lunes, 25 de marzo de 2019


Blaise Pascal
PENSAMIENTOS



“Certainement s'il la connaissait il n'aurait pas établi cette maxime, la plus générale de toutes celles qui sont parmi les hommes, que chacun suive les moeurs de son pays. L'éclat de la véritable équité aurait assujetti tous les peuples. Et les législateurs n'auraient pas pris pour modèle, au lieu de cette justice constante, les fantaisies et les caprices des perses et allemands. On la verrait plantée par tous les états du monde, et dans tous les temps, au lieu qu'on ne voit rien de juste ou d'injuste qui ne change de qualité en changeant de climat, trois degrés d'élévation du pôle renversent toute la jurisprudence, un méridien décide de la vérité. En peu d'années de possession les lois fondamentales changent, le droit a ses époques, l'entrée de Saturne au Lion nous marque l'origine d'un tel crime. Plaisante justice qu'une rivière borne. Vérité au-deçà des Pyrénées, erreur au-delà.
  Ils confessent que la justice n'est pas dans ces coutumes, mais qu'elle réside dans les lois naturelles communes en tout pays. Certainement ils le soutien draient opiniâtrement si la témérité du hasard qui a semé les lois humaines en avait rencontré au moins une qui fût universelle. Mais la plaisanterie est telle que le caprice des hommes s'est si bien diversifié qu'il n'y en a point.
  Le larcin, l'inceste, le meurtre des enfants et des pères, tout a eu sa place entre les actions vertueuses. Se peut-il rien de plus plaisant qu'un homme ait droit de me tuer parce qu'il demeure au-delà de l'eau et que son prince a querelle contre le mien, quoique je n'en aie aucune avec lui. Il y a sans doute des lois naturelles, mais cette belle raison corrompue a tout corrompu (...)”

[Pascal, Les Pensées, Paris, 1896, P. Lethielleux, Libreur-Éditeur;pagina 70. Tomado, a su vez, de http://maxencecaron.fr/wp-content/uploads/2010/09/Pensees-de-Pascal.pdf ]


“Con toda seguridad, si la hubiese conocido, no hubiera establecido esta máxima, la más general de todas las que corren entre los hombres: que cada uno siga las costumbres de su país; el brillo de la verdadera equidad habría subyugado a todos los pueblos, y los legisladores no habrían tomado como modelo, en lugar de esta justicia constante, las fantasías y los caprichos de los persas y de los alemanes. La veríamos implantada por todos los Estados del mundo y en todos los tiempos, en lugar de contemplar que nada hay justo o injusto que no cambie de cualidad cambiando de clima. Tres grados de elevación hacia el polo echan por tierra toda la jurisprudencia; un meridiano decide de la verdad; a los pocos años de ser poseídas, las leyes fundamentales cambian; el derecho tiene sus épocas; la entrada de Saturno en Leo nos indica el origen de tal crimen. ¡Valiente justicia la que está limitada por un río! Verdad aquende el Pirineo, error allende.
  Conceden que la justicia no se halla en estas costumbres, sino que reside en las leyes naturales conocidas en todo el país. Seguramente lo sostendrían tercamente, si la temeridad del azar, que ha sembrado las leyes humanas, hubiese encontrado por lo menos una que fuera universal; pero la broma es tal que el capricho de los hombres le ha diversificado tanto que no hay ninguna que lo sea.
  El latrocinio, el incesto, el asesinato de hijos y de padres, todo ha sido reconocido entre las acciones virtuosas. ¿Puede haber nada más gracioso que el que un hombre tenga derecho de matarme porque viva allende el vado y su príncipe esté querellado con el mío, aunque yo no lo esté con él?
  Hay sin duda leyes naturales; pero esta espléndida razón corrompida lo ha corrompido todo (...)”

[Blaise Pascal, Pensamientos, Espasa Calpe, 1940, sección IV-294. Tomado, a su vez, de http://www.cervantesvirtual.com]


Chester Himes
ALGODÓN EN HARLEM / CUANDO EL CALOR ARRECIA (II)
Barcelona, 1980, Mundo Actual de Ediciones.


“—Eres mi amigo, sí o no? —preguntó el gigante.
  Tenía una voz que chirriaba como un serrucho cuando muerde un nudo de la madera.
  —Con lo grandullón que eres, ¿para qué necesitas un amigo? —dijo, bromeando, el enano.
  —Contesta a mi pregunta —insistió el gigante.
  Era un negro albino, de piel lechosa, con ojos rosados, labios estropeados, orejas de coliflor y un pelo espeso, crespo, de color cremoso. Llevaba una blanca camisa de vaquero, pantalones negros mugrientos ceñidos a la cintura con un trozo de cuerda de cáñamo, y calzaba zapatos azules de lona con suela de goma.
  El enano compuso una expresión de hipócrita solicitud. Se arremangó el brazo y lanzó una ojeada a la esfera luminosa de su reloj de pulsera. Era la una y veintidós minutos de la mañana. Lanzó un leve suspiro de alivio. No había por qué apresurarse.
  Era jorobeta, con la piel de un amarillo sucio, algo más oscura que la del albino. Tenía una cara ratonil y en ella brillaban inquietos, fugaces, dos ojos como negros abalorios. Pero el hombre iba muy bien vestido: terno hecho a la medida, bien cortado por un sastre caro, de fino hilo y color azulado; zapatos con puntera de seda y un sombrero panamá negro con una cinta color naranja.
  Su mirada huidiza se fijó un instante en el nudo de la cuerda de cáñamo que ceñía la cintura del gigante, justo a nivel de sus ojos. El hombrachón tenía cuatro veces su tamaño, pero esto no intimidaba al jorobeta. Para éste, el gigante no era más que uno de los muchos mandangosos que acudían a él para sus dosis cotidianas de C, H o de morisqueta.” (pp. 285-286)

“Aun pasadas las dos de la madrugada, el «valle», ese espacio de tierra baja de Harlem, al este de la Séptima Avenida, era como una sartén del infierno. El calor brotaba del pavimento, bullendo desde el asfalto, y la presión atmosférica volvía a empujarlo hacia la tierra como la tapa de una olla.
  La gente de color se cocía en sus atestados cuartos, en las calles, en las tascas, en los burdeles; sazonados con vicio, enfermedad y crimen.
  Efluvios de hedores cálidos ascendían de la sartén, y flotaba en el aire quieto y bochornoso, a la altura de los tejados, el olor de la chamuscada barbacoa, del pelo frito, de los humos de escape, de la basura que se pudre, de los perfumes baratos, de los cuerpos sudorosos y sucios, de los edificios ruinosos, de los excrementos de los perros, de las ratas y de los gatos, de whisky y vómito; de, en fin, todos los hedores de la pobreza.” (p. 315)

[Las citas pertenecen a la novela Cuando el calor arrecia.]
Platón
EL BANQUETE / FEDÓN (II)
Barcelona, 1987, Planeta.


“Por último, todos los que son sección de macho, persiguen a los machos, y mientras son muchachos, como lonchas de macho que son, aman a los varones y se complacen en acostarse y en enlazarse con ellos; éstos son precisamente los mejores entre los niños y los adolescentes, porque son en realidad los más viriles por naturaleza. Algunos, en cambio, afirman que son unos desvergonzados. Se equivocan, pues no hacen esto por desvergüenza, sino por valentía, virilidad y hombría, porque sienten predilección por lo que es semejante a ellos. Y hay una gran prueba de que es así: cuando llegan al término de su desarrollo, son los de tal condición los únicos que resultan viriles en la política. Mas una vez que llegan a adultos, aman a su vez a los mancebos, y si piensan en casarse y tener hijos, no es por natural impulso, sino por obligación legal; les basta con pasarse la vida en mutua compañía sin contraer matrimonio. Y ciertamente el que es de tal índole se hace «pederasta», amante de los mancebos, y «filerasta», amigo del amante, porque siente apego a lo que le es connatural.” (p. 29)
[La cita pertenece al diálogo El banquete.]

domingo, 24 de marzo de 2019

Erich Fromm
EL ARTE DE AMAR
Barcelona, 1982, Paidós.



“La tierra prometida (la tierra es siempre un símbolo materno) se describe como «plena de leche y miel». La leche es el símbolo del primer aspecto del amor, el de cuidado y afirmación. La miel simboliza la dulzura de la vida, el amor por ella y la felicidad de estar vivo. La mayoría de las madres son capaces de dar «leche», pero sólo unas pocas pueden dar «miel» también. Para estar en condiciones de dar miel, una madre debe ser no sólo una «buena madre», sino una persona feliz -y no son muchas las que logran alcanzar esa meta-. No hay peligro de exagerar el efecto sobre el niño. El amor de la madre a la vida es tan contagioso como su ansiedad. Ambas actitudes ejercen un profundo efecto sobre la personalidad total del niño; indudablemente, es posible distinguir, entre los niños -y los adultos- los que sólo recibieron «leche» y los que recibieron «leche y miel».” (p. 55)

“Para el hombre moderno, sin embargo, es tan difícil practicar la paciencia como la disciplina y la concentración. Todo nuestro sistema industrial alienta precisamente lo contrario: la rapidez. Todas nuestras máquinas están diseñadas para lograr rapidez: el coche y el aeroplano nos llevan rápidamente a destino -y cuanto más rápido mejor-. La máquina que puede producir la misma cantidad en la mitad del tiempo es muy superior a la más antigua y lenta. Naturalmente, hay para ello importantes razones económicas. Pero, al igual que en tantos otros aspectos, los valores humanos están determinados por los valores económicos. Lo que es bueno para las máquinas debe serlo para el hombre -así dice la lógica-. El hombre moderno piensa que pierde algo -tiempo- cuando no actúa con rapidez; sin embargo, no sabe qué hacer con el tiempo que gana -salvo matarlo-.” (p. 107)

“La concentración es, con mucho, más difícil de practicar en nuestra cultura, en la que todo parece estar en contra de la capacidad de concentrarse.” (p. 109)

Chester Himes
ALGODÓN EN HARLEM / CUANDO EL CALOR ARRECIA (I)
Barcelona, 1980, Mundo Actual de Ediciones.



“En el «Cotton Club», la pista de baile se encontraba sobre una plataforma, a nivel de la superficie de las mesas, y servía también como escenario para las atracciones. En la parte trasera, unas encortinadas puertas daban paso a los camerinos.
(…)
  El piano sonaba frenéticamente, el saxofón gemía con ritmo afrodisíaco, el contrabajo latía de forma sugestiva, la trompeta sonaba imperiosa y la guitarra suplicaba. Un foco provisto de filtro azul y colocado por encima de las cabezas de los clientes bañaba con su luz el casi desnudo cuerpo de Billie, que bailaba en torno a una bala de algodón. Su figura se estremecía y sus caderas se agitaban como si estuviera haciendo el amor. De vez en cuando, su cuerpo era recorrido por espasmos, tras los cuales se tiraba convulsivamente sobre la bala de algodón. Frotaba el vientre contra ella, luego se volvía y hacía lo mismo con las nalgas, provocando en sus desnudos pechos un extático temblor. Tenía los rojos labios separados, como si jadease, y sus blancos dientes brillaban bajo la azulada luz. Billie creaba la completa ilusión de estar siendo seducida por una bala de algodón.
  Entre el público reinaba un absoluto silencio. Las mujeres miraban a la bailarina con brillantes ojos llenos de avidez y envidia. Los hombres la contemplaban palpitantes de deseo, con los párpados entornados para ocultar sus pensamientos. La danza se hizo más rápida y el auditorio se estremeció. Billie, con loco deseo, se echó sobre el algodón. Las mujeres del público se vieron sacudidas por un incontrolable espasmo. En el local, la lujuria crecía como la levadura.
  El número estaba llegando a su clímax. Billie contorsionaba el cuerpo y movía las caderas con estremecedora rapidez. Rodeó completamente la bala de algodón y luego, de cara al público, se abrió de brazos y, dando una última sacudida de caderas, gritó:
  —¡Oh, papá algodón!
  Bruscamente las luces se encendieron y el público estalló en frenéticos aplausos. El suave y voluptuoso cuerpo de Billie estaba cubierto de sudor y brillaba como la materialización de un sueño libertino.” (pp. 259-260)

[La cita pertenece a la novela Algodón en Harlem.]

Platón
EL BANQUETE / FEDÓN (I)
Barcelona, 1987, Planeta.



“—Oh Sócrates, todo lo demás me parece que está bien dicho, pero lo relativo al alma produce en los hombres grandes dudas por el recelo que tienen de que, una vez que se separe del cuerpo, ya no exista en ninguna parte, sino que se destruya y perezca en el mismo día en que el hombre muera, y que tan pronto como se separe del cuerpo y de él salga, disipándose como un soplo o como el humo se marche en un vuelo y ya no exista en ninguna parte. Pues, si verdaderamente estuviera en alguna parte ella sola, concentrada en sí misma y liberada de esos males que hace un momento expusiste, habría una grande y hermosa esperanza, oh Sócrates, de que es verdad lo que tú dices. Pero tal vez requiera una justificación y una demostración no pequeña eso de que existe el alma cuando el hombre ha muerto, y tiene capacidad de obrar y entendimiento.” (p. 93)

“—Y además —repuso Cebes interrumpiéndole—, según ese argumento, Sócrates, que tú sueles con tanta frecuencia repetir, de que el aprender no es sino el recordar, resulta también, si dicho argumento no es falso, que es necesario que nosotros hayamos aprendido en un tiempo anterior lo que ahora recordamos. Mas esto es imposible, a no ser que existiera nuestra alma en alguna parte antes de llegar a estar en esta figura humana. De suerte que también según esto parece que el alma es algo inmortal.” (p. 97)

[Las citas pertenecen al diálogo Fedón.]
Pío Baroja
ZALACAÍN EL AVENTURERO
Madrid, 1995, Espasa Calpe.



“Contó el tal viejo varias historias de la guerra carlista anterior. Una de ellas era verdaderamente odiosa y cobarde. Una vez cerca de un río, yendo con la partida, se encontraron con diez o doce soldados jovencitos que lavaban sus camisas en el agua.
  —A bayonetazos acabamos con todos —dijo el hombre sonriendo; luego añadió hipócritamente:
  —Dios nos lo habrá perdonado.
  Durante la cena, el repulsivo viejo estuvo contando hazañas por el estilo. Aquel tipo miserable y siniestro era fanático, violento y cobarde, se recreaba contando sus fechorías, manifestaba crueldad bastante para disimular su cobardía, tosquedad para darla como franqueza y ruindad para darle el carácter de habilidad. Tenía la doble bestialidad de ser católico y de ser carlista.
  Este desagradable y antipático personaje se puso después a clasificar los batallones carlistas según su valor: primero eran los navarros, como era natural, siendo él navarro; luego los castellanos, después los alaveses, luego los guipuzcoanos y, al último, los vizcaínos.
  Por el curso de la conversación, se veía que había allá un ambiente de odios terribles: navarros, vascongados, alaveses, aragoneses y castellanos se odiaban a muerte. Todo ese fondo cabileño que duerme en el instinto provincial español estaba despierto. Unos se reprochaban a otros el ser cobardes, granujas y ladrones.” (pp. 172-173)

jueves, 14 de marzo de 2019

Pietro Citati 
EL MAL ABSOLUTO (II) 
Barcelona, 2006, Galaxia Gutenberg. 


“No amar a Dickens es pecado mortal; quien no lo ama, no ama tampoco la novela y no comprende que el arte del siglo XIX tal vez alcanzó su culminación cuando mezcló la risa loca con el más impertérrito descenso a las tinieblas.” (p. 232) 

“Dickens tenía una intensa necesidad de Londres, de aquella «inmensa linterna mágica» de la que surgen todos sus personajes. Cuando vivía en Lausana, en Génova o en el campo inglés, frecuentemente se le atascaba la pluma sobre el papel y sus personajes, cuando no estaban rodeados por el bullicio de la gente, parecían proclives al estancamiento. Pero bastaba con que se subiese a una diligencia, se aproximase a la ciudad, bajase en uno de aquellos alojamientos que tantas veces había descrito, cruzase un mercado, viese el rostro de un camarero, un banquero o un vagabundo, vislumbrase las luces de gas que iluminaban los comercios, bajase las escaleras del Támesis, para que la pluma se reanimase. Como Rimbaud y Dostoievski, se daba «baños de multitud»: recorría las calles de noche, sumergiéndose entre la gente en movimiento continuo, cargándose de la electricidad de las grandes multitudes y perdiendo los propios espectros entre aquellos espectros vivientes, o atravesaba la desierta ciudad dormida. Londres era para él una madre edípica, odiosa e inmensamente amada: no tenía colores, era gélida, negra, tétrica; sin embargo, sólo en aquel laberinto podían alimentarse sus sueños, sólo en aquel amasijo de deshechos y de fango su mirada encontraba, como Baudelaire, los codiciados tesoros de la fantasía.” (p. 249) 

“Quien conoce la noche conoce también el mal. Dickens creía en el mal, en el helado, inexorable mal absoluto; lo sentía disperso por las calles de Londres o Birmingham, concentrado en lugares privilegiados, en el techo de una estancia donde alguien había cometido un delito o en una húmeda habitación abandonada, o en el lívido rayo que penetra por el agujero de una contraventana; y lo recogía en figuras inolvidables. Desde joven sabía que la tétrica furia sádica que se agazapa en el corazón de los hombres se desencadena sobre todo contra los niños, como si el mundo quisiera golpear su propia parte más tierna e indefensa, y así ofenderse mejor a sí mismo. No hay pecado más grande, como aprendió de él Dostoiesvki.” (p. 257)
VISNÚ PURANA (Historia de Visnú) 
Madrid, 1986, Miraguano. 
(Reproducción de la edición de 1928, perteneciente 
a la “Biblioteca de Teosofía y Orientalismo” de la 
editorial barcelonesa B. Bauzá.) 


“El ignorante que no se apercibe de que la naturaleza del mundo es la de la sabiduría, y lo juzga solamente como un objeto que ha caído bajo sus sentidos, se ha perdido en el océano de la ignorancia espiritual.” (p. 23) 

“Donde hay energía hay prosperidad, y la prosperidad descansa en la energía. ¿Cómo, pues, pueden tener energía los que han sido abandonados por la prosperidad? Sin valor y sin fuerza, se convierten en objeto del desprecio general.” (p. 38)

domingo, 10 de marzo de 2019

Cixin Liu 
EL FIN DE LA MUERTE (I) 
Barcelona, 2018, Penguin Random House. 


“Una nueva tecnología puede transformar la sociedad, pero cuando esta se encuentra en pañales son muy pocas las personas capaces de ver todo su potencial. El ordenador sirve como ejemplo, ya que cuando fue inventado era una mera herramienta que aumentaba la eficiencia, lo cual llevó a algunas personas a pensar que cinco ordenadores bastarían para el mundo entero. Ocurría igual con la hibernación artificial: Antes de ser una realidad, la gente tan solo pensaba que ofrecería una oportunidad para que los pacientes con enfermedades terminales encontraran una cura en el futuro. Al ir más allá, la gente se daría cuenta de que la técnica resultaba útil para los viajes interestelares. Pero al observarla a través del prisma de la sociología, era posible darse cuenta de que su aparición constituía un cambio radical para la civilización humana. 
   Todo se basaba en una única idea: «El mañana será mejor.»” (p. 85)
Deepak Chopra 
SINCRODESTINO 
Madrid, 2008, Punto de Lectura. 


“Toda creatividad se basa en saltos cuánticos e incertidumbre. Las ideas verdaderamente novedosas surgen del sustrato colectivo de información en momentos especiales. Estas ideas no se originan en el afortunado individuo, sino en la conciencia colectiva. Por eso es frecuente que dos o más personas realicen descubrimientos científicos significativos al mismo tiempo. Las ideas circulan en el inconsciente colectivo y las mentes preparadas están listas para traducir esa información. Ésta es la naturaleza del genio; ser capaz de comprender lo conocible aun cuando nadie más reconozca que está ahí. En un momento, la innovación o la idea creativa no existe y al siguiente es parte de nuestro mundo consciente. Mientras tanto, ¿en dónde estuvo? En el ámbito virtual, en el nivel del espíritu universal donde todo es potencial. En ocasiones, este potencial genera algo previsible; otras, algo nuevo, pero en este reino ya existen todas las posibilidades.” (p. 65) 

“La intención genera coincidencias; esta es la razón por la que, cuando pensamos en algo, ocurre. La intención es la razón por la cual algunas personas tienen remisiones espontáneas o se curan solas. La intención organiza toda la creatividad del Universo; nosotros, como seres humanos somos capaces de crear cambios positivos en nuestra vida a través de la intención. ¿Por qué entonces perdemos esa habilidad? La habilidad se pierde cuando la imagen de uno mismo eclipsa al ser, cuando sacrificamos nuestro ser verdadero a favor del ego. […] La intención funciona aprovechando las fuerzas creativas inherentes al Universo. Así como tenemos nuestra creatividad personal, el Universo también manifiesta creatividad. 
 El Universo está vivo y consciente, y responde a nuestras intenciones cuando mantenemos la relación íntima con él y lo vemos no como algo separado, sino como una prolongación de nuestro cuerpo.” (pp. 90-91)

viernes, 8 de febrero de 2019

Morten A. Strøksnes 
EL LIBRO DEL MAR (II) 
Barcelona, 2018, Salamandra. 


“Compañías noruegas con sede en las ciudades de Larvik, Tønsberg y Sandefjord cazaron ballenas de forma industrial durante más de cincuenta años en el océano Ártico y en aguas de Australia, África, Brasil y Japón. En algunos astilleros noruegos se construyeron unos buques factoría inmensos y se transportaron hornos de procesamiento sumamente eficaces a Georgia del Sur y a isla Decepción. Sólo en esta isla hubo treinta y seis calderas de presión, con una capacidad de diez mil litros cada una, en la década de los veinte. Antes de que la ballena azul estuviera en peligro de extinción, los balleneros cazaron miles de ejemplares cada temporada, además de varios de otras especies. De las entrañas de las ballenas azules preñadas se sacaban las crías vivas y las tiraban a las calderas, que permanecían en funcionamiento día y noche. Las jornadas no se contaban en horas, sino en número de ballenas y litros de aceite producidos. […] Una ballena azul puede contener más de ocho mil litros de sangre en el cuerpo, y los descuartizadores vadeaban entre grasa, sangre y carne los cuatro meses que duraba la temporada. 
   El olor a muerte y putrefacción era indescriptible. Con frecuencia, los hornos de procesamiento y los buques factoría no daban abasto y algunas ballenas se quedaban tiradas en el bajío hasta que fermentaban y los gases las inflaban como zepelines. Cuando los cadáveres explotaban, o alguien los perforaba, el hedor era tan penetrante que la gente llegaba a desmayarse. Las orillas de alrededor parecían cementerios de ballenas gigantescos donde se pudrían miles de esqueletos y de huesos. Algunas personas decían que nunca consiguieron librarse de ese olor y que lo siguieron notando muchos años después.” (pp. 65-66) 

“Si Tanzania hubiese empezado a buscar petróleo en el Serengueti, el mundo entero, seguro que con Noruega a la cabeza, habría protestado. Nos habría parecido una barbarie, y tal vez hubiéramos dado mil millones de coronas para que no lo hicieran. Noruega está repartiendo ya miles de millones para salvar las selvas tropicales de Brasil, Ecuador, Indonesia, Congo y otros espacios. Nosotros tenemos un lugar igual de extraordinario, un Serengueti debajo del agua. Y en este lugar es probable que el país más rico del mundo ponga en marcha una prospección petrolífera.” (p. 183) 


Pietro Citati 
EL MAL ABSOLUTO (I) 
Barcelona, 2006, Galaxia Gutenberg. 


“Quizá Balzac vivió sólo durante los años de la juventud. Entonces se interrogaba sobre los misterios del universo: la energía, las fuerzas, las relaciones, los presentimientos; estudiaba apasionadamente filosofía y, desde las alturas de la mansarda en que habitaba, sus ojos escudriñaban el mundo real e imaginario. Paseaba por París, se encontraba con hombres y fantasmas, absorbía una enorme riqueza de hechos y personas, se apropiaba como un vampiro de lo que veía y sentía. Después todo se depositaba en los meandros de la memoria, donde las ideas y los acontecimientos se conservaban maravillosamente activos. Cuando a partir de los treinta años, comenzó a escribir La comedia humana, lo que había conocido fermentó y se multiplicó dentro de él como un bosque de árboles y matorrales vivientes, con las ramas llenas de linfa y sangre.” (p. 110)
Morten A. Strøksnes 
EL LIBRO DEL MAR (I) 
Barcelona, 2018, Salamandra. 


“Es verano y hace una mañana calurosa y soleada, de las que abundan tan poco en el norte más septentrional. Los pajarillos cantan como si hubieran desayunado con champán, los abejorros zumban perezosos entre las flores. Hay tréboles rojos, margaritas, geraniáceas, y por todas partes esa flor amarilla y regordeta que tiene tantos nombres: zapatos de la Virgen, loto carunculado, pie de gallo, trébol criollo, trébol de las arenas y corona del rey. Esta flor tiene un olor tan particular que los lugareños le han puesto también unos apodos de naturaleza bastante más profana: «flor huele a mierda» y «diarrea de Satán». Además del nombre más feo que se haya dado a una flor: «hierba para limpiarse el culo».” (pp. 31-32) 

“Los pescadores a menudo hablan de los barcos como si se tratara de seres vivos. Si uno les insiste mucho, reconocen que son un objeto inanimado, claro, pero en el fondo creen que la gente está equivocada. Tal vez sea porque el vínculo que los une —a pescador y barco— es muy fuerte: en situaciones extremas, las cualidades del segundo pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Es crucial que el pescador conozca la personalidad de la embarcación, sus caprichos, sus puntos fuertes y sus flaquezas. Juntos pueden dominar el mar, sobre todo si se trata al barco con respeto.” (pp. 41-42)

jueves, 7 de febrero de 2019

Francisco Zamora Loboch 
LA REPÚBLICA FANTÁSTICA DE ANNOBÓN (II) 
Madrid, 2017, SIAL / Casa de África. 


“Cierto día, Mapudul encontró al sargento Castilla amontonando unas palabras sobre otras. 
—Tito. 
—Sí. 
—Eso que haces de poner unas palabras sobre otras ¿qué es? 
—Se llama poesía. 
—¿Y qué es poesía? 
—Poesía eres tú, niña mía. —Y se echó a reír. 
—¿Por qué te ríes de mí? —preguntó ella, molesta. 
—No me río de ti. 
—¿Y de quién te ríes, entonces? 
—¿De quién va a ser? De la poesía.” (pp. 107-108) 

Pietro Citati 
ALEJANDRO MAGNO 
Barcelona, 2015, Gatopardo. 


“Quizá ningún otro hombre llegó a integrar en sí mismo tantas personalidades distintas, dispuestas en torno a un centro que, hoy en día, continúa escapándosenos. Fue multiforme, múltiple, un manojo imprevisible de contradicciones que no nos parece que pueda pertenecer a la estirpe de los poderosos, sino a la de los escritores grandes —Shakespeare y Balzac— que llevan en sus seno a todas las criaturas, las cosas posible e imposibles, las ciudades reales e imaginarias. Puesto que no era uno, sino muchos, podía comprender cualquier situación y aceptarla con la mayor flexibilidad o disimulo. Si debía conducir las tropas al asedio de una ciudad, era Aquiles; Hércules, si debía dar ejemplo de templanza; Dioniso cuando atravesaba la India; y Ciro cuando dirigía las filas de un imperio universal. Alternaba el entusiasmo y la frialdad, la temeridad y la prudencia, la velocidad y la lentitud, el desenfreno y la moderación, la crueldad y la compasión, la arrogancia y la benevolencia, el impulso hacia el infinito y la atención por los más pequeños detalles.” (pp. 15-16) 

“Entre la representación que cada uno de nosotros se hace de un acontecimiento cualquiera y el acontecimiento real, entre nuestros sueños y la realidad, y, sobre todo, entre la imagen que un poderoso se forma de sus propias empresas y las empresas mismas, se abre a menudo un abismo insondable. La expedición de Alejandro a la India no guardó ningún parecido con el viaje tranquilo y triunfal de Dioniso, ni las armas fueron sustituidas por hojas de hiedra, coronas de flores y cántaros de vino. En aquellos años, Alejandro fundó una ciudad tras otra (…) Selló pactos de alianza con el rey Taxiles y el rey Poros, y continuó con la política que había aplicado en Asia Menor y en Persia. Sin embargo, otros testimonios no dicen lo mismo. Ciudades tomadas por asalto, poblaciones masacradas, brahmanes ajusticiados, represiones, pactos incumplidos... parecen revelarnos, detrás de la benévola máscara del vencedor de Darío, el rostro del conquistador más feroz. Para nosotros, el motivo de este cambio de actitud no queda claro: ignoramos si Alejandro ya no comprendía a sus enemigos, si el ejército escapaba a su control o si, por el contrario, él mismo ya no era capaz de controlar su propia ira destructiva.” (pp. 53-54)
Francisco Zamora Loboch 
LA REPÚBLICA FANTÁSTICA DE ANNOBÓN (I) 
Madrid, 2017, SIAL/Casa de África. 


“En aquel tiempo, los únicos blancos capaces de resistir la soledad, el carácter peculiar y las costumbres de estos isleños eran los misioneros. Aquí llegaba el barco correo una vez al año. De modo que los frailes pidieron y obtuvieron del gobernador general, no recuerdo si sería Osorio o Montes de Oca, el permiso para ejercer de policías, fiscales, jueces y jurado. El gobernador les dio el sí, y ellos nombraron sheriff al hermano Coll, quien respaldado por los padres Serrallonga y Daunis, se encargó de hacer respetar no tanto las leyes de la monarquía como las de la Iglesia. La vida y el alma de los annoboneses pertenecían por completo al hermano Coll y su somatén. 
—¿Y cómo es que un pueblo tan orgulloso y celoso de su libertad no hizo frente a los frailes? 
—Les tomó por sorpresa. No contaban con la agresividad de los claretianos quienes, además, disponían de las únicas armas de fuego que había en la isla. Y el diácono Coll ataviado de misionero trabucaire andaba armado día y noche patrullando por el pueblo en busca de malhechores y arrejuntados. Los castigos iban desde los consabidos chicotazos hasta la quema de la morada del pecador. Te hallaban en plena faena con la tercer o cuarta parienta, y en el mejor momento, aparecía el hermano Coll con su espingarda, y te hacía detener para acto seguido quemar aquel antro de perversión. Si se te ocurría salir de pesca en domingo, mandaba a reventar el cayuco. Y si aprovechabas un día de guardar para ir en busca de vino de palma, el castigo consistía en romper tus tinajas y desparramar el mosto por los suelos. 
—Al parecer esos benditos frailes no se andaban con chiquitas. 
—La gente estaba tan desesperada que muchas familias decidieron establecerse en Awal y Mebana que, por su lejanía y difícil acceso, permitían librarse de las iras de la Misión. 
—El otro día estuve en Mebana, con Mapudul. Es un lugar con especial encanto. 
—Fue en aquella época cuando los misioneros aprovecharon las circunstancias de un censo para cambiar los apellidos auténticos de los ambos por otros españoles, sobre todo por nombres de capitales de provincia. Cuando los annoboneses quisieron darse cuenta, en el registro de la Misión figuraban inscritos como hijos de Cáceres, Zaragoza, Zamora, Gerona o Ballovera, como tu querida Mapudul, en lugar de Menfoy, Macus o Loboch. 
—¿Y tampoco en esta ocasión se rebelaron? 
—Como fuera que ellos siguieron empleando sus nombres de pila, apenas le dieron importancia a aquello. El problema se planteaba cuando se precisaba un documento oficial como el que hacía falta para ir a trabajar a Santa Isabel y se topaban con sus nuevos y flamantes apellidos.” (pp. 91-92) 



jueves, 17 de enero de 2019

Vladímir Arséniev 
DERSU UZALA (II) 
Barcelona, 2006, Debolsillo. 


“En la taiga ussuriana hay que prever siempre la posibilidad de encontrarse frente a frente con una fiera. Pero nada es tan desagradable como tropezarse con un ser humano. La bestia, por lo general, huye a la vista de un hombre y no lo ataca más que si es perseguida. En ese caso, cazador y animal saben lo que tienen que hacer. Un ser humano es completamente distinto. En la taiga no hay testigos oculares; además, la costumbre ha creado esta táctica singular: el hombre que percibe a otro debe primero esconderse y tener su carabina dispuesta. En los bosques de esta región, todos se pasean armados: los indígenas chinos, coreanos y otros, y también los tramperos venidos de otra parte. El verdadero cazador-trampero es aquel que vive exclusivamente de su oficio. (…) Pero hay que distinguir al «cazador-trampero» de lo que se llama un «buscador». 
   Éste es el que va a la taiga no para cazar, sino para ejercer una «industria» cualquiera. Además de su fusil, lleva una pala de zapador y una bolsa de cuero llena de ácidos. Aunque va sobre todo a la búsqueda de oro, no desdeña, ocasionalmente, perseguir al «bizco» (el chino) y al «cisne» (el coreano), hurtar una cama a su prójimo o matar una vaca de otro para vender su carne haciéndola pasar por la de una corza. Encontrarse a uno de estos buscadores es mucho más peligroso que encontrar una fiera.” (pp. 89-90)
Pedro Baños 
ASÍ SE DOMINA EL MUNDO (IV) 
Barcelona, 2017, Ariel. 


“Los ocho años de presidencia de Obama conforman una perfecta muestra de cómo, tras una impecable campaña mediática efectuada a escala planetaria para lavar el prestigio de Estados Unidos —deteriorado por su antecesor en el cargo, Bush— y la imagen aparentemente amable, condescendiente y tolerante del primer afroamericano que llegaba a la Casa Blanca, se ocultaban las mismas ansias hegemónicas de los anteriores presidentes estadounidenses. La diferencia estribaba en que ahora esas ambiciones eran en gran medida pasadas por alto, cuando no claramente disculpadas. Así, los escándalos como el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) a los principales dirigentes europeos apenas quedó en una anécdota en la prensa, cuando había motivos sobrados para que las calles de las principales ciudades de Europa se hubieran llenado de manifestaciones antiamericanas.” (p. 348) 

“He servido durante treinta años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente cualificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la «limpieza» de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la «civilización». En 1923 «enderecé» los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil. Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunos consejos a Al Capone. Él, como gánster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar americano gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera.” (p. 371) 
[La cita pertenece a la obra War is a racket, escrita por el general estadounidense Smedley Darlington Butler.]

Pedro Baños 
ASÍ SE DOMINA EL MUNDO (III) 
Barcelona, 2017, Ariel. 


“Un documento estadounidense fechado en 1992, el Informe Wolfowitz, recogía que la posición hegemónica de Estados Unidos debía ser preservada frente a cualquier intento de puesta en entredicho por la vía del surgimiento de otros centros fuertes de poder en cualquier parte del mundo. Para ello, entre otras cosas, Estados Unidos debería actuar para impedir la creación de un sistema de seguridad exclusivamente europeo.” (p. 129) 

“Por otro lado, los analistas franceses Labévière y Thual relatan que, al amparo de los ataques terroristas del 11-S, la Administración Bush construyó una «amenaza global» basada en una continuidad improbable entre la nebulosa Al Qaeda, Hamás, Hezbolá y cualquier otra organización armada. Esta amenaza llevó al Pentágono a elaborar una doctrina de «respuesta global», que servía principalmente para la promoción de los intereses puramente estadounidenses más que para una eficaz cooperación internacional en materia de contraterrorismo. Transgrediendo el derecho internacional en nombre de los intereses nacionales, la Administración Bush habría banalizado la noción de «guerra preventiva», generando de repente una militarización de las relaciones internacionales sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría. En el marco de esa misma war on terror, el periodista Seumas Milne comenta que, en 2003, el primer ministro británico Tony Blair aseguró que morirían muchos menos civiles por culpa de la invasión de Irak por fuerzas estadounidenses y británicas que en un solo año de gobierno de Sadam. La realidad era que Amnistía Internacional estimaba que el número de muertes relacionadas con la represión política en aquel momento en Irak estaba en unos pocos centenares al año. Lo que sucedió fue que en los primeros cinco años posteriores a la invasión murieron entre 150.000 y más de un millón de civiles, según las estimaciones.” (pp. 198-199) 

“Por su parte, la intelectualidad está integrada por aquellas personas con una sólida preparación, muchas de ellas universitarias, que —a pesar de su formación y sus amplias competencias— no han alcanzado en sus sociedades el reconocimiento sociolaboral acorde a su cualificación y prestigio, por lo que se sienten frustradas. Ante la imposibilidad de movilidad social, la yihad se convierte para ellos en una cuestión de lucha de clases. Nada nuevo, pues Mahoma empleó a los intelectuales para que aprendieran de memoria los mensajes que Alá le transmitía a través del arcángel Gabriel —comenzó a recibirlos en 610, cuando tenía cuarenta años de edad, y no le dejaron de llegar hasta su muerte en 632— y luego los escribieran, ya que él era analfabeto.” (pp. 323-324)
Vladímir Arséniev 
DERSU UZALA (I) 
Barcelona, 2006, Debolsillo. 


“Ese día pudimos observar en el oriente un curioso fenómeno atmosferico: la aparición de un sector sombreado de tierra. La luz vespertina desplegaba sus colores de un esplendor especial; al principio pálida, se convirtió después en esmeralda. A continuación, dos rayos de un amarillo claro emergieron del horizonte y subieron en columnas separadas sobre este fondo verde. Al cabo de algunos minutos desaparecieron, mientras que el verde del crepúsculo se transformaba en naranja y después en rojo. En el fondo, el horizonte escarlata se oscureció como bajo el efecto de una humareda. En el momento de acostarnos, un sector sombreado de tierra apareció en el este, envolviendo el horizonte de norte a sur. El borde exterior de esta sombra era púrpura y el sector entero subía a medida que declinaba el sol. Así, esta banda escarlata se confundió bien pronto con el rojo del sol poniente y, a continuación, se hizo noche cerrada.” (p. 51)

sábado, 12 de enero de 2019

Pedro Baños 
ASÍ SE DOMINA EL MUNDO (II) 
Barcelona, 2017, Ariel. 


“Fue entonces cuando el general en jefe estadounidense, Douglas MacArthur, decidió lanzar la Operación Estrangular, una guerra aérea total, con la finalidad de doblegar lo antes posible al Norte. A partir de ese momento, Corea del Norte fue sometida a un inmisericorde, despiadado y sistemático bombardeo que arrasó hasta las más pequeñas poblaciones. 
   Aunque los datos varían según las fuentes, las cifras son escalofriantes. En los tres años de guerra se pudieron lanzar unas 650.000 toneladas de bombas sobre Corea del Norte, incluyendo más de 35.000 toneladas de napalm, que habrían reducido a escombros a más de 600.000 viviendas, 5.000 escuelas y un millar de centros sanitarios. Cuando se acabaron los objetivos urbanos, comenzaron a bombardear pantanos y presas, lo que provocó la inundación de granjas y destruyó las cosechas. En comparación, Estados Unidos arrojó más toneladas de bombas en Corea del Norte que en todo el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, y se destruyeron más ciudades que en Alemania o Japón. 
   Treinta años después de finalizada la conflagración, el general del Ejército del Aire Curtis E. LeMay, que había sido jefe del Mando Aéreo Estratégico durante la guerra, afirmaba sin rubor a la Oficina de Historia de la Fuerza Aérea estadounidense que se había aniquilado alrededor de un 20 % de la población norcoreana. Para hacernos una mejor idea de la magnitud de la masacre, baste decir que durante la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de los intensos bombardeos sufridos, el porcentaje de la población británica fallecida fue del 2 %. Y todavía se podría haber superado la cifra de los tres millones de norcoreanos muertos pues el general Douglas MacArthur propuso lanzar entre treinta y cincuenta bombas atómicas sobre el Norte, pensando que así pondría fin a la guerra en diez días, como reconoció en una entrevista al poco de acabar la guerra. 
     [...] 
   Por más que el mundo occidental considere a Corea del Norte como un país con una población a la que hay que librar a cualquier precio de la tiranía de una dictadura comunista hereditaria —incluida desde hace años en la lista estadounidense de países «rebeldes» o del «Eje del Mal»— y liderada por un excéntrico personaje maligno y torpe, los norcoreanos se ven a sí mismos de un modo bien distinto: como un pueblo determinado a seguir resistiendo la injerencia extranjera. 
    La población norcoreana no ha olvidado las demoledoras incursiones aéreas, motivo por el cual apoya sin fisuras los grandes esfuerzos hechos por el gobierno de Pyongyang, de forma obsesiva, para dotarse de potentes defensas antiaéreas activas y pasivas (instalaciones subterráneas y refugios), así como para disponer de un armamento nuclear que disuada a cualquier posible agresor. En definitiva, la historia arroja suficientes motivos por los cuales los ciudadanos norcoreanos repudian cualquier acción que pueda provenir de Estados Unidos o Japón, sin necesidad de que se los presione políticamente. Es un sentimiento nacional que han interiorizado y que no será arrancado aunque cambiara el régimen político.” (pp. 82-84)
Pedro Baños 
ASÍ SE DOMINA EL MUNDO (I) 
Barcelona, 2017, Ariel. 


“Pekín, en fuerte rivalidad con las otras grandes potencias e impulsada por sus deficiencias estructurales, busca alternativas en el mundo exterior, comenzando por la inmediata Luna. A menos de 400.000 kilómetros y tres días de viaje, el suelo selenita es rico en aluminio, titanio, neón, hierro, silicio, magnesio, carbono y nitrógeno. No es descartable que incluso se pueda obtener agua a partir de elementos presentes. Pero quizá su valor más destacable sea la confirmada presencia de ingentes cantidades de helio-3 a ras de suelo que pueden extraerse sin dificultad. Este isótopo no radioactivo, rarísimo en la Tierra, está considerado como la futura principal fuente de producción de energía mediante la fusión nuclear. Según algunas estimaciones, se podría acceder directamente a unas cinco toneladas de helio-3 lunar. Aunque puedan parecer poco, con ellas se podrían obtener 50.000 veces la energía eléctrica que se consume anualmente en todo el mundo. 
   Pero la verdadera conquista del espacio se materializaría con la llegada del ser humano a Marte. En el impresionante planeta rojo ya se ha confirmado la existencia de al menos tres millones de metros cúbicos de hielo de gran pureza en su superficie y de posible agua líquida en sus entrañas. Con características muy similares a la Tierra, Marte se convierte en el lugar ideal para albergar un amplio asentamiento permanente de humanos, lo que serviría para aliviar la creciente presión poblacional o como refugio alternativo en caso de desastre terrestre —natural o provocado—, y permitiría establecer una base para proseguir la imparable colonización espacial.” (p. 46) 

“Como algunos apuntan con gran cinismo, los préstamos internacionales no se conceden para que sean devueltos, sino precisamente para que no lo sean, pues es una forma de asegurar la dependencia y la sumisión del país deudor.” (p. 63; nota 9 al pie) 




domingo, 30 de diciembre de 2018

Simon Singh 
EL ENIGMA DE FERMAT (III) 
Barcelona, 2004, Planeta. 


“Una serie concreta de números primos muestra que la extrapolación es un bastón en el que es peligroso apoyarse. En el siglo XVII, los matemáticos vieron, mediante un examen minucioso, que los números siguientes son todos primos: 
                           31; 331; 3 331; 33 331; 333 331; 3 333 331; 33 333 331. 
Los números que los siguen en la secuencia se vuelven gigantescos según se avanza y comprobar si son también primos habría supuesto un esfuerzo considerable. En aquella época, algunos matemáticos estuvieron tentados de extrapolar a partir del modelo que hay hasta aquí, y asumir que todos los números que presentan esta forma son primos. En cambio, el siguiente número en seguir la norma, 333 333 331, resultó no ser primo: 
                              333 333 331 = 17 x 19 607 843.” (pp. 168-169) 

“No hay otro problema que pueda significar lo mismo para mí. Fue la pasión de mi infancia. Nada puede reemplazar eso. Lo he resuelto. Intentaré resolver otros problemas, estoy seguro. Algunos serán muy difíciles y tendré una sensación de realización otra vez, pero no hay ningún problema matemático que me pueda capturar como lo hizo Fermat. 
   He tenido ese raro privilegio de poder perseguir en mi vida adulta lo que fue el sueño de mi infancia. Sé que es un raro privilegio, pero si puedes atacar algo en tu vida adulta que signifique tanto para ti es una recompensa mayor que cualquier cosa imaginable. Al haber resuelto este problema existe ciertamente una sensación de pérdida, pero a la vez hay una sensación tremenda de liberación. Estuve tan obsesionado con el problema que durante ocho años pensé en él todo el tiempo; desde que me levantaba por la mañana hasta que me iba a dormir por la noche. Es mucho tiempo para pensar en una sola cosa. Esta odisea en particular se ha acabado. Mi mente descansa.” (p. 291) 
[La cita pertenece a Andrew Wiles, matemático británico que, en 1995, logró demostrar el último teorema de Fermat, conjeturado por éste en 1637.]
Benjamin Black 
LA RUBIA DE OJOS NEGROS 
Barcelona, 2016, Debolsillo. 


“Cuando era joven, hará un par de milenios, creía saber lo que hacía. Era consciente del carácter caprichoso del mundo, de cómo se divierte con nuestras esperanzas y nuestros deseos; pero en lo relativo a mis propias acciones, estaba convencido de que era yo, erguido en el asiento del conductor, quien manejaba el volante con las dos manos. Ahora sé que no es así. Ahora sé que las decisiones que creemos tomar solo parecen tal en retrospectiva y que, cuando las cosas suceden, en realidad tan solo nos dejamos llevar. No me inquieta demasiado ser consciente del escaso control que tengo sobre mi vida. En general, me satisface dejarme arrastrar por la corriente, con las manos dentro del agua para pescar los bichos raros. Sin embargo, hay ocasiones en que desearía haber hecho el esfuerzo de pensar a largo plazo para calcular las consecuencias de mis actos.” (p. 227) 

“La vida es mucha más caótica e inconexa de lo que nos atrevemos a admitir. Como queremos que lo que nos suceda tenga un sentido, sea agradable y ocurra con un orden, no paramos de hacer teorías y de imponerlas a la naturaleza verdadera de las cosas. Es una de nuestras debilidades, pero nos aferramos a ella porque sin ella no habría vida, ni agradable ni de ningún otro tipo.” (pp. 301-302)

jueves, 20 de diciembre de 2018

Simon Singh 
EL ENIGMA DE FERMAT (II) 
Barcelona, 2004, Planeta. 


“La Aritmética contiene más de cien problemas y Diofante da solución detallada a todos y cada uno de ellos. Este grado de minuciosidad es un hábito que no adquirió Fermat. Fermat no pretendía escribir un libro de texto para las generaciones futuras: solamente buscaba la satisfacción propia de resolver un problema. El estudio de los problemas y soluciones de Diofante lo movía a pensar y abordar otras cuestiones afines y más sutiles. Fermat garabateaba lo que fuera necesario para convencerse de que podía encontrar la solución y luego no se molestaba en escribir el resto de la prueba. La mayoría de las veces tiraba sus notas a la papelera y pasaba despreocupadamente al siguiente problema. Por fortuna para nosotros, la edición de Bachet de la Aritmética tenía unos márgenes generosos en todas las páginas y en ocasiones Fermat apuntó apresuradas fórmulas y comentarios en esos huecos. Para generaciones de matemáticos, estas notas acabaron convirtiéndose en un registro valiosísimo, si bien algo escaso, de los cálculos más brillantes de Fermat.” (p. 73-74) 
[Aritmética o Arithmetica: obra de Diofanto de Alejandría, matemático griego del siglo III a.C.); Claude Gaspar Bachet de Méziriac: matemático francés del siglo XVII y traductor de la obra de Diofanto.]

Simon Singh 
EL ENIGMA DE FERMAT (I) 
Barcelona, 2004, Planeta. 


“Para Pitágoras, la belleza de las matemáticas radicaba en la idea de que los números racionales (números enteros y fracciones) podían explicar todos los fenómenos naturales. Esta base filosófica ocultó a Pitágoras la existencia de los números irracionales, e incluso puede que llevara a la ejecución de uno de sus discípulos. Cuenta una leyenda que un joven estudiante, de nombre Hippasus de Metaponto, se distrajo jugando con el número √2, intentando encontrar la fracción equivalente. Al cabo de cierto tiempo se dio cuenta de que no existe tal razón, o lo que es lo mismo, que √2 es un número irracional. Seguro que Hippasus estuvo encantado con su descubrimiento, pero su maestro no compartió el entusiasmo. Pitágoras había descrito el universo en términos de números racionales, así que el hallazgo cuestionaba su ideal. La revelación de Hippasus debería haber abierto un período de debate y de meditación durante el cual Pitágoras hubiera tenido que aceptar esta nueva clase de números. Sin embargo, Pitágoras no estaba dispuesto a reconocer su error y al mismo tiempo no fue capaz de rebatir los argumentos de Hippasus valiéndose del poder de la lógica. Para su gran vergüenza, condenó a Hippasus a morir ahogado. 
   El padre de la lógica y del método matemático recurrió a la fuerza antes que admitir que estaba equivocado. El acto más deshonroso de Pitágoras fue negar la existencia de los números irracionales, y quizá fue ésta la mayor tragedia de las matemáticas griegas. Tan sólo después de su muerte se pudo resucitar sin peligro a los números irracionales.” (p. 67)

martes, 18 de diciembre de 2018

Cixin Liu 
EL BOSQUE OSCURO (II) 
Barcelona, 2017, Ediciones B. 


“—El universo real es así de oscuro. —Luo Ji agitó la mano, palpando la oscuridad como si acariciase terciopelo—. El universo es un bosque oscuro. Cada civilización es un cazador armado que recorre el bosque como un fantasma, apartando delicadamente las ramas que le impiden el paso, intentando moverse sin emitir sonido. Incluso respira con mucho cuidado. El cazador debe ser precavido, porque el bosque está lleno de otros cazadores secretos como él. Si da con otra forma de vida, otro cazador, un ángel, o un demonio, un infante delicado o un anciano tambaleante, un hada o un semidiós, sólo tiene una opción: abrir fuego y eliminarlos. En este bosque, el infierno son los otros. La amenaza eterna de que cualquier vida que revele su existencia será exterminada con rapidez. Esa es la imagen de las civilizaciones cósmicas. Es la explicación de la Paradoja de Fermi.” (pp. 544-545) 
[“La paradoja de Fermi es la aparente contradicción que hay entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo observable, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones.” Fuente: Wikipedia.]

lunes, 17 de diciembre de 2018

Mircea Eliade 
HERREROS Y ALQUIMISTAS (II) 
Madrid, 2004, Alianza Editorial. 


“Como suele suceder, el símbolo, la imagen, el rito, anticipan —y casi se puede decir que a veces hacen posibles— las aplicaciones utilitarias de un descubrimiento. Antes de proporcionar un medio de transporte el carro fue vehículo de las procesiones rituales: paseaba el símbolo del Sol o la imagen del dios solar. Por otra parte, sólo se pudo «descubrir» el carro tras haber comprendido el simbolismo de la rueda solar. La «edad del hierro», antes de cambiar la faz del mundo, engendró un elevado número de ritos, mitos y símbolos que no dejaron de tener su resonancia en la historia espiritual de la Humanidad.” (p. 24) 

“El alquimista, como el herrero, y antes que ellos el alfarero, es un «señor del fuego», pues mediante el fuego es como se opera el paso de una sustancia a otra. El primer alfarero que consiguió gracias a las brasas endurecer considerablemente las «formas» que había dado a la arcilla debió sentir la embriaguez del demiurgo: acababa de descubrir un agente de transmutación. Lo que el calor «natural» —el del sol o el vientre de la Tierra— hacía madurar lentamente, lo hacía el fuego en un tiempo insospechado. El entusiasmo demiúrgico surgía del oscuro presentimiento de que el gran secreto consistía en aprender a hacer las cosas «más aprisa» que la Naturaleza; es decir —pues siempre debemos traducir a los términos de la experiencia espiritual del hombre arcaico—, a intervenir sin riesgo en el proceso de la vida cósmica del ambiente. El fuego se declaraba como un medio de hacer las cosas «más pronto», pero también servía para hacer algo distinto de lo que existía en la Naturaleza, y era, por consiguiente, la manifestación de una fuerza mágico-religiosa que podía modificar el mundo y, por tanto, no pertenecía a éste.” (p. 73) 

“La obra del Tiempo no podía ser sustituida más que por el trabajo intelectual y manual; pero sobre todo por este último. Es indudable que el hombre ha estado en todo tiempo condenado al trabajo. Pero hay una diferencia, y ésta es fundamental: para proveer la energía necesaria para los sueños y ambiciones del siglo xix, el trabajo tuvo que ser secularizado. Por primera vez en la Historia el hombre asumió el durísimo trabajo de «hacer las cosas mejor y más aprisa que la Naturaleza», sin disponer de la dimensión litúrgica, que en otras sociedades hacía el trabajo soportable. Y es en el trabajo definitivamente secularizado, en el trabajo en estado puro, medido en horas y unidades de energía, donde el el hombre experimenta y siente más implacablemente la duración temporal, su lentitud y su peso.” (p. 159)
Mircea Eliade 
HERREROS Y ALQUIMISTAS (I) 
Madrid, 2004, Alianza Editorial. 


“Las sustancias minerales participaban del carácter sagrado de la Madre Tierra. No tardamos en encontrarnos con la idea de que los minerales «crecen» en el vientre de la Tierra, ni más ni menos que si fueran embriones. La metalurgia adquiere de este modo un carácter obstétrico. El minero y el metalúrgico intervienen en el proceso de la embriología subterránea, precipitan el ritmo de crecimiento de los minerales, colaboran en la obra de la Naturaleza, la ayudan a «parir más pronto». En resumen: el hombre, mediante sus técnicas, va sustituyendo al Tiempo, su trabajo va reemplazando la obra del Tiempo.” (p. 10) 

“La historia de las ciencias no reconoce ruptura absoluta entre la alquimia y la química: una y otra trabajan con las mismas sustancias minerales, utilizan los mismos aparatos y, generalmente, se dedican a las mismas experiencias. En la medida en que se reconoce la validez de las investigaciones sobre el «origen» de las técnicas y las ciencias, la perspectiva del historiador de la química es perfectamente defendible: la química ha nacido de la alquimia; para ser más exactos, ha nacido de la descomposición de la ideología alquímica. Pero en el panorama visual de una historia del espíritu, el proceso se presenta de distinto modo: la alquimia se erigía en ciencia sagrada, mientras que la química se constituyó después de haber despojado a las sustancias de su carácter sacro. Existe, por tanto, una necesaria solución de continuidad entre el plano de lo sagrado y el de la experiencia profana.” (pp. 11-12)
Heródoto (II) 
HISTORIA. LIBRO III 
wikisource.org 


“Aconsejábales Otanes, en primer lugar, que se dejase en manos del pueblo la suma potestad del estado, y les hablaba en esta conformidad: —«Mi parecer, señores, es que ningún particular entre nosotros sea nombrado monarca de aquí en adelante, pues tal gobierno ni es agradable ni menos provechoso a la sociedad avasallada. Bien sabéis vosotros mismos a qué extremos no llegó la suma insolencia y tiranía de Cambises, y no os ha cabido poca parte en la audacia extremada del mago. Quisiera se me dijese cómo cabe en realidad, que la monarquía, a cuyo capricho es dado hacer impunemente cuanto se le antoje, pueda ser un gobierno justo y arreglado. ¿Cómo no ha de ser por sí misma peligrosa y capaz de trastornar y sacar de quicio las ideas de un hombre de índole la más justa y moderada cuando se vea sobre el trono? Y la razón es, porque la abundancia de todo género de bienes engendra insolencia en el corazón del monarca, juntándose esta con la envidia, vicio común nacido con el hombre mismo. Teniendo, pues, un soberano estos dos males, insolencia adquirida y envidia innata, tiene en ellos la suma y el colmo de todos. Lleno de sí mismo y de su insolente pujanza, cometerá mil atrocidades por mero capricho, otras mil de pura envidia, siendo así que un soberano a quien todo sobra debiera por justo motivo verse libre de los estímulos de tal pasión. Con todo, en un monarca suele observarse un proceder contrario para con sus súbditos: de envidia no puede sufrir que vivan y adelanten los sujetos de mérito y prendas sobresalientes; gusta mucho de tener a su lado los ciudadanos más corrompidos y depravados del estado; tiene el ánimo siempre dispuesto a proteger la delación y apoyar la calumnia. No hay hombre más receloso y descontentadizo que un monarca. ¿Es uno parco o contenido en admirar sus prendas y subirlas a las nubes? Se da él por ofendido de que se falte al acatamiento y veneración debida al soberano. ¿Es otro, por el contrario, pródigo en dar muestras de su respeto y admiración? Se te desdeña y mira como a un adulador falso y vendido. Y no es eso lo peor; lo que no puede sufrírsele de ningún modo es ver cómo trastorna las leyes de la patria; cómo abusa por fuerza de las mujeres ajenas; cómo, finalmente, pronuncia sentencia capital sin oír al acusado. Mas al contrario, un estado republicano, además de llevar en su mismo nombre de Isonomía la justicia igual para todos y con ella la mayor recomendación, no da prácticamente en ninguno de los vicios y desórdenes de un monarca; permite a la suerte la elección de empleos; pide después a los magistrados cuenta y razón de su gobierno; admite, por fin, a todos los ciudadanos en la liberación de los negocios públicos. En resolución, mi voto es anular el estado monárquico, y sustituirle el gobierno popular, que al cabo en todo género de bienes siempre lo más es lo mejor.» Tal fue el parecer que dio Otanes.” (Libro III, 80)
Clark Ashton Smith 
LA DESOLACIÓN DE SOOM 
[Cuento - Texto completo.] 
ciudadseva.com 


“Se dice que el desierto de Soom se extiende en un extremo del mundo, de difícil situación geográfica, entre tierras casi desconocidas y otras inimaginables. Los viajeros le tienen miedo porque sus arenas desérticas y movedizas no tienen oasis; además, cuenta la leyenda que allí habitaban horrores indescriptibles. En este sentido, existen numerosos relatos, cada cual distinto. Algunos dicen que no es ni visible, ni audible, y otros dicen que se trata de una mera quimera de muchas cabezas, cuernos y rabos, y una lengua cuyo sonido es semejante al tañido de las campanas en auditorios abovedados durante algún funeral solemne. Todas las caravanas y aventureros solitarios que regresaron de Soom contaban relatos extraños; otros ni pudieron regresar siquiera, y hubo incluso quien se volvió completamente loco a causa del terror y el vértigo provocados por un espacio infinito y vacío… En efecto, eran muchos los relatos que existían en torno a un ser que espiaba furtivamente, o a todo un ejército de mil diablos; se hablaba de algo que se escondía aguardando detrás de las dunas movedizas, o de algo que rugía y susurraba desde la arena o desde el viento, o se mueve invisible en un silencio opresor, o cae desde el aire como un insecto aplastante, o bosteza abriéndose como un pozo repentinamente ante los pies del viajero. 
   Pero hace mucho tiempo existió una pareja de amantes que llegaron al desierto de Soom y cruzaron las estériles arenas. Desconocían la existencia del mal por aquellos parajes, y como habían encontrado un acogedor edén en sus respectivos ojos, es posible que no se dieran cuenta de que atravesaban un desierto. Y entre todos los que se atrevieron a pisar la temible desolación fueron los únicos que no regresaron con una nueva historia sobre algo terrible, sobre algún horror que los hubiera seguido o espiado, algo visible o invisible, audible o inaudible. Para ellos no hubo ni quimeras de múltiples cabezas, ni pozos bostezantes, ni insectos monstruosos. Además, nunca pudieron comprender las historias que les relataron caminantes menos afortunados.”