viernes, 28 de septiembre de 2012

Voltaire
CÁNDIDO
Barcelona, 1995, Muchnik.


“Pangloss enseñaba la metafísico-teólogo-cosmolo-nigología. Demostraba admirablemente que no hay efecto sin causa y que en éste, el mejor de los mundos posibles, el castillo del señor barón era el más hermoso de los castillos y la señora la mejor de las baronesas imaginables.
<<Está demostrado, decía, que las cosas no pueden ser de otra manera, ya que, estando hechas para un fin, todo conduce necesariamente hacia el mejor fin posible. Notad bien que las narices fueron hechas para llevar anteojos, así pues tenemos anteojos. Las piernas fueron visiblemente hechas para ser calzadas, y tenemos las calzas. Las piedras fueron hechas para ser talladas y para hacer castillos, por eso monseñor tiene un hermoso castillo; el barón más grande de la provincia debe ser el que esté mejor alojado; y los cerdos fueron hechos para ser comidos, y por eso comemos puerco todo el año. En consecuencia, los que han dicho que todo está bien han dicho una tontería; hubieran debido decir que todo es lo mejor posible.>>” (pp. 12-13)

sábado, 22 de septiembre de 2012

Robert Walser
LOS HERMANOS TANNER
Madrid, 1985, Alfaguara.


“Era una de esas personas que, impelidas por el imperativo de cumplir con su deber, se precipitan en un edificio ruinoso y construido enteramente con deberes ímprobos, por miedo a que alguna obligación recóndita y poco evidente pudiera, llegado el caso, írseles de las manos. Se imponen muchas horas de inquietud por aquellos deberes no cumplidos, sin pensar que un deber deposita siempre otro, nuevo, sobre los hombros de quien ha asumido el primero, y creen haber cumplido con algo parecido a una obligación sintiéndose inquietos y angustiados por su aún oscura existencia. Se enredan con facilidad en muchas cosas que, si las considerasen con más calma, no tendrían por qué importarles, y quisieran ver a los demás tan cargados de preocupaciones como ellos mismos. Suelen mirar con envidia a los desprejuiciados y exentos de obligaciones, y echarles luego en cara su irreflexión y falta de escrúpulos al ir tan campantes por la vida, con la cabeza tan fácilmente erguida.” (pp. 16-17)

“-No quiero un futuro, lo que quiero es un presente. Me parece más valioso. Sólo se tiene un futuro cuando no se tiene un presente, mientras que si se tiene un presente, uno hasta se olvida de pensar en el futuro.” (p. 47)
Charles Darwin
EL ORIGEN DEL HOMBRE
Madrid, 1974, EDAF.


“De esta suerte podemos decirnos ahora cómo el hombre y los demás animales vertebrados se hallan construidos según el mismo modelo general, cómo también atraviesan todos idénticos estadios primeros de desarrollo, y cómo, finalmente, conservan ciertos rudimentos comunes. Consiguientemente a esto, hemos de admitir con toda franqueza su comunidad de origen, pues fijar otro punto de vista para esta cuestión es tanto como admitir que nuestra propia estructura y la de los animales que nos rodean son sencillamente lazos engañosos tendidos a nuestro entendimiento. Esta conclusión adquiere grandísima fuerza cuando lanzamos una mirada a los miembros de toda la serie animal, y consideramos las pruebas que nos suministran sus afinidades, clasificación, distribución geográfica y sucesión geológica. Nuestros propios prejuicios y la arrogancia que hizo a nuestros antepasados declararse descendientes de semidioses, son lo único que nos impide aceptar esta conclusión. Pero no está muy distante el día en que causará admiración que naturalistas conocedores de la estructura comparada del desarrollo del hombre y de los otros mamíferos hayan podido creer que cada uno fue obra especial de un acto separado de creación.” (p. 27)

domingo, 16 de septiembre de 2012

H. G. Wells
LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU
Madrid, 1975, Nostromo.


“Durante el primer mes o poco más, los hombres-bestias, comparados con el estado en que se hallaban en su anterior condición, se portaron de un modo bastante humano y uno o dos de ellos, además de mi canino amigo, llegaron a conseguir que les dispensara una amistosa tolerancia. El pequeño perezoso rosado desplegó un extraño afecto hacia mí y me seguía a todas partes. Sin embargo, el hombre-mono me fastidiaba sobremanera. Basándose en que poseía cinco dedos, pretendía ser mi igual y estaba siempre charlando conmigo soltando las más descaradas sandeces. Sólo me divertía una cosa de él: tenía una fantástica habilidad para inventar nuevas palabras. Tenía el criterio, creo, de que chapurrear nombres que no significan nada era un modo apropiado de hablar. Llamaba a eso <<grandes ideas>>, para diferenciarlas de las <<pequeñas ideas>>, o sea, las que traducían los sensatos intereses de la vida cotidiana. Si le hacía alguna observación que él no comprendía, la alababa mucho y me pedía que se la repitiera para aprendérsela de memoria; luego iba repitiendo la frase por todas partes, con alguna palabra equivocada, para asombrar a los más ingenuos hombres-bestias. Despreciaba todo cuanto era sencillo y comprensible. Llegué, incluso, a inventar algunas <<grandes ideas>> para su uso particular. Creo sinceramente que era la criatura más necia con quien me he cruzado; había desarrollado maravillosamente la característica necedad del hombre sin perder ni un ápice de la natural imbecilidad del mono.” (pp. 188-189)
Máximo Gorki
LOS VAGABUNDOS
Madrid, 1976, Zero.


“Es preciso haber nacido en una sociedad civilizada para tener la paciencia de vivir en ella toda la vida y no sentir nunca el deseo de alejarse de esa esfera de convenciones penosas, de venenosas mentiras consagradas por el uso, de ambiciones enfermizas, de estrecho sectarismo, de diversas formas, de falta de sinceridad, en una palabra, de toda la vanidad de vanidades que hiela el corazón, corrompe la inteligencia y con tan poca razón se llama vida civilizada. He nacido y me he criado fuera de esta sociedad, y por tal motivo no puedo aceptar su cultura a fuertes dosis, sin sentir en seguida la necesidad de salir de su cuadro y olvidar las complicaciones múltiples, los refinamientos enfermizos de tal existencia.” (p. 42)

domingo, 2 de septiembre de 2012


Cormac McCarthy
TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS
Madrid, 2001, Debate.


“Cuando tenían tres caballos trabados, resoplando y mirando con furia a su alrededor, varios vaqueros se habían reunido ante la puerta tomando café en actitud ociosa y observando el proceso. A media mañana había ocho caballos atados y los otros ocho, más salvajes que ciervos, se dispersaban y agrupaban junto a la cerca, corriendo en un creciente mar de polvo a medida que aumentaba el calor del día, dándose cuenta lentamente de la brutalidad de esta conversión de sus seres fluidos y colectivos en aquel estado de parálisis separada e impotente que parecía atacarles como una plaga insidiosa. La totalidad de los vaqueros había venido del barracón a observarlos y a mediodía los dieciséis mesteños se hallaban atados en el potrero a sus propios ronzales, mirando en todas direcciones, rota toda comunión entre ellos. Parecían animales atados por niños para divertirse y estaban esperando sin saber qué, con la voz del domador resonando todavía en sus cerebros como la voz de un dios llegado para habitarlos.” (p. 102)

“Las cicatrices tienen el extraño poder de recordarnos que nuestro pasado es real. Los sucesos que las causan no se pueden olvidar nunca, ¿verdad?” (p. 131)
Martin Luther King, Malcom X, Rap Brown y Stokely Carmichael.
TEXTOS SOBRE EL PODER NEGRO
Madrid, 1968, Ediciones Halcón.


“Y puede que haya muertes. Muchos blancos sureños se ven como una minoría temerosa en un océano de negros. Creen honestamente, con una parte de su mente, que los negros son depravados y enfermos. Consideran cualquier esfuerzo hacia la igualdad como tendiente al <<mestizaje>>. Están convencidos de que la igualdad racial es una idea comunista y de que aquellos que la piden son subversivos. Creen que su sistema de castas es la forma más elevada de organización social.
El blanco culto en el Sur, que ha predicado la integración durante años, ve ahora que incluso el acercamiento lento tiene finalmente implicaciones revolucionarias. Colocar paja en la joroba de un camello, no importa con cuanta lentitud se haga, es peligroso. Esta idea ha inmovilizado a los liberales y a la mayoría de los líderes religiosos blancos. No tienen respuesta cuando se trata de enfrentarse a la violencia o neutralizarla. Acaban pidiendo la retirada, no sea que <<las cosas se salgan de mano y lleven a la violencia>>.
En un trabajo publicado en <<Life>>, William Faulkner, escritor de Mississipi y ganador del Premio Nobel, instó recientemente a la NAACP [National Association for the Advancement of Colored People-Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color] a que se <<sometiese momentáneamente>>. Es decir, alentaba a los negros a que aceptasen la injusticia, la explotación y la indignidad por un poco más de tiempo. Está muy lejos de ser un acto moral esperar que otros acepten pacientemente la injusticia que él mismo no ha de sufrir.” (p. 33)
(La cita pertenece al artículo de M. L. King, "Nuestra lucha".)

“Frecuentemente me he preguntado con curiosidad sobre mi propio peregrinaje intelectual hacia la resistencia pasiva. Para llegar a una respuesta es necesario volver a mis tempranos años de juventud en Atlanta. Había crecido aborreciendo no sólo la segregación, sino los opresivos y bárbaros actos que se derivan de ella. Había pasado por los lugares donde habían linchado negros salvajemente y había visto al Ku Klux Klan en sus salidas nocturnas. Había visto la brutalidad de la policía con mis propios ojos y había visto que los negros recibían de los tribunales la más trágica injusticia.
Todas estas cosas afectaron mi conciencia de adolescente. Había llegado a sentir casi resentimiento contra la población blanca.
También aprendí que el inseparable gemelo de la injusticia racial era la injusticia económica. Aunque en mi casa se disfrutaba de una posición segura y una comodidad relativa, nunca pude sacarme de la cabeza la inseguridad económica de muchos de mis compañeros y la trágica pobreza en que vivían los que me rodeaban. En los últimos años de mi adolescencia trabajé dos veranos, en contra de los deseos de mi padre (él nunca quiso que mi hermano o yo trabajásemos con personas blancas, por las condiciones de opresión), en una plantación en la que estaban empleados tantos blancos como negros. Aquí vi la injusticia económica directamente y llegué a la conclusión de que al blanco pobre se le explota tanto como al negro. A través de esas tempranas experiencias, fui adquiriendo conciencia de la múltiple injusticia de nuestra sociedad.” (pp. 37-38)
(La cita pertenece al artículo de M. L. King, "La resistencia pasiva".)

H. G. Wells
LA MÁQUINA DEL TIEMPO
Madrid, 1979, Zero.


“Mejoramos nuestras plantas y nuestros animales favoritos -¡y tenemos tan pocos!- por la selección: ahora un durazno mejor, ahora una uva sin pepitas, ahora una flor más bella y más perfumada, ahora una especie de ganado mejor adaptado a nuestras necesidades. Los vamos mejorando gradualmente porque nuestros tanteos son vagos y vacilantes, y nuestro conocimiento de las cosas es demasiado limitado; porque la naturaleza también es tímida y lenta entre nuestras manos inhábiles. Un día todo esto irá de más a mejor. Este es el sentido de la corriente, a pesar de los remansos. El mundo entero será inteligente e instruido, y buscará la cooperación; todas las cosas irán más y más rápidas hacia una sumisión de la Naturaleza. Al fin, sabia y juiciosamente, reajustaremos el equilibrio de la vida animal y de la vida vegetal para que se adapten a nuestras necesidades humanas.” (p. 43)

miércoles, 22 de agosto de 2012

Bernardo Atxaga
OBABAKOAK
Barcelona, 2004, Ediciones B.


“He oído decir que, al igual que los cuentos tradicionales, el Juego de la Oca representa una determinada concepción de la vida; que es una descripción de los trabajos y los días que nos toca pasar en este mundo, una descripción y una metáfora.
Cuál sea esta concepción lo puede ver cualquiera que recuerde el tablero y las reglas del juego, pues tanto el tablero como las reglas muestran que la vida es, fundamentalmente, un viaje lleno de dificultades donde, a partes iguales, intervienen el Azar y nuestra Voluntad” (p. 491)

[El texto procede de "A modo de autobiografía", epílogo de la obra.]
Ian McEwan
AMSTERDAM
Anagrama, 1999, Barcelona.


“Probablemente no es nada. Ya sabes, eso que de noche te hace sudar como un poseso y al día siguiente te parece una idiotez. No era exactamente de eso de lo que quería hablarte. Seguro que no es nada, aunque tampoco pierdo nada pidiéndote lo que voy a pedirte. En caso de que me ponga enfermo..., algo muy grave, ya sabes, como Molly, y empiece a caer por la pendiente y a cometer errores horribles, errores de juicio, no recordar los nombres de las cosas, no saber quién soy y demás... En fin, ese tipo de cosas. Me tranquilizaría saber que alguien me ayudaría a acabar con todo... O sea, ayudarme a morir. Sobre todo si llego a un punto en el que no puedo tomar la decisión por mí mismo, o no puedo ponerla en práctica. Bien, lo que te estoy diciendo es que... Te estoy pidiendo, siendo como eres mi amigo más antiguo, que me ayudes si alguna vez llego a encontrarme en tal estado y ves con claridad que ésa es la solución correcta. Lo mismo que nosotros habríamos ayudado a Molly si hubiéramos...” (p. 60)

“Podría haberse tomado la licencia de no cumplir sus compromisos poniendo como excusa el espíritu libre del artista, pero detestaba dar muestras de este tipo de arrogancia. Tenía varios amigos que jugaban la carta de la genialidad cuando les convenía, y dejaban de aparecer en este o aquel acto en la creencia de que cualquier trastorno causado en el ámbito local no podía sino acrecentar el respeto por la naturaleza absorbente e imperiosa de su noble vocación artística. Estos individuos –los novelistas eran, con mucho, los peores- se las arreglaban para convencer a amigos y familiares de que no sólo sus horas de trabajo, sino cada cabezada o cada paseo, cada rato de silencio, depresión o borrachera llevaba en sí mismo el marchamo exculpatorio de una alta meta. Una máscara para ocultar la mediocridad, en opinión de Clive. No dudaba que la vocación artística fuera alta y noble, pero el mal comportamiento no era parte de ella.” (p. 74)
Miguel Delibes
MI MUNDO Y EL MUNDO
Valladolid, 1982, Miñón.


“Es decir, mi objetivo es entreteneros y también inquietaros por los problemas comunes; avivar vuestros deseos de saber y conocer. Entiendo que de esta manera os prepararéis para resistir a la sociedad de consumo que nos amenaza (en la que se quiere reducir al hombre a un autómata productor de objetos y consumidor de objetos) y para ocuparos en tareas nobles y creadoras. Es decir, para justificar vuestra condición de seres humanos.” (p. 6)

jueves, 9 de agosto de 2012

Frank McCourt
EL PROFESOR
Madrid, 2006, MAEVA.


“Yo llegué tarde al mundo de los libros, soy un rezagado, un novato. Mi primer libro, Las cenizas de Ángela, se publicó en 1996, cuando yo tenía sesenta y seis años. El segundo, Lo es, en 1999, cuando tenía sesenta y nueve. A esa edad resulta admirable que tuviera fuerzas siquiera para levantar la pluma. Algunos nuevos amigos míos (adquiridos recientemente, a causa de mi ascensión en las listas de los más vendidos) habían publicado libros con veintitantos años. Unos mozalbetes.
Entonces, ¿por qué tardó usted tanto?
Porque estaba enseñando: por eso tardé tanto. No en un colegio universitario ni en una facultad, donde uno tiene todo el tiempo del mundo para escribir y para otras diversiones, sino en cuatro institutos públicos distintos de Nueva York. (He leído novelas que recrean las vidas de catedráticos de universidad, donde parecen tan ocupados con los adulterios y las rencillas académicas que uno se pregunta de dónde sacan el tiempo para ejercer además un poco la enseñanza.) Cuando impartes cinco clases de instituto al día, cinco días por semana, no vuelves a casa con la idea de despejarte la cabeza y crear prosa inmortal. Después de cinco clases, tienes la cabeza llena del barullo del aula.” (p. 11)
Ramiro Pinilla
LA HIGUERA
Barcelona, 2006, Tusquets.


“Pascuala había empezado a llorar y yo confiaba en poder contener mi pregunta que la obligara a hablar en aquel estado. ‘Andan matando a la gente por ahí’, dijo por fin entre ahogos. ‘Simón García y su hijo fueron sacados de su casa hace cuatro días por los falangistas. Hasta hoy. ¡Hasta hoy!’ ‘Quizás sólo estén... presos, dije’. ‘¡No! ¡Muertos, muertos! En esta casa llevan cuatro días sin salir de puro miedo. Vengo de allí y he visto el peor miedo en los ojos de las dos mujeres. ¡Y solas! ¡Y mudas, más muertas que vivas! Yo estaba en su cocina, pero ellas no me veían. Tuvo que ser la niña quien me contase que entraron los hombres y primero le ataron a Simón las manos a la espalda y luego a Antonio. La esposa abrazó a Simón y dijo: <<¿Por qué se lo llevan?, ¿qué ha hecho?>>, <<¡Conspiró contra España!>>, le contestaron. <<No hace otra cosa en todo el día que trabajar de maestro.>> Y ellos: <<¿Le parece poco?>>. Se los llevaron a los dos como a ganado, empujando de mala manera a las mujeres para que los soltasen, la abuela agarrándose al nieto como una lapa. Fue el propio Simón el que intervino para acabar con el forcejeo que no salvaría a nadie. Se los llevaron sin dejarles despedirse’.” (p. 31)

“Es que, ¿sabes, Rogelio?, han transcurrido muchos años y cambiado muchas cosas. Últimamente las ejecuciones están controladas por el propio Franco, porque los pájaros ya están en jaulas y él decide a éste lo mato y al otro no. Es listo: meten más ruido muchos matando a muchos que uno matando a muchos. A lo más que hoy se puede llegar es a dar palizas y ponerles electrodos en los huevos... Y, como son otros tiempos, ocurre que lo que antes hacíamos sin tapujos, ahora no se puede hacer. ¡Así nos agradece la sociedad nuestros servicios!” (p. 209)
Paul Auster
BROOKLYN FOLLIES
Barcelona, 2006, Anagrama.


“En general, las vidas se esfuman. Una persona muere y poco a poco todo rastro de su vida desaparece. Un inventor sobrevive en sus invenciones, un arquitecto está presente en sus edificios, pero la mayoría de la gente no deja tras de sí monumento alguno ni logros duraderos: una estantería con álbumes de fotos, la cartilla de notas del colegio, el trofeo de una bolera, un cenicero birlado en un hotel de Florida en la última mañana de unas vacaciones vagamente recordadas. Unos cuantos objetos, algunos documentos, y unas cuantas impresiones causadas a otras personas. Estas últimas siempre tienen historias que contar sobre el muerto, pero la más de las veces se mezclan fechas, se suprimen hechos, se distorsiona cada vez más la verdad, y cuando a esas personas les llega su turno de morir, la mayoría de las historias desaparece con ellas.” (p. 306)

lunes, 30 de julio de 2012

Patricia Highsmith
EXTRAÑOS EN UN TREN
Barcelona, 1984, Seix Barral.


“-Ahí es exactamente donde se equivoca. Cualquier persona es capaz de asesinar. Es puramente cuestión de circunstancias, sin que tenga absolutamente nada que ver con el temperamento. La gente llega hasta un límite determinado... y sólo hace falta algo, cualquier insignificancia, que les empuje a dar el salto. Cualquier persona. Su mismísima abuela, incluso. ¡Me consta!.” (p. 29)

“Durante unos segundos Guy vio las dos facetas de su vida, matrimonio y carrera profesional, puestas una al lado de la otra, como jamás las había visto antes. Su cerebro divagaba febrilmente, tratando de averiguar cómo podía ser tan estúpido e inútil en una y, al mismo tiempo, tan competente en la otra.” (p. 32)

jueves, 26 de julio de 2012


R. L. Stevenson
EL DR. JEKYLL Y MR. HYDE
Madrid, 1978, Alianza Editorial.


“Pero a pesar de mi profunda dualidad, no era en sentido alguno hipócrita, pues mis dos caras eran igualmente sinceras. Era lo mismo yo cuando abandonado todo freno me sumía en el deshonor y la vergüenza, que cuando me aplicaba a la vista de todos a profundizar en el conocimiento y a aliviar la tristeza y el sufrimiento. Y ocurrió que mis estudios científicos, que apuntaban por entero hacia lo místico y lo trascendente, influyeron y arrojaron un potente rayo de luz sobre este conocimiento de la guerra perenne entre mis dos personalidades. Cada día, y con ayuda de los dos aspectos de mi inteligencia, el moral y el intelectual, me acercaba más a esa verdad cuyo descubrimiento parcial me ha llevado a este terrible naufragio y que consiste en que el hombre no es sólo uno, sino dos. Y digo dos porque mis conocimientos no han ido más allá de este punto. Otros vendrán después, otros que me sobrepasarán en conocimientos, y me atrevo a predecir que al fin el hombre será tenido y reconocido como un conglomerado de personalidades diversas, discrepantes e independientes.” (pp. 100-101)

“Sentí unas sacudidas desgarradoras, un rechinar de huesos, una náusea mortal y un horror del espíritu que no pueden sobrepasar ni los traumas del nacimiento y de la muerte. Luego, la agonía empezó a disiparse y recobré el conocimiento sintiéndome como si saliera de una grave enfermedad. Había algo extraño en mis sensaciones, algo indescriptiblemente nuevo y, por su novedad, también indescriptiblemente agradable. Me sentí más joven, más ligero, más feliz físicamente. En mi interior experimentaba una fogosidad impetuosa, por mi imaginación cruzó una sucesión de imágenes sensuales en carrera desenfrenada, sentí que se disolvían los vínculos de todas mis obligaciones y una libertad de espíritu desconocida, pero no inocente, invadió todo mi ser. Supe, al respirar por primera vez esta nueva vida, que era ahora más perverso, diez veces más perverso, un esclavo vendido a mi mal original. Y sólo pensarlo me deleitó en aquel momento como un vino añejo.” (pp. 103-104)
Apolonio de Rodas
EL VIAJE DE LOS ARGONAUTAS
Madrid, 1983, Editora Nacional.


“Pues de Ceneo cantan los poetas cómo aún en vida fue aplastado por los centauros, después de haberlos rechazado él solo, sin el apoyo de otros héroes. Al atacar aquéllos de nuevo no lograron ni hacerle ceder terreno ni herirle, sino que al fin, inquebrantable, inflexible, lo hundieron bajo la tierra a fuerza de golpes verticales con sus pesados troncos de abeto.” (p. 52)

martes, 17 de julio de 2012

Ray Bradbury
EL HOMBRE ILUSTRADO
Barcelona, 1977, EDHASA.


“Cuando habían pasado algunas horas desde la partida de papá, le hice a mamá varias preguntas.
-Papá dice que a veces parece que no lo oyeras o que no pudieses verlo.
Y entonces mamá, serenamente, me lo explicó todo.
-Cuando empezó a viajar por el espacio, hace ya diez años, me dije a mí misma: `Está muerto. O lo mismo que muerto´. Así que pensé en tu padre como si estuviese muerto. Y cuando tu padre regresa, tres o cuatro veces al año, no es él realmente, sólo es un sueño, un recuerdo agradable. Y si el sueño se interrumpe o el recuerdo se borra, ya no puede dolerme mucho. Así que casi siempre me lo imagino muerto...
-Pero otras veces...
-Otras veces no puedo impedirlo. Preparo pasteles, y lo trato como si estuviese vivo; pero sufro mucho entonces. No, es mejor pensar que no ha vuelto desde hace diez años, y que ya nunca lo veré. Así duele menos.” (p. 109)
Charles Perrault
CUENTOS ORIGINALES
Buenos Aires, 1975, Rodolfo Alonso Editor.


“MORALEJA
Se aprende aquí que los niños,
Y sobre todo las niñas,
Bellas, apuestas y gentiles,
Muy mal hacen en escuchar a cualquiera
Y que no es nada extraño
Que haya tantas comidas por el lobo.
Y digo el lobo, porque no todos los lobos
Tienen el mismo aspecto:
Los hay de humor amable,
Callados, sin gritos ni violencia,
Que, cordiales, complacientes y cariñosos,
Persiguen a las jóvenes doncellas
Hasta en sus casas y por esas calles.
Pero ¡Ay! ¿Quién no sabe que esos lobos amistosos
Son, de todos, los más peligrosos?” (pp. 35-37)
[Esta moraleja aparece al final del cuento Caperucita Roja. Al contrario que en las versiones actuales de dicha historia, totalmente ajenas a Perrault, tanto Caperucita como su abuela terminan devoradas sin más por el astuto lobo.]

Yukio Mishima
CONFESIONES DE UNA MÁSCARA
Madrid, 2002, Espasa-Calpe.


“Las personalidades románticas están penetradas de una sutil desconfianza hacia el racionalismo, y eso conduce, a menudo, a ese acto inmoral que se llama soñar despierto. Contrariamente a lo que se cree, soñar despierto no es un proceso intelectual, sino un modo de huir del intelectualismo...” (p. 183)

domingo, 15 de julio de 2012

Élmer Mendoza
LA PRUEBA DEL ÁCIDO
Barcelona, 2011, Tusquets.


“¿Quién era él para entrar y escandalizar a los hombres más poderosos del estado? No soy más que un pinche poli pendejo y ni siquiera estoy seguro de lo que soy realmente; yo, un pobre infeliz, ¿tengo derecho a interrumpir una reunión tan chingona donde todos ríen y disfrutan? Soy un fracasado, un idiota que está robando oxígeno, ¿qué he hecho en mi vida? Nada, chuparme el dedo y ladrarle a la luna. Un cabrón que no vota, que no pide aumento, que no escribe cartas, que no tiene dirección de internet, que no ha viajado, que no cree en Dios ni en la Iglesia, vamos, ni siquiera en los pinches ovnis que ponen roja la luna. Un cabrón permanentemente abandonado que no fue capaz de identificar a su único hermano en el velorio de su madre, un pendejo que no tiene vieja y que seguramente está perdiendo la capacidad de coger como Dios manda.” (p. 165)
Marta Rivera de la Cruz
EN TIEMPO DE PRODIGIOS
Barcelona, 2006, Planeta.


“Existen muchos lugares comunes que en principio deberían ser de ayuda para orientarnos en el dolor, y, sobre todo, para salir de él. Pero ni las frases hechas, ni los buenos consejos, ni las recomendaciones resultan demasiado útiles. Ni siquiera la colaboración de quienes ya han estado allí, al otro lado de la frontera. Frente al dolor, en el dolor, uno siempre se encuentra solo.” (p. 164)