miércoles, 11 de mayo de 2016


Andrea Camilleri
LA DANZA DE LA GAVIOTA
Barcelona, 2012, Salamandra.


“Se bebió el café de mala gana, pidió un periódico, se sentó y se puso a leer. Todo puro parloteo y cháchara.
El gobierno parloteaba, la oposición parloteaba, la Iglesia parloteaba, la patronal parloteaba y los sindicatos parloteaban, y además la prensa parloteaba sobre una pareja importante que se había separado, sobre un fotógrafo que fotografiaba lo que no debía, sobre el hombre más rico y poderoso del país, al cual su esposa había escrito una carta abierta para reprenderlo por ciertas palabras dichas a otra mujer, parloteaba y requeteparloteaba sobre los albañiles que caían como peras maduras de los andamios, sobre los inmigrantes clandestinos que morían ahogados en el mar, sobre los pensionistas reducidos a la miseria, sobre los niños violados...
Se parloteaba sin parar y por doquier de cualquier problema, siempre en vano, sin que el parloteo se transformara nunca en la más mínima medida, en ningún hecho concreto...
Montalbano decidió que había que modificar el artículo 1 de la Constitución en los siguientes términos: «Italia es una República basada en la venta de droga, el retraso sistemático y el parloteo vano.»” (pp. 12-13).

“Recordó una antigua orden de la marina borbónica que se daba cuando, después de días de bonanza, se quería poner en movimiento a la tripulación para que no se sumiera en el tedio: «A la orden de armen barullo / los que están en la proa pasan a popa / los que están en la popa pasan a proa / los que están en cubierta van abajo / los que están abajo suben a cubierta.» Una actividad tan frenética como inútil, que sólo servía para moverse sin ninguna finalidad. En el fondo, esa antigua orden borbónica era una metáfora de la burocracia.” (p. 88)

“Dulce y clara era la noche, y sin viento. Y la luna, en vez de hallarse sobre los huertos, flotaba sobre el mar. El otoño sentía que tenía los días contados y se abandonaba a su fin con una especie de melancólica languidez un tanto distraída, porque se dejaba invadir por días y noches primaverales sin oponer resistencia.” (p. 126)

[Camilleri hace referencia a los versos "Dolce e chiara è la notte e senza vento", pertenecientes al canto La sera del dí di festa, de G. Leopardi:

"Dolce e chiara è la notte e senza vento,
E queta sovra i tetti e in mezzo agli orti
Posa la luna, e di lontan rivela
Serena ogni montagna."

"Dulce y clara es la noche y calla el viento;
y quieta sobre huertos y tejados
posa la luna y a lo lejos muestra
serena cada monte."
[Trad. de María de la Nieves Muñiz Muñiz. Cátedra.]