jueves, 2 de marzo de 2023

Juan José Millás / Juan Luis Arsuaga
LA VIDA CONTADA POR UN SAPIENS A UN NEANDERTAL
Barcelona, 2020, Alfaguara.



“—En los cadáveres solo hay anatomía, estructura. Los seguidores de Vesalio eran muy rompedores frente a los partidarios de Galeno. Los galenistas eran los viejos, los que detentaban el poder. Tenían muchas disputas en las universidades. Hay una anécdota según la cual, en una discusión entre un vesaliano y un galenista, el vesaliano dijo que Galeno se equivocaba en no recuerdo qué. ¿Cómo te atreves a desafiar a la autoridad?,  dice  el  galenista. Porque lo he comprobado en un cadáver, responde el vesaliano. Pues el muerto se equivoca, concluye el galenista.” (pp. 59-60)

“La evolución tiene una lógica interna, no permite cualquier posibilidad. No puede haber un conejo carnívoro. El conejo-gato no es posible. Tampoco puede haber un carnívoro con cuernos. Cuentan que un día se le apareció el diablo a Cuvier que es el padre de la paleontología, y le dijo: «Soy el demonio y te voy a comer». Cuvier lo miró de arriba abajo y le respondió: «Tienes cuernos y pezuñas, no puedes ser carnívoro». Y se dio la vuelta en la cama, porque estaba en la cama.” (p. 120)

“Aquel jueves de noviembre me desperté eufórico. El día, en cambio, amaneció torcido. Cayó desde primeras horas una lluvia sucia y levísima, como de harina gris, que difuminaba el contorno de las personas y de los edificios. Fui hasta la esquina a por el periódico y volví con la ropa empapada y el ánimo por los suelos. Me crucé con un par de autobuses que parecían trasladar cadáveres con los ojos abiertos. Luego fui a la oficina de Correos del barrio a enviar una carta certificada y la empleada que me atendió tenía los párpados hinchados, como si acabara de llorar. Ya que no podía administrarle un antidepresivo al jueves, me tomé yo una cucharada de un antitusígeno con codeína que guardo como oro en paño en la mesilla de noche. Aquel Madrid triste, me dije, no lograría contagiarme su aflicción. Los opiáceos legales están para lo que están.” (p. 139)