VIAJES CON MI TÍA
Barcelona, 1969, Edhasa.
“Nadie puede soportar que no le perdonen. Ése es el privilegio de Dios.” (p. 73)
“¿Qué importaba la verdad? Una vez muertos, si siguen existiendo en el recuerdo, todos los personajes muertos tienden a volverse ficticios. Hoy, Hamlet no es menos real que Winston Churchill” (pp. 100-101)
“-Primero debes entregarte al despilfarro -contestó mi tía-. La pobreza puede caernos encima de golpe, como la gripe. Y es bueno mantener en depósito el recuerdo de unas cuantas locuras, para cuando lleguen los malos tiempos.” (p. 119)
“puedo ir a una iglesia sin pecar de hipocresía, ya que siempre he apreciado los aspectos más poéticos del cristianismo. Pienso que la Navidad es una fiesta necesaria; necesitamos un aniversario durante el cual podamos lamentar todas las imperfecciones de nuestras relaciones humanas. Es la fiesta del fracaso, triste pero consoladora.” (p. 285)
“La gente habla de la mayoría de edad. Eso no existe. Cuando uno tiene un hijo, está condenado a ser padre durante toda la vida. Son los hijos los que se apartan de uno. Pero los padres no podemos apartarnos de ellos.” (p. 325)
“A veces pienso que nuestra vida está más formada por los libros que leemos que por la gente que conocemos: en los libros aprendemos, de segunda mano, qué es el dolor y el amor. Aun cuando tenemos la suerte de enamorarnos es porque nos hemos dejado influir por lo que hemos leído.” (p. 339)
“La gente habla de la mayoría de edad. Eso no existe. Cuando uno tiene un hijo, está condenado a ser padre durante toda la vida. Son los hijos los que se apartan de uno. Pero los padres no podemos apartarnos de ellos.” (p. 325)
“A veces pienso que nuestra vida está más formada por los libros que leemos que por la gente que conocemos: en los libros aprendemos, de segunda mano, qué es el dolor y el amor. Aun cuando tenemos la suerte de enamorarnos es porque nos hemos dejado influir por lo que hemos leído.” (p. 339)