Tatiana Ţîbuleac
EL VERANO EN QUE MI MADRE TUVO LOS OJOS VERDES (II)
Madrid, 2019, Impedimenta.
“En la mesa me dijo muy serena: «Aleksy, yo tengo una estrella, está en la Osa Menor, al final de la cola. Es pequeña, pero es la más brillante. La veo todas las noches, ella sabe que es mía y me guiña el ojo».
Comprendí que se acercaba el final. Mi madre había comenzado en ese momento el viaje hacia el lugar en que se encuentra ahora. Hacia su estrella en la Osa Menor, hacia su campo de girasoles suspendido en el cielo o tal vez hacia otro universo, donde existe tan solo un Mar Entero de Esmeralda, que de vez en cuando se desmigaja y llega a otros mundos en forma de ojos verdes.” (p. 214)