José Ramón Alonso
EL ESCRITOR QUE NO SABÍA LEER Y
OTRAS HISTORIAS DE LA NEUROCIENCIA (I)
Córdoba, 2017, Guadalmazán.
“Hay una historia de Bohr que me gusta especialmente. Cuando visitó el Instituto de Física de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, los colegas rusos le preguntaron cómo había sido capaz de generar una escuela de físicos de primer nivel en un país pequeño como Dinamarca. Bohr contestó: «Probablemente porque nunca me ha avergonzado confesar a mis estudiantes que no tenía ni idea, que me sentía un idiota». Cuando la charla se publicó en la prensa rusa, la frase de Bohr fue recogida como: «Probablemente porque nunca me he avergonzado de decir a mis estudiantes que no tienen ni idea, que son unos idiotas». Típico de los lugares con jerarquías inflexibles y un fervoroso culto a la personalidad.” (p. 20)
En este espacio encontrarás información sobre todas mis publicaciones: NARRATIVA, EDUCACIÓN, HISTORIA Y ANTROPOLOGÍA.
A FAVOR DEL PENSAMIENTO LIBRE
domingo, 26 de noviembre de 2023
Jordi Serrallonga
DIOSES CON PIES DE BARRO.
El desafío humano a las leyes de la naturaleza... y sus consecuencias
Barcelona, 2020, Crítica.
“Fue fácil acordarse de la ciencia cuando comprobamos que eran los sanitarios, hospitales y medicinas quienes salvaban vidas durante la pandemia de la COVID-19. La gran paradoja es que eran aplaudidos por las mismas autoridades que habían paralizado importantes proyectos de investigación, o permitido que científicas y científicos migrasen en busca de un trabajo remunerado.
Incluso aplaudieron los negacionistas del cambio climático y escépticos varios. Tras haber maltratado y ninguneado al conocimiento en general, de repente se encomendaron a los epidemiólogos y virólogos que empezaban la carrera por la deseada vacuna. Pero no nos engañemos; fue todo pasajero. A medida que el canto de los pájaros ha desaparecido de la ciudad y que los delfines huyen de las playas, hemos retomado la paralización de la política científica. Y los que una vez fueron héroes y heroínas han regresado al olvido. Volvemos a las andadas.” (p. 227)
Stephen King
LA SANGRE MANDA (II)
Barcelona, 2020, Plaza y Janés.
“El tío Henry permanece inmóvil, con los ojos y la boca abiertos; las manos que en otro tiempo arreglaron la bicicleta de Holly cuando chocó contra la cerca de la casa de los Wilson yacen ahora flácidas entre sus piernas separadas. Bajo el pantalón se advierte el bulto del pañal para la incontinencia. Antes era un hombre rubicundo. Ahora está pálido. Antes era un hombre robusto, ahora la ropa le cuelga en torno al cuerpo. Y la carne se le afloja como un viejo calcetín que ha perdido el elástico.
Holly le coge una mano. Es solo carne con dedos. Entrelaza sus dedos con los de él y le da un apretón, con la esperanza de que se lo devuelva, pero no lo hace. Pronto será hora de marcharse, y ella se alegra de que así sea. Le crea un sentimiento de culpa, pero es lo que hay. Ese no es su tío; lo ha sustituido una enorme marioneta de ventrílocuo sin ventrílocuo que aporte el habla. El ventrílocuo se ha marchado de la ciudad y ya no volverá.” (pp. 361-362)
[La cita pertenece al relato La sangre manda.]
Bill Hansson
CUESTIÓN DE OLFATO.
Historias asombrosas sobre el mundo de los olores (II)
Barcelona, 2022, Crítica.
“El macho del pez sapo se aferra con sus dientes a la hembra. Poco a poco, la pareja se funde hasta que incluso su piel y su torrente sanguíneo constituyen un solo sistema. Cuanto más tiempo espere el macho al desove, más estrecha será esa unión. Él acabará perdiendo sus ojos y todos sus órganos internos, e incluso sus órganos olfativos se atrofiarán. Lo único que se mantendrá intacto serán sus testículos: estos órganos aún resultan necesarios, dado que el macho solo tiene una función, a saber, producir células espermáticas para su hospedadora. Es como si fuera un banco de semen portátil. Se trata de un parásito sexual tenaz, pero a menudo no está solo: las promiscuas hembras de esta especie pueden llevar consigo hasta seis machos.” (p. 116)
“Imaginemos que tomamos un kilogramo de azúcar, que lo lanzamos al mar Báltico y que lo removemos bien, hasta que se haya distribuido de una manera uniforme por sus aguas. A continuación, probamos un sorbo de esas aguas. ¿Seríamos capaces de percibir un cambio en la concentración tan minúsculo como este? Una polilla podría hacerlo. De hecho, eso es exactamente lo que hace un macho cuando quiere encontrar a una hembra por el rastro de olor que ella emita para atraerlo entre sus alas abiertas.” (p. 151)
Stephen King
LA SANGRE MANDA (I)
Barcelona, 2020, Plaza y Janés.
“Craig, rara vez doy consejos; casi siempre es malgastar saliva. Pero hoy sí voy a darte uno. Henry Thoreau dijo que nosotros no poseemos las cosas; las cosas nos poseen a nosotros. Cada nuevo objeto, ya sea una casa, un coche, un televisor o un teléfono caro como ese, es algo más que debemos llevar a cuestas. Eso me trae a la memoria a Jacob Marley cunado dice a Scrooge: «Arrastro la cadena que me forjé en vida». No tengo televisión porque, si la tuviera, la vería, pese a que no emite más que tonterías. No tengo radio en casa porque la escucharía, y un poco de country para romper la monotonía en un largo viaje en coche es en realidad lo que necesito. Si tuviera eso... -señaló la caja que contenía el teléfono-, sin duda lo utilizaría.” (pp. 30-31)
[La cita pertenece al relato El teléfono del señor Harrigan.]
“El cerebro humano es finito, una simple esponja de tejido dentro de una caja de hueso, pero la mente que contiene ese cerebro es infinita. Su capacidad de almacenamiento es colosal; su alcance imaginativo es inasequible a nuestra comprensión. No creo que cuando muere un hombre o una mujer, arda solo una biblioteca; creo que queda en ruinas todo el mundo, el mundo que esa persona conocía y en el que creía. Piensa en eso, chaval: hay miles de millones de personas en la Tierra, y cada una de esos miles de millones de personas tiene un mundo dentro. La Tierra que sus mentes han concebido.” (p. 127)
[La cita pertenece al relato La vida de Chuck.]
jueves, 2 de noviembre de 2023
Juan José Millás
CUENTOS
Barcelona, 2001, Plaza & Janés.
“De haber nacido hombre, no tengo ninguna duda sobre lo que me habría gustado ser: misionero, pero misionero aquí, en Madrid. No entiendo a esos curas que se van a salvar almas a la selva. Lo lógico es rescatar primero las de Madrid y, luego, si tienes tiempo, las de Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao, por este orden. La selva puede esperar. Yo creo que los curas que se van al Amazonas, o a África, no tienen verdadera vocación: se marchan porque no aguantan a su madre, o porque les gusta la aventura, porque si de verdad quisieran salvar almas se quedarían en Madrid.
(…)
O sea, que voy a cumplir cuarenta años y todavía no he salvado ni un alma por culpa de mi condición femenina. ¿Hay derecho a eso? Yo daría la vida por tener en Madrid una parroquia pequeñita, de pocas almas, por lo menos al principio. Ya iríamos creciendo. El caso es que por un cantante que vi en la televisión me enteré de que te pueden operar para convertirte en un hombre y dije ya está: me opero y me hago misionero. Además, soy una mujer un poco hirsuta, o sea, que tengo pelos por todas partes, de manera que las hormonas me las podría ahorrar. Pues se lo cuento a mi director espiritual y dice que de ninguna manera, que lo primero que tengo que hacer antes de meterme en el quirófano es dejar de creer en Dios. Pero si lo que yo quiero es salvar almas. ¿Cómo voy a salvar almas sin creer en Dios? Tú verás, me contesta, pero esa operación es pecado mortal, fijo que te condenas. Así que no sé qué hacer, si operarme y perder mi alma para salvar a los otros, o no operarme, en plan egoísta, y salvarme yo a costa de que las almas de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao, por este orden, se vayan al infierno. He escrito al Vaticano, para consultar, pero no me contestan.” (pp. 87-90)
[El texto pertenece al relato “Una vocación imposible”.]
Bernhard Uhde
POR QUÉ CREEN LO QUE CREEN. LA COMPRENSIÓN
DE LAS CINCO GRANDES RELIGIONES
Barcelona, 2019, Herder.
“¿Cómo puede pensarse en la libertad del hombre en un mundo lleno de causalidad? Es de saber que la libertad humana puede ser consecuencia de la superación de la causalidad, pues existe la posibilidad de no llevar un acto de la voluntad hasta su realización. Puede ser que la libertad de elección sea restringida, pero cabe pensar que tenemos la libertad de no elegir, de no desplegar ninguna voluntad, pues entonces no se produce ya ninguna causalidad. De esta manera, el resultado de la reducción de la voluntad es la verdadera libertad: «El hombre en el que penetran los deseos, como ingresan las aguas al océano, que aumenta su volumen sin inmutarse, se conduce sin deseos, sin codicia, sin ego, obtiene paz».” (p. 191)
[La última cita entrecomillada pertenece al Bhagavad Gita II, 70, según el autor.]
Bill Hansson
CUESTIÓN DE OLFATO.
Historias asombrosas sobre el mundo de los olores (I)
Barcelona, 2022, Crítica.
“Sin embargo, aunque el olfato pueda ser fiable, por lo general somos incapaces de describir los aromas con precisión. En comparación con las posibilidades lingüísticas e las que disponemos para hablar de la vista y el oído, lo cierto es que nuestro vocabulario olfativo no es especialmente rico. Cuando se pide a voluntarios sanos que describan olores habituales, siempre les cuesta darles un nombre. Los estudios nos muestran qué áreas del cerebro tienen la culpa de este fenómeno. Parece que, cuando hablamos de aromas, se activan dos regiones: la corteza temporal anterior y la corteza orbitofrontal. De acuerdo con los datos obtenidos en esos estudios, estas áreas cerebrales reciben señales olfativas relativamente poco procesadas, lo que nos dificulta activar las áreas de procesamiento lingüístico para identificar los olores y asignarles un nombre.
En la historia de nuestra evolución, el procesamiento lingüístico se desarrolló mucho después del procesamiento olfativo, lo cual podría explicar por qué nuestro vocabulario cotidiano aplicable a los olores es tan pobre. En cualquier caso, aún no comprendemos realmente cómo procesa nuestro cerebro las experiencias olfativas diarias y cómo las conecta con el lenguaje.” (pp. 67-68)
Valentín Fuster / José Luis Sampedro
LA CIENCIA Y LA VIDA
Barcelona, 2008, Plaza y Janés.
“Mucha gente ansía el momento de la jubilación para «tirar la toalla» y dedicarse únicamente al ocio, pero otra gente se da cuenta de que si no hace algo, se oxida y se pudre, no es que se desgaste, es que se corrompe. Lo sabrás tú mejor que yo: el señor que se va a un club y sólo se dedica a charlar con los amigos, jugar a las cartas, se muere más deprisa que si continúa haciendo algo.
-Desde luego, el aspecto cognitivo baja enormemente, y eso, como hemos visto antes, acarrea una baja de la autoestima.
-Claro.
-Y, además, conduce al aislamiento y a la neurosis. Es típico que un paciente retirado te cuente que hace muchas cosas, pero cuando penetras, te percatas de que estás frente a un ser aislado, que creía haber alcanzado su libertad para hacer lo que le viniera en gana, pero a la postre, sin un camino trazado, se ha convertido en una persona aislada.
-Ya ni saben lo que querían hacer mientras soñaban con el tiempo para hacerlo.” (p. 148)
