Ray Bradbury
EL HOMBRE ILUSTRADO
Barcelona, 1977, EDHASA.
“Cuando habían pasado algunas
horas desde la partida de papá, le hice a mamá varias preguntas.
-Papá dice que a veces parece que
no lo oyeras o que no pudieses verlo.
Y entonces mamá, serenamente, me
lo explicó todo.
-Cuando empezó a viajar por el
espacio, hace ya diez años, me dije a mí misma: `Está muerto. O lo mismo que
muerto´. Así que pensé en tu padre como si estuviese muerto. Y cuando tu padre
regresa, tres o cuatro veces al año, no es él realmente, sólo es un sueño, un
recuerdo agradable. Y si el sueño se interrumpe o el recuerdo se borra, ya no
puede dolerme mucho. Así que casi siempre me lo imagino muerto...
-Pero otras veces...
-Otras veces no puedo impedirlo.
Preparo pasteles, y lo trato como si estuviese vivo; pero sufro mucho entonces.
No, es mejor pensar que no ha vuelto desde hace diez años, y que ya nunca lo
veré. Así duele menos.” (p. 109)