jueves, 25 de junio de 2015


August Strindberg
TEATRO ESCOGIDO
Madrid, 2006, Alianza Editorial.



“Durante largo tiempo he tenido al teatro, como al arte en general, por una Biblia pauperum, una biblia en imágenes para los que no saben leer la letra impresa, y al dramaturgo por un predicador laico que va ofreciendo las ideas de su tiempo en forma popular, lo suficientemente popular para que la clase media, que es la que llena los teatros, pueda entenderlas sin demasiados quebraderos de cabeza. Por eso el teatro ha sido siempre una escuela para la juventud, las personas medianamente cultas y las mujeres, es decir, para aquellos que todavía conservan la capacidad primitiva de engañarse a sí mismos y de dejarse engañar, o, en otras palabras, de aceptar la ilusión o sugestión que les presenta el autor. Por eso, en una época como la nuestra en que la reflexión rudimentaria e incompleta que lleva a cabo la imaginación va dando paso al razonamiento, la investigación y el análisis, me da la impresión de que el teatro, así como la religión, van camino de su desaparición por ser unas formas moribundas para cuyo goce ya carecemos de las necesarias condiciones. Esta suposición parece confirmada por la amplia crisis teatral que azota a Europa y sobre todo por la circunstancia de que en los dos países de más alta cultura, países que han producido los mayores pensadores del siglo, es decir, Inglaterra y Alemania, el teatro, como las demás bellas artes, haya muerto.” (p. 89)

“El alma de mis personajes (su carácter) es un conglomerado de civilizaciones pasadas y actuales, de retazos de libros y periódicos, trozos de gentes, jirones de vestidos de fiesta, convertidos ya en harapos, de la misma manera que está formada al alma.” (p. 94)

[Las citas pertenecen al prólogo de La señorita Julia.]
Lynn Margulis y Dorion Sagan
CAPTANDO GENOMAS
Barcelona, 2003, Kairós.



“La similitud entre plantas y animales no es intuitivamente evidente, pero están mucho más relacionados entre sí que cada uno de ellos con las bacterias. Existe en la Naturaleza una discontinuidad mucho mayor entre las bacterias y ambos que entre cualquier planta y animal. Se trata de un concepto difícil incluso para los naturalistas y otros científicos que conocen la existencia del mundo microbiano, aunque desde finales del siglo XIX, el trabajo de centenares de científicos ha ido convergiendo sobre esta idea relativamente nueva. La mayor discontinuidad sobre el planeta no es la que media entre animales y plantas, sino la que separa a procariotas (bacterias sin núcleo encerrado en membrana celular) y eucariotas (todos los demás seres vivos formados por células nucleadas). La historia detallada de esta enorme discontinuidad está relacionada con los orígenes de las especies.” (p. 195)

“El lenguaje del cambio evolutivo no son ni las matemáticas ni la morfología generada por ordenador. Ciertamente, tampoco la estadística. Más bien parece que la historia natural, la ecología, la genética y el metabolismo necesitan ser suplementados con un conocimiento fidedigno sobre los microbios. La fisiología microbiana, la ecología y la protistología son esenciales para la comprensión del proceso evolutivo. El comportamiento de los microbios, tanto dentro de sus propias poblaciones como en sus interacciones con otros determinó el curso enrevesado y expansivo de la evolución. El mundo vivo por debajo de lo visible subyace, en última instancia, al comportamiento, el desarrollo, la ecología y la evolución del mundo de las formas de vida mucho mayores, del que formamos parte y con el que coevolucionamos. Tal vez haya quien se sienta disminuido por esta perspectiva de una evolución puntuada y movida por las uniones entre microbios pero, haciéndonos eco de las palabras de Darwin, creemos que en esta visión de la vida también hay grandeza. Aparecen formas y variaciones innumerables, pero no sólo de forma paulatina y aleatoria, sino también súbitamente y con toda su fuerza, por medio de la seducción de extraños, de la implicación y la interiorización del otro en sí mismo –vírica, bacteriana y eucariótica–, en genomas cada vez más complejos y misceláneos. La adquisición del otro reproductor, del microbio y su genoma, no es un mero espectáculo anexo. La atracción, unión, fusión, incorporación, cohabitación, recombinación –tanto permanente como cíclica– y demás acoplamientos prohibidos, son las fuentes principales de la variación que Darwin echó en falta. Sensibilidad, seducción, unión, adquisición, fusión, acomodación, perseverancia y el resto de capacidades de los microbios, no son en absoluto cuestiones irrelevantes para el proceso evolutivo, sino todo lo contrario. La incorporación e integración de genomas «ajenos» –bacterianos u otros– condujo a variaciones heredables significativas. La adquisición de genomas ha sido crucial en el proceso evolutivo a lo largo de la dilatada y compleja historia de la vida.” (p. 267-268)

Michel Houellebecq
LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES
Barcelona, 2006, Anagrama.



“—Aldous Huxley era un optimista, como su hermano... —dijo con una especie de disgusto—. La mutación metafísica que originó el materialismo y la ciencia moderna tuvo dos grandes consecuencias: el racionalismo y el individualismo. El error de Huxley fue evaluar mal la relación de fuerzas entre ambas consecuencias. Más concretamente, su error fue subestimar el aumento del individualismo producido por la conciencia creciente de la muerte. Del individualismo surgen la libertad, el sentimiento del yo, la necesidad de distinguirse y superar a los demás. En una sociedad racional como la que describe Un mundo feliz, la lucha puede atenuarse. La competencia económica, metáfora del dominio del espacio, no tiene razón de ser en una sociedad rica, que controla los flujos económicos. La competencia sexual, metáfora del dominio del tiempo mediante la procreación, no tiene razón de ser en una sociedad en la que el sexo y la procreación están perfectamente separados; pero Huxley olvida tener en cuenta el individualismo. No supo comprender que el sexo, una vez disociado de la procreación, subsiste no ya como principio de placer, sino como principio de diferenciación narcisista; lo mismo ocurre con el deseo de riquezas. ¿Por qué el modelo socialdemócrata sueco no ha logrado nunca sustituir al modelo liberal? ¿Por qué nunca se ha aplicado al ámbito de la satisfacción sexual? Porque la mutación metafísica operada por la ciencia moderna conlleva la individualización, la vanidad, el odio y el deseo. En sí, el deseo, al contrario que el placer, es fuente de sufrimiento, odio e infelicidad. Esto lo sabían y enseñaban todos los filósofos: no sólo los budistas o los cristianos, sino todos los filósofos dignos de tal nombre. La solución de los utopistas, de Platón a Huxley pasando por Fourier, consiste en extinguir el deseo y el sufrimiento que provoca preconizando su inmediata satisfacción. En el extremo opuesto, la sociedad erótico–publicitaria en la que vivimos se empeña en organizar el deseo, en aumentar el deseo en proporciones inauditas, mientras mantiene la satisfacción en el ámbito de lo privado. Para que la sociedad funcione, para que continúe la competencia, el deseo tiene que crecer, extenderse y devorar la vida de los hombres.” (pp. 161-162)

Susan George
EL INFORME LUGANO II
Barcelona, 2013, Deusto.



“Las agencias de calificación también han ejercido una influencia desmesurada y cada vez mayor sobre el desarrollo de los acontecimientos. Estas sociedades privadas, que compiten entre sí, se disputan a los clientes dispuestos a pagar jugosas comisiones para que califiquen sus obligaciones, derivados u otros productos financieros, ya que se trata de una condición indispensable para lanzarlos al mercado. Así pues, las agencias están muy tentadas a estampar la excelente calificación AAA a todo tipo de títulos dudosos que luego los emisores podrán vender a continuación con extrema facilidad.
   Los títulos denominados tóxicos, generalmente derivados, se hicieron famosos a partir de 2008. Pero los grandes bancos todavía tienen en su poder miles de millones en distintos derivados que fácilmente podrían llevar a otro desastre. Lehman Brothers se hundió a causa de su exposición a los derivados, aunque la mayor parte de ellos habían sido calificados como AAA.” (p. 79)

“Los comunes mortales –funcionarios, asalariados y similares, jubilados, estudiantes, agricultores, entre otros– están constatando una disminución en sus ingresos y en su poder adquisitivo y una reducción de los servicios públicos que tanto necesitan. Los gobiernos se han acostumbrado a recordarles a sus ciudadanos (elegir según el caso: los griegos, los portugueses, los españoles, los franceses…) todos los días: «… vivíamos por encima de nuestras posibilidades».
   Eso es mentira. Sin embargo, como la mayoría de las personas se imaginan que el presupuesto de una familia y el de un Estado obedecen a las mismas reglas, y como saben por experiencia personal que una familia no puede vivir durante mucho tiempo por encima de sus posibilidades sin tener graves problemas, esta mentira les parece creíble. La Comisión Europea lo sabe y, en casos así, puede imponer medidas que en otros tiempos desatarían la ira popular.” (p. 127)

“Siempre que tienen la ocasión, ya sea en debates televisivos o en las sesiones plenarias del Congreso o del Parlamento Europeo, los expertos repiten incansablemente que cuantos menos impuestos, más inversiones y, por tanto, más empleos. No aportan pruebas que lo demuestren, probablemente porque no las hay: se contentan con afirmarlo. Y a veces incluso así funciona, como suele suceder con la propaganda.” (p. 132)

“Por tanto, a modo de recapitulación (…) exponemos a continuación las razones por las que los ricos están ganando la guerra de clases en todo Occidente:

1. No se les ha impuesto ninguna regulación rigurosa en ningún ámbito. Al menos, nada comparable al New Deal por su envergadura o campo de acción. La acción pública está en gran medida paralizada.
2. Los bancos son otra vez los encargados de hacer política y, en cuanto comenzó la crisis, los banqueros utilizaron el dinero público de los rescates para pagar sus aumentos de sueldo y sus fastuosas bonificaciones. En la actualidad, antiguos banqueros, ahora llamados tecnócratas dirigen algunos de los países que han pecado más, y podemos estar seguros de que velarán por que estos países sigan pagando su deuda con cómodos tipos de interés.
3. Los productos financieros siguen proliferando, y algunos de ellos, en particular las divisas y los derivados, se negocian en volúmenes considerablemente mayores que en el pasado. El flash trading automático, con sus decenas de millones de operaciones en pocos microsegundos, ha sido recibido con los brazos abiertos como si fuera tan seguro como los métodos clásicos.
4. Los paraísos fiscales no sólo siguen funcionando sino que prosperan. Prácticamente no se ha hecho nada para aclarar la opacidad de estas jurisdicciones del secreto y, a pesar de que algún que otro empleado descontento ha vendido listados de clientes a las autoridades nacionales, la cobertura que los protege es más sólida que nunca gracias a la seudorregulación.
5. El número de superricos y la dimensión de sus fortunas individuales y conjuntas no sólo se han recuperado de la crisis, sino que han aumentado manifiestamente.
6. En su gran mayoría, los costes de la crisis recaen sobre los ciudadanos de a pie. Evidentemente, no lo diríamos en público, pero la crisis trae consigo una innovación sorprendente, pues supone una inversión de la moral tradicional. No pretendemos predicar moralidad, tradicional o de otro tipo; simplemente señalamos que los culpables han sido recompensados y los inocentes, castigados. Tal vez sea éste el aspecto más visible y más imprevisto de todo lo que ha sucedido desde el comienzo de la crisis.” (pp. 134-135)



domingo, 17 de mayo de 2015

Émile Durkheim
EL SUICIDIO (V)
Buenos Aires, 2004, Losada.



“Sabemos, en efecto, que las deliberaciones humanas, tal y como las experimenta la conciencia reflexiva, a menudo no son más que puras formalidades y no tienen otro objeto que el de corroborar una resolución ya tomada por razones que la conciencia desconoce.” (pp. 403-404)

“La población de hoy no sabe por la de ayer cuál es el montante del impuesto que debe pagar al suicidio; y sin embargo va a pagar exactamente lo mismo mientras las circunstancias no cambien.” (p. 420)

“La religión es, en definitiva, el sistema de símbolos mediante el cual la sociedad toma conciencia de sí misma; es la manera de pensar propia del ser colectivo.” (pp. 425-426)

“Es evidente que en todos los niveles de la jerarquía social el bienestar medio ha aumentado, aunque tal vez este aumento no se haya producido siempre en las proporciones más equitativas. El malestar que experimentamos no proviene por tanto de que las causas objetivas del sufrimiento hayan aumentado en número o en intensidad; pone de manifiesto, no ya una miseria económica, sino una alarmante miseria moral." (p. 532)


Émile Durkheim
EL SUICIDIO (IV)
Buenos Aires, 2004, Losada.



“Porque, ¿qué es el matrimonio? Una reglamentación de las relaciones entre los sexos, que se extiende no solamente a los instintos físicos implícitos en ella, sino también a los sentimientos de toda clase que la civilización ha ido incorporando poco a poco sobre la base de los deseos materiales. Porque el amor es, en nosotros, un hecho más mental que orgánico. Lo que el hombre busca en la mujer no es simplemente la satisfacción del deseo genésico. Si esta inclinación natural ha sido el germen de toda la evolución sexual, se ha ido complicando progresivamente con sentimientos estéticos y morales, numerosos y variados, y hoy en día no es más que un pequeño elemento del processus total y farragoso al que ha dado origen. En contacto con estos elementos intelectuales, se ha liberado parcialmente del cuerpo y se ha intelectualizado. Depende tanto de razones morales como de atractivos físicos. Por eso no tiene la periodicidad regular y mecánica que presenta en el animal. Una excitación psíquica puede despertarse en cualquier momento: cualquier estación es buena. Pero precisamente porque estas diversas inclinaciones, transformadas de este modo, no dependen directamente de necesidades orgánicas, les es indispensable una reglamentación social. Puesto que no hay nada en el organismo que las contenga, es necesario que lo haga la sociedad. Tal es la función del matrimonio.” (p. 366)

“Un pensamiento que se cuestiona todo, si no es lo suficientemente sobrio como para soportar el peso de su ignorancia, corre el riesgo de cuestionarse a sí mismo y hundirse en la duda. Porque si no consigue descubrir los derechos que pueden tener a la existencia las cosas sobre las que se interroga –y sería un milagro que consiguiera explicarse tantos misterios- les negará toda realidad; incluso el mero hecho de que se plantee el problema, implica ya que está predispuesto a las soluciones negativas. Pero, al mismo tiempo, se vaciará de todo contenido positivo y, al no encontrar nada que se le oponga, está abocado a perderse en el vacío de las ensoñaciones interiores.” (p. 382)
Ellen G. White
(1827-1915; figura destacada de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.)
EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS
Colmenar Viejo, 2013, Safeliz.



“El conocimiento humano, tanto de las cosas materiales como de las espirituales, es parcial e imperfecto; de aquí que muchos sean incapaces de armonizar sus nociones científicas con las declaraciones de las Escrituras. Muchos aceptan meras teorías y especulaciones como hechos científicos, y piensan que la Palabra de Dios debe ser probada por las enseñanzas de "la falsa ciencia." El Creador y sus obras les resultan incomprensibles; y como no pueden explicarlos por medio de las leyes naturales, consideran la historia bíblica como indigna de confianza. Los que dudan de la fiabilidad de los registros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento a menudo dan un paso más y dudan de la existencia de Dios y atribuyen un poder infinito a la naturaleza. Habiendo perdido su ancla, son abandonados para estrellarse contra las rocas de la incredulidad.
   Así es como muchos se alejan de la fe y son seducidos por el diablo. Los hombres procuraron ser más sabios que su Creador; la filosofía intentó sondear y explicar misterios que no serán jamás revelados a través de las edades eternas. Si los hombres se limitasen a escudriñar y comprender tan sólo lo que Dios les ha revelado respecto de sí mismo y de sus propósitos, obtendrían tal visión de la gloria, majestad y poder de Jehová que se darían cuenta de su propia pequeñez y contentarían con lo que fue revelado para ellos y sus hijos.
   Una de las seducciones magistrales de Satanás consiste en mantener la mente de los hombres investigando y haciendo conjeturas sobre las cosas que Dios no ha dado a conocer y que no quiere que entendamos. Así fue como Lucifer perdió su puesto en el cielo. Se disgustó porque no le contaron todos los secretos de los designios de Dios, y no se fijó en lo que le había sido revelado respecto a su propia obra en el elevado puesto que se le había sido asignado.” (pp. 333-334)
Émile Durkheim
EL SUICIDIO (III)
Buenos Aires, 2004, Losada.

 
“No son las ideas abstractas las que gobiernan a los hombres, y no podríamos explicar la evolución de la historia por la influencia de puros conceptos metafísicos. En los pueblos, como en los individuos, las ideas tienen ante todo la función de expresar una realidad que no depende de ellas; al contrario, son ellas las que dependen de esa realidad, y si pueden servir luego para modificarla, siempre es en una medida limitada. Las ideas religiosas son producto del medio social y no al contrario, y si una vez formadas influyen sobre las causas que las han engendrado, esta influencia es poco profunda.” (pp. 298-299)

“La sociedad no es únicamente un objeto que atrae hacia sí, con una intensidad desigual, los sentimientos y la actividad de los individuos. La sociedad es también un poder que los regula. Entre la manera en que se ejerce esa acción reguladora y la tasa social de los suicidios hay una relación.” (p. 321)

“Toda ruptura de equilibrio, incluso cuando resulta de ella un mayor desahogo y una revitalización general, empuja a la muerte voluntaria. Siempre que se producen graves reajustes en el cuerpo social, ya sean debidos a un súbito movimiento de crecimiento o a un cataclismo inesperado, el hombre se mata más fácilmente.” (p. 330)

“El ideal económico asignado a cada categoría de ciudadanos está comprendido él mismo entre determinados límites en cuyo interior los deseos pueden moverse con libertad. Pero no es ilimitado. Es esta limitación relativa y la moderación que resulta de ella lo que hace que los hombres se den por satisfechos con su suerte a la vez que les estimula prudentemente a mejorarla” (pp. 336-337)

“De una parte y de otra, se afirma que las naciones deben tener como único y principal objetivo prosperar industrialmente; esto es lo que implica el dogma del materialismo económico que sirve igualmente de base a todos estos sistemas aparentemente opuestos. Y como estas teorías no hacen más que expresar el estado de la opinión pública, la industria, en lugar de continuar siendo considerada como un medio para conseguir un fin por encima de ella, se ha convertido en el fin último de los individuos y de las sociedades. Sucede entonces que las pasiones que despierta se encuentran libres de cualquier autoridad que las limitaba. Esta apoteosis del bienestar, al santificarlas por decirlo así, las ha colocado por encima de cualquier ley humana. Parece que sea una especie de sacrilegio ponerles freno. (…) En fin, este desenfreno de los deseos se ha agravado todavía más por el desarrollo mismo de la industria y la extensión casi infinita del mercado. Mientras el productor no podía vender sus productos más que en sus inmediaciones, la moderación en las ganancias no podía acicatear demasiado la ambición. Pero ahora que casi puede pretender tener como cliente al mundo entero, ¿cómo iban a aceptar las pasiones, ante estas perspectivas ilimitadas, que se limitara como antiguamente?
    De aquí es de donde proviene la efervescencia que reina en esta parte de la sociedad y que a partir de ella se ha extendido a todo el resto. El estado de crisis y de anomia es continuo en ella, y por decirlo de algún modo, normal. De arriba debajo de la escala la codicia se desata de una manera indiscriminada. Nada puede calmarla, puesto que el fin al que tiende está infinitamente más allá de todo lo que pueda alcanzar. La realidad parece no tener valor comparada con el precio de aquello que adivinan como posible las imaginaciones enfebrecidas; se pierde el apego a ella, pero para perdérselo a continuación a lo posible cuando, a su vez, se haya convertido en realidad. Se tiene sed de lo nuevo, de placeres ignorados, de sensaciones innominadas, pero que pierden todo su sabor en cuanto son conocidas. En cuanto se presenta el menor revés, se encuentran sin fuerzas para soportarlo.
(…)
Podríamos preguntarnos incluso si no es precisamente este estado moral el que hace hoy día tan fecundas en suicidios a las catástrofes económicas.” (pp. 344-346)
Carson MacCullers
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
Barcelona, 2008, Seix Barral.



“El resentimiento es la flor más preciosa de la pobreza. Eso es.” (p. 73)

“-Mire, es como si yo fuera dos personas al mismo tiempo. Una de ellas es un hombre instruido. He estado en algunas de las bibliotecas más importantes del país. Leo. Leo continuamente. Leo libros que hablan de la más pura verdad. Ahí en mi maleta, tengo libros de Karl Marx y Thorstein Veblen y escritores así. Los leo una y otra vez, y cuanto más los estudio, más furioso me pongo. (…) Pero lo que quiero decir es esto. Cuando una persona sabe, y no puede conseguir que los demás comprendan, ¿qué puede hacer? (…) ¡Pero escuche! Dondequiera que uno mire, hay mezquindad y corrupción. Esta habitación, esta botella de vino de uvas, estas frutas de la cesta, son todo productos de ganancias y pérdidas. Nadie puede vivir sin prestar su aceptación pasiva a la mezquindad. Alguien tiene que agotarse por completo por cada bocado que comemos y cada pedazo de tela que llevamos puesto… y nadie parece darse cuenta. Todo el mundo está ciego, mudo, obtuso…, estúpido y mezquino.” (pp. 78-79)

“Pero ¿qué ocurre con un hombre que sabe? Ve el mundo tal como es y mira miles de años atrás para ver cómo se produce todo. Observa la lenta aglutinación de capital y poder, y cómo ha llegado hoy a su cúspide. Ve América como una casa de locos. Ve cómo los hombres tienen que robar a sus hermanos para poder vivir. Ve cómo los niños se mueren de hambre y las mujeres trabajan sesenta horas por semana para ganarse la comida. Ve a todo ese maldito ejército de parados y los miles de millones de dólares y miles de kilómetros de tierra desperdiciada. Contempla cómo se aproxima la guerra. Contempla cómo cuando la gente sufre tanto se vuelve mala y fea, y algo muere en ella. Pero lo más importante que ve es que todo el sistema del mundo está construido sobre una mentira. Y aunque todo esto es tan evidente como el mismo sol…, los ignorantes han vivido tanto tiempo con esa mentira que ya no son capaces de verla.” (p. 163)

[La cursiva pertenece a la cita.]
Émile Durkheim
EL SUICIDIO (II)
Buenos Aires, 2004, Losada.


 
“Antes de examinar los hechos, conviene establecer el sentido de las palabras. Los sociólogos están tan habituados a emplear los términos sin definirlos, es decir, a no determinar ni circunscribir metódicamente el orden de las cosas de que hablan, que sucede continuamente que una misma expresión se extiende, a sus espaldas, desde el concepto al que apuntaba originariamente o parecía apuntar, a otras nociones más o menos vecinas. En estas condiciones, la idea acaba por convertirse en algo tan ambiguo que hace imposible la discusión. Porque, al no tener un contorno definido, puede transformarse casi a voluntad según las necesidades de la causa y sin que le sea posible a la crítica prever por adelantado todos los diversos aspectos que es susceptible de adquirir.” (p. 142)

“Lejos la ciencia de ser la fuente del mal, es el único remedio de que disponemos. Una vez que las creencias admitidas han sido arrastradas por el curso de los acontecimientos, no se las puede reponer artificialmente; y sólo la reflexión puede ayudarnos a comportarnos en la vida. Una vez que el instinto social se ha embotado, la inteligencia es la única guía que nos queda y también la única que puede favorecer nuestra conciencia. Por peligrosa que sea la empresa, la duda no está permitida, pues no tenemos elección. ¿Todos aquellos que no asisten sin inquietud y sin tristeza a la ruina de las viejas creencias, que son conscientes de todas las dificultades de esos períodos críticos, que no acusen a la ciencia de un mal del que ella no es la causa, sino todo lo contrario, el remedio! ¡Que eviten el considerarla una enemiga! No tiene el efecto disolvente que se le supone, sino que es más bien el único arma que permite luchar contra la disolución de la que ella procede. Prohibirla no es una solución. No es imponiéndoles silencio como se devolverá su autoridad a las tradiciones desaparecidas; no conseguiremos más que sentirnos más impotentes todavía para reemplazarlas. Es cierto que hay que evitar con el mismo cuidado ver en la cultura un fin que se basta a sí mismo, cuando no es más que un medio. Si no es encadenando artificialmente a las mentes como se las hace renunciar a su independencia, tampoco basta con liberarlas para devolverles su equilibrio. Es necesario que empleen esta libertad de un modo conveniente.” (pp. 214-215)

“Llegamos por tanto a esta conclusión general: el suicidio varía en razón inversa al grado de cohesión de los grupos sociales de los que forma parte el individuo.” (p. 273)
Ivo Andric
UN PUENTE SOBRE EL DRINA
Barcelona, 2014, Penguin Random House.


 

“Quienes lo conocían (y que no dejaban de envidiarlo) decían irónicamente que la bóveda celeste era el único edificio sobre el cual no había todavía una tarih [inscripción] debida a su pluma. Pero él, a despecho de sus magras remuneraciones, era un pobre diablo famélico, en eterna lucha con esa miseria característica que acompaña a menudo a los poetas como una maldición especial, y que ningún salario ni ninguna recompensa logran eliminar.” (p. 97)
[La cursiva pertenece al original.]

“Sentados en las habitaciones bien caldeadas de sus casas, por las cuales pasara antaño la inundación, narraban por centésima vez, con especial placer, ciertas escenas conmovedoras o trágicas. Y cuanto más penoso y torturante era el recuerdo, más grande resultaba el gozo de evocarlo. Estas escenas, contempladas a través del humo del tabaco o de un vasito de aguardiente dulce, a menudo se transformaban, exageradas y embellecidas por la imaginación y la distancia; pero ninguna de aquellas personas se daba cuenta de ello, cada una habría podido jurar que todo sucedió tal como ahora se decía, porque participaban inconscientemente de esta deformación involuntaria.
   De esta manera vivían algunos ancianos que se acordaban de la última gran inundación, de la cual no dejaban de hablar entre ellos, repitiendo a los jóvenes que ya no había catástrofes como antes, como no había la bondad y la bendita existencia de otros tiempos.” (p. 110)

“Se recordaba la figura del pope Iovan, que había sido antaño cura del lugar y cuyos feligreses decían de él que era un gran hombre, pero que no tenía buena mano y que sus plegarias pesaban poco ante Dios.
   En verano, en los períodos de gran sequía que paralizaban la cosecha, el pope Iovan, siempre en vano, organizaba una procesión y plegarias que habitualmente eran seguidas por una sequía todavía mayor y por un calor asfixiante. Y cuando cierto otoño, que siguió a un verano de sequía, el Drina comenzó a crecer y apuntó la amenaza de una inundación general, el pope lovan llegó hasta el río, reunió a los fieles y comenzó a recitar una oración para que cesasen las lluvias y la crecida de las aguas. Entonces, un tal lokitch, borracho y holgazán, habiendo observado que Dios enviaba normalmente lo contrario de lo que el pope pedía, gritó a voz en cuello:
– Esa oración no, padre, sino la del verano, la de la lluvia; seguramente ésa hará que bajen las aguas.” (p. 115)

Émile Durkheim
EL SUICIDIO (I)
Buenos Aires, 2004, Losada.



“La mejor explicación es la comparación. Una investigación científica no puede concluirse con éxito más que si se apoya en hechos comparables, y cuantos más hechos reúna que puedan ser comparados con provecho, más posibilidades tendrá de lograr su objetivo.” (pp. 17-18)
 
“La intención es algo demasiado íntimo para poder adivinarla desde fuera con algo más que burdas aproximaciones. Se oculta incluso a una observación interior. ¡Cuántas veces nos equivocamos sobre las verdaderas razones que nos impelen a actuar! Continuamente explicamos por pasiones generosas o consideraciones elevadas, actos que nos han sido inspirados por pequeños sentimientos o incluso por una ciega rutina.” (p. 20)

“Estas observaciones preliminares nos previenen de que el sociólogo debería ser muy prudente cuando trata de determinar la influencia de las razas en un fenómeno social cualquiera. Porque, para poder resolver tales problemas, habría que saber antes cuáles son las diferentes razas y en qué se diferencian unas de otras. Esta precaución es tanto más necesaria cuanto que esta incertidumbre de la antropología pudiera muy bien deberse al hecho de que la palabra raza no se corresponde ya actualmente con nada definido. Por una parte, las razas originales ya no tienen más que un interés paleontológico, y, por otra, esos grupos más limitados, a los que se les aplica hoy ese nombre, parecen no ser más que pueblos o sociedades de pueblos, hermanos de civilización más que de sangre. La raza concebida así termina casi por confundirse con la nacionalidad.” (pp. 85-86)

“No hay que olvidar que el niño también está sometido a los efectos de las causas sociales y que éstas pueden bastar para empujarle al suicidio. Lo que demuestra su influencia incluso en este caso, es que los suicidios de niños varían según el medio social. En ninguna parte son tan numerosos como en las grandes ciudades. Porque tampoco en ninguna parte la vida social comienza tan temprano para el niño, como demuestra la precocidad que caracteriza al pequeño ciudadano. Iniciado antes y de forma más completa en la vorágine de la civilización, sufre también antes y de forma más completa sus efectos. Por eso, en los países más civilizados, el número de los suicidios infantiles aumenta con una deplorable regularidad.” (pp. 108-109)

lunes, 11 de mayo de 2015

Kurt Vonnegut
MIRE AL PAJARITO
Madrid, 2010, Sexto Piso.



“Estoy convencido de que nadie consigue un carajo en las artes si se vuelve amablemente razonable, viendo todas las facetas de un problema y perdonando todos los pecados.” (p. 12)

“Hoy es domingo y surge la pregunta, ¿qué voy a hacer mañana? Ya conozco la respuesta, y también sé que es la respuesta equivocada.” (p. 12)

[Ambas citas pertenecen al prólogo del propio Vonnegut.]

“Debo puntualizar de pasada que las mujeres me gustan, pero soy soltero por elección. Aunque los solteros son gente solitaria, estoy convencido de que los casados son gente solitaria con cargas familiares.” (p. 183)
[La cita pertenece al relato GOTITAS DE AGUA.]

domingo, 10 de mayo de 2015


Francisco de Quevedo
OBRAS DE FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS
Amberes, 1699, Henrico y Cornelio Verdussen.
http://www.cervantesvirtual.com



“Tirano es aquel Príncipe que, siéndolo, quita la comodidad a la paz, y la gloria a la guerra, a sus vasallos las mujeres, y a los hombres las vidas; que obedece al apetito y no a la razón: que afecta con la crueldad ser aborrecido, y no amado.” (Historia y vida de Marco Bruto; p. 64)

Séneca
DE LA TRANQUILIDAD DEL ÁNIMO
(DE TRANQUILLITATE ANIMI)
http://www.e-torredebabel.com


“Hallarás en poder de personas ignorantísimas todo lo que está escrito de oraciones y de historias, teniendo estantes llenos de libros hasta los techos; porque ya aun en los baños se hacen librerías, como alhaja forzosa para las casas. Perdonáralo yo, si esto naciera de deseos de estudios; pero ahora estas exquisitas obras de sagrados ingenios, entalladas con sus imágenes, se buscan para adorno y gala de las paredes.” (cap. IX)

lunes, 6 de abril de 2015

James D. Watson
LA DOBLE HÉLICE
Madrid, 2007, Alianza Editorial.
 
 
“Por supuesto, había científicos que pensaban que las pruebas en favor del ADN no eran concluyentes y preferían creer que los genes eran moléculas de proteínas. Pero a Francis [se refiere a Francis Crick, codescubridor con Watson de la estructura molecular del ADN.] no le preocupaban esos escépticos. Muchos de ellos eran bobos cascarrabias que se equivocaban sistemáticamente. No era posible triunfar en la ciencia sin ser consciente de que, en contra de la opinión popular que defendían los periódicos y las madres de científicos, un número considerable de investigadores eran no sólo intolerantes y aburridos, sino decididamente estúpidos.” (p. 34)

“En Inglaterra, si no en todas partes, casi todos los botánicos y zoólogos eran una gente confusa. Para muchos de ellos, ni siquiera la posesión de cátedras universitarias aseguraba su dedicación a la pura ciencia; algunos malgastaban sus esfuerzos en inútiles polémicas sobre el origen de la vida o la forma de saber que un dato científico era correcto. Lo peor era que se podía obtener un título universitario de biología sin saber nada de genética. Y no es que los genetistas suministraran tampoco ninguna ayuda intelectual. Habría sido lógico que, con toda su palabrería sobre los genes, les hubiera interesado saber qué eran. Pero casi ninguno de ellos parecía tomarse en serio las pruebas de que los genes estaban formados por ADN. Éste era un dato innecesariamente químico. Lo que la mayoría de ellos pretendían en la vida era sumergir a sus alumnos en detalles incomprensibles del comportamiento de los cromosomas o suministrar especulaciones confusas pero elegantemente expresadas sobre las últimas noticias en temas como el papel del genetista en esta era de transición y transformación de valores.” (p. 78)

jueves, 2 de abril de 2015


Roger Penrose
LA NUEVA MENTE DEL EMPERADOR 

Barcelona, 2009, Random House Mondadori.


Estimulados por la ciencia-ficción que leyeron en su juventud, y convencidos de que nuestras mentes son simplemente «computadores hechos de carne» (como Marvin Minsky dijo en cierta ocasión), dan por supuesto que el placer y el dolor, la estimación de la belleza y el humor, la consciencia y el libre albedrío son capacidades que emergerán de modo natural cuando el comportamiento algorítmico de los robots electrónicos llegue a ser suficientemente complejo.” (p. 13)
[La cita pertenece al prefacio de Martin Gardner.] 

“Se tiende a pensar que las discrepancias entre las teorías cuántica y clásica son muy insignificantes, pero de hecho subyacen también a muchos fenómenos físicos a escala ordinaria: la existencia misma de los cuerpos sólidos, la resistencia y propiedades físicas de los materiales, la naturaleza de la química, los colores de las sustancias, los fenómenos de congelación y ebullición, la fiabilidad de la herencia; estas y muchas otras propiedades familiares requieren de la teoría cuántica para su explicación. Quizá el fenómeno de la consciencia sea también algo que no puede entenderse en términos enteramente clásicos. Tal vez nuestras mentes son cualidades arraigadas en alguna extraña y misteriosa característica de las leyes físicas que realmente gobiernan el mundo en que vivimos, en lugar de ser simples características de algún algoritmo ejecutado por los llamados «objetos» de una estructura física clásica. Quizá, en cierto sentido, ésta sea el «porqué» de que debamos vivir, en tanto que seres sensibles, en un mundo cuántico en lugar de en uno enteramente clásico, a pesar de toda la riqueza y misterio que está ya presente en el universo clásico. ¿Sería necesario un mundo cuántico para que pudieran formarse a partir de sus sustancias criaturas pensantes y perceptivas, como nosotros mismos? ¡Esta pregunta parece más apropiada para un Dios, intentando construir un universo habitado, que para nosotros! No obstante, también tiene relevancia para nosotros. Si la conciencia no puede formar parte de un mundo clásico, entonces nuestras mentes deben depender de algún modo de las desviaciones concretas respecto de la física clásica." (pp. 332-333)

“En las artes podría decir que los criterios estéticos son soberanos. La estética en las artes es tema sofisticado, y los filósofos han dedicado vidas enteras a su estudio. Podría argumentarse que en matemáticas y en las ciencias, tales criterios son meramente secundarios, siendo soberano el criterio de verdad, sin embargo, parece que es imposible separar uno de otro cuando consideramos los temas de la inspiración e intuición. Mi impresión es que la fuerte convicción de la validez de un soplo de inspiración (no 100% fiable, añadiría, pero al menos mucho más fiable que el simple azar) está ligada muy estrechamente con sus cualidades estéticas. Una idea bella tiene mucha mayor probabilidad de ser correcta que una idea fea. Esa ha sido al menos mi propia experiencia, y sentimientos similares han sido expresados por otros” (pp. 599-600)

[Las cursivas pertenecen a las citas.]

Charles Dickens
CASA DESOLADA (II)
Barcelona, 2000, Montesinos.


 
“Me vestí antes de que amaneciera. Resultaba interesante mirar hacia el exterior a través de la ventana, en cuyos negros cristales se reflejaban mis velas encendidas como dos faros, y observar que todo el paisaje parecía amortajado en la oscuridad difusa de la noche, para ver luego surgir las cosas al nacer el día. A medida que, de forma gradual, el panorama se despejaba y con ello resaltaba el escenario en el que el viento había vagado en la oscuridad al igual que mi memoria sobre mi vida pasada, experimentaba el placer de descubrir, poco a poco, los objetos desconocidos que me habían rodeado durante mi sueño. Al principio, aparecían desdibujados en la niebla, con las últimas estrellas brillando sobre ellos. Una vez superado aquel pálido intervalo, el cuadro empezaba a ampliarse y a poblarse con tal rapidez que, con cada nueva ojeada, descubría materia suficiente para una hora de observación. Mis velas se convirtieron, de manera imperceptible, en la única parte incongruente de aquel amanecer; los rincones oscuros de mi habitación desaparecían y el día brilló alegre sobre el paisaje, en el que destacaba la iglesia de la vieja abadía, con su torre, que proyectaba en el campo una sombra menos pronunciada de lo que sugería su robusto carácter. Así es como, en ocasiones, se desprenden serenos y bondadosos efluvios de una hosca apariencia, lección que ya creo haber aprendido.” (p. 90)
Aurora Marquina
INSTITUCIONES Y VIDA COTIDIANA
(En “Malestar cultural y conflicto en la sociedad madrileña. II Jornadas
de Antropología de Madrid.”)
Madrid, 1991, Comunidad de Madrid; Consejería de Integración
Social, Secretaría General Técnica.



“Esta relación establecida entre instituciones y ciudadanos junto con otras relaciones estructurales (...) hacen que la vida cotidiana, en no pocas ocasiones, resulte contradictoria. Defino el término contradicción como la no coincidencia entre el pensar, sentir y actuar. Esa no coincidencia puede darse en determinadas proporciones y combinarse de distintas formas, por ejemplo: puede coincidir el pensar y el sentir pero no la acción, es decir, ante un hecho pienso de una manera y siento en la misma dirección, pero no hago lo que pienso y siento, o bien pienso de una manera, hago en la misma dirección pero mi sentimiento es otro, etc.” (p. 392)


Charles Dickens
CASA DESOLADA (I)
Barcelona, 2000, Montesinos.


“Tiempo implacable de noviembre. Hay tanto barro en las calles que parece como si las aguas acabasen de retirarse nuevamente de la faz de la Tierra. Y no resultaría asombroso que tropezásemos con un enorme Megalosaurio, andando como un inmenso lagarto por las colinas de Holborn. El humo desciende de las chimeneas formando una suave llovizna negra, como enlutada por la muerte del sol, con volutas de hollín del tamaño de los copos de nieve. Los perros no se distinguen, de tan embarrados como están. Los caballos se ven escasamente mejor, pues las salpicaduras le llevan casi hasta el lomo. Los peatones entrechocan sus paraguas, en un contagio general de mal humor, y resbalan en las esquinas, donde decenas de millares de peatones se han escurrido y han resbalado desde el amanecer, si puede decirse que amaneció, añadiendo más barro a las capas que en esos puntos se han pegado tenazmente al suelo, acumulándose al ritmo del interés compuesto.” (p. 11)

“¡Éste es el Tribunal Supremo! Tiene casas ruinosas y tierras yermas en todos los condados; tiene locos macilentos en todos los manicomios; tiene muertos en todos los cementerios; tiene a sus querellantes arruinados, pidiendo dinero prestado o limosna, una tras otro, a todos sus conocidos; da al económicamente poderoso abundantes medios para que haga desistir por agotamiento al que tiene la razón; consume los ahorros, la paciencia y la esperanza; aniquila el cerebro y destroza el corazón de tal manera que no existe, entre quienes lo frecuentan, un hombre honrado que no hiciera –y que frecuentemente no haga– esta advertencia: ¡Soportad cualquier perjuicio que se os cause antes de venir aquí.!” (pp. 12-13)

“Tanto tiempo y con tanta intensidad ha llovido allá, en Lincolnshire, que Mrs. Rouncewell, la anciana ama de llaves de Chesney Wold, se ha quitado varias veces las gafas para limpiarlas con el fin de asegurarse de que no fuesen los cristales los que estaban mojados. A Mrs. Rouncewell le habría bastado, para salir de dudas, con escuchar el sonido de la lluvia, pero es algo sorda, cosa de la que nadie en el mundo puede convencerla. Es una anciana hermosa, majestuosa, extraordinariamente acicalada y limpia, y luce una espalda y un peto tales, que, si cuando muriera se averiguase que usaba como corsé la vieja reja de una chimenea, ninguno de los que la conocen se sorprendería.” (p. 82)


domingo, 1 de marzo de 2015


Gregory Bateson
PASOS HACIA UNA ECOLOGÍA DE LA MENTE
Buenos Aires, 1985, Ediciones Carlos Lohlé.


 
“Por eso las personas son sistemas autocorrectivos. Son autocorrectivos contra la perturbación, y si lo obvio no es de una clase que puedan asimilar fácilmente sin perturbación interna, sus mecanismos correctivos operan para desviarlo por una senda lateral, para ocultarlo, aun hasta el punto de cerrar los ojos si es necesario, o de excluir distintas partes del proceso de percepción. (...) También esto –la premisa respecto de qué puede causar perturbación– es algo que se aprende y que luego se perpetúa y conserva.” (p. 460)
 
“¿Sobre la base de qué principios selecciona su propia mente aquello de lo cual «usted» tendrá conciencia? (...) Yo, el Yo consciente, veo una versión inconscientemente corregida de un pequeño porcentaje de lo que afecta a mi retina. En mi percepción soy guiado por propósitos.” (p. 463)
[La cursiva pertenece al texto.] 

 
“La conciencia opera de la misma manera que la medicina en su muestreo de los sucesos y procesos del cuerpo y de lo que sucede en la mente total. Está organizada en términos de propósito. Es un dispositivo para ayudarle a abreviar y permitirle a usted que llegue rápidamente adonde quiere ir, no para actuar con el máximo de sabiduría en su vida, sino para seguir la senda más breve, lógica o casual, para llegar adonde usted quiere, que a lo mejor es cenar; puede ser una sonata de Beethoven; puede ser el sexo. Sobre todo, puede ser el dinero o el poder.” (p. 464)
Amos Oz
DE REPENTE EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE
Madrid, 2006, Siruela.


 
“Con el tiempo –continuó relatando el hombre–, aprendí también palomán, grillol, ranés, cabrés, pecí y abejino. Y al cabo de unos meses, cuando desaparecí y me fui a vivir solo una vida de niño de las montañas en el bosque, me esforcé en aprender más y más idiomas de animales. No me resultó difícil, porque en las lenguas de los animales hay muchas menos palabras que en las lenguas de las personas, y sólo tienen tiempo presente, no existe pasado ni futuro, y sólo tienen verbos, sustantivos e interjecciones, nada más.” (pp. 96-97)

“Aquí no nos da vergüenza estar desnudos: siempre estamos completamente desnudos debajo de nuestras ropas, lo que pasa es que nos han acostumbrado desde pequeños a avergonzarnos de lo que es verdadero y a enorgullecernos de lo que es falso. Y nos han acostumbrado a no alegrarnos de lo que tenemos, sino a alegrarnos única y exclusivamente de lo que poseemos nosotros y no tienen los demás. Y aún peor, nos han acostumbrado desde pequeños a mantener todo tipo de ideas venenosas que empiezan siempre por las palabras «todo el mundo…»” (pp. 99-100)
Erich Fromm
Y SERÉIS COMO DIOSES
Barcelona, 1989, Paidós.
 


“Nunca la experiencia de una persona es idéntica a la experiencia de otra; solamente puede acercarse a ella lo suficiente como para permitir el uso de un símbolo común o concepto. (...) El concepto y el símbolo tienen la gran ventaja de permitir a la gente comunicar sus experiencias; tienen la tremenda desventaja de que se prestan fácilmente a un uso alienado.” (p. 24)

sábado, 31 de enero de 2015

Luis Mateo Díez
LA CABEZA EN LLAMAS
Barcelona, 2012, Galaxia Gutenberg.

 

“El adolescente que no se gobierna siempre recoge lo peor del niño que lo precedió, generalmente lo que se relaciona con los caprichos y las pataletas, y deja al joven que le sucede las frustraciones y contradicción de lo que no logró resolver, como si en el comportamiento todo se mantuviera crudo, y entre el niño, el adolescente y el joven no hubiese otro reconocimiento que el de las deudas impagadas. Los tres formando una sociedad de irresolutos, cada cual con sus penalidades y sin saber a quién acudir. Una sociedad de intereses contrapuestos y beligerantes.” (p. 59)

“Los deseos son efímeros y sabiendo contenerlos ya se desactivan. La voluntad es una herramienta engañosa. En la constancia hay un esfuerzo que no merece la pena. El mayor engaño al que estamos sometidos es el de las virtudes teologales, aunque esto sólo sirva para creyentes. La fe, la esperanza y la caridad. Tres patas de un banco que siempre se desmorona. No soy creyente, pero más de un batacazo me di en ese banco.” (p. 69)

“O acaso que debo reconocer, y así lo hago, que vivo en la novela lo que la vida ya no me reclama, esa otra existencia que van resolviendo las tramas y los personajes, y donde encuentro la intensidad y el placer, y la zozobra y el desvelo, que la escritura de ficciones proporciona. Escribir es lo único que me interesa para que la vida no decaiga, y en la escritura está el único aliciente que me queda para acabar de resolverla.” (p. 243)
Daron Acemoglu y James A. Robinson
POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES
Barcelona, 2012, Deusto.



“Ya a finales del siglo XVIII, el gran filósofo político francés Montesquieu observó la concentración geográfica de la prosperidad y la pobreza y propuso una explicación para ello. Afirmó que los habitantes de los climas tropicales tendían a ser holgazanes y a no ser nada curiosos. En consecuencia, no se esforzaban en el trabajo, ni innovaban, y ésa era la razón de que fueran pobres. También afirmaba que los individuos holgazanes tendían a estar gobernados por déspotas, lo que sugería que una ubicación tropical podía explicar no solamente la pobreza, sino también algunos de los fenómenos políticos asociados con el fracaso económico, como las dictaduras.” (p. 67)

“Muchos piensan también que América Latina nunca será rica porque sus habitantes son intrínsecamente derrochadores, carecen de medios económicos y sufren de la cultura «ibérica» o del «ya lo haré mañana».” (p. 76)

“Actualmente, podría ser cierto que los africanos confían menos en los demás de lo que lo hacen los habitantes de otras partes del mundo. Pero esto es el resultado de una larga historia de instituciones que han minado los derechos humanos y de propiedad en África. Sin duda, la posibilidad de ser capturado y vendido como esclavo influyó en la falta de confianza histórica de los africanos en los demás.” (p. 80)

“Como mostraremos, los países pobres lo son porque quienes tienen el poder toman decisiones que crean pobreza. No lo hacen bien, no porque se equivoquen ni por su ignorancia, sino a propósito.” (p. 89)


C. G. Jung
PSICOLOGÍA Y RELIGIÓN
Barcelona, 1987, Paidós.



“La experiencia religiosa es absoluta. No cabe discutir acerca de ella. (...) Es indiferente lo que piensa el mundo en punto a la experiencia religiosa: quien la tiene, posee, como inestimable tesoro, algo que se convirtió para él en fuente de vida, sentido y belleza, otorgando nuevo brillo al mundo y a la humanidad. Tiene pistis [«fidelidad», «esperanza»] y paz.” (p. 167)
H. M. Velasco
EL ESPACIO TRANSFORMADO, EL TIEMPO RECUPERADO
(En “Antropología. Revista de pensamiento antropológico y
estudios etnográficos”. Marzo /1992. Número 2; pp. 5–29.)



“La construcción de un templo es una especie de acción clímax que convierte la transformación efímera del espacio que realiza todo ritual en transformación permanente, pero también la consagración de un espacio que no sólo facilita sino que implica y compromete a la repetición periódica de un ritual. Es decir, es el paradigma de esa función atribuida al ritual de anudar los tiempos, hacer gravitar el pasado sobre el presente y con él anticipar el futuro.” (p. 23)

domingo, 25 de enero de 2015



Yasmina Khadra
EL ATENTADO
Madrid, 2006. Alianza Editorial.


“Ni la emoción ni el pavor casan bien con la sangre fría. Cuando el horror golpea, lo primero que alcanza siempre es el corazón.” (p. 20)

“Creemos que sabemos, y entonces bajamos la guardia y hacemos como si todo fuera sobre ruedas. Con el tiempo, acabamos dejando de prestar la debida atención a las cosas. Nos confiamos. ¿Qué más se puede pedir? La vida nos sonríe, la suerte también. Se ama y se es amado. Nuestros sueños marcan la pauta de la realidad. Todo nos sale a pedir de boca... Luego, sin previo aviso, el cielo se nos viene encima. Y cuando ya está todo patas arriba, nos damos cuenta de que la vida, toda la vida -con sus altibajos, sus penas y sus alegrías, sus promesas y desengaños-, pende de un hilo tan inconsistente e imperceptible como el de una telaraña. De repente, el menor ruido nos espanta, y ya no conseguimos creer en nada. Lo único que deseamos es cerrar los ojos y no volver a pensar.” (pp. 68-69)

[La cursiva pertenece a la cita.]

“Sólo una vez habló de morir. Fue junto a un lago suizo mientras el horizonte crepuscular se las daba de obra maestra de la pintura: «No te sobreviviría un minuto», me confesó. «Para mí eres el mundo. Me siento morir cada vez que te pierdo de vista.» Aquella noche estaba deslumbrante con su vestido blanco. Los hombres sentados a nuestro alrededor en la terraza del restaurante se la comían con los ojos. El lago parecía inspirarse en su lozanía para dar lustre a la noche...” (pp. 72-73)

"Mi padre me decía: «Miente quien te cuente que existe una sinfonía mayor que el hálito que te anima, pues en el fondo odia lo mejor que hay en ti, que es la posibilidad de sacar provecho a cada instante de tu vida. Si partes del principio de que tu peor enemigo es aquel que intenta sembrar el odio en tu corazón, ya tienes media felicidad ganada. No tendrás más que tender la mano para coger lo demás. Y recuerda bien esto: no hay nada, absolutamente nada por encima de tu vida... Y tu vida no está por encima de la de los demás».
No lo he olvidado
Lo he convertido incluso en mi lema, convencido de que cuando los hombres se hayan adherido a esta lógica habrán alcanzado por fin la madurez." (p. 92)

“En Jerusalén, la gente, por superstición, se muestra muy prudente por la mañana: se cree que lo primero que se hace y dice al levantarse determina el resto del día.” (p. 144)