David Eagleman
UNA RED VIVA (I)
Barcelona, 2024, Anagrama.
"Las células pueden morir de dos maneras. Una es que no consigan suficientes nutrientes (pongamos porque se bloquea una arteria y deja el tejido huérfano de sangre): entonces las células mueren por no recibir los cuidados necesarios; en ese caso, se filtran sustancias químicas inflamatorias y causan daños en las inmediaciones. Es lo que se conoce como necrosis. Pero las células también pueden morir por apoptosis, es decir, cuando cometen un claro suicidio. De manera deliberada recogen sus cosas, ultiman sus asuntos y se consumen. La muerte celular apoptótica no es algo malo. De hecho, es el motor que modela un sistema nervioso. En el desarrollo embrionario, la trayectoria que va de una mano palmeada a unos dedos claramente definidos se basa en la eliminación de células, no en la adición. Los mismos principios se aplican al modelado del cerebro. Durante el desarrollo, se producen un cincuenta por ciento más de neuronas de las necesarias. A partir de ahí el procedimiento habitual es una extinción masiva." (p. 234)