miércoles, 17 de junio de 2020


Adam Hochschild
PARA ACABAR CON TODAS LAS GUERRAS (I)
Barcelona, 2013, Península.



“Los guerrilleros bóers a caballo atacaban por sorpresa los puestos avanzados británicos y las líneas de ferrocarril, tendían emboscadas a las tropas británicas y después desaparecían en las interminables llanuras sudafricanas. (…) Como respuesta. Los británicos decidieron cortar el suministro de alimentos y pertrechos a las bandas errantes de asaltantes bóers. Eso significaba que allí donde los guerrilleros atacaban, los soldados británicos destruían sin piedad las granjas, las cosechas en el campo y las reservas de alimentos de los bóers a lo largo de decenas de kilómetros a la redonda. Negras columnas de humo se elevaban hacia el cielo desde unas treinta mil granjas y las bandadas de buitres descendían en picado para darse un banquete con los más de tres millones de ovejas sacrificadas. French, Haig y otros comandantes ordenaron a las tropas que talaran los árboles frutales y envenenaran los pozos, que usaran sus bayonetas para rajar los sacos de cereales y prendieran fuego a los muebles y posesiones de las familias junto con sus casas.
(…)
  Mientras las tropas británicas proseguían con su implacable quema de granjas, ¿qué iba a pasar con los más de cien mil civiles, casi todos ellos mujeres, niños o ancianos bóers, además de los jornaleros africanos, a los que habían dejado sin casa? También aquí hubo un inquietante atisbo de cómo sería un futuro no tan lejano, cuando los británicos instalaron una red de campos de concentración vigilados compuestos por una hilera tras otra de tiendas blancas, a menudo rodeadas de alambre de espino.” (pp. 77-78)
 
[La primera guerra de los bóers o bóeres (1880-1881) enfrentó a Gran Bretaña y a los colonos holandeses de la futura Sudáfrica con la victoria de la primera. En la segunda guerra (1899-1902), los colonos holandeses serían derrotados definitivamente. La independencia de Sudáfrica del Reino Unido no se haría efectiva hasta 1960.]