Francisco García Pavón
LAS HERMANAS COLORADAS
Barcelona, 1970, Destino.
“-Digo y sostengo que en esta
vida todo es un error, porque empieza por ser una pifia de la naturaleza el que
el hombre exista.
-¿Y el que los perros existan,
no? –le repreguntó Plinio muy serio.
-No señor. Los perros, los
burros, los elefantes, los ballenatos y las chinches, como cuantos animales
arpean sobre la tierra, vuelan o nadan, carecen de razón para darse cuenta de
la trampa; y el hombre lo columbra apenas se le cuaja la sesera. La grande y
tristísima peripecia del hombre es darse cuenta de que es acabadero. Ya que lo
primero que descubrió con su inteligencia no fue la llama, la rueda o el
vestido, sino su fin sin remedio. El animal ignora lo que es y lo que va a ser.
El humano lo sabe y por eso es un puñado de agonías...” (pp. 13-14)
“Los falsos pintores como los
falsos escritores, no saben ver directamente lo que desean pintar o escribir. Y
lo que hacen es recordar borrosamente lo que otros pintaron o escribieron, y
adecuarlo a lo que ellos quieren pintar o escribir. <<A su manera, pensaba Plinio que el verdadero artista es
el que sabe comunicarse con las cosas y los tipos, y luego trasladar a los
demás esa comunicación. Es decir, hacérselas ver como él las vio, porque sin
él, los otros –lectores y espectadores- no las verían. Y el mal artista, ni se
“comunica”, ni sabe comunicar a los otros, si no se refiere, torpemente, a
otros comunicados y comunicadores anteriores.>>”
(p. 124)