Leonardo Sciascia
TODO MODO (I)
Barcelona, 2008, Tusquets.
“Tengo que confesarle que la contemplación de la imbecilidad es mi vicio, mi pecado... Exactamente, la contemplación... Giulio Cesare Vanini, que fue quemado por hereje, reconocía la grandeza de Dios en la contemplación de un terrón; otros, contemplando el firmamento. Yo la reconozco en la contemplación de la imbecilidad. No hay nada más profundo, más abismal, más vertiginoso, más inaccesible...” (p. 23)