Michel Leiris
EDAD DE HOMBRE
Pamplona, 2005, Laetoli.
EDAD DE HOMBRE
Pamplona, 2005, Laetoli.
“Desde entonces me he sentido a menudo contento de estar enfermo –a condición de no sufrir dolor-, deleitándome en el sentimiento de irresponsabilidad –y por consiguiente de libertad total- que otorga la enfermedad, en las atenciones que nos prodigan y también en la fiebre misma, cuando existe, con la sensibilidad dérmica que conlleva, estado de tensión a flor de piel plenamente eufórico.” (pp. 59-60)
“Volví en 1933, habiendo matado por lo menos un mito: el del viaje como medio de evasión. (…) Lo que aprendí sobre todo fue que, por muy heteróclitas que sean las manifestaciones superficiales, uno termina por permanecer siempre idéntico a sí mismo, que hay una unidad en la vida y que todo se reduce, pase lo que pase, a una pequeña constelación de cosas que tenemos tendencia a reproducir, bajo diferentes formas, un número ilimitado de veces.” (p. 179)