Agustín Gómez Arcos
EL NIÑO PAN (II)
Barcelona, 2006, Cabaret Voltaire.
“Un día (el niño se acordaba como si fuese ayer), por esa puerta principal se metió una serpiente. Los gritos de Lola hicieron que el tío Juan Pedro acudiera armado con su muleta, pero María, empuñando la escoba ya se enfrentaba a la alimaña, echando fuego por los ojos como el San Miguel de la procesión; la remató. Hicieron un hoyo en el patio, enterraron al bicho bajo una piedra para que las gallinas no lo desenterraran. «Y no vayáis a creer, murmuraba la cuenta cuentos de la tía Manuela, que dicen que son muy astutas y huelen las casas donde hay niños de pecho; se meten entre la ropa para engancharse al pecho. ¿Y para que el pobre niño no llore, sabéis qué hacen? ¡Meten la punta de su cola en la boca del crío para que siga chupando!».” (pp. 212-213)
[La información del texto puede compararse con la cita de Samuel Feijoo referida al majá lactante.]