lunes, 31 de marzo de 2014

Cicerón
SOBRE LA NATURALEZA DE LOS DIOSES
Madrid, 2008, Gredos.
 



“Y es que ha habido y sigue habiendo filósofos que estiman que los dioses no se preocupan en modo alguno de los asuntos humanos. Si su opinión es verdadera, ¿qué sentido pueden tener la piedad, la devoción o la práctica religiosa?” (p. 71)

“Quienes se preguntan, por su parte, qué es lo que opinamos personalmente sobre cada asunto, lo hacen con mayor curiosidad de la necesaria, porque, cuando se discute, no ha de buscarse tanto el peso de la autoridad como el de la razón. Es más, la autoridad de los que profesan la enseñanza incluso constituye un obstáculo, la mayoría de las veces, para quienes quieren aprender, porque éstos dejan de aplicar su propio juicio y dan por válido lo que ven que ha dictaminado aquel al que aprueban.” (p. 78)

“Pero los espíritus acaban por acostumbrarse, a causa de la repetición cotidiana y del hábito de la vista, y ni llegan a admirarse, ni piden razón de aquellos fenómenos que ven constantemente, como si fuera su novedad, más que su grandiosidad, la que debiera incitarnos a indagar sus causas.” (p. 236)

lunes, 17 de marzo de 2014

Andrea Camilleri
LA EXCURSIÓN A TINDARI
Barcelona, 2007, Salamandra. 


“Sea como fuere, a lo largo de los años, había visto cómo sus compañeros, los míticos del 68 empezaban a «razonar». Y, razona que te razonarás, los furores abstractos se habían ido ablandando y posteriormente transformando en aquiescencias concretas. Y ahora, exceptuando a uno que soportaba con extraordinaria dignidad desde hacía más de diez años juicios y cárcel por un delito claramente no cometido ni ordenado, y a otro misteriosamente asesinado, todos los demás se habían colocado estupendamente bien, saltando de la izquierda a la derecha, de nuevo a la izquierda y otra vez a la derecha, y los había que dirigían periódicos y cadenas de televisión, o se habían convertido en peces gordos del Estado ya que eran diputados o senadores. Puesto que no habían conseguido cambiar la sociedad, habían cambiado ellos. O ni siquiera habían tenido necesidad de cambiar porque en el 68 se habían limitado a hacer teatro, poniéndose disfraces y máscaras de revolucionarios.” (p. 9)
Nathaniel Hawthorne
LA LETRA ESCARLATA
Madrid, 2006. Valdemar.
 


“La opinión, el más terrible de los tiranos, no se hace temer por su contenido –las opiniones comunes parecen ser más bien estupideces–, sino por la forma en que se impone." (p. 19)
[La cita pertenece a Agustín Izquierdo Sánchez, prologuista de la novela.]  

“La verdad, no obstante, parece ser que, cuando lanza sus cuartillas al viento, el autor se dirige no a los muchos que dejarán a un lado su libro o nunca lo cogerán, sino a los pocos que lo comprenderán mejor que la mayoría de sus condiscípulos y compañeros de vida.” (p. 26)

“Hay pocos rasgos de la naturaleza humana tan feos como esa tendencia que ahora observaba en hombres no peores que sus vecinos: el de volverse crueles simplemente porque poseen poder para hacer daño.” (p. 90)
[Las citas pertenecen a la obra La Aduana, texto con el que Hawthorne prologa la novela.]

“De la pared colgaba una fila de retratos que representaban a los antepasados del linaje de los Bellingham, algunos con armaduras sobre el pecho y otros con tiesas gorgueras y ropajes de tiempos de paz. Todos se caracterizaban por la austeridad y severidad que invariablemente poseen los retratos antiguos, como si fuesen los espectros, más que los retratos, de respetables personas desaparecidas y mirasen con áspero e intolerante aire de crítica las tareas y diversiones de los vivos.” (pp. 188-189)

“Como no confiaba en ningún hombre como amigo, era incapaz de reconocer a un enemigo cuando éste aparecía.” (p. 229)

“Resulta notable que personas habituadas a teorizar con toda libertad se sometan a menudo sin rechistar a las normas externas impuestas por la sociedad. Les basta el pensamiento, sin necesidad de investirlo en la carne y la sangre de la acción.” (p. 281)

jueves, 6 de marzo de 2014


Andrea Camilleri
UN HILO DE HUMO
Barcelona, 2001, Destino.

 
“-Es una poesía –explicó el marqués en beneficio de Lemonnier- que habla de un pacto entre un asno y un león que deben hacer juntos un tramo de camino a pie y, para ahorrar esfuerzo, deciden actuar así: el primer trecho lo hace el león a la grupa del asno, y el segundo al revés. Pero el primer trecho es todo de subida y el león, para no caer hacia atrás, comienza a hundir las garras en la carne del asno. El asno se queja, pierde sangre y siente dolor, pero no puede hacer nada, los pactos son pactos y, para sujetarse bien en la grupa, el león no puede comportarse de otra manera, no es que ponga mala voluntad. Luego llega el segundo tramo de camino, y el asno monta sobre el león. Pero esta vez el terreno es de fuerte bajada, y el asno corre el riesgo de romperse el cuello deslizándose hacia delante. Al no tener garras como el león, sino sólo cascos sin agarre, el asno no tiene más que un recurso…
Y aquí se detuvo, pasando con una mirada la pelota al padre Imbornone.
-…desplegar el así llamado quinto pie, que en el hombre, como usted sabe, es el tercero –continuó el padre Imbornone feliz como unas pascuas-, y meterlo con un golpe solo y seguro en el agujero justo, sin pararse a oír los gritos del león, y anclarse sólidamente.
-He aquí: nuestro Romeres, hoy por hoy, es igual a ese pobre león en bajada, después de haber hecho, durante tantos años, como el león en subida –concluyó el marqués.” (pp. 97-98)

[La poesía a la que se refiere el texto es Lu Sceccu e lu Liuni (El asno y el león), obra de Domenico Tempio, autor siciliano que vivió entre 1750 y1821.]

miércoles, 26 de febrero de 2014

Nicholas Carr (II)
SUPERFICIALES. ¿QUÉ ESTÁ HACIENDO INTERNET CON NUESTRAS MENTES?
Madrid, 2011, Taurus.


“Los motores de búsqueda a menudo llaman nuestra atención sobre un fragmento concreto de texto, algunas palabras o frases que revisten interés para lo que quiera que estemos buscando en un momento dado, y desincentivan cualquier consideración de la obra en su conjunto. Cuando hacemos búsquedas en Internet, no vemos el bosque. Ni siquiera vemos los árboles. Vemos ramitas, hojas; y a medida que empresas como Google y Microsoft perfeccionan motores de búsqueda para vídeo y audio, más productos se ven sometidos a la fragmentación que ya caracteriza las obras escritas.” (p. 115)

“Nos gusta sentirnos conectados, y odiamos sentirnos desconectados. Internet no cambia nuestros hábitos intelectuales en contra de nuestra voluntad. Pero cambiarlos, los cambia." (p. 116)

“Una vez que nuestras mentes se han adaptado a este puzle que es el contenido web, las empresas mediáticas han tenido que adaptarse a las nuevas expectativas de su público. Muchos productores están acortando sus contenidos para adaptarse a la capacidad de atención más corta que caracteriza a los consumidores en línea, así como para mejorar su clasificación en los motores de búsqueda.” (p. 119)

“Cuando el ámbito social prima sobre el literario, el escritor se ve abocado a descartar la virtud y la experimentación en aras de un estilo inocuo pero inmediatamente accesible. La escritura se convertirá en una forma de registrar banales chácharas.” (p. 134)

“Sus argumentos son otra importante señal del cambio fundamental operado en la actitud de la sociedad ante el logro intelectual. También facilitan la justificación de este cambio a los ojos de la gente, que se convence a sí misma de que navegar por la Red es un sustituto válido, incluso mejor, de la lectura y otras formas de pensamiento calmado y atento. Al proponer que los libros son arcaicos, prescindibles, Federman y Shirky, proporcionan la coartada intelectual que permite a personas sesudas deslizarse cómodamente al estado de distracción permanente que define la vida online.” (p. 140)
[Mark Federman es investigador de temas educativos en la Universidad de Toronto; Clay Shirky es profesor de la Universidad de Nueva York y experto en Internet y redes sociales. La cursiva pertenece a la cita.]

“Lo que no hacemos cuando estamos conectados a Internet también entraña consecuencias neurológicas. Así como las neuronas cuyas sinapsis están unidas permanecen unidas, aquellas cuyas sinapsis no lo están, no. Mientras el tiempo que pasamos buceando en la Red supere de largo el que pasamos leyendo libros, en tanto que el tiempo dedicado a intercambiar mensajes medibles en bits exceda grandemente al tiempo que dedicamos a la meditación y la contemplación en calma, los circuitos que sostenían los antiguos propósitos y funciones intelectuales se debilitan hasta desmoronarse. El cerebro recicla las neuronas en desuso y dedica sus sinapsis a otras tareas, más urgentes, que se le encomiendan. Adquirimos nuevas habilidades y perspectivas en detrimento de las viejas.” (p. 149)
[La cursiva pertenece a la cita.]

“Lo que estamos experimentando es, en sentido metafórico, lo opuesto a la trayectoria que seguimos a principios de la civilización: estamos evolucionando de ser cultivadores de conocimiento personal a cazadores recolectores en un bosque de datos electrónicos.” (p. 170)

“En 2009 investigadores de la Universidad de Stanford encontraron indicios de que este cambio puede estar ya en marcha. Le dieron una batería de test cognitivos a un grupo de usuarios habituales de la multitarea, así como a otro grupo de usuarios multitarea comparativamente esporádicos. Encontraron que los usuarios multitarea habituales se dejaban distraer mucho más fácilmente por «estímulos irrelevantes del entorno», tenían un control significativamente menor sobre el contenido de su memoria de trabajo y, en general, eran mucho menos capaces de mantener su concentración en una tarea concreta. (…) Los usuarios multitarea intensiva son «pasto de la irrelevancia», comentó Clifford Nass, catedrático de Stanford que dirigió la investigación. «Cualquier cosa los distrae».” (p. 174)
[Se entiende por multitarea la realización de varias tareas online simultáneamente. Ejemplo: consultar un periódico digital y al instante interrumpir la lectura del mismo por un enlace remarcado en el texto, reanudarla, volver a interrumpirla para consultar un email entrante, tomar de nuevo la lectura y volver a interrumpirla para consultar un anuncio publicitario emergente en la pantalla de dicho periódico; todo ello cambiando en otra pantalla una melodía de fondo por otra.]

“La afluencia de mensajes en mutua competencia que recibimos cuando entramos en Internet no sólo sobrecarga nuestra muestra de trabajo, sino que hace mucho más difícil que nuestros lóbulos frontales concentren nuestra atención en una sola cosa. El proceso de consolidación de la memoria no puede ni siquiera empezar. Y gracias una vez más a la plasticidad de nuestras vías neuronales, cuanto más usemos la Web, más entrenamos nuestro cerebro para distraerse, para procesar la información muy rápidamente y de manera muy eficiente, pero sin atención sostenida. Esto ayuda a explicar por qué a muchos de nosotros nos resulta difícil concentrarnos incluso cuando estamos lejos de nuestros ordenadores. Nuestro cerebro se ha convertido en un experto en olvido, un inepto para el recuerdo.” (pp. 235-236)

“Un polemista podría decirlo de manera más enfática: cuanto más inteligente sea el ordenador, más tonto será el usuario.” (p. 259)
Pablo Dopico
EL CÓMIC UNDERGROUND ESPAÑOL, 1970-1980
Madrid, 2005, Cátedra.


“Fiel a su espíritu revolucionario, el movimiento underground atacó los tabúes burgueses de la obscenidad, el sexo, la pornografía, la promiscuidad y la homosexualidad, tanto en el campo cultural y social como en la vida cotidiana, vaciándolos del hipócrita contenido de la sociedad burguesa, donde la reprobación moral y religiosa coexistían con su explotación comercial. Sus creaciones se transformaron en hirientes espejos que reflejaban situaciones reales que otros pretendían ocultar.” (p. 12)

“Las editoriales oficiales editaron los cómix que antes les habían escandalizado, aunque reduciendo su carga de drogas, sexo y violencia. La música rock era aceptada y explotada comercialmente. Las formas de vestir que antes eran consideradas como ridículas y provocadoras se convertían en la base de un próspero negocio textil. Y los restos y despojos que todavía escandalizaban a la sociedad tradicional se retiraron de la circulación. Una muestra evidente de esta asimilación es la transformación del mítico eslogan del movimiento punk, «Fuck the fashion», en «Fashion fucks the punk», tras haber puesto de moda un estilo que en sus orígenes intentaba romper con todas las normas impuestas. En la actualidad, prestigiosas firmas de moda venden prendas inspiradas en la imagen punk, pero a precios desorbitados. Los pantalones ya no están rotos por el desgaste ni el maltrato recibido, sino que se venden con un aspecto envejecido. Las tachuelas e imperdibles se han transformado en cadenas de oro y titanio, y los mensajes contra el sistema de las camisetas han dejado su lugar a las siglas de las firmas de moda.” (p. 400)
Nicholas Carr (I)
SUPERFICIALES. ¿QUÉ ESTÁ HACIENDO INTERNET CON NUESTRAS MENTES?
Madrid, 2011, Taurus.



“En algún momento de 2007, un mar de dudas se deslizó por mi infoparaíso. Empecé a ver que la Red estaba ejerciendo una influencia mucho mayor sobre mí que la que había tenido mi viejo ordenador de mesa. No era sólo que estuviera empleando tantísimo tiempo en mirar una pantalla de ordenador. No era sólo que muchos de mis hábitos y rutinas estaban transformándose mientras me acomodaba cada vez más a, y hacía dependiente de, las páginas y servicios de la Red. El modo mismo en que mi cerebro funcionaba parecía estar cambiando. Fue entonces cuando empecé a preocuparme sobre mi incapacidad para prestar atención a una sola cosa durante más de dos minutos. Al principio pensé que el problema era un síntoma de degradación mental propia de la madurez. Pero mi cerebro, comprendí, no estaba sólo disperso. Estaba hambriento. Exigía ser alimentado de la manera en que lo alimentaba la Red, y cuanto más comía, más hambre tenía. Incluso cuando estaba alejado de mi ordenador, sentía ansias de mirar mi correo, hacer clic en vínculos, googlear. Quería estar conectado. Al igual que Microsoft Word me había convertido en un procesador de textos de carne y hueso, Internet, me daba cuenta, estaba convirtiéndome en algo parecido a una máquina de procesamiento de datos de alta velocidad, un HAL humano.
   Echaba de menos mi viejo cerebro." (p. 29)
[La palabra HAL (Heuristically Programmed Algorithmic) hace referencia a “HAL 9000”, el nombre de la supercomputadora que aparece en la película “2001: una odisea del espacio”. Las cursivas pertenecen al texto.]

“La ética intelectual de una tecnología rara vez es reconocida por sus inventores. Por lo general están tan concentrados en resolver un problema particular o desenredar algunos espinosos dilemas científicos o de ingeniería, que no ven las consecuencias más amplias de su trabajo. Los usuarios de la tecnología también son generalmente ajenos a su ética. También ellos están más centrados en los beneficios prácticos que adquieren al emplear la herramienta. Nuestros antepasados no desarrollaron o utilizaron los mapas con el fin de aumentar su capacidad de pensamiento conceptual o de sacar a la luz las estructuras ocultas del mundo. Tampoco fabricaron relojes mecánicos para estimular la adopción de un modo más científico de pensar. Ésos fueron subproductos de sus tecnologías. Pero ¡menudos subproductos! En última instancia, la ética intelectual de una invención es lo que surte el efecto más profundo sobre nosotros. La ética intelectual es el mensaje que transmite una herramienta o medio a las mentes y la cultura de sus usuarios.” (p. 63)

“Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba «punto de quietud en un mundo que gira». Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una sensación sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor «control de arriba abajo» sobre su atención.” (p. 85)

“En los tranquilos espacios abiertos por la lectura prolongada, sin distracciones, de un libro, la gente hace sus propias asociaciones, saca sus propias inferencias y analogías, desarrolla sus propias ideas. Piensa profundamente porque lee profundamente.” (p. 85)

viernes, 21 de febrero de 2014

John Irving
LA NOVIA IMAGINARIA
Madrid, 1997, Tusquets.


“Este relato es autobiográfico, pero os pido por favor que comprendáis que, para cualquier escritor dotado de una buena imaginación, todos los relatos autobiográficos son falsos. La memoria de un narrador es una proveedora de detalles especialmente imperfecta. Un detalle imaginado es siempre mejor que uno recordado. El detalle correcto pocas veces es con exactitud lo sucedido; el detalle más verdadero es lo que podría o debería haber sucedido. La mitad de mi vida es un acto de revisión, y más de la mitad de ese acto se lleva a cabo con pequeños cambios. Ser escritor es un arduo maridaje entre una observación minuciosa y la imaginación, no menos minuciosa, de las realidades que no has tenido ocasión de ver. El resto es el necesario, estricto y asiduo trabajo con el lenguaje, lo cual significa para mí escribir las frases una y otra vez hasta que parezcan tan espontáneas como una buena conversación.” (p. 13)

“En la época en que Eric Ross y yo llegamos a Viena, hacía mucho tiempo que el antisemitismo se practicaba de un modo más severo que la «sonrisa ambigua», había degenerado en vil matonismo y era imposible «no tenerlo en cuenta». Aunque no era insólito ver «cabezas rapadas» con pendientes en forma de cruz gamada, no te topabas con frecuencia con ellos. Lo que sí menudeaba era la imagen de los tímidos ciudadanos que desviaban la vista de los cabezas rapadas, fingiendo que no los veían. En nuestra condición de norteamericanos jóvenes e idealistas, lo único que Eric y yo podíamos hacer era sostener un espejo ante esa inexplicable tolerancia de la intolerancia. Más de treinta años después, todavía es un tema de conversación frecuente entre Eric y yo: no la simple intolerancia sino la tolerancia de la intolerancia es lo que posibilita la persistencia de la intolerancia.” (pp. 68-69)

“Para el lector moderno, con demasiada frecuencia, cuando un escritor corre el riesgo de ser sentimental ya es culpable. Pero es una cobardía por parte del escritor temer tanto el sentimentalismo que lo evita por completo.” (pp. 265-266)
Antón Chéjov
EXTRAÑA CONFESIÓN
Madrid, 2013, Reino de Cordelia.


“La mañana era encantadora. Diríase que la felicidad, deteniéndose sobre la tierra, se reflejaba en las gotas de rocío y atraía el alma de cuantos pasaban. Una límpida luz inundaba el bosque, que parecía escuchar el rumor de mis pasos y el gorjeo de los pájaros. Éstos, al acercarme, manifestaban tan sólo desconfianza. El aire estaba perfumado del aroma primaveral que exhalaba el verdor y que mis pulmones abiertos aspiraban ávidamente. Mis ojos entusiasmados lo recorrían todo; por doquier reinaba la primavera y la juventud, y me parecía que tanto los tiernos abedules, como las hierbas del camino y los saltamontes que zumbaban en el aire, sentían lo mismo que yo.” (p. 99)
Gilbert Durand
LA CRISIS ESPIRITUAL EN OCCIDENTE
LAS CONFERENCIAS DE ERANOS

Madrid, 2011, Siruela.



“La mayor ventaja de la sociedad de la comunicación es que la información circula muy deprisa y se difunde con facilidad; su mayor inconveniente es que la abundancia de mensajes es inversamente proporcional a la atención que se le presta, de modo que en la misma papelera coinciden ideas geniales y bazofia intelectual. Este perverso mecanismo lleva bastante tiempo minando y desvitalizando el pensamiento occidental.” (p. 9)
[La cita pertenece a Alain Verjat, prologuista de la obra.]

“el evolucionismo, y con mayor razón los historicismos, son mitos producidos por el hombre y no mitos que producen el hombre” (p. 128)

“El sociólogo, después del psicólogo, sólo puede constatar que toda acción humana queda desviada desde el momento que deja de estudiar y de utilizar los fundamentos de la naturaleza humana, de lo que constituye las estructuras profundas, irreductibles y plurales del sapiens.” (p. 260)
[La cursiva pertenece a la cita.]

“Toda ciencia humana empieza con una paradoja.” (p. 312)
Jorge Luis Borges
EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS
Barcelona, 1980, Bruguera.


 

“LOS BROWNIES
Son hombrecitos serviciales de color pardo, del cual han tomado su nombre. Suelen visitar las granjas de Escocia y durante el sueño de la familia, colaboran en las tareas domésticas. Uno de los cuentos de Grimm refiere un hecho análogo.
El ilustre escritor Robert Louis Stevenson afirmó que había adiestrado a sus Brownies en el oficio literario. Cuando soñaba, éstos le sugerían temas fantásticos; por ejemplo, la extraña transformación del doctor Jekill en el diabólico señor Hyde, y aquel episodio de Olalla en el cual un joven, de una antigua casa española, muerde la mano de su hermana.” (p. 48)

“HOCHIGAN
Descartes refiere que los monos podrían hablar si quisieran, pero que han resuelto guardar silencio, para que no los obliguen a trabajar. Los bosquimanos de África del Sur creen que hubo un tiempo en que todos los animales podían hablar. Hochigan aborrecía los animales; un día desapareció, y se llevó consigo ese don.” (p. 120)

sábado, 15 de febrero de 2014


Juan Carlos Onetti
EL ASTILLERO
Madrid, 1970, Salvat-Alianza Editorial.



“Larsen se sentó en un banco, sobre el borde de la plaza circular de verdes oscuros y húmedos, pavimentada con gastados ladrillos envueltos en musgo, rodeada por casas viejas de frente color rosa y crema, enrejados y herméticos, con manchas que se hacen intensas a cada amenaza de lluvia. Miró la estatua y su leyenda asombrosamente lacónica, BRAUSEN—FUNDADOR, chorreada de verdín. Mientras fumaba un cigarrillo al sol pensó distraídamente que en todas las ciudades, en todas las casas, en él mismo, existía una zona de sosiego y penumbra, un sumidero, donde se refugiaban para tratar de sobrevivir los sucesos que la vida iba imponiendo. Una zona de exclusión y ceguera, de insectos tardos y chatos, de emplazamientos a largo plazo, de desquites sorprendentes y nunca bien comprendidos, nunca oportunos.” (p. 143)

Andreu Martín
APRENDE Y CALLA
Madrid, 1979, SEDMAY ediciones.



“Vivo en un mundo en el que siempre hay que cumplir con las amenazas. Uno sólo puede caminar tranquilo, desenvolverse con soltura en este mundo, cuando sabe que de él se desprende un cierto halo de respeto que le protege y que le consigue favores de los demás. Sin ese halo, en mi mundo de putas, puteros y puteados, uno sólo sirve para decir: «Sí, señor» y para ofrecer la otra mejilla. La gente de este mundo está siempre a punto para saltar agresivamente, para enseñar los dientes, sacar pecho y cerrar los puños a la primera provocación. Porque, tío, si descubren que tienes miedo, o que estás indefenso, o si te pescan en un farol, vete despidiendo del Barrio, tío. Por eso estaba yo allí aquella noche.” (p. 73)
Óscar Soto Guzmán
ALLENDE EN EL RECUERDO
Madrid, 2013, Sílex.


 

“Salvador Allende era un político sencillo y humano, gustaba de la vida familiar con sus hijas, intentaba practicar deportes, en especial la natación, tenían un profundo respeto por las personas cualquiera que fuera su origen y posición económico-social. Por su franqueza, era fácil entenderse con él. Con respecto a su carácter yo creo que convivían en su manera de ser dos variables complementarias. Atractivo, simpático, atento, lograba la conquista fácil de sus interlocutores/as. Por otra parte era rígido, terco, con algo de prepotencia y extrema seriedad cuando trataba asuntos políticos o económicos con sus colaboradores. (…) Siempre era consecuente, lo que él dijera o prometiera tenía que cumplirlo. Muchas veces además de médicos, éramos portadores de alguna libreta donde nos indicaba que apuntáramos aquellas peticiones legítimas que había que considerar y satisfacer que se le planteaban en sus visitas.” (p. 85)
 
“Intentar crear artificialmente un Allende guerrillero con cuello blanco y corbata es falso. Por eso pienso que Fidel Castro y García Márquez están equivocados. No se requiere el uniforme verde-olivo para pensar y ser un revolucionario. Allende y su Unidad Popular intentaron cambiar la sociedad chilena, revolucionariamente, con métodos democráticos y electorales.” (p. 184)  
[Óscar Soto fue médico personal de Salvador Allende hasta su fallecimiento en 1973.]

sábado, 1 de febrero de 2014

Kjell Adskilsen
UN VASTO Y DESIERTO PAISAJE
Madrid, 2001, Lengua de Trapo.

 

“Llevaba un rato junto a la ventana abierta mirando la acera. Estaba vacía, era domingo, a primera hora de la tarde, y también él se sentía vacío por dentro, como si lo desierto de la acera hubiese penetrado en él, y cuando su mujer, desde el sillón al fondo de la habitación, le preguntó algo que sólo requería un sí o un no por respuesta, él no contestó. No contestó, él mismo era una acera completamente vacía.” (p. 31)
[La cita pertenece al relato La colisión.]
 

“Seguí llorando durante mucho tiempo después de haber salido de la biblioteca, y me pareció que el mundo estaba en contra mía. Pero luego hice un esfuerzo por recapacitar. Bueno, bueno, Paulus, me dije a mí mismo, todo esto te ha pasado antes, no tiene importancia. En cualquier caso, la vida pronto llegará a su fin, y entonces no importará que hayas sido solitario, feo e infeliz.” (p. 44)

“Me sentí tan animado que abrí una ventana para contemplar el espacio. Por supuesto, no vi nada, hace mucho que no se ve un cielo estrellado sobre esta ciudad, pero no importaba, yo sabía que existía el infinito y que todo lo irracional perecerá en él.” (p. 51)
[Ambas citas pertenecen al relato El estimulante entierro de Johannes.]
 

“Tal vez fuera esa la razón, la suave lluvia y el silencio, lo cierto es que ocurrió lo que ocurre de vez en cuando: se te viene encima un gran vacío, es como si la misma falta de sentido de la existencia se te metiera dentro y se extendiera como un inmenso y desnudo paisaje.” (p. 81)
[La cita pertenece al relato El comodín.]
Santiago Ramón y Cajal (IV)
REGLAS Y CONSEJOS SOBRE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
LOS TÓNICOS DE LA VOLUNTAD

Madrid, 2007, Espasa Calpe.


 
“Hoy nos preocupamos de la autonomía universitaria. Está bien. Mas si cada profesor no mejora su aptitud técnica y su disciplina mental, si los centros docentes carecen del heroísmo necesario para resistir las opresoras garras del caciquismo y favoritismo extra e intrauniversitario, si cada maestro considera a sus hijos intelectuales como insuperables arquetipos del talento y de la idoneidad, la flamante autonomía rendirá, poco más o menos, los mismos frutos que el régimen actual. ¿De qué servirá emancipar a los profesores de la tutela del Estado, si éstos no tratan antes de emanciparse de sí mismos, es decir, de sobreponerse a sus miserias éticas y culturales? El problema central de nuestra Universidad no es la independencia, sino la transformación radical y definitiva de la aptitud y del ideario de la comunidad docente.” (p. 161; nota a pie de página)

“Además, en cada período nuestros hombres de ciencia fueron escasos, y los genios, como las cumbres más elevadas, surgen solamente en las cordilleras. Para producir un Galileo o un Newton es preciso una legión de investigadores estimables.” (p. 163)

“La causa culminante de nuestro retardo cultural no es otra que el enquistamiento espiritual de la Península. A la manera de un tumor, el talento hispano desarrollóse, viciosa y monolateralmente, nutriéndose de la pobre savia nacional. La frase «Santiago, cierra España», citada por Bunge (que le da un sentido erróneo, sin duda por imperfecto conocimiento del castellano), no fue sólo el grito de combate de nuestros guerreros, sino la divisa de nuestros sabios. Cerramos las fronteras para que no se infiltrase el espíritu de Europa, y Europa se vengó alzando sobre los Pirineos una barrera moral mucho más alta: la muralla del desprecio. Desde fines del siglo XVII, nuestros sabios, nuestros filósofos, nuestros literatos, dejaron casi enteramente de ser leídos y citados. 
  Como consecuencia de esta segregación intelectual, no prendió apenas en España la semilla del Renacimiento, según nota oportunamente Federico de Onís. Los inyectores de la savia nueva, tales como Lebrija, el Brocense, Pedro Ciruelo y otros, fueron perseguidos. Y no digamos nada de Servet y del Dr. F. Sánchez, el precursor del cartesianismo y del agnosticismo moderno, porque ambos tuvieron que expatriarse para escribir. El terror a lo nuevo, a lo extranjero, obsesionaba a nuestros claustros profesorales, más inquisidores que la Inquisición misma, que recelaban no sólo de las Ciencias Naturales, sino hasta de las inofensivas Filología, Gramática e Historia. Y semejante estado de espíritu perduró muchos años, según revelan los escritos de Villarroel y los más modernos de Feijoo, Campomanes y Jovellanos.” (pp. 182-183)
[Las cursivas pertenecen al texto.]
 

“Hemos vivido, pues, durante siglos, recluidos en nuestra concha, dando vueltas a la noria del aristotelismo y del escolasticismo, y desinteresados y desdeñosos (con excepción de pocos paréntesis) del poderoso movimiento crítico y revisionista que impulsó en Europa a las ciencias y las artes.” (p. 185)
Ramiro Calle
LOS MEJORES CUENTOS ESPIRITUALES DE ORIENTE Y OCCIDENTE
Madrid, 2010, Kailas.



“Lentamente el sol se había ido ocultando y la noche cubría la tierra con su manto negro. Por la inmensa planicie se deslizaba un tren como si fuera una descomunal serpiente quejumbrosa. Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron unos minutos y los viajeros comenzaban a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente, empezó a escucharse una voz que decía:
-¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!
Así, una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cejaba de quejarse de su sed, impidiendo con ello dormir al resto de sus compañeros de viaje. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua y sació su sed. Se apagó la luz y todos se dispusieron de nuevo a conciliar el sueño. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de unos minutos antes comenzó a exclamar:
-¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!” (p. 73)

“hay un abismo entre lo pensado y lo hecho, lo deseado y lo realizado. No nos podemos mover sólo por creencias, sino por experiencias. La palabra no es la cosa; la descripción no es el hecho y de ahí que al azúcar le dé igual que le llamemos azúcar o sal, porque sigue siendo dulce. El pensamiento ocupa un lugar en nuestras vidas, pero no es toda la vida. La vida es tan polivalente que no puede ser atrapada por los pensamientos, pero si todo lo reducimos al concepto, corremos el riesgo de disecar o asesinar a la vida.” (pp. 383-384)
Paul Auster
INFORME DEL INTERIOR
Barcelona, 2013, Anagrama.


 
“Ningún país podía compararse con el paraíso en el que vivías, te decían tus maestros, porque aquella era tierra de la libertad, de la oportunidad, y cualquier muchachito podía soñar con llegar a ser presidente. Los valerosos Peregrinos habían cruzado el océano para fundar una nación en un páramo salvaje, y las hordas de colonos que los siguieron habían extendido el Edén americano por todo el continente, del Atlántico al Pacífico, de Canadá a México, porque los norteamericanos eran industriosos e inteligentes, el pueblo más ingenioso de la tierra, y cualquier niño podía soñar con llegar a ser un hombre próspero y rico. (…) Norteamérica era perfecta. (…) Cada día traía más progreso, y por extraordinario que hubiera sido el pasado norteamericano, el futuro guardaba aún más promesas. Nunca olvidéis lo afortunados que sois. Ser norteamericano es participar en la empresa más grandiosa desde la creación de la humanidad.” (pp. 58-59)

miércoles, 15 de enero de 2014

Santiago Ramón y Cajal (III)
REGLAS Y CONSEJOS SOBRE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
LOS TÓNICOS DE LA VOLUNTAD
Madrid, 2007, Espasa Calpe. 


Se ha expuesto muchas veces el contraste existente entre la figura moral del sabio y la del héroe. Puesto que vivimos en un país que ha sacrificado demasiado en el altar a sus héroes (guerreros, políticos o religiosos), y desamparado cuando no perseguido a sus pensadores más originales, séame permitido exagerar aquí el encomio en contrapuesto sentido. (…) lucha el sabio en beneficio de la Humanidad entera, ya para aumentar y dignificar la vida, ya para ahorrar el esfuerzo humano, ora para acallar el dolor, ora para retardar y dulcificar la muerte. Por el contrario, el héroe sacrifica a su prestigio una parte más o menos considerable de la Humanidad, su estatua se alza siempre sobre un pedestal de ruinas y cadáveres, su triunfo es exclusivamente celebrado por una tribu, por un partido o por una nación, y deja tras sí, en el pueblo vencido, estela de odios y de sangrientas reivindicaciones.” (pp. 60-61)

Esta nota se escribió en 1916. Hoy, firmada la paz, arruinada Europa, visto el fracaso de la candorosa concepción wilsoniana de la Sociedad de las Naciones, enconado el odio de los pueblos vencidos, que sueñan ya con próximo desquite, miramos con amargo escepticismo todo intento jurídico de paz perpetua. ¡Triste es reconocerlo!, pero todo pueblo, modelado en monarquía o en república, se hace ferozmente imperialista en cuanto puede serlo. ¡Ay de los débiles o de los antipatriotas!” (p. 66; nota a pie de página.)

Aun en la improbable hipótesis de los Estados Unidos de Europa, o del mundo, el hombre amará siempre con predilección el medio material y moral próximo, es decir, su campanario, su región y su raza, y consagrará solamente un tibio afecto rayano en la indiferencia, al medio lejano. Se ha dicho repetidas veces que la adhesión y el cariño del hombre a las cosas del mundo es inversamente proporcional a la distancia de éstas en el espacio y en el tiempo. Y decimos tiempo, porque la patria no es solamente el hogar y el terruño, es también el pasado y el porvenir, es decir, nuestros antepasados remotos y nuestros descendientes lejanos.” (p. 67)
[Las cursivas pertenecen al texto.] 

“Lo contrario de lo que, salvando honrosas excepciones, acontece en España, en donde muchos parecen ocupar un puesto no para desempeñarlo, sino para cobrarlo y tener de paso el gusto de excluir a los aptos.” (p. 98)

“Aun siendo errónea, una hipótesis puede servir eficazmente al progreso con tal que esté basada en nuevas observaciones y marque una dirección original al pensamiento científico. Y en todo caso, la explicación rechazada por falsa siempre tendrá una ventaja: la de restringir, por exclusión, el campo de lo imaginable, eliminando soluciones inaceptables y causas de error.” (p. 128)

Claro es que semejante optimismo no debe ser ciego, sino avisado y previsor. Lejos del pedante y satisfecho engreimiento característico de muchos funestos políticos y de no pocas orondas sumidades de la cátedra, el buen maestro debe tener plena conciencia de la nacional incultura y de nuestra pobreza científica. Tendrá siempre presente que España está desde hace siglos en deuda con la civilización, y que de persistir en tan vergonzoso abandono, Europa perderá la paciencia y acabará por expropiarnos.” (p. 156)
León Tolstoi
EL DIABLO / LA SONATA A KREUTZER
Barcelona, 2009, Juventud.


 
Iba el abogado a continuar, pero su interlocutor, que se contenía con trabajo, no le dio tiempo para hacerlo.
—Sí, está bien; pero ¿qué entendéis por ese amor que consagra el matrimonio?
—Todo el mundo sabe lo que es ese amor —observó la señora.
—Pues yo no lo sé y, francamente, me gustaría muchísimo oír la definición que podríais dar.
—Es bien sencilla —replicó la señora, y después de reflexionar un momento, añadió—: El amor... el amor es la preferencia exclusiva de un hombre o de una mujer hacia un individuo del otro sexo.
—¿Una preferencia? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Por un mes, por dos días, por media hora? —dijo su interlocutor con amarga ironía.
—Permitidme que os diga que habláis de otra cosa.
—Nada de eso; hablo de lo mismo; es decir, de la preferencia de un individuo cualquiera por otro individuo de sexo diferente y pregunto: ¿cuánto tiempo dura esa preferencia?
—¿Cuánto tiempo? Pues mucho, con frecuencia toda la vida.
—En las novelas, sí; en la vida real, no. Y es muy raro que esa preferencia dure años; por lo general, sólo dura meses, semanas, días; y a veces, nada más que horas.” (pp. 88-89)


“¡Qué cosa más terrible son los celos! No hablo de los celos verdaderos que, al menos, tienen su razón de ser; producen tormentos, pero se puede encontrar la salida. Me refiero a esos celos inconscientes, acólitos fatales de todo matrimonio inmoral y que no tienen fin como tampoco tienen causa. Ésos son como un cáncer, un mal horrendo que corroe noche y día. ¡Son terribles!” (p. 129)
[Ambas citas pertenecen a la novela corta LA SONATA A KREUTZER.]
 

“La consecuencia es que los hijos de los seres humanos son educados en todo el mundo como jóvenes animales, puesto que la principal atención de sus padres no es prepararles para la encomiable tarea de ser hombres y mujeres respetables, sino para que aumenten de peso, añadan centímetros a su estatura, hacer que vayan acicalados, pulcros, bien alimentados y bellos. Les atavían con todos los vestidos fantásticos posibles, les limpian, sobrealimentan y se niegan a hacerles trabajar. Si los hijos de las clases bajas difieren en este último aspecto de los de las clases adineradas, la diferencia es simplemente formal, éstos trabajan por pura necesidad y no porque sus padres reconozcan el trabajo como una obligación.” (pp. 199-200)
[La cita pertenece al texto LECCIÓN DE LA «SONATA A KREUTZER», en la que Tolstoi comenta su propia novela.]

Mark Twain
¿QUÉ ES EL HOMBRE?
Madrid, 2006, Páginas de Espuma. 


“Que nosotros (la humanidad), nos hemos catalogado con un número de cualidades a las que hemos dado nombres que inducen a confusión: Amor, Odio, Caridad, Compasión, Avaricia, Benevolencia, etc. Yo quiero decir que adjudicamos equívocos significados a los nombres. Todos ellos son formas de satisfacción personal, de propia recompensa, pero los nombres de tal forma la desfiguran que desvían nuestra atención del hecho. Hemos introducido también subrepticiamente en el diccionario una palabra que no debía figurar allí en modo alguno: sacrificio de sí mismo. Designa una cosa que no existe. Pero lo peor de todo, es que ignoramos y no mencionamos nunca el Único Impulso que dicta y motiva todos los actos del hombre; la imperiosa necesidad de asegurarse su íntima aprobación personal, en todo caso y a toda costa. A él debemos cuanto somos. Es nuestra respiración, nuestra sangre. Es nuestro único acicate, nuestro látigo, nuestro aguijón, nuestro único poder de impulsión; no tenemos otro. Sin él seríamos meras imágenes inertes, cadáveres; nadie haría nada; no habría progreso; el mundo permanecería inerte. Deberíamos descubrirnos reverentemente cuando se pronunciase el nombre de tan elevado poder.” (p. 69)

“Constantemente estamos oyendo de gentes que andan a la búsqueda de la Verdad. Nunca he encontrado un solo ejemplar (permanente). Creo que no ha existido jamás. Pero he conocido a varios individuos, completamente sinceros, que creían ser unos (permanentes) buscadores de la Verdad. Buscaron con aplicación, persistencia y cuidado, con cautela y profundidad, con un criterio honesto y preciso, hasta que creyeron que sin duda ni vacilación alguna habían encontrado la Verdad. Este fue el fin de la investigación. Estos hombres pasaron el resto de sus vidas recogiendo maderas para proteger su Verdad de las inclemencias del tiempo. Si un hombre andaba buscando la Verdad en política la encontró en uno de los cien evangelios políticos que gobiernan al hombre en la tierra; si buscaba la Única Religión Verdadera, la encontró en una u otra de las tres mil que existen en el mercado. En todo caso, cuando dio con la Verdad, ya no buscó más, sino que a partir de ese día con el soldador en una mano y un garrote en la otra, remendó sus grietas y discutió con sus enemigos. Ha habido innumerables investigadores de la Verdad. ¿Pero habéis oído de alguno permanente? Dada la naturaleza del hombre es imposible que exista tal persona.” (pp. 84-85)
[Las cursivas pertenecen a la cita.]


“V.— ¿Está la mente ejercitando una función intelectual cuando examina y acepta la evidencia de que la tierra es redonda?
J.— Sí.
V.— ¿Está ejercitando una función intelectual cuando lamenta la pérdida de vuestro padre?
J.— No. Esta función no es intelectual, no es trabajo cerebral, es asunto de sentimiento.
V.— En este caso el origen no está en vuestra mente, sino en vuestro ser moral. ¿No es así?
J.— Tengo que admitir esto.
V.— ¿Es vuestra mente una parte de vuestro conjunto físico?
J.— No: es independiente de él: es espiritual.
V.— ¿Siendo espiritual no puede ser afectada por influencias físicas?
J.— No.
V.— ¿Permanece la mente sobria cuando el cuerpo está ebrio?
J.— No.
V.— ¿Hay en este caso un efecto físico?
J.— Eso parece.
V.— De la fractura de un cráneo puede resultar para una mente la pérdida de la razón. ¿Cómo podría suceder esto si la mente es espiritual e independiente de influencias físicas?
J.— Lo ignoro.” (pp. 133-134)
[Las cursivas pertenecen a la cita.]

“Existen un millar de religiones, tosca y desarrolladas, y toda clase de gobiernos que se puedan idear, desde el más feroz al más benévolo; todas las naciones lo saben y sin embargo, aseguran tener la única religión verdadera y el único sano sistema de gobierno y cada una de ellas desprecia el de las demás; todas ellas proceden estúpidamente sin sospecharlo, todas ellas están orgullosas de su imaginaria superioridad, todas completamente convencidas de que son las elegidas del Señor, todas están provistas de una confianza inconmovible, pidiéndole a Dios que las dirija en tiempo de guerra y todas quedan sorprendidas cuando éste se va con el enemigo, pero por costumbre todo se lo explican y vuelven a las preces.” (pp. 145-146)
[Las cursivas pertenecen a la cita.]
Santiago Ramón y Cajal (II)
REGLAS Y CONSEJOS SOBRE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
LOS TÓNICOS DE LA VOLUNTAD
Madrid, 2007, Espasa Calpe.


“En general, puede afirmarse que no hay cuestiones agotadas, sino hombres agotados en las cuestiones. Esquilmado para un sabio el terreno, muéstrase fecundo para otro. Un talento de refresco, llegado sin perjuicio al análisis de un asunto, siempre hallará un aspecto nuevo, algo de que no se percataron quienes creyeron definitivamente apurado aquel estudio. Tan fragmentario es nuestro saber, que aun en los temas más prolijamente explorados surgen a lo mejor insólitos hallazgos.” (p. 37)

“En resumen, no hay cuestiones pequeñas; las que lo parecen son cuestiones grandes no comprendidas. En vez de menudencias indignas de ser consideradas por el pensador, lo que hay es hombres cuya pequeñez intelectual no alcanza a penetrar la trascendencia de lo minúsculo. Constituye la Naturaleza mecanismo armónico, donde las piezas, aun las que parecen desempeñar oficio accesorio, conspiran al conjunto funcional; al contemplar este mecanismo, el hombre ligero distingue arbitrariamente sus principales órganos en esenciales y secundarios; en cambio, el pensador discreto se contenta con clasificarlos, prescindiendo de tamaños y de sus efectos útiles inmediatos, en conocidos y poco conocidos. En cuanto a su futura trascendencia, nadie puede ser profeta.” (p. 39)

“De los dóciles y humildes pueden salir los santos, pocas veces los sabios. Tengo para mí que el excesivo cariño a la tradición, el obstinado empeño en fijar la Ciencia en las viejas fórmulas del pasado, cuando no denuncian invencible pereza mental, representan la bandera que cubre los intereses creados por el error.” (p. 50)

“Importa notar que también en esta época de irreverente crítica y de revisión de valores, la disciplina de escuela reina en las Universidades de Francia, Alemania e Italia, con un despotismo tal, que sofoca a veces las mejores iniciativas e impide el florecimiento de pensadores originales.” (p. 51)

“Cuando se reflexiona sobre la curiosa propiedad que el hombre posee de cambiar y perfeccionar su actividad mental con relación a un objeto o problema profundamente meditado, no puede menos de sospecharse que el cerebro, merced a su plasticidad, evoluciona anatómica y dinámicamente, adaptándose progresivamente al tema. Esta adecuada y específica organización adquirida por las células nerviosas produce a la larga lo que yo llamaría talento profesional o de adaptación, y tiene por motor la propia voluntad, es decir, la resolución enérgica de adecuar nuestro entendimiento a la naturaleza del asunto. En cierto sentido no sería paradójico afirmar que el hombre que plantea un problema no es enteramente el mismo que lo resuelve, por donde tienen fácil y llana explicación estas exclamaciones de asombro en que prorrumpe todo investigador al considerar lo fácil de la solución tan laboriosamente buscada. ¡Cómo no se me ocurrió esto desde el principio! —exclamamos—. ¡Qué obcecación la mía al obstinarme en marchar por caminos que no conducen a parte alguna!” (p. 54)
[Las cursivas pertenecen al texto.]

“En España donde la pereza es, más que un vicio, una religión, se comprenden difícilmente esas monumentales obras de los químicos, naturalistas y médicos alemanes en las cuales sólo el tiempo necesario para la ejecución de los dibujos y la consulta bibliográfica parecen deber contarse por lustros.” (p. 57)