domingo, 17 de mayo de 2015

Carson MacCullers
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
Barcelona, 2008, Seix Barral.



“El resentimiento es la flor más preciosa de la pobreza. Eso es.” (p. 73)

“-Mire, es como si yo fuera dos personas al mismo tiempo. Una de ellas es un hombre instruido. He estado en algunas de las bibliotecas más importantes del país. Leo. Leo continuamente. Leo libros que hablan de la más pura verdad. Ahí en mi maleta, tengo libros de Karl Marx y Thorstein Veblen y escritores así. Los leo una y otra vez, y cuanto más los estudio, más furioso me pongo. (…) Pero lo que quiero decir es esto. Cuando una persona sabe, y no puede conseguir que los demás comprendan, ¿qué puede hacer? (…) ¡Pero escuche! Dondequiera que uno mire, hay mezquindad y corrupción. Esta habitación, esta botella de vino de uvas, estas frutas de la cesta, son todo productos de ganancias y pérdidas. Nadie puede vivir sin prestar su aceptación pasiva a la mezquindad. Alguien tiene que agotarse por completo por cada bocado que comemos y cada pedazo de tela que llevamos puesto… y nadie parece darse cuenta. Todo el mundo está ciego, mudo, obtuso…, estúpido y mezquino.” (pp. 78-79)

“Pero ¿qué ocurre con un hombre que sabe? Ve el mundo tal como es y mira miles de años atrás para ver cómo se produce todo. Observa la lenta aglutinación de capital y poder, y cómo ha llegado hoy a su cúspide. Ve América como una casa de locos. Ve cómo los hombres tienen que robar a sus hermanos para poder vivir. Ve cómo los niños se mueren de hambre y las mujeres trabajan sesenta horas por semana para ganarse la comida. Ve a todo ese maldito ejército de parados y los miles de millones de dólares y miles de kilómetros de tierra desperdiciada. Contempla cómo se aproxima la guerra. Contempla cómo cuando la gente sufre tanto se vuelve mala y fea, y algo muere en ella. Pero lo más importante que ve es que todo el sistema del mundo está construido sobre una mentira. Y aunque todo esto es tan evidente como el mismo sol…, los ignorantes han vivido tanto tiempo con esa mentira que ya no son capaces de verla.” (p. 163)

[La cursiva pertenece a la cita.]
Émile Durkheim
EL SUICIDIO (II)
Buenos Aires, 2004, Losada.


 
“Antes de examinar los hechos, conviene establecer el sentido de las palabras. Los sociólogos están tan habituados a emplear los términos sin definirlos, es decir, a no determinar ni circunscribir metódicamente el orden de las cosas de que hablan, que sucede continuamente que una misma expresión se extiende, a sus espaldas, desde el concepto al que apuntaba originariamente o parecía apuntar, a otras nociones más o menos vecinas. En estas condiciones, la idea acaba por convertirse en algo tan ambiguo que hace imposible la discusión. Porque, al no tener un contorno definido, puede transformarse casi a voluntad según las necesidades de la causa y sin que le sea posible a la crítica prever por adelantado todos los diversos aspectos que es susceptible de adquirir.” (p. 142)

“Lejos la ciencia de ser la fuente del mal, es el único remedio de que disponemos. Una vez que las creencias admitidas han sido arrastradas por el curso de los acontecimientos, no se las puede reponer artificialmente; y sólo la reflexión puede ayudarnos a comportarnos en la vida. Una vez que el instinto social se ha embotado, la inteligencia es la única guía que nos queda y también la única que puede favorecer nuestra conciencia. Por peligrosa que sea la empresa, la duda no está permitida, pues no tenemos elección. ¿Todos aquellos que no asisten sin inquietud y sin tristeza a la ruina de las viejas creencias, que son conscientes de todas las dificultades de esos períodos críticos, que no acusen a la ciencia de un mal del que ella no es la causa, sino todo lo contrario, el remedio! ¡Que eviten el considerarla una enemiga! No tiene el efecto disolvente que se le supone, sino que es más bien el único arma que permite luchar contra la disolución de la que ella procede. Prohibirla no es una solución. No es imponiéndoles silencio como se devolverá su autoridad a las tradiciones desaparecidas; no conseguiremos más que sentirnos más impotentes todavía para reemplazarlas. Es cierto que hay que evitar con el mismo cuidado ver en la cultura un fin que se basta a sí mismo, cuando no es más que un medio. Si no es encadenando artificialmente a las mentes como se las hace renunciar a su independencia, tampoco basta con liberarlas para devolverles su equilibrio. Es necesario que empleen esta libertad de un modo conveniente.” (pp. 214-215)

“Llegamos por tanto a esta conclusión general: el suicidio varía en razón inversa al grado de cohesión de los grupos sociales de los que forma parte el individuo.” (p. 273)
Ivo Andric
UN PUENTE SOBRE EL DRINA
Barcelona, 2014, Penguin Random House.


 

“Quienes lo conocían (y que no dejaban de envidiarlo) decían irónicamente que la bóveda celeste era el único edificio sobre el cual no había todavía una tarih [inscripción] debida a su pluma. Pero él, a despecho de sus magras remuneraciones, era un pobre diablo famélico, en eterna lucha con esa miseria característica que acompaña a menudo a los poetas como una maldición especial, y que ningún salario ni ninguna recompensa logran eliminar.” (p. 97)
[La cursiva pertenece al original.]

“Sentados en las habitaciones bien caldeadas de sus casas, por las cuales pasara antaño la inundación, narraban por centésima vez, con especial placer, ciertas escenas conmovedoras o trágicas. Y cuanto más penoso y torturante era el recuerdo, más grande resultaba el gozo de evocarlo. Estas escenas, contempladas a través del humo del tabaco o de un vasito de aguardiente dulce, a menudo se transformaban, exageradas y embellecidas por la imaginación y la distancia; pero ninguna de aquellas personas se daba cuenta de ello, cada una habría podido jurar que todo sucedió tal como ahora se decía, porque participaban inconscientemente de esta deformación involuntaria.
   De esta manera vivían algunos ancianos que se acordaban de la última gran inundación, de la cual no dejaban de hablar entre ellos, repitiendo a los jóvenes que ya no había catástrofes como antes, como no había la bondad y la bendita existencia de otros tiempos.” (p. 110)

“Se recordaba la figura del pope Iovan, que había sido antaño cura del lugar y cuyos feligreses decían de él que era un gran hombre, pero que no tenía buena mano y que sus plegarias pesaban poco ante Dios.
   En verano, en los períodos de gran sequía que paralizaban la cosecha, el pope Iovan, siempre en vano, organizaba una procesión y plegarias que habitualmente eran seguidas por una sequía todavía mayor y por un calor asfixiante. Y cuando cierto otoño, que siguió a un verano de sequía, el Drina comenzó a crecer y apuntó la amenaza de una inundación general, el pope lovan llegó hasta el río, reunió a los fieles y comenzó a recitar una oración para que cesasen las lluvias y la crecida de las aguas. Entonces, un tal lokitch, borracho y holgazán, habiendo observado que Dios enviaba normalmente lo contrario de lo que el pope pedía, gritó a voz en cuello:
– Esa oración no, padre, sino la del verano, la de la lluvia; seguramente ésa hará que bajen las aguas.” (p. 115)

Émile Durkheim
EL SUICIDIO (I)
Buenos Aires, 2004, Losada.



“La mejor explicación es la comparación. Una investigación científica no puede concluirse con éxito más que si se apoya en hechos comparables, y cuantos más hechos reúna que puedan ser comparados con provecho, más posibilidades tendrá de lograr su objetivo.” (pp. 17-18)
 
“La intención es algo demasiado íntimo para poder adivinarla desde fuera con algo más que burdas aproximaciones. Se oculta incluso a una observación interior. ¡Cuántas veces nos equivocamos sobre las verdaderas razones que nos impelen a actuar! Continuamente explicamos por pasiones generosas o consideraciones elevadas, actos que nos han sido inspirados por pequeños sentimientos o incluso por una ciega rutina.” (p. 20)

“Estas observaciones preliminares nos previenen de que el sociólogo debería ser muy prudente cuando trata de determinar la influencia de las razas en un fenómeno social cualquiera. Porque, para poder resolver tales problemas, habría que saber antes cuáles son las diferentes razas y en qué se diferencian unas de otras. Esta precaución es tanto más necesaria cuanto que esta incertidumbre de la antropología pudiera muy bien deberse al hecho de que la palabra raza no se corresponde ya actualmente con nada definido. Por una parte, las razas originales ya no tienen más que un interés paleontológico, y, por otra, esos grupos más limitados, a los que se les aplica hoy ese nombre, parecen no ser más que pueblos o sociedades de pueblos, hermanos de civilización más que de sangre. La raza concebida así termina casi por confundirse con la nacionalidad.” (pp. 85-86)

“No hay que olvidar que el niño también está sometido a los efectos de las causas sociales y que éstas pueden bastar para empujarle al suicidio. Lo que demuestra su influencia incluso en este caso, es que los suicidios de niños varían según el medio social. En ninguna parte son tan numerosos como en las grandes ciudades. Porque tampoco en ninguna parte la vida social comienza tan temprano para el niño, como demuestra la precocidad que caracteriza al pequeño ciudadano. Iniciado antes y de forma más completa en la vorágine de la civilización, sufre también antes y de forma más completa sus efectos. Por eso, en los países más civilizados, el número de los suicidios infantiles aumenta con una deplorable regularidad.” (pp. 108-109)

lunes, 11 de mayo de 2015

Kurt Vonnegut
MIRE AL PAJARITO
Madrid, 2010, Sexto Piso.



“Estoy convencido de que nadie consigue un carajo en las artes si se vuelve amablemente razonable, viendo todas las facetas de un problema y perdonando todos los pecados.” (p. 12)

“Hoy es domingo y surge la pregunta, ¿qué voy a hacer mañana? Ya conozco la respuesta, y también sé que es la respuesta equivocada.” (p. 12)

[Ambas citas pertenecen al prólogo del propio Vonnegut.]

“Debo puntualizar de pasada que las mujeres me gustan, pero soy soltero por elección. Aunque los solteros son gente solitaria, estoy convencido de que los casados son gente solitaria con cargas familiares.” (p. 183)
[La cita pertenece al relato GOTITAS DE AGUA.]

domingo, 10 de mayo de 2015


Francisco de Quevedo
OBRAS DE FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS
Amberes, 1699, Henrico y Cornelio Verdussen.
http://www.cervantesvirtual.com



“Tirano es aquel Príncipe que, siéndolo, quita la comodidad a la paz, y la gloria a la guerra, a sus vasallos las mujeres, y a los hombres las vidas; que obedece al apetito y no a la razón: que afecta con la crueldad ser aborrecido, y no amado.” (Historia y vida de Marco Bruto; p. 64)

Séneca
DE LA TRANQUILIDAD DEL ÁNIMO
(DE TRANQUILLITATE ANIMI)
http://www.e-torredebabel.com


“Hallarás en poder de personas ignorantísimas todo lo que está escrito de oraciones y de historias, teniendo estantes llenos de libros hasta los techos; porque ya aun en los baños se hacen librerías, como alhaja forzosa para las casas. Perdonáralo yo, si esto naciera de deseos de estudios; pero ahora estas exquisitas obras de sagrados ingenios, entalladas con sus imágenes, se buscan para adorno y gala de las paredes.” (cap. IX)

lunes, 6 de abril de 2015

James D. Watson
LA DOBLE HÉLICE
Madrid, 2007, Alianza Editorial.
 
 
“Por supuesto, había científicos que pensaban que las pruebas en favor del ADN no eran concluyentes y preferían creer que los genes eran moléculas de proteínas. Pero a Francis [se refiere a Francis Crick, codescubridor con Watson de la estructura molecular del ADN.] no le preocupaban esos escépticos. Muchos de ellos eran bobos cascarrabias que se equivocaban sistemáticamente. No era posible triunfar en la ciencia sin ser consciente de que, en contra de la opinión popular que defendían los periódicos y las madres de científicos, un número considerable de investigadores eran no sólo intolerantes y aburridos, sino decididamente estúpidos.” (p. 34)

“En Inglaterra, si no en todas partes, casi todos los botánicos y zoólogos eran una gente confusa. Para muchos de ellos, ni siquiera la posesión de cátedras universitarias aseguraba su dedicación a la pura ciencia; algunos malgastaban sus esfuerzos en inútiles polémicas sobre el origen de la vida o la forma de saber que un dato científico era correcto. Lo peor era que se podía obtener un título universitario de biología sin saber nada de genética. Y no es que los genetistas suministraran tampoco ninguna ayuda intelectual. Habría sido lógico que, con toda su palabrería sobre los genes, les hubiera interesado saber qué eran. Pero casi ninguno de ellos parecía tomarse en serio las pruebas de que los genes estaban formados por ADN. Éste era un dato innecesariamente químico. Lo que la mayoría de ellos pretendían en la vida era sumergir a sus alumnos en detalles incomprensibles del comportamiento de los cromosomas o suministrar especulaciones confusas pero elegantemente expresadas sobre las últimas noticias en temas como el papel del genetista en esta era de transición y transformación de valores.” (p. 78)

jueves, 2 de abril de 2015


Roger Penrose
LA NUEVA MENTE DEL EMPERADOR 

Barcelona, 2009, Random House Mondadori.


Estimulados por la ciencia-ficción que leyeron en su juventud, y convencidos de que nuestras mentes son simplemente «computadores hechos de carne» (como Marvin Minsky dijo en cierta ocasión), dan por supuesto que el placer y el dolor, la estimación de la belleza y el humor, la consciencia y el libre albedrío son capacidades que emergerán de modo natural cuando el comportamiento algorítmico de los robots electrónicos llegue a ser suficientemente complejo.” (p. 13)
[La cita pertenece al prefacio de Martin Gardner.] 

“Se tiende a pensar que las discrepancias entre las teorías cuántica y clásica son muy insignificantes, pero de hecho subyacen también a muchos fenómenos físicos a escala ordinaria: la existencia misma de los cuerpos sólidos, la resistencia y propiedades físicas de los materiales, la naturaleza de la química, los colores de las sustancias, los fenómenos de congelación y ebullición, la fiabilidad de la herencia; estas y muchas otras propiedades familiares requieren de la teoría cuántica para su explicación. Quizá el fenómeno de la consciencia sea también algo que no puede entenderse en términos enteramente clásicos. Tal vez nuestras mentes son cualidades arraigadas en alguna extraña y misteriosa característica de las leyes físicas que realmente gobiernan el mundo en que vivimos, en lugar de ser simples características de algún algoritmo ejecutado por los llamados «objetos» de una estructura física clásica. Quizá, en cierto sentido, ésta sea el «porqué» de que debamos vivir, en tanto que seres sensibles, en un mundo cuántico en lugar de en uno enteramente clásico, a pesar de toda la riqueza y misterio que está ya presente en el universo clásico. ¿Sería necesario un mundo cuántico para que pudieran formarse a partir de sus sustancias criaturas pensantes y perceptivas, como nosotros mismos? ¡Esta pregunta parece más apropiada para un Dios, intentando construir un universo habitado, que para nosotros! No obstante, también tiene relevancia para nosotros. Si la conciencia no puede formar parte de un mundo clásico, entonces nuestras mentes deben depender de algún modo de las desviaciones concretas respecto de la física clásica." (pp. 332-333)

“En las artes podría decir que los criterios estéticos son soberanos. La estética en las artes es tema sofisticado, y los filósofos han dedicado vidas enteras a su estudio. Podría argumentarse que en matemáticas y en las ciencias, tales criterios son meramente secundarios, siendo soberano el criterio de verdad, sin embargo, parece que es imposible separar uno de otro cuando consideramos los temas de la inspiración e intuición. Mi impresión es que la fuerte convicción de la validez de un soplo de inspiración (no 100% fiable, añadiría, pero al menos mucho más fiable que el simple azar) está ligada muy estrechamente con sus cualidades estéticas. Una idea bella tiene mucha mayor probabilidad de ser correcta que una idea fea. Esa ha sido al menos mi propia experiencia, y sentimientos similares han sido expresados por otros” (pp. 599-600)

[Las cursivas pertenecen a las citas.]

Charles Dickens
CASA DESOLADA (II)
Barcelona, 2000, Montesinos.


 
“Me vestí antes de que amaneciera. Resultaba interesante mirar hacia el exterior a través de la ventana, en cuyos negros cristales se reflejaban mis velas encendidas como dos faros, y observar que todo el paisaje parecía amortajado en la oscuridad difusa de la noche, para ver luego surgir las cosas al nacer el día. A medida que, de forma gradual, el panorama se despejaba y con ello resaltaba el escenario en el que el viento había vagado en la oscuridad al igual que mi memoria sobre mi vida pasada, experimentaba el placer de descubrir, poco a poco, los objetos desconocidos que me habían rodeado durante mi sueño. Al principio, aparecían desdibujados en la niebla, con las últimas estrellas brillando sobre ellos. Una vez superado aquel pálido intervalo, el cuadro empezaba a ampliarse y a poblarse con tal rapidez que, con cada nueva ojeada, descubría materia suficiente para una hora de observación. Mis velas se convirtieron, de manera imperceptible, en la única parte incongruente de aquel amanecer; los rincones oscuros de mi habitación desaparecían y el día brilló alegre sobre el paisaje, en el que destacaba la iglesia de la vieja abadía, con su torre, que proyectaba en el campo una sombra menos pronunciada de lo que sugería su robusto carácter. Así es como, en ocasiones, se desprenden serenos y bondadosos efluvios de una hosca apariencia, lección que ya creo haber aprendido.” (p. 90)
Aurora Marquina
INSTITUCIONES Y VIDA COTIDIANA
(En “Malestar cultural y conflicto en la sociedad madrileña. II Jornadas
de Antropología de Madrid.”)
Madrid, 1991, Comunidad de Madrid; Consejería de Integración
Social, Secretaría General Técnica.



“Esta relación establecida entre instituciones y ciudadanos junto con otras relaciones estructurales (...) hacen que la vida cotidiana, en no pocas ocasiones, resulte contradictoria. Defino el término contradicción como la no coincidencia entre el pensar, sentir y actuar. Esa no coincidencia puede darse en determinadas proporciones y combinarse de distintas formas, por ejemplo: puede coincidir el pensar y el sentir pero no la acción, es decir, ante un hecho pienso de una manera y siento en la misma dirección, pero no hago lo que pienso y siento, o bien pienso de una manera, hago en la misma dirección pero mi sentimiento es otro, etc.” (p. 392)


Charles Dickens
CASA DESOLADA (I)
Barcelona, 2000, Montesinos.


“Tiempo implacable de noviembre. Hay tanto barro en las calles que parece como si las aguas acabasen de retirarse nuevamente de la faz de la Tierra. Y no resultaría asombroso que tropezásemos con un enorme Megalosaurio, andando como un inmenso lagarto por las colinas de Holborn. El humo desciende de las chimeneas formando una suave llovizna negra, como enlutada por la muerte del sol, con volutas de hollín del tamaño de los copos de nieve. Los perros no se distinguen, de tan embarrados como están. Los caballos se ven escasamente mejor, pues las salpicaduras le llevan casi hasta el lomo. Los peatones entrechocan sus paraguas, en un contagio general de mal humor, y resbalan en las esquinas, donde decenas de millares de peatones se han escurrido y han resbalado desde el amanecer, si puede decirse que amaneció, añadiendo más barro a las capas que en esos puntos se han pegado tenazmente al suelo, acumulándose al ritmo del interés compuesto.” (p. 11)

“¡Éste es el Tribunal Supremo! Tiene casas ruinosas y tierras yermas en todos los condados; tiene locos macilentos en todos los manicomios; tiene muertos en todos los cementerios; tiene a sus querellantes arruinados, pidiendo dinero prestado o limosna, una tras otro, a todos sus conocidos; da al económicamente poderoso abundantes medios para que haga desistir por agotamiento al que tiene la razón; consume los ahorros, la paciencia y la esperanza; aniquila el cerebro y destroza el corazón de tal manera que no existe, entre quienes lo frecuentan, un hombre honrado que no hiciera –y que frecuentemente no haga– esta advertencia: ¡Soportad cualquier perjuicio que se os cause antes de venir aquí.!” (pp. 12-13)

“Tanto tiempo y con tanta intensidad ha llovido allá, en Lincolnshire, que Mrs. Rouncewell, la anciana ama de llaves de Chesney Wold, se ha quitado varias veces las gafas para limpiarlas con el fin de asegurarse de que no fuesen los cristales los que estaban mojados. A Mrs. Rouncewell le habría bastado, para salir de dudas, con escuchar el sonido de la lluvia, pero es algo sorda, cosa de la que nadie en el mundo puede convencerla. Es una anciana hermosa, majestuosa, extraordinariamente acicalada y limpia, y luce una espalda y un peto tales, que, si cuando muriera se averiguase que usaba como corsé la vieja reja de una chimenea, ninguno de los que la conocen se sorprendería.” (p. 82)


domingo, 1 de marzo de 2015


Gregory Bateson
PASOS HACIA UNA ECOLOGÍA DE LA MENTE
Buenos Aires, 1985, Ediciones Carlos Lohlé.


 
“Por eso las personas son sistemas autocorrectivos. Son autocorrectivos contra la perturbación, y si lo obvio no es de una clase que puedan asimilar fácilmente sin perturbación interna, sus mecanismos correctivos operan para desviarlo por una senda lateral, para ocultarlo, aun hasta el punto de cerrar los ojos si es necesario, o de excluir distintas partes del proceso de percepción. (...) También esto –la premisa respecto de qué puede causar perturbación– es algo que se aprende y que luego se perpetúa y conserva.” (p. 460)
 
“¿Sobre la base de qué principios selecciona su propia mente aquello de lo cual «usted» tendrá conciencia? (...) Yo, el Yo consciente, veo una versión inconscientemente corregida de un pequeño porcentaje de lo que afecta a mi retina. En mi percepción soy guiado por propósitos.” (p. 463)
[La cursiva pertenece al texto.] 

 
“La conciencia opera de la misma manera que la medicina en su muestreo de los sucesos y procesos del cuerpo y de lo que sucede en la mente total. Está organizada en términos de propósito. Es un dispositivo para ayudarle a abreviar y permitirle a usted que llegue rápidamente adonde quiere ir, no para actuar con el máximo de sabiduría en su vida, sino para seguir la senda más breve, lógica o casual, para llegar adonde usted quiere, que a lo mejor es cenar; puede ser una sonata de Beethoven; puede ser el sexo. Sobre todo, puede ser el dinero o el poder.” (p. 464)
Amos Oz
DE REPENTE EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE
Madrid, 2006, Siruela.


 
“Con el tiempo –continuó relatando el hombre–, aprendí también palomán, grillol, ranés, cabrés, pecí y abejino. Y al cabo de unos meses, cuando desaparecí y me fui a vivir solo una vida de niño de las montañas en el bosque, me esforcé en aprender más y más idiomas de animales. No me resultó difícil, porque en las lenguas de los animales hay muchas menos palabras que en las lenguas de las personas, y sólo tienen tiempo presente, no existe pasado ni futuro, y sólo tienen verbos, sustantivos e interjecciones, nada más.” (pp. 96-97)

“Aquí no nos da vergüenza estar desnudos: siempre estamos completamente desnudos debajo de nuestras ropas, lo que pasa es que nos han acostumbrado desde pequeños a avergonzarnos de lo que es verdadero y a enorgullecernos de lo que es falso. Y nos han acostumbrado a no alegrarnos de lo que tenemos, sino a alegrarnos única y exclusivamente de lo que poseemos nosotros y no tienen los demás. Y aún peor, nos han acostumbrado desde pequeños a mantener todo tipo de ideas venenosas que empiezan siempre por las palabras «todo el mundo…»” (pp. 99-100)
Erich Fromm
Y SERÉIS COMO DIOSES
Barcelona, 1989, Paidós.
 


“Nunca la experiencia de una persona es idéntica a la experiencia de otra; solamente puede acercarse a ella lo suficiente como para permitir el uso de un símbolo común o concepto. (...) El concepto y el símbolo tienen la gran ventaja de permitir a la gente comunicar sus experiencias; tienen la tremenda desventaja de que se prestan fácilmente a un uso alienado.” (p. 24)

sábado, 31 de enero de 2015

Luis Mateo Díez
LA CABEZA EN LLAMAS
Barcelona, 2012, Galaxia Gutenberg.

 

“El adolescente que no se gobierna siempre recoge lo peor del niño que lo precedió, generalmente lo que se relaciona con los caprichos y las pataletas, y deja al joven que le sucede las frustraciones y contradicción de lo que no logró resolver, como si en el comportamiento todo se mantuviera crudo, y entre el niño, el adolescente y el joven no hubiese otro reconocimiento que el de las deudas impagadas. Los tres formando una sociedad de irresolutos, cada cual con sus penalidades y sin saber a quién acudir. Una sociedad de intereses contrapuestos y beligerantes.” (p. 59)

“Los deseos son efímeros y sabiendo contenerlos ya se desactivan. La voluntad es una herramienta engañosa. En la constancia hay un esfuerzo que no merece la pena. El mayor engaño al que estamos sometidos es el de las virtudes teologales, aunque esto sólo sirva para creyentes. La fe, la esperanza y la caridad. Tres patas de un banco que siempre se desmorona. No soy creyente, pero más de un batacazo me di en ese banco.” (p. 69)

“O acaso que debo reconocer, y así lo hago, que vivo en la novela lo que la vida ya no me reclama, esa otra existencia que van resolviendo las tramas y los personajes, y donde encuentro la intensidad y el placer, y la zozobra y el desvelo, que la escritura de ficciones proporciona. Escribir es lo único que me interesa para que la vida no decaiga, y en la escritura está el único aliciente que me queda para acabar de resolverla.” (p. 243)
Daron Acemoglu y James A. Robinson
POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES
Barcelona, 2012, Deusto.



“Ya a finales del siglo XVIII, el gran filósofo político francés Montesquieu observó la concentración geográfica de la prosperidad y la pobreza y propuso una explicación para ello. Afirmó que los habitantes de los climas tropicales tendían a ser holgazanes y a no ser nada curiosos. En consecuencia, no se esforzaban en el trabajo, ni innovaban, y ésa era la razón de que fueran pobres. También afirmaba que los individuos holgazanes tendían a estar gobernados por déspotas, lo que sugería que una ubicación tropical podía explicar no solamente la pobreza, sino también algunos de los fenómenos políticos asociados con el fracaso económico, como las dictaduras.” (p. 67)

“Muchos piensan también que América Latina nunca será rica porque sus habitantes son intrínsecamente derrochadores, carecen de medios económicos y sufren de la cultura «ibérica» o del «ya lo haré mañana».” (p. 76)

“Actualmente, podría ser cierto que los africanos confían menos en los demás de lo que lo hacen los habitantes de otras partes del mundo. Pero esto es el resultado de una larga historia de instituciones que han minado los derechos humanos y de propiedad en África. Sin duda, la posibilidad de ser capturado y vendido como esclavo influyó en la falta de confianza histórica de los africanos en los demás.” (p. 80)

“Como mostraremos, los países pobres lo son porque quienes tienen el poder toman decisiones que crean pobreza. No lo hacen bien, no porque se equivoquen ni por su ignorancia, sino a propósito.” (p. 89)


C. G. Jung
PSICOLOGÍA Y RELIGIÓN
Barcelona, 1987, Paidós.



“La experiencia religiosa es absoluta. No cabe discutir acerca de ella. (...) Es indiferente lo que piensa el mundo en punto a la experiencia religiosa: quien la tiene, posee, como inestimable tesoro, algo que se convirtió para él en fuente de vida, sentido y belleza, otorgando nuevo brillo al mundo y a la humanidad. Tiene pistis [«fidelidad», «esperanza»] y paz.” (p. 167)
H. M. Velasco
EL ESPACIO TRANSFORMADO, EL TIEMPO RECUPERADO
(En “Antropología. Revista de pensamiento antropológico y
estudios etnográficos”. Marzo /1992. Número 2; pp. 5–29.)



“La construcción de un templo es una especie de acción clímax que convierte la transformación efímera del espacio que realiza todo ritual en transformación permanente, pero también la consagración de un espacio que no sólo facilita sino que implica y compromete a la repetición periódica de un ritual. Es decir, es el paradigma de esa función atribuida al ritual de anudar los tiempos, hacer gravitar el pasado sobre el presente y con él anticipar el futuro.” (p. 23)

domingo, 25 de enero de 2015



Yasmina Khadra
EL ATENTADO
Madrid, 2006. Alianza Editorial.


“Ni la emoción ni el pavor casan bien con la sangre fría. Cuando el horror golpea, lo primero que alcanza siempre es el corazón.” (p. 20)

“Creemos que sabemos, y entonces bajamos la guardia y hacemos como si todo fuera sobre ruedas. Con el tiempo, acabamos dejando de prestar la debida atención a las cosas. Nos confiamos. ¿Qué más se puede pedir? La vida nos sonríe, la suerte también. Se ama y se es amado. Nuestros sueños marcan la pauta de la realidad. Todo nos sale a pedir de boca... Luego, sin previo aviso, el cielo se nos viene encima. Y cuando ya está todo patas arriba, nos damos cuenta de que la vida, toda la vida -con sus altibajos, sus penas y sus alegrías, sus promesas y desengaños-, pende de un hilo tan inconsistente e imperceptible como el de una telaraña. De repente, el menor ruido nos espanta, y ya no conseguimos creer en nada. Lo único que deseamos es cerrar los ojos y no volver a pensar.” (pp. 68-69)

[La cursiva pertenece a la cita.]

“Sólo una vez habló de morir. Fue junto a un lago suizo mientras el horizonte crepuscular se las daba de obra maestra de la pintura: «No te sobreviviría un minuto», me confesó. «Para mí eres el mundo. Me siento morir cada vez que te pierdo de vista.» Aquella noche estaba deslumbrante con su vestido blanco. Los hombres sentados a nuestro alrededor en la terraza del restaurante se la comían con los ojos. El lago parecía inspirarse en su lozanía para dar lustre a la noche...” (pp. 72-73)

"Mi padre me decía: «Miente quien te cuente que existe una sinfonía mayor que el hálito que te anima, pues en el fondo odia lo mejor que hay en ti, que es la posibilidad de sacar provecho a cada instante de tu vida. Si partes del principio de que tu peor enemigo es aquel que intenta sembrar el odio en tu corazón, ya tienes media felicidad ganada. No tendrás más que tender la mano para coger lo demás. Y recuerda bien esto: no hay nada, absolutamente nada por encima de tu vida... Y tu vida no está por encima de la de los demás».
No lo he olvidado
Lo he convertido incluso en mi lema, convencido de que cuando los hombres se hayan adherido a esta lógica habrán alcanzado por fin la madurez." (p. 92)

“En Jerusalén, la gente, por superstición, se muestra muy prudente por la mañana: se cree que lo primero que se hace y dice al levantarse determina el resto del día.” (p. 144)

Kim Voss
EL COLAPSO DE UN MOVIMIENTO SOCIAL
:
estructuras de movilización, creación de marcos interpretativos y oportunidades políticas en el caso de los Knights of Labor.
(En McAdam, McCarthy y Zald: MOVIMIENTOS SOCIALES: PERSPECTIVAS COMPARADAS).
Madrid, 1999. Istmo.


“El fracaso es un objeto de estudio que goza de escasa popularidad entre los especialistas en movimientos sociales. (…) En cambio, sobre el origen de la insurgencia se debate casi ansiosamente. El resultado es que las teorías sobre el surgimiento de los movimientos son mucho más sofisticadas y convincentes que los modelos con los que contamos sobre su evolución y declive.” (p. 320).

Stephen King
DUMA KEY
Barcelona, 2009, Random House Mondadori.

 
 
“Más allá de aquella maraña, en un camino con baldosas azules que presumiblemente conectaba con el patio principal, acechaba una garza con ojos de águila. Poseía un aire adusto y reflexivo, pero nunca vi a ninguna sobre el suelo que no pareciera un anciano puritano decidiendo a qué bruja quemaría después.” (p. 176)

“Empieza con lo que conoces, y después reinvéntalo. El arte es magia, no hay discusión aquí, pero todo arte, no importa lo raro que sea, comienza cada día en la humildad. Simplemente no te sorprendas cuando flores extrañas broten de tierra común.” (p. 189)

“Recuerda que «ver es creer» implica poner el carro delante del caballo. El arte es el artefacto concreto de la fe y la expectación, la comprensión de un mundo que de otra forma sería poco más que un velo de conciencia sin sentido extendido sobre un golfo de misterio, Y además, si tú no crees en lo que ves, ¿quién creerá en tu arte?” (p. 443)

“Muchos críticos que no están destinados a hacer aquello sobre lo que escriben se vuelven celosos y ruines y se sienten insignificantes en su decepción.” (p. 532)

“Mi accidente me enseñó en realidad una sola cosa: la única manera de seguir adelante es siguiendo adelante. Decir «Puedo hacerlo», incluso cuando sepas que no puedes.” (p. 592)


domingo, 4 de enero de 2015

Albert Einstein
MI VISIÓN DEL MUNDO (II)
Barcelona, 2004, Tusquets.


 
“Si se separa al judaísmo de los profetas, y al cristianismo tal como fue enseñado por Jesús de todos los agregados posteriores, en especial los de los sacerdotes, subsistiría una doctrina capaz de curar a la humanidad de todas su enfermedades sociales.” (p. 109)

“Debemos liberarnos socialmente, traer nosotros mismos una solución a nuestras necesidades sociales. Debemos constituir nuestras propias asociaciones estudiantiles y guardar hacia los no judíos una distancia cortés y razonable. Queremos vivir según nuestras costumbres, sin imitar las de estudiantes bebedores y camorristas. Nada de eso nos incumbe. Se puede representar a la cultura europea, ser un buen ciudadano y no dejar por eso de ser un judío fiel.” (p. 113)

“Los enemigos principales de la conciencia y la dignidad judías son esa degeneración del sentimiento judío por la riqueza, por el bienestar, por una especie de dependencia íntima del mundo no judío, fomentados por el relajamiento de la comunidad. Lo mejor del hombre puede prosperar únicamente si se desarrolla dentro de la comunidad. ¡Qué grande es pues el peligro moral en que se encuentra el judío! Ha perdido el contacto con su pueblo y es visto como extranjero entre los pueblos que lo hospedan. Corolario de esta situación suele ser un egoísmo opaco, despreciable.” (p. 121)

“El esfuerzo por unir sabiduría y acción se logra pocas veces, y dura poco.” (p. 125)

“La primacía de los tontos es insuperable y está garantizada para todas las épocas. El terror de esa tiranía se mitiga por su ineficacia y sus consecuencias.” (p. 125)

“Los contrastes y las contradicciones que pueden alojarse simultáneamente en una corteza cerebral echan por tierra cualquier sistema político optimista o pesimista.” (p. 125)

“Antes de dedicarnos al problema del estudio del espacio, me gustaría hacer una observación sobre los conceptos en general: los conceptos se refieren a experiencias de los sentidos, pero no se pueden deducir de éstos de una manera lógica. Por este motivo nunca he podido comprender la pregunta sobre lo a priori, según Kant. Las preguntas sobre la esencia de algo sólo pueden intentar descubrir el carácter del conjunto de experiencias sensoriales al que se refieren los conceptos.” (p. 166)

“La teoría de la relatividad es un buen ejemplo de motivo básico en el desarrollo de una teoría. Las hipótesis de partida son cada vez más abstractas, están más lejos de la experiencia. Pero por otro lado estamos más cerca de los objetivos más importantes de la ciencia: abarcar con el mínimo número de hipótesis o axiomas posibles, el máximo de experiencias mediante la deducción lógica. Con esto, el camino intelectual que va de los axiomas a la experiencia, es decir, a las consecuencias verificables, se hace cada vez más largo y sutil. El teórico se ve forzado cada vez más a dejarse llevar por puntos de vista puramente matemáticos y formales en su búsqueda de teorías, ya que no es capaz de elevar las experiencias físicas del experimentador a un grado de abstracción tan alto.” (pp. 170-171)
Albert Einstein
MI VISIÓN DEL MUNDO (I)
Barcelona, 2004, Tusquets.



“El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido.” (p. 14)
 
“…la búsqueda de una estructuración ético-moral de la vida en común es de importancia vital. Aquí no nos puede salvar ninguna ciencia. Incluso creo que la sobrevaloración de lo intelectual en nuestra educación, dirigida hacia la eficacia y la practicidad, ha perjudicado los valores éticos. No pienso tanto en los peligros que ha traído el desarrollo técnico de la humanidad sino en la proliferación de un tipo de mutua falta de consideración, de una manera de pensar matter of fact, que se ha interpuesto como una capa de hielo entre las relaciones de los unos con los otros.” (p. 25-26)

“Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural, y mata el germen del que depende la ciencia especializada. 

   Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias (sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación.” (p. 30)

“¡Ojalá los pueblos puedan reconocer a tiempo todo lo que tienen que sacrificar de sentimientos nacionalistas para evitar una guerra de todos contra todos! El poder de la conciencia y del espíritu internacional ha demostrado ser muy débil. Tan débil como para establecer pactos con los peores enemigos de la civilización. Ciertos tipos de transigencia son atentados contra la humanidad, aunque se quiera presentárnoslos como pruebas de sabiduría política.” (p. 62)

“Las gentes me cortejan en la medida que no las moleste. Pero cuando pretendo servir a objetivos que no les convienen pasan inmediatamente al insulto, mientras que los indiferentes se esconden detrás de su cobardía.” (p. 64)

sábado, 3 de enero de 2015


Toni Morrison
LA CANCIÓN DE SALOMÓN
Barcelona, 2004, Random House Mondadori



“En las noches de otoño, el viento que viene del lago lleva un aroma dulzón a la orilla en algunos barrios de la ciudad. Un aroma que recuerda el olor del jengibre cristalizado, del té helado con azúcar y clavo. Nada explica la existencia de ese olor porque el lago, aquel 19 de septiembre de 1963, estaba tan contaminado por los desechos de las fábricas y los residuos químicos de una fábrica de plásticos, que la melena de los sauces próximos a la orilla estaba reseca y lánguida. Las carpas llegaban a ella flotando vientre arriba y los médicos de la Misericordia sabían, aunque no lo hicieran público, que una infección del oído era cosa segura para los que nadaran en aquellas aguas.
    Y, sin embargo, ese pesado aroma dulzón y como a especias, que hacía pensar en Oriente, en tiendas de campaña con listas de colores, y en tintineos de ajorcas de tobillos, existía. Hacía mucho tiempo que las gentes que vivían cerca del lago no lo percibían porque desde que hicieran su aparición los acondicionadores de aire habían cerrado las ventanas y dormían un sueño ligero bajo el ronroneo de los motores. Y así el jengibre azucarado atravesaba las calles sin que nadie lo notara. Pasaba en torno a los árboles, por encima de los tejados, y, al fin, disminuido y débil, llegaba a los barrios del sur. Allí, donde algunas casas no tenían siquiera tela metálica y menos aún acondicionadores, las ventanas se abrían a todo lo que la noche tuviera que ofrecer. Y allí el olor a jengibre era muy fuerte, tan fuerte que alteraba los sueños y hacía creer al que dormía que las cosas que más deseaba las tenía allí mismo, al alcance de la mano. Los vecinos de los barrios del sur que en tales noches estaban despiertos sabían que ese aroma daba a sus pensamientos y acciones una calidad de intimidad y al mismo tiempo de lejanía.” (p. 241)

“Había venido no se sabía de dónde, ignorante como un cubo, sin cinco en el bolsillo. No traía más que su certificado de liberto, una Biblia y una hermosa mujer de pelo negro, pero al cabo del año arrendaba ya diez acres de terreno y otros diez más al siguiente. Dieciséis años después tenía una de las mejores fincas del condado de Montour. Una finca que iluminaba sus vidas como un pincel de pintor y que les hablaba como un sermón. «¿Lo veis? –les decía la finca-. ¿Lo veis? ¿Veis lo que podéis hacer? No importa que no sepáis distinguir una letra de otra, no importa que hayáis nacido esclavos, no importa que hayáis perdido vuestro nombre, no importa que vuestros padres hayan muerto, nada de eso importa. Esto. Esto es lo que un hombre puede hacer si se empeña, si pone en ello la cabeza y el esfuerzo. Dejad de quejaros –les decía-. Dejad de contentaros con las migajas del mundo. Aprovechaos de las ventajas y sino, de las desventajas. Vivimos aquí. En este planeta, en este país, en este condado. No vivimos más que aquí. Tenemos una casa sobre estas piedras, ¿no lo veis? En mi casa nadie tiene hambre. En mi casa nadie llora. Y si yo tengo una casa, vosotros también podéis tenerla. ¡Cogedla! ¡Coged esta tierra! Tomadla, agarradla, hermanos, hacedla, hermanos, agitadla, apretadla, revolvedla, retorcedla, golpeadla, pateadla, besadla, batidla, pisoteadla, cavadla, aradla, sembradla, cosechadla, arrendadla, compradla, vendedla, poseedla, construid sobre ella, multiplicadla y transmitidla. ¿Me oís? ¡Transmitidla! »  
   Pero le saltaron la tapa de los sesos y se comieron sus melocotones de Georgia.” (p. 305)

jueves, 25 de diciembre de 2014



Isaac Asimov
HISTORIA DE LOS EGIPCIOS
Madrid, 1993, Alianza Editorial.


 
“Cuando un pueblo guerrero habituado a vivir en una ruda simplicidad, conquista y ocupa una región civilizada, rápidamente se acostumbra a la comodidad y al lujo y cada vez se vuelve más renuente a complicarse la vida con las dificultades y penalidades de la vida militar. En pocas palabras, cesa de ser guerrero. (Con frecuencia, los historiadores tienden a considerar dicha pérdida del gusto por la guerra como un signo de «decadencia», como si hubiese algo despreciable en no ser un matón y en no desear participar en asesinatos colectivos. Quizá, por el contrario, deberíamos pensar que cuando se cesa de experimentar placer por la guerra es cuando se comienza a ser civilizado y decente).” (p. 78)

“A partir del reinado de Tutmosis I, durante varios siglos, Tebas se convirtió en la ciudad más grande y más suntuosa del mundo, maravillando a todos los que la contemplaron. No debemos despreciar tal embellecimiento como mera vanagloria (si bien esto es una parte importante), pues una capital tan increíblemente refinada no sólo llena al pueblo de orgullo y de un sentimiento de poder, sino que, al mismo tiempo, desanima a los posibles enemigos, ya que éstos juzgan el poder por la magnificencia. Las ciudades magníficamente embellecidas presentan una «imagen» importante y desempeñan un papel en la guerra psicológica. En la época moderna, Napoleón III embelleció París por esta razón y hace unos años las potencias occidentales han promovido deliberadamente —y, por cierto, con notable éxito— la prosperidad de Berlín Occidental al objeto de minar la moral de la Alemania Oriental.” (p. 86)

“Esta ha sido una trampa en la que han caído repetidamente a lo largo de los siglos naciones prósperas y seguras. Los ciudadanos, ricos y acomodados, no ven ninguna utilidad en soportar la dureza de la vida militar, cuando hay extranjeros ansiosos de hacerlo en su lugar por una paga. Es más sencillo darles un poco de dinero, del que hay gran cantidad, que privarse de tiempo y comodidad, de los que nunca hay bastante. Para los gobernantes, además, los mercenarios son preferibles incluso a los soldados nativos, ya que los primeros pueden enfrentarse con mayor seguridad y sin piedad a los desórdenes internos.
   Pero todas sus posibles ventajas son infinitamente inferiores a sus grandes desventajas. En primer lugar, si la nación atraviesa tiempos difíciles y no puede pagar a sus mercenarios, estos soldados pueden saquear alegremente lo que esté a su alcance y provocar mayor terror y peligro en el país que un enemigo invasor. En segundo lugar, cuando los gobernantes comienzan a depender de los mercenarios para sus guerras y de sus guardias de corps, acaban convirtiéndose en instrumentos de estos mercenarios, no pueden dar un paso si aquéllos no lo aprueban y, al final, se ven reducidos a la condición de marionetas o cadáveres. Esto ha sucedido una y otra vez a lo largo de la historia.” (p. 109)


domingo, 21 de diciembre de 2014

Yasmina Khadra
LO QUE SUEÑAN LOS LOBOS
Madrid, 2004, Alianza Editorial.


 
"Creía yo que me merecía algo mejor. Tras aquel papelillo que me había adjudicado un cineasta falto de estrellas, no había parado de soñar con la gloria. Pasaba los mejores momentos de mi vida imaginando que triunfaba, que firmaba autógrafos en todas las esquinas, que iba en un descapotable, con la sonrisa más ancha que el propio horizonte y los ojos tan grandes como mi sed de éxito. Nací un día de tormenta y de desplazamiento de tierras, y crecí sin poner nunca en duda las más disparatadas esperanzas. Estaba convencido de que, antes o después, las luces de las candilejas me arrancarían de entre bastidores y me propulsarían al firmamento. En el colegio sólo soñaba en lo que me parecía que era la consagración. Entre castigo y castigo, seguía con la cabeza en las nubes, sin preocuparme por el enojo de mis profesores ni del aprieto en que ponía a mis padres. Yo era el mal estudiante impenitente, el que frecuentaba el fondo de la clase, con un dedo en la nariz y los ojos en blanco, y sólo me sentía en mi elemento tras las murallas de mis quimeras.” (p. 23)

“La mayoría de mis fieles no han tenido tu suerte. Están ahí porque sus padres estaban ahí, antes que ellos. Nacieron musulmanes y no hacen más que perpetuar la tradición. Tú, en cambio, saliste a buscar otra cosa bajo otros cielos. Tenías sueños, ambiciones. Tenías hambre de vida. Y Dios te ha conducido allí donde querías llegar. Para iluminarte. Has conocido el fasto, el poder, la fatuidad. Ahora sabes que esas extravagancias, esa ostentación alborotadora, sólo sirven para camuflar la fealdad de las vanidades, la miseria moral de quienes se niegan a admitir que un bien mal adquirido jamás es provechoso. Ahora sabes lo que es justo y lo que no lo es. Pues la pobreza no consiste en que te falte el dinero, sino en que te falten las referencias.” (p. 91)

[Las cursivas pertenecen a las citas.] 

 
“Volví a bajar hacia el mar para ver capitular al sol. Al llegar a la cala, el día se inmolaba en sus propias llamas, y las olas, a lo lejos, parecían llagas inmensas.” (p. 94)
Pierre Lemaître
NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA
Barcelona, 2014, Salamandra.



“La penuria es algo muy distinto, te acompaña adondequiera que vayas, empaña tu vida entera, la condiciona por completo, te habla al oído a cada instante, se trasluce en cuanto haces. La escasez es aún peor que la miseria, porque en la indigencia es posible conservar la dignidad, mientras que la estrechez te conduce a la mezquindad, a la racanería, te vuelves tacaño, ruin; te envilece, porque frente a ella es imposible permanecer intacto, mantener el orgullo, el amor propio.” (p. 355)

Kurt Vonnegut
GALÁPAGOS
Barcelona, 2005, Minotauro.


“Si se me permite insertar una nota personal en este punto: cuando yo estaba vivo, a menudo recibía consejos de mi propio voluminoso cerebro que, en relación con mi propia supervivencia, o la supervivencia de la raza humana, pueden describirse compasivamente como cuestionables. Ejemplo: hicieron que me inscribiera en el Ejército de los Estados Unidos y fuera a luchar a Vietnam.
Un millón de gracias, voluminoso cerebro.” (p. 39)

“Lo que hacía al matrimonio algo tan difícil en ese entonces era, una vez más, el instigador de tantos otros abrumadores dolores: el exceso de tamaño del cerebro. Esa engorrosa computadora podía sostener tantas opiniones contradictorias sobre tantos temas diferentes al mismo tiempo, y deslizarse de una opinión a otra o de un tema a otro con tanta rapidez, que una discusión entre marido y mujer en estado de tensión podía terminar como una lucha entre gente con los ojos vendados sobre patines de ruedas.” (pp. 76-77)

“Hay otro defecto humano que la Ley de Selección Natural todavía no ha corregido: cuando las gentes de hoy tienen la barriga llena, les pasa exactamente como a sus antepasados de hace un millón de años: son muy lentas para reconocer cualquier dificultad terrible en la que puedan encontrarse. (…) A pesar de todas las computadoras, los instrumentos de medición, los recolectores y evaluadores de noticias, los bancos de memorias, las bibliotecas y expertos sobre esto y aquello, los vientres ciegos y sordos seguían siendo los jueces definitivos acerca de la urgencia de este o aquel otro problema, como, por ejemplo, la lluvia ácida que destruía los bosques de América del Norte y Europa.” (pp. 140-141)

“Ése, se me ocurre, era el aspecto más diabólico de los viejos cerebros voluminosos. Solían decir a sus propietarios, en efecto: «He aquí una locura que quizá podríamos hacer. Nunca la haremos, por supuesto, pero resulta divertido pensarlo».
    Y entonces, como en estado de trance, la gente realmente lo hacía: obligaban a los esclavos a que lucharan a muerte entre ellos en la arena del Coliseo, o quemaban viva a la gente en la plaza pública por tener opiniones localmente impopulares, o edificaban fábricas cuyo único propósito era matar grandes cantidades de gente, o volaban ciudades enteras, etcétera.” (p. 287)