majá lactándose de los pechos de ésta. Él se asustó, y como le tenía miedo al majá se echó a correr. Fue para casa del suegro a buscar ayuda. Y cuando regresó a la casa ya su suegra había espantado al majá. 
   Dicen que los majases cuando sienten el olor de la leche de las mujeres paridas, velan que estén dormidas para chuparles la leche, y para que el niño no se despierte le ponen la punta del rabo en la boca y así no llora, porque se cree que está mamando. Según dicen, el majá bajea a la mujer y la adormila. Esto me lo contó mi papá y que eso es verdad porque esos casos se han dado mucho. En algunos bohíos se le deja leche al majá en una vasija debajo de la cama.

 Informante: Juan Hernández Águila. Manacal.” (p. 366)

 [El majá es una culebra endémica de Cuba. Según el diccionario de la RAE, bajear, es “acosar a alguien sutilmente con el fin de alcanzar algún beneficio”.]

Gaston Bouthoul
LA GUERRA (II)
Barcelona, 1971, Oikos-Tau.

 

“En general, se demuestra que los largos períodos de guerras destructoras suceden a períodos de expansión demográfica. En Francia, por ejemplo, la guerra de los Cien Años sucede al apogeo de la población de principios del siglo XIV. Las guerras de los Treinta Años y de Religión suceden al máximo alcanzado nuevamente en el siglo XVI. A fines del siglo XVIII, cuando la revolución demográfica se acentúa con la vacunación, llegan las guerras de la Revolución y del Imperio. De este modo, la experiencia histórica demuestra que ninguna gran guerra es concebible fuera del clima particular que crea la superpoblación. Una gran guerra no puede existir sin una infraestructura demográfica adecuada.” (p. 55)

Homero
LA ODISEA
Madrid, 19174, EDAF.

 

“«¡Te haces el tonto, forastero, o vienes de muy lejos. Cuando quieres que yo tema y respete a los dioses! ¿Has de saber que los cíclopes no nos preocupamos de los dioses afortunados, ni siquiera de Zeus, el que lleva la égida, pues somos más fuertes que ellos! ¡Sin el menor temor a la cólera de Zeus, os castigaré a ti ya tus compañeros, si así me place hacerlo!... Pero, al venir, dime ¿en qué sitio anclaste tu sólida nave? ¿Al final de la punta?» Trataba de sonsacarme, pero me dí cuenta y le contesté inventando esta historia: «Mi nave se estrelló. Poseidón, el que sacude la tierra, la arrojó sobre las rocas del promontorio más saliente de vuestra tierra, hasta donde nos arrastraron los vientos. Sólo estos amigos y yo pudimos salvarnos.» Dije así, pero su implacable corazón no respondió. Pero, de pronto, se abalanzó sobre mis compañeros con sus manos abiertas, agarró a dos y los aplastó contra el suelo como si fueran cachorrillos. Sus cerebros resbalaron por la tierra, empapándola. Luego despedazó sus cuerpos miembro a miembro, haciendo con ellos su cena. Viéndole devorarlos ávidamente parecía un feroz león de las montañas: no dejó ni rastro de la carne, ni de las entrañas, ni de los huesos con su tuétano. Los demás, contemplando inermes aquel horrible espectáculo, llorábamos implorando a Zeus con las manos tendidas. Tan pronto como el cíclope llenó su vientre de carne humana rociada con la leche recién ordeñada, se tendió en el antro en medio de sus rebaños.” (pp. 177-178)

Gaston Bouthoul
LA GUERRA (I)
Barcelona, 1971, Oikos-Tau.

 

“La experiencia histórica demuestra que en el seno de la abundancia los Estados se muestran más pendencieros. Y esto es comprensible si se medita que la guerra únicamente puede prepararse con excedentes. Se puede decir que cuando Alemania atacó en 1939, era el más rico de los Estados de Europa, pues disponía de recursos en abastecimientos de todas clases, así como de armamentos; es decir, disponía de riquezas reales, de productos existentes, superiores, momentáneamente por lo menos, a las de todas las demás naciones.
   El ejemplo de las guerras coloniales es más impresionante todavía. Estas guerras las hacen siempre los más ricos a los más pobres. Los Estados europeos, entonces en el apogeo de su riqueza y de su estabilidad, atacaron a las naciones orientales, caídas en una profunda decadencia, y a África, todavía bárbara. Igual que Roma, en el colmo de su riqueza, conquistó las Galias, Renania y Dacia.” (p. 44)

[Las cursivas pertenecen a la cita.]


viernes, 17 de octubre de 2025

Mircea Cărtărescu
LAS BELLAS EXTRANJERAS (IV)
Madrid, 2013, Impedimenta.

 

“El arte es un entorno sofocante desde muchos puntos de vista: la aterradora competitividad, el enfrentamiento consigo mismo. Con el público, con tus compañeros de profesión y con la crítica -el arte es la guerra en la que estás solo contra todos-, la necesidad inhumana de progresar continuamente, de sobrevivir continuamente ante tus propios ojos. Todo esto es suficiente para arrastrarte a la autodestrucción. El artista es una cinta de Moebius en la que por un lado desfila la cultura, la civilización, la educación superior, la humanidad omnicomprensiva y omnicompasiva y, por el otro, el sufrimiento, la locura, las tendencias destructivas y autodestructivas. Las dos caras discurren juntas, nadie las puede separar.” (pp. 174-175)



Albert Einstein y Sigmund Freud
¿POR QUÉ LA GUERRA? (II)
Barcelona, 2008, Editorial Minúscula. 

 

“Yo creo lo siguiente: desde tiempos inmemoriales se desarrolla en la humanidad el proceso de la evolución cultural. (Ya sé que otros prefieren denominarlo «civilización»). A este proceso debemos lo mejor que hemos alcanzado, y también buena parte de lo que ocasiona nuestros sufrimientos. Sus causas y orígenes son oscuros; su resultado, dudoso; algunos de sus rasgos, fácilmente apreciables. Quizá lleve a la desaparición de la especie humana, pues inhibe la función sexual en más de un sentido, y en la actualidad las razas incultas y las capas atrasadas de la población ya se reproducen más rápidamente que las de cultura elevada. Quizá este proceso sea comparable a la domesticación de ciertas especies animales. Sin duda conlleva modificaciones físicas, pero aún no podemos familiarizarnos con la idea de que esta evolución cultural es un proceso orgánico. Las modificaciones psíquicas que acompañan la evolución cultural son notables e inequívocas. Consisten en un progresivo desplazamiento de los fines pulsionales y en una creciente limitación de las tendencias pulsionales. Sensaciones que eran placenteras para nuestros antepasados nos resultan indiferentes o aun desagradables; el hecho de que nuestras exigencias éticas y estéticas ideales se hayan modificado tiene un fundamento orgánico. Entre los caracteres psicológicos de la cultura, dos parecen ser los más importantes: el fortalecimiento del intelecto, que comienza a dominar la vida pulsional, y la interiorización de las tendencias agresivas, con todas sus consecuencias ventajosas y peligrosas. Ahora bien: la guerra niega de la forma más violenta actitudes psíquicas que nos han sido impuestas por el proceso cultural, y por eso nos eso nos alzamos contra la guerra: simplemente, ya no la soportamos, y no se trata aquí de una aversión intelectual y afectiva, sino de que en nosotros, los pacifistas, se agita una intolerancia constitucional, por así decirlo, una idiosincrasia magnificada. Y parecería que la degradación estética implícita en la guerra no contribuye menos a nuestra rebelión que sus crueldades.
   ¿Cuánto deberemos esperar hasta que también los demás se tornen pacifistas? Es difícil decirlo, pero quizá la esperanza de que la influencia de estos dos factores -la actitud cultural y el fundado temor a las consecuencias de la guerra futura- pongan fin a los conflictos bélicos en el curso de un plazo limitado no sea utópica. No es posible adivinar por qué caminos o rodeos se logrará este fin. Por ahora sólo podemos decirnos: todo lo que impulsa la evolución cultural actúa contra la guerra.” (pp. 92-94)

[El texto pertenece a la carta que Freud dirigió a Einstein en septiembre de 1932.]

 


Albert Einstein y Sigmund Freud
¿POR QUÉ LA GUERRA? (I)
Barcelona, 2008, Editorial Minúscula.

 

“¿Cómo es posible que la citada minoría pueda poner a las masas al servicio de sus deseos, si éstas, en el caso de una guerra, sólo obtendrán sufrimiento y pérdidas? (Cuando me refiero a las masas, no excluyo a aquellos que, en calidad de soldados de cualquier graduación, han hecho de la guerra su oficio, con la convicción de que sirven a la defensa de los bienes más preciados de su pueblo y de que, a veces, la mejor defensa es el ataque). Aquí la respuesta más indicada es: la minoría de los dominantes tiene sobre todo la escuela, la prensa y casi siempre también las organizaciones religiosas bajo su control. Con estos medios, domina y dirige los sentimientos de las masas, al tiempo que los convierte en sus instrumentos.
   Pero tampoco esta respuesta ofrece una solución completa, ya que puede plantearse la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que las masas se dejen enardecer hasta llegar al delirio y la autodestrucción por medio de los recursos mencionados? La respuesta sólo puede ser: en los seres humanos anida la necesidad de odiar y de destruir. Esta predisposición permanece latente en las épocas en las que impera la normalidad y se manifiesta sólo en circunstancias excepcionales; puede, sin embargo, ser fácilmente despertada e intensificada hasta alcanzar la psicosis colectiva.
(…)
   Todo esto nos lleva a una última pregunta: ¿Es posible dirigir el desarrollo psíquico de los seres humanos de tal manera que estos se vuelvan más resistentes a la psicosis del odio y de la destrucción? De ninguna manera pienso aquí sólo en las llamadas masas incultas. De acuerdo con mi experiencia, son sobre todo los denominados intelectuales los que sucumben con mayor facilidad a las funestas sugestiones colectivas, puesto que no acostumbran tener un contacto directo con la realidad, sino que la experimentan por medio de su forma más cómoda y cabal, la del papel impreso.” (pp. 67-68)

[El texto pertenece a la carta que Einstein dirigió a Freud en julio de 1932.]

Mircea Cărtărescu
LAS BELLAS EXTRANJERAS (III)
Madrid, 2013, Impedimenta. 

 

“En el mundillo literario no importa quién seas o qué hagas, sino la forma en que apareces a ojos de los demás. Pero esta imagen, la mayoría de las veces grotesca, siempre falsa y ciertamente simplista, te la fabrican, minuciosamente, tus amigos y tus adversarios, a lo largo de una vida de convivencia. Los mediocres son los grandes vencedores en el capítulo de la imagen. Si oyes solo cosas buenas acerca de un escritor, si ves que todos lo quieren como a un hermano, puedes estar seguro de que nadie lo teme, de que todos le estrechan la mano para ser generosos con él pues, en cualquier caso, no representa un peligro. Los compañeros de profesión no se permiten nunca alabar a los que son mejores que ellos ni tampoco siquiera a los iguales. Por ese motivo, puesto que tienes también que alabar y no solo criticar si no quieres perder tu credibilidad, los alabados son elegidos con gran cuidado entre los inofensivos, entre los tiernos fabricantes de «sofisticados destellos lingüísticos», como decía Salinger, mientras que los verdaderamente buenos están rodeados por el famoso cordón sanitario: o bien no se habla sobre ellos en absoluto, o bien se habla mucho, pero a sus espaldas (que, como decía aquel: yo soy un hombre de una pieza, lo que tengo que decir lo digo a la espalda…), o bien se les somete —para que se les bajen los humos— a un encarnizado tiroteo de insultos tan pronto como uno los ve en el objetivo. ” (pp. 111-112)

Eduardo Martínez de Pisón
LA TIERRA DE JULES VERNE (III)
Madrid, 2024, Fórcola.

 

“El autor de este ensayo se ha detenido gustoso en los cuadros de la naturaleza descritos por Verne, ha asistido paciente (o palpitante) al desenlace de las peripecias de los personajes, ha estado presente en las erupciones de volcanes que no existen y bajado ríos interminables entre caimanes de papel. Tras recorrido tan extenso, cientos de páginas no equivalentes a kilómetros, cree haber viajado por un mundo a la vez real y paralelo (la vuelta al mundo en ochenta novelas, decíamos en la introducción) y, al final, es como si hubiera regresado de una expedición compuesta por incontables expediciones encadenadas. Tengo aún presentes el aroma del trópico, el viento austral, el horizonte ocre del Sahara, el esmeralda profundo del corazón de la selva, la ventisca ártica, toda una geografía escrita sobre un planeta que existe en el sistema solar y sobre todo en la invención que los hombres somos capaces de regalarnos, pero en el que también me reconozco. Soy, claro está, de esta Tierra tangible, pero también me siento parte del fantástico planeta Verne, porque no sólo de territorio duro está hecho el hombre.” (pp. 381-382)

viernes, 3 de octubre de 2025

Mircea Cărtărescu
LAS BELLAS EXTRANJERAS (II)
Madrid, 2013, Impedimenta.

 

“Oh, París. París es París. En verano huele a pis. En invierno es sombrío y plomizo. El famoso metro es el más eficiente y el más accesible del mundo, pero es más feo que un dolor. ¿Y qué más da? Nosotros, los rumanos, tenemos París tan grabado en las circunvoluciones del cerebro como el sol en los pétalos y en el cogollo del girasol. Antes se vendían latas de «Air de Paris». Y es que París entero es una especie de lata. Es como un gigantesco vientre de mariposa hembra que expande sus feromonas por el mundo entero.” (p. 96)

Eduardo Martínez de Pisón
LA TIERRA DE JULES VERNE (II)
Madrid, 2024, Fórcola.


“¿Cómo y cuándo se fraguó la fama del Teide como la mayor montaña del mundo? Probablemente en fecha muy antigua, no precisable, entre los navegantes que veían sobresalir su cima de las nubes desde cierta lejanía. Puede reposar en as leyendas clásicas del Atlante que soportaba la bóveda celeste, materializado en la alejada y elevada montaña insular. Atlas, el titán vencido, penaba sosteniendo eternamente el pilar que separa cielo y tierra, hasta donde las nubes envuelven el lugar en que se alternan la noche y el día, y se transformó en piedra, a la vista de la cabeza de medusa. Esa montaña es el Teide, afirmaba Viera y Clavijo en 1776, es la «columna del cielo» de Heródoto, el monte en los mares lejanos llamado Atlante, «alto, rotundo y tan eminente que no se puede divisar bien su cumbre», y también el de Virgilio o Mela. Y además, en esta corriente, puede emparentarse con la montaña ideal en la que Dante se inspiraría a principios del siglo XIV para situar su Purgatorio poético, sobresaliendo en el océano bien llamado Atlántico: «El monte -escribía el poeta- que al cielo más se eleva de las aguas».” (p. 170)
[José Viera y Clavijo fue un prolífico escritor canario, autor, entre otras obras, del Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias. El Mela citado es Pomponio Mela, geógrafo romano del siglo I d. C.]

Mircea Cărtărescu
LAS BELLAS EXTRANJERAS (I)
Madrid, 2013, Impedimenta.


“¡Qué ciudad tan estupenda, Viena! Estuvimos allí un año pero nos habríamos quedado para siempre. Vivíamos en el distrito 17 y por las tardes olía maravillosamente a cacao, pues a un paso de nuestra casa estaban los antiguos edificios de la fábrica de dulces Manner, que elaboraba, desde hacía doscientos años, las más famosas, las más ligeras y más crujientes galletas que puedas imaginar, envueltas en papel de estaño rosado como los ocasos vieneses. En cuanto a los austriacos, ni rastro de ellos hasta donde alcanzaba la vista. En los parques infantiles -cuyos suelos estaban moteados por las cortezas de los árboles-, se arremolinaban mujeres árabes con velo, turcas corpulentas, búlgaras y serbias, montenegrinas y albanesas que gritaban todo el día a sus retoños, mientras los padres y los abuelos se apretujaban en los bancos, con los narguiles y los tableros de tablas reales, dejando a su alrededor montones de cáscaras de pipas.” (p. 68)

Juan José Saer
LA GRANDE (IV)
Barcelona, 2008, RBA.

 

“Durante buena parte de su juventud, Marcos fue comunista, pero gradualmente se fue alejando del partido, para romper en forma definitiva en los años de la dictadura. Pertenecía a esa especie de hombres que habían querido cambiar el mundo, hasta comprender que el mundo cambiaba por sí solo y vertiginosamente, pero en sentido opuesto al que ellos aspiraban, e incluso en direcciones inesperadas y extrañas, y entonces, sin candidez ni cinismo, trataban de salvar lo que quedaba de aceptable, aun si esa actitud a veces los podía hacer pasar por anticuados e incluso por conservadores -en todo caso ante los que, al mismo tiempo que se servían sin escrúpulos la porción más grande del queso, se autodefinían como modernos.” (p. 439)

 


Eduardo Martínez de Pisón
LA TIERRA DE JULES VERNE (I)
Madrid, 2024, Fórcola.



“Cierro este apartado con una experiencia personal del extraordinario mundo austral. Llevábamos más de un mes en las Shetland del Sur y no habíamos visto el sol ni un minuto, pues una borrasca había sucedido a otra día tras día. La tarde anterior a nuestra marcha de la Base Antártica subí a un peñasco desde donde se veía la bahía entera. Cuando, tras despedirme del paisaje, iba ya a a retirarme, se abrió una nube en el horizonte y un rayo verde que duró un instante cruzó el panorama de lado a lado e iluminó con un destello que parecía de otro mundo la pared de hielo del glaciar. Fue el modo de la Isla de Livingston de decirme también adiós.” (p. 109)
[La isla de Livingston pertenece, obviamente, a las Shetland del Sur. Me resulta dudosa la mayúscula en la palabra Isla.]

martes, 23 de septiembre de 2025

Juan José Saer
LA GRANDE (III)
Barcelona, 2008, RBA.



“La ebriedad, objetivo principal del consumo de vino, no debe ser mencionada, aunque es por definición la razón de ser misma del vino; y la ebriedad empieza ya con la primera copa, de modo que sólo los hipócritas pretenden que hay que tomar con moderación. Entre el estado que procura el primer sorbo de vino y la inconsciencia final de la borrachera, no hay más que una diferencia de grado. Desde la primera copa, el otro, o lo otro —la otredad— que buscamos, aflora desde dentro en el único sitio en el que razonablemente puede encontrarse, es decir en nosotros mismos. El vino modifica, a la vez, al bebedor y al mundo. La nitidez sensorial provoca, provisoria, el olvido del abismo, permitiendo que se instale, casi enseguida, la alegría, la agudeza, la fuerza; importa poco que más tarde, con la segunda o tercera botella, la intranquilidad, la angustia, la confusión, el furor, vuelvan a tomar posesión del cuerpo y de la mente: la ebriedad otorga el don tan difícil de obtener, de ser al fin uno mismo. Sobrios, estamos como expulsados de nuestra vida interior; la ebriedad nos la restituye.
   Es la única función del vino; y el alcohol es sagrado en todas las civilizaciones, salvo en la nuestra, donde, como todo el resto, se transformó en mercancía. Debe ser un rasgo del cristianismo, porque en Las mil y una noches, los comerciantes en vino son siempre cristianos. En vez de pretender desterrar la ebriedad del consumo del vino, habrá que admitir que en realidad existe la ebriedad sin vino, y que buscarla a través del vino constituye una búsqueda del propio ser, lo que la sobriedad por lo general oblitera. Lo más probable es que para no encontrarse con uno mismo se practique, en forma programática, la sobriedad. La ebriedad natural, sin coadyuvantes tóxicos, como el vino y otras drogas, también está mal vista. La locura, por ejemplo, puede ser considerada una especie de ebriedad causada por una combinación de agentes internos y exteriores. La mística es otra: por eso, los místicos, borrachos de la divinidad, son mal vistos en todas las religiones. Pero hay una ebriedad pasajera, no tóxica, que asalta al sujeto de un modo súbito, haciéndolo cambiar de estado y verse durante unos instantes y ver, a la vez, al mundo diferente, extraño, en un estado transitorio durante el cual lo banal se enaltece, lo familiar se vuelve remoto, y, lo desconocido, familiar. Esta ebriedad inmotivada, que puede causar exaltación o pánico, pone en contacto con la otredad tan buscada a través del vino, y por lo tanto es tan sospechosa como la otra, que el vino procura. La búsqueda deliberada de esa otredad de lo mismo que hay en uno y en el mundo, puede ser considerada como el ejercicio de una metafísica práctica. Y la toma de contacto con esa otredad, exaltante o dolorosa, poco importa, como una experiencia mística pasajera.” (pp. 290-291)

[Toda la cita es en cursiva.]


Ignacio Peyró
EL ESPAÑOL QUE ENAMORÓ AL MUNDO (II)
Una vida de Julio Iglesias
Barcelona, 2025, Libros del Asteroide.



“El nuevo disco traía como single un pan bajo el brazo: Abrázame, pronto saludada como una de las grandes canciones de amor en español. La música de Julio, decíamos, había dado un estirón. Pero esa portada -como recuerda Hans Laguna- condensa un tratado de cultura del signo: si la música de Julio había dado un estirón, también tenía otra mordiente su imagen. Compensa mirar el retrato. Está la silla de pavo real, con las reminiscencias erotizantes -era la época- de Emmanuelle. Ese aplomo, dan ganas de decir esa facilidad muscular, con que se sienta, y ese otro valor para llevar un traje en tonos cremosos como quien se pone el pijama. En la foto Julio tiene la mirada seria, pero resulta a la vez lo suficientemente ambivalente como para parecer juguetón. Y tiene el pelo bien peinado, pero también una mata de pelo lo bastante fiera como para incomodar a una madre de las de antes. El conjunto dice: parezco formal, pero llevo dentro un salvaje. Voy a hacerle una carantoña a tu niño, pero a ti, a ti, te voy a hacer el amor. Ese Julio, ante todo, exuda confianza. A estas alturas, ya había dado con el juego de palabras con que se iba a definir: «yo no canto, yo encanto».” (pp. 116-117)
[Las cursivas pertenecen a la cita.]

Juan José Saer
LA GRANDE (II)
Barcelona, 2008, RBA.


“Gabi se acuerda de una anécdota de Tomatis que un día le contó su padre: estaban mirando correr el agua acodados en la baranda de hierro del puente colgante y a Barco se le ocurrió preguntar: ¿Carlitos, a tu juicio, qué es una novela? Y Carlitos sin vacilar un segundo y sin siquiera desviar la vista del agua que corría, arremolinándose contra los pilares del puente, varios metros más abajo, le contestó: El movimiento continuo descompuesto.” (p. 198)

Ignacio Peyró
EL ESPAÑOL QUE ENAMORÓ AL MUNDO (I)
Una vida de Julio Iglesias
Barcelona, 2025, Libros del Asteroide.



“En el París de los sesenta, los existencialistas se dedicaban a filosofar en los cafés, mientras que en el Londres de los sesenta las chicas estrenaban una nueva prenda llamada minifalda. Está claro adónde iba a conducirle el destino a Julio Iglesias. Inglaterra va a ser para Julio el país de las primeras veces: primer escenario, primera canción, primera mujer de las que dejan cicatriz.
   También será un primer oreo por el mundo para alguien cuyo mundo, hasta entonces, terminaba en los veranos infantiles en Cangas del Morrazo. En cualquier vida de artista, el guión existencial estaría claro: inmersos en el swinging London, fascinación por los Beatles y los Kinks, por el primer Bowie y los Stones y -más allá del Atlántico, pero en el polo anglosajón-, por un Cohen joven y un Dylan tan veinteañero como él. Todo pasará, sin embargo, por la sublime indiferencia de un Julio que no va a ser moderno ni un solo minuto de su arte. A cambio, sí lo será de su vida, como muestra el hecho, más allá de existencialistas y de faldas, de aprender inglés y no francés. E incluso de meterse, chico miedoso, en un avión.” (pp. 51-52)

[La denominación correcta debería ser Cangas de Morrazo.]

Juan José Saer
LA GRANDE (I)
Barcelona, 2008, RBA.



“Mientras lo iba siguiendo por la calle, tuve una impresión rarísima que nunca había tenido antes y que, no quiero mentirle, me intranquilizó bastante. Me parecía que caminábamos por la misma calle, en el mismo espacio, pero en tiempos diferentes. Se me ocurrió que si me acercaba a él para saludarlo, a pesar de haber pasado conmigo toda la mañana no me reconocería, o peor, ni siquiera me vería, porque estábamos moviéndonos en dimensiones temporales diferentes como en las series de ciencia-ficción.” (p. 28)
[Toda la cursiva pertenece a la cita.]

martes, 26 de agosto de 2025

Pío Baroja
ZALACAÍN EL AVENTURERO (II)
Madrid, 1995, Espasa Calpe.



“En el cementerio, alrededor de la iglesia, entre las cruces de piedra, brillan durante la primavera rosales de varios colores, rojos, amarillos, y azucenas blancas de aspecto triste.
   Desde este cementerio se ve un valle extensísimo, un paisaje amable y pastoril. El grave silencio que reina en el camposanto, apenas lo turban los débiles rumores de la vida del pueblo.
   De cuando en cuando, se oye el chirriar de una puerta, el tintineo del cencerro de las vacas, la voz de un chiquillo, el zumbido de los moscones..., y, de cuando en cuando, se oye también el golpe del martillo del reloj, voz de muerte apagada, sombría, que tiene en el valle un triste eco.
   Tras de estas campanadas fatídicas, el silencio que viene después parece un tierno halago.
  Como protesta de la eterna vida, en el mismo camposanto las malas hierbas crecen vigorosas, extienden sus vástagos robustos por el suelo y dan un olor acre en el crepúsculo, tras de las horas de sol; pían los pájaros con algarabía estrepitosa y los gallos lanzan al aire su cacareo valiente, como un desafío.    
   La vista alcanza desde allá un extenso panorama de líneas suaves, de intenso verdor, sin rocas adustas, sin matorrales sombríos, sin nada duro y salvaje. Los pueblecillos blancos duermen sobre las heredades, las carretas rechinan en los caminos, los labradores trabajan con sus bueyes en los campos, y la tierra, fértil y húmeda, reposa bajo la gran sonrisa del cielo y la inmensa piedad del sol...” (pp. 244-245)



 

Sabine Hossenfelder
FISICA EXISTENCIAL (II)
Madrid, 2024, Pinolia.



“Me gusta bastante la idea de que vivimos en una simulación informática. Me da esperanza de que las cosas irán mejor en el siguiente nivel. Esta hipótesis de la simulación, como se la llama, ha sido mayoritariamente ignorada por los físicos, pero goza de cierta popularidad entre los filósofos y la gente a la que le gusta considerarse intelectual. Evidentemente, es más atractiva cuanto menos se entiende de física.” (p. 150)

David Eagleman
UNA RED VIVA (III)
Barcelona, 2024, Anagrama.

 

“(...) la plasticidad existe a lo largo y ancho del cerebro a todos los niveles. La manera en que la actividad fluye en las redes depende de todos los ajustes de la red, desde los grandes a los pequeños. Allí donde buscamos, encontramos plasticidad. Así pues, ¿por qué ese campo de estudio se concentra casi enteramente en la sinapsis? Porque es lo que podemos medir más fácilmente. El resto de la acción es generalmente demasiado insignificante para que nuestra tecnología actual pueda medir la vertiginosa dinámica de un cerebro vivo. Así que, al igual que el borracho que busca las llaves bajo la farola (no porque se hayan caído, sino porque es el único lugar bien iluminado), nos concentramos sobre todo en aquello que podemos ver.” (p. 271)


Pío Baroja
ZALACAÍN EL AVENTURERO (I)
Madrid, 1995, Espasa Calpe.

 

“Martín se colocó entre el público. El espectáculo que ofrecía el domador de fieras era realmente repulsivo.
   Alrededor del circo, atados a los pies de un banco hecho con tablas, había diez o doce perros flacos y sarnosos. El domador hizo restallar el látigo, y todos los perros a una comenzaron a ladrar y a aullar furiosamente. Luego el hombre vino con un oso atado a una cadena, con la cabeza protegida por una cubierta de cuero.
   El domador obligó a ponerse de pie varias veces al oso, y a bailar con el palo cruzado sobre los hombros y a tocar la pandereta. Luego soltó un perro que se lanzó sobre el oso, y después de un momento de lucha se le colgó de la piel. Tras de éste soltó otro perro y luego otro y otro, con lo cual el público sé comenzó a cansar.
   A Martín no le pareció bien, porque el pobre oso estaba sin defensa alguna. Los perros se echaban con tal furia sobre el oso, que, para obligarles a soltar la presa, el domador o el viejo tenían que morderles la cola. A Martín no le agradó el espectáculo y dijo en voz alta, y algunos fueron de su opinión, que el oso atado no podía defenderse.
   Después todavía martirizaron más a la pobre bestia. El domador era un verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso babeaba y gemía con unos gemidos ahogados.
— ¡Basta! ¡Basta! — gritó un indiano que había estado en California.
— Porque tiene el oso atado hace eso — dijo Martín— , si no, no lo haría.
   El domador se fijó en el muchacho y le lanzó una mirada de odio.” (pp. 79-80)

David Eagleman
UNA RED VIVA (II)
Barcelona, 2024, Anagrama.

 

“Consideremos el brusco descenso del crimen en Estados Unidos a mediados de la década de 1990. Una hipótesis es que esta caída se debió a una sola ley -la Ley del Aire Limpio-, que exigía que los automóviles pasaran de la gasolina con plomo a la sin plomo. Con menos plomo en el aire, el crimen descendió de manera significativa veintitrés años más tarde. Resulta que los altos niveles de plomo del aire perjudicaban el desarrollo del cerebro del recién nacido, con lo que la gente se comportaba de manera más impulsiva y pensaba menos a largo plazo. ¿Es una coincidencia la correlación entre los niveles de plomo y el crimen? Probablemente no. Diferentes países se han pasado a las gasolinas sin plomo en diferentes ocasiones, y todos ellos han visto como descendían los crímenes veintitrés años después de ese cambio. Si la hipótesis es correcta, significa que la Ley del Aire Limpio puede que haya hecho más para combatir el crimen que cualquier otra política en la historia de los Estados Unidos.” (pp.303-304)

Sabine Hossenfelder
FISICA EXISTENCIAL (I)
Madrid, 2024, Pinolia.



“Sin embargo, la investigación cosmológica se ve limitada por dos problemas diferentes. En primer lugar, todas estas hipótesis sobre el universo primitivo -las que he enumerado y muchas otras de las que habrás oído hablar- son pura especulación. Son mitos modernos de la creación escritos en el lenguaje de las matemáticas. No solo no hay pruebas que las respalden, sino que además es difícil concebir ninguna prueba que pueda zanjar el debate sobre cuál de ellas es la correcta, porque todas son tan flexibles que es plausible adaptarlas a cualquier dato que se les presente.
   En segundo lugar, cuando se trata de explicar el universo primitivo, los físicos se enfrentan a un problema fundamental que podría ser imposible de superar. Todas nuestras teorías actuales se basan en condiciones iniciales simples. Esto no es opcional; es esencial para que nuestro modo de explicación funcione. Si tienes que complicar las condiciones iniciales, ni siquiera la ley de evolución más simple dará poder de explicativo a tu teoría. Si el universo pasó por una fase anterior más difícil de describir que ese plasma caliente del que se formaron las galaxias, entonces toda nuestra metodología científica dejaría de funcionar. Incluso si esta hipótesis fuera correcta, no tendríamos ningún razonamiento que nos permitiera añadir una historia más difícil antes que una simple.
   La única forma que se me ocurre de superar este callejón sin salida es desarrollar teorías que no requieran condiciones iniciales, sino que se apliquen a todos los tiempos a la vez. Por el momento no existe ninguna teoría de este tipo, así que esto también es pura especulación.” (pp. 61-62)

David Eagleman
UNA RED VIVA (I)
Barcelona, 2024, Anagrama.


 

"Las células pueden morir de dos maneras. Una es que no consigan suficientes nutrientes (pongamos porque se bloquea una arteria y deja el tejido huérfano de sangre): entonces las células mueren por no recibir los cuidados necesarios; en ese caso, se filtran sustancias químicas inflamatorias y causan daños en las inmediaciones. Es lo que se conoce como necrosis. Pero las células también pueden morir por apoptosis, es decir, cuando cometen un claro suicidio. De manera deliberada recogen sus cosas, ultiman sus asuntos y se consumen. La muerte celular apoptótica no es algo malo. De hecho, es el motor que modela un sistema nervioso. En el desarrollo embrionario, la trayectoria que va de una mano palmeada a unos dedos claramente definidos se basa en la eliminación de células, no en la adición. Los mismos principios se aplican al modelado del cerebro. Durante el desarrollo, se producen un cincuenta por ciento más de neuronas de las necesarias. A partir de ahí el procedimiento habitual es una extinción masiva." (p. 234)

domingo, 20 de julio de 2025

Neil deGrasse Tyson
CARTAS DE UN ASTROFÍSICO (II)
Barcelona, 2020, Paidós.


 

Un alumno de una escuela secundaria pública grabó a su profesor de Ciencias haciendo un relato bíblico del mundo natural. Lo hizo público y llegó a los titulares de la prensa. Normalmente no digo nada sobre estos temas, pero tuve que intervenir con una carta al editor de The New York Times.

Jueves, 21 de diciembre de 2006
The New York Times

Al editor:
   Algunos consideraron una violación de la primera enmienda cuando un profesor de Nueva Jersey afirmó que la evolución y el Big Bang no son hechos científicos, y que el arca de Noé transportaba dinosaurios.
  Este caso no tiene nada que ver con la necesidad de separar la Iglesia del Estado, sino con la necesidad de separar a los ignorantes, a los analfabetos sobre temas científicos de las filas de los educadores.” (pp. 81-82)



 


Andreu Martín
DINERO PARA LOS MUERTOS
Barcelona, 2024, Alrevés.

 

“La calle de San Julio es una de esas callejas estrechas e intrincadas que componen el Raval de San Roque. Hay tiendas cerradas con persianas o directamente tapiadas con ladrillos, coronadas por rótulos medio borrados por la lluvia y el paso del tiempo, «Telefunken», «Frutería Maribel», «Funeraria Celestino / Almacén». Ningún grafiti moderno ha profanado esas reliquias de tiempos sórdidos y olvidados.
   El número 23 es la típica finca de cuatro metros que a principios de los cincuenta alguien derribó para levantar un edificio de tres pisos, tal vez con la intención de que los habitaran sus hijos y así la familia permaneciera unida. Pero, a la vista de su estado ruinoso y desvencijado, cabe pensar que algo falló.  Un portal tan estrecho que hay que cru
zarlo de costado, para no ensuciarse las mangas y hombreras; una escalera oscura, empinada, de barandilla pringosa. Una sola puerta por piso. (…)

   Lo recuerdo como si fuera ahora. Entramos en un recibidor estrecho, donde no cabíamos ni dos personas. En el suelo, la fulana, Dánae, tal como lo describe Larraz en su escrito, despatarrada, un tiro entre los pechos. Llevaba una bata de seda negra, con flores, pero al caer se le había abierto y estaba extendida tras ella, como una alfombra. Apestaba. Enfrente, un lavabo con medias, bragas y sujetadores tendidos para que se secaran. El suelo era ondulante y de baldosas rojas, polvorientas, donde crujían las suelas de los zapatos. Al final del largo pasillo, un comedor diminuto, con la cocina de gas butano allí mismo y despliegue de clínex arrugados, grietas, manchas de humedad, espejo roto, ropa sucia, caos que refleja el caos mental de la propietaria. Un dormitorio con una cama demasiado grande. Ropas de hombre y de mujer sobre una silla. Y, en la cama, el cuerpo de un hombre desnudo apenas cubierto por una sábana ensangrentada y cuatro veces perforada. Estaba boca arriba, mirando hacia la puerta, la mano derecha con la palma mirando al techo, como pidiendo explicaciones, «¿Por qué?».” (pp. 197-198)

Neil deGrasse Tyson
CARTAS DE UN ASTROFÍSICO (I)
Barcelona, 2020, Paidós.



“Querido Mark:
   A menudo las personas, en especial las religiosas, buscan más allá de sí mismas para encontrar el sentido de la vida: en las Sagradas Escrituras, en los mensajes de los líderes religiosos, en las reliquias religiosas, etcétera. Cuando uno lo hace, se vuelve difícil imaginar la vida sin este tipo de estructura espiritual construida para ti y para tu entorno.
   Pero supongamos que en vez de ello miras dentro de ti. Al hacerlo, no es difícil encontrar el sentido de la vida en cosas que sean significativas: cuidar a otros menos afortunados que tú, criar a tus hijos o realizar tareas difíciles que te llenen de manera física, intelectual o emocional. Puede ser muy grato el impulso de hacerlo sin ninguna referencia a textos religiosos. Mi meta personal es dejar el mundo un poquito mejor gracias a haber vivido en él. La posibilidad de hacer que dicha meta se vuelva realidad impulsa mis hábitos de trabajo todos los días.
   Para algunas personas, la búsqueda de sentido las lleva a la violencia, al abuso y al crimen. Estas personas van desde lo egoísta hasta lo misantrópico. Pero estos rasgos no son dominio único de quienes no son religiosos. El mundo no es ajeno a las guerras religiosas, con la matanza abyecta de innumerables inocentes en nombre de algún dios u otra divinidad. Así que tu suposición de que necesitamos a Dios para comportarnos decentemente o dar sentido a nuestras vidas -aunque para mucha gente sea cierto- desde luego no es un requisito para tener una existencia satisfactoria y respetuosa con la ley.
   Añado a esto que, si ayudo a una anciana a cruzar la calle es porque ella necesita ayuda y yo se la puedo proporcionar, no porque espere una recompensa por haberlo hecho, ya sea en esta vida o en el cielo. Mi motivación es simplemente generar sentido y autoestima: no solo en mi propia vida, sino en la de los demás.
   Por último, la gente profundamente religiosa a veces pregunta: «Sin Dios, ¿por qué deberíamos ser amables los unos con los otros?» o «¿Qué evitará que se cometan delitos o incluso asesinatos en ausencia de un juicio divino?». Hay una respuesta sencilla: la cárcel. Por eso existen las leyes, para contener los comportamientos ofensivos de una persona hacia otra, y de una persona hacia la propiedad. Esta receta funciona para la mayoría. De hecho, en Europa, hay países enteros (por ejemplo, Suiza, los Países Bajos, Inglaterra, Francia, Suecia) en donde la religión casi no desempeña ningún papel en la política, la cultura, los negocios o la familia, y aun así tienen tasas mucho menores de delitos violentos que Estados Unidos, donde nueve de cada diez personas dicen ser religiosas. En esos países, las personas que dicen ser religiosas son, en general, una de cada diez.
   Así que quédate tranquilo, seas religioso o no, y reflexiona sobre el hecho de que en la mayoría de las sociedades occidentales la religión es un aspecto de la cultura, y no la cultura en sí.
   Te deseo lo mejor.” (pp. 177-178)
[La cursiva pertenece al texto.]