Ángel Ganivet / Miguel de Unamuno
EL PORVENIR DE ESPAÑA
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Edición digital a partir de la de Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1940 y cotejada con la edición de E. Inman Fox (Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1990).
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Edición digital a partir de la de Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1940 y cotejada con la edición de E. Inman Fox (Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1990).
“Yo creo a ratos que las dos grandes fuerzas de España, la que tira para atrás y la que corre hacia adelante, van dislocadas por no querer entenderse, y que de esta discordia se aprovecha el ejército neutral de los ramplones para hacer su agosto; y a ratos pienso también que nuestro país no es lo que aparece, y se me ocurre compararlo con un hombre de genio que hubiera tenido la ocurrencia de disfrazarse con careta de burro para dar a sus amigos una broma pesada.” (Primera parte; “A Miguel de Unamuno”; apartado II)
“Mientras en España no existan hábitos intelectuales
y se corra el riesgo de que las ideas más nobles se desvirtúen y conviertan en
armas de sectario, hay que ser prudentes. La sinceridad no obliga a decirlo
todo, sino a que lo que se dice sea lo que se piense.” (Primera parte; “A
Miguel de Unamuno”; apartado II)
“La lucha
por el progreso y por la riqueza es tan peligrosa como la lucha por el
territorio. Vea usted, si no, amigo Unamuno, el desencanto que se están
llevando los que creían que el porvenir estaba en América. En unas cuantas
semanas se ha despertado el atavismo europeo; la riqueza acumulada por los
negociantes se transforma en armas de guerra, y aparece ésta en condiciones
que, en Europa misma, serían impracticables. Porque en Europa no se usan ya
guerras repentinas, ni se suele acudir a las armas antes de agotar todos los
medios pacíficos, ni practicar ciertos procedimientos que hoy se emplean en
nuestro daño. América tendrá ejércitos como Europa, y disfrutará de los goces
inefables de las guerras territoriales y de raza; en vez de hacer algo nuevo,
copiará a Europa y la copiará mal; y los hombres insignificantes que han
derrochado estúpidamente las buenas tradiciones de su nación serán glorificados
por la plebe.” (Primera parte; “A Miguel de Unamuno”; apartado III)