domingo, 18 de marzo de 2012


Francisco García Pavón
LAS HERMANAS COLORADAS
Barcelona, 1970, Destino.


“-Digo y sostengo que en esta vida todo es un error, porque empieza por ser una pifia de la naturaleza el que el hombre exista.
-¿Y el que los perros existan, no? –le repreguntó Plinio muy serio.
-No señor. Los perros, los burros, los elefantes, los ballenatos y las chinches, como cuantos animales arpean sobre la tierra, vuelan o nadan, carecen de razón para darse cuenta de la trampa; y el hombre lo columbra apenas se le cuaja la sesera. La grande y tristísima peripecia del hombre es darse cuenta de que es acabadero. Ya que lo primero que descubrió con su inteligencia no fue la llama, la rueda o el vestido, sino su fin sin remedio. El animal ignora lo que es y lo que va a ser. El humano lo sabe y por eso es un puñado de agonías...” (pp. 13-14)

“Los falsos pintores como los falsos escritores, no saben ver directamente lo que desean pintar o escribir. Y lo que hacen es recordar borrosamente lo que otros pintaron o escribieron, y adecuarlo a lo que ellos quieren pintar o escribir. <<A su manera, pensaba Plinio que el verdadero artista es el que sabe comunicarse con las cosas y los tipos, y luego trasladar a los demás esa comunicación. Es decir, hacérselas ver como él las vio, porque sin él, los otros –lectores y espectadores- no las verían. Y el mal artista, ni se “comunica”, ni sabe comunicar a los otros, si no se refiere, torpemente, a otros comunicados y comunicadores anteriores.>>” (p. 124)