lunes, 1 de junio de 2026

Textos para la reflexión

Tengo el hábito de escribir en un cuaderno de notas los pasajes más interesantes de las obras que leo o releo. Son fragmentos difícilmente clasificables, tanto en naturaleza como en extensión, pero todos ellos tienen algo en común: invitan a reflexionar. A veces proceden de obras encomiables y a veces no. Mi tino (o desatino) al elegirlos se reduce a los pasajes mismos, pero nunca a la obra completa. Poco a poco, y si el tiempo me lo permite, iré introduciendo en el blog algunos de estos textos. Cuando me ha sido posible he consignado la página de procedencia de la cita, pero no siempre he mantenido tan saludable costumbre. Espero que os sean de utilidad.


Agustín Izquierdo Alberca

Aristóteles
ÉTICA NICOMÁQUEA / ÉTICA EUDEMIA
Madrid, 1985, Gredos.



“Ciertamente, si los razonamientos solos fueran bastante para hacemos buenos, sería justo, de acuerdo con Teognis, que nos reportaran muchos y grandes beneficios, y convendría obtenerlos. De hecho, sin embargo, tales razonamientos parecen tener fuerza para exhortar y estimular a los jóvenes generosos, y para que los que son de carácter noble y aman verdaderamente la bondad, puedan estar poseídos de virtud, pero, en cambio, son incapaces de excitar al vulgo a las acciones buenas y nobles, pues es natural, en éste, obedecer no por pudor, sino por miedo, y abstenerse de lo que es vil no por vergüenza, sino por temor al castigo. Los hombres que viven una vida de pasión persiguen los placeres correspondientes y los medios que a ellos conducen, pero huyen de los dolores contrarios, no teniendo ninguna idea de lo que es noble y verdaderamente agradable, ya que nunca lo han probado. ¿Qué razonamientos, entonces, podrían reformar a tales hombres? No es posible o no es fácil trasformar con la razón un hábito antiguo profundamente arraigado en el carácter. Así, cuando todos los medios a través de los cuales podemos llegar a ser buenos son asequibles, quizá debamos darnos por satisfechos, si logramos participar de la virtud.
    Algunos creen que los hombres llegan a ser buenos por naturaleza, otros por el hábito, otros por la enseñanza. Ahora bien, está claro que la parte de la naturaleza no está en nuestras manos, sino que está presente en aquellos que son verdaderamente afortunados por alguna causa divina. El razonamiento y la enseñanza no tienen, quizá, fuerza en todos los casos, sino que el alma del discípulo, como tierra que ha de nutrir la semilla, debe primero ser cultivada por los hábitos para deleitarse u odiar las cosas propiamente, pues el que vive según sus pasiones no escuchará la razón que intente disuadirlo ni la comprenderá, y si él está así dispuesto ¿cómo puede ser persuadido a cambiar? En general, la pasión parece ceder no al argumento sino a la fuerza; así el carácter debe estar de alguna manera predispuesto para la virtud amando lo que es noble y teniendo aversión a lo vergonzoso.”  (pp. 402-404)

Shelley Read
COMO SI FUERA UN RÍO (I)
Barcelona, 2024, Salamandra.



“Una regla que mi madre me inculcó mediante el ejemplo era que una mujer se hae un favor a sí misma si habla poco. Muchas veces me fijaba en que se mantenía distante en las conversaciones, sobre todo con los peones que se sentaban a comer a nuestra mesa. Pero acabé comprendiendo que ella, como yo y como tantas mujeres a lo largo de la historia, sabía lo valioso que era recurrir al silencio como perro guardián de su verdad. Al no mostrar en la superficie más que una parte muy pequeña de su interior, las mujeres impedían que los hombres las saquearan en exceso.” (p. 46)


Friedrich Nietzsche
VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
www.repositorio.uam.es



“Pero el hombre mismo tiene una invencible tendencia a dejarse engañar y está como hechizado por la felicidad cuando el rapsoda le narra cuentos épicos como si fuesen verdades, o cuando en una representación teatral el actor, haciendo el papel de rey, actúa más regiamente que un rey en la realidad. El intelecto, ese maestro de la ficción, se encuentra libre y relevado de su esclavitud habitual tanto tiempo cuanto puede engañar sin causar daño y, en esos momentos, celebra sus Saturnales.” (p. 236)

José Más
EN EL PAÍS DE LOS BUBIS (III)
La Coruña, 2010, Ediciones del Viento.



“-Los nuestros todos son así; somos pocos, pero la fuerza de nuestro sentimiento y la fe inquebrantable son tan prodigiosas, que un carlista está dispuesto siempre a dar su vida y la de los suyos por el triunfo de su causa. Los obstáculos se salvan, sean los que sean.
   Horrorizado observé a este hombre. El fanatismo brillaba en sus pupilas, agrandadas por la excitación de sus nervios. Y callé, asintiendo a todo. En aquel instante, si hubiese dicho algo en contra de sus ideales, me habría asesinado con la misma fruición y crueldad del fanático que cree hacer una obra de redención.” (p. 93)