domingo, 13 de junio de 2021

Martín Caparrós
EL HAMBRE (IV)
Barcelona, 2015, Anagrama.



“Entonces le pregunto cuál es su momento favorito del día y no me entiende. Se lo repito —le pido a la intérprete que se lo repita— y Rahmati dice, una vez más, que no entiende la idea: que no tiene un momento favorito, que todo es más o menos igual siempre.
   En estos días le he preguntado a una docena de mujeres qué hacen en su tiempo libre; la idea de tiempo libre las sorprende, hay que explicársela. Algunas, después de varias preguntas, me dicen que a la tarde, cuando terminan de hacer todo en la casa, a veces se sientan a charlar con una vecina. Y que fuera de eso están las fiestas: una boda, un funeral, un nacimiento, un festival religioso. Y no se les ocurre nada más.” (p. 122)

[La cita está referida a Biraul, ciudad rural del noreste de India.]

“La «epidemia de obesidad» empezó en los Estados Unidos en los años ochenta. Desde entonces, los precios de frutas y verduras aumentaron, en valores constantes, un 40 por ciento. Y, en el mismo período, las comidas procesadas bajaron un 40 por ciento. Con tres dólares se pueden comprar unas 300 calorías de frutas y verduras o 4.500 calorías de papas fritas, galletitas y gaseosas. El que quiere y puede comer para no atiborrarse de calorías, compra fruta y verdura. El que necesita comer para conseguir un mínimo de calorías, compra basura.
  Comida basura: cuando la prioridad es sacarse el hambre lo más barato que se pueda. Llenar de porquerías el cuerpo lo más barato que se pueda.” (pp. 347-348)

“A diferencia de las demás formas de la malnutrición —que suenan africanas—, ésta sucede en sus ciudades, se paga con sus presupuestos.
  Aunque puede ser que lo más duro sea la conciencia del fracaso: no es fácil aceptar que su sociedad —la sociedad más poderosa de este mundo— ha producido estas legiones de cuerpos descompuestos, personas que ya no pueden funcionar como personas. Esa cultura obesa, tan Simpson, tan Big Mac, tan Walmart, es el cadáver —graso— en el ropero americano.
  Otra vez: no es cierto que los gordos se coman lo que no comen los hambrientos; sí parece cierto que las mismas industrias que los llenan de basura controlan los mercados y se apropian de los recursos que podrían comer los que no comen. Los gordos y los hambrientos son víctimas —distintas— de lo mismo.
  Llamémoslo desigualdad, capitalismo, la vergüenza.” (pp. 352-353)


Martín Caparrós
EL HAMBRE (III)
Barcelona, 2015, Anagrama.


 
“La tentación humanitaria consiste en dejar de pensar qué se puede hacer con el prójimo para preguntarse qué se puede hacer por el prójimo.” (p. 452)

“Leo unos textos sobre biología y, como cada vez, corro el riesgo de ponerme místico: ¿no es inverosímil que tanta complejidad, tal perfección sirvan para engendrar vidas tan incompletas, tan banales? ¿Que la sofisticación con que millones de células producen infinidad de reacciones que se coordinan para que un hombre abra la boca no debería corresponderse con manjares espléndidos entrando entre esos labios? ¿Que el refinamiento que supone que un tímpano perciba vibraciones del aire y las transmita a los huesitos del oído medio para que las hagan llegar a las células pilosas de la cóclea que las convierten en electricidad para que unos nervios las lleven al cerebro que los recompondrá para informarnos no merecería que las palabras escuchadas fueran siempre música? El grado de evolución de los mecanismos naturales —aquí la mística—, ¿no debería llevarnos a confiar en un grado semejante de evolución social? O, dicho de una manera menos lírica: ¿tiene sentido que organismos tan complejos hagamos vidas tan de mierda?” (pp. 601-602)




VISHŃU PURÁŃA
www.sacred-texts.com
Traducción al inglés de Horace Hayman Wilson (1840)



“MAITREYA.--Venerable sir, you are able to give me a description of the nature of the Kali age, in which four-footed virtue suffers total extinction.

[Venerable señor, tú puedes proporcionarme una descripción de la naturaleza de la Edad de Kali, en la cual la virtud de cuatro patas* desaparecerá por completo.]

PARÁŚARA.--Hear, Maitreya, an account of the nature of the Kali age, respecting which you have inquired
(...)
Accumulated treasures will be expended on (ostentatious) dwellings. The minds of men will be wholly occupied in acquiring wealth; and wealth will be spent solely on selfish gratifications. Women will follow their inclinations, and be ever fond of pleasure. Men will fix their desires upon riches, even though dishonestly acquired. No man will part with the smallest fraction of the smallest coin, though entreated by a friend.
(...)
Oppressed by famine and taxation, men will desert their native lands, and go to those countries which are fit for coarser grains.” (BOOK VI; chap. I.)


[Escucha, Maitreya, un informe acerca de la naturaleza de la Edad de Kali, (…) Las riquezas acumuladas se gastarán en ostentosas viviendas. Las mentes de los hombres estarán totalmente ocupadas en la consecución de riqueza; y esta riqueza se consumirá únicamente en placeres egoístas. Las mujeres seguirán sus propias inclinaciones y sólo se aficionarán al placer. Los hombres centrarán sus deseos en las riquezas, aunque tengan que conseguirlas deshonestamente. Ningún hombre compartirá un céntimo, ni aunque se lo suplique un amigo. (…) Oprimidos por el hambre y los impuestos, los hombres abandonarán sus lugares de origen hacia pueblos más prósperos.]

“Enveloped by the gloom of ignorance, and internally bewildered, man knows not whence he is, who he is, whither he goeth, nor what is his nature; by what bonds he is bound; what is cause, and what is not cause; what is to be done, and what is to be left undone; what is to be said, and what is to be kept silent; what is righteousness, what is iniquity; in what it consists, or how; what is right, what is wrong; what is virtue, what is vice. Thus man, like a brute beast, addicted only to animal gratifications, suffers the pain that ignorance occasions. Ignorance, darkness, inactivity, influence those devoid of knowledge, so that pious works are neglected; but hell is the consequence of neglect of religious acts, according to the great sages, and the ignorant therefore suffer affliction both in this world and in the next.” (BOOK VI; chap. V.)

[Envuelto en la oscuridad de la ignorancia, e internamente confundido, el hombre no sabrá de dónde proviene, ni quién es, ni adonde va, ni cuál es su naturaleza; ni cuáles son sus vínculos; ni qué es causa, ni qué no es causa; ni lo que se debe hacer ni lo que se debe dejar sin hacer; ni lo que debe decirse, ni lo que debe callarse; ni qué es justicia, ni qué es iniquidad, ni en qué consiste ni cómo opera; ni qué es correcto o incorrecto; ni qué es virtud, ni qué es vicio; de este modo, el hombre, como una bestia brutal, adicto sólo a las satisfacciones animales, sufrirá el dolor como producto de la ignorancia; la ignorancia, la oscuridad, la pasividad, prevalecerán en los faltos de conocimiento, que descuidarán las obras piadosas; pero el infierno, según los grandes sabios, es la consecuencia del descuido de las obras piadosas, y el ignorante, por tanto, sufrirá aflicción tanto en este mundo como en el venidero.]

*«Según la concepción india, la idea de total o totalidad está asociada al número cuatro. “Cuadrado” significa “totalidad”. Todo lo completo y autónomo se concibe como dotado de sus cuatro cuartos (pāda); está firmemente asentado sobre sus cuatro patas (catuḥpadā). Así, pues, Kṛta Yuga, la primera de las edades es la perfecta o “yuga de los cuatro cuartos”. El dharma, el orden moral del mundo (que en la existencia real es anterior al principio, aunque luego se manifiesta en las esferas, energías y seres del mundo), está durante este periodo firme sobre sus cuatro patas, como una vaca sagrada: es un cien por cien (o en sus cuatro cuartos) eficaz como elemento estructural omnipresente en el organismo del universo. Durante este yuga los hombre nacen virtuosos. Consagran su vida al cumplimiento de las tareas y deberes divinamente ordenados por el dharma. Los brahmanes están instalados en la santidad. Los reyes y jefes feudales actúan conforme a ideales de conducta auténticamente reales. Los campesinos y los habitantes del pueblo se dedican a la agricultura y el trabajo manual. Las clases inferiores, serviles, viven legalmente sometidas. La gente de extracción más baja respeta y acata el orden sagrado de la vida. […] Finalmente, el Kali Yuga, la edad oscura, subsiste míseramente con el veinticinco por ciento de la fuerza del dharma. Los elementos egoístas, devoradores, ciegos e irreflexivos triunfan y gobiernan el día. Kali significa lo peor de todo; también “lucha, disputa, disensión, guerra, batalla (relacionada con kal-aha, “lucha, pelea”). En el juego de los dados, kali es la jugada que pierde. Durante el Kali Yuga, el hombre y su mundo están en su peor momento. La degradación moral y social se encuentra caracterizada en un pasaje del Viṣṇu Purāṇa: “Cuando la sociedad alcanza un estadio en que la propiedad confiere rango, la riqueza se convierte en la única fuente de virtud, la pasión en el único vínculo entre marido y mujer, la falsedad en fuente de éxito en la vida, el sexo en el único medio de goce y cuando el atavío externo se confunde con la religión interior…” entonces estamos en el Kali Yuga, en el mundo de hoy.» (elrincondevedanta.com)

viernes, 11 de junio de 2021

Martín Caparrós
EL HAMBRE (II)
Barcelona, 2015, Anagrama.



“El hambre constante es la condición original de los hombres. Y el alivio de saber que no será necesario buscar por unas horas es una conquista cultural decisiva. Somos más humanos cuanto más saciados. Y somos más humanos cuanto menos tiempo debemos dedicar a saciarnos. El proceso de civilización es el recorrido que va desde pasar todo el tiempo dedicados a conseguir comida hasta pasar lo menos posible dedicados a conseguir comida. Cuanta más hambre, más animales somos; cuanta menos, más humanos.
    La cuenta sigue vigente en nuestros días.” (p. 84)

“Y todavía no sabía muchas cosas. Después me enteré de que la señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Madre Teresa de Calcuta, era un cuadro belicoso de su santa madre, con un par de ideas fuertes. Entre ellas, la idea de que el sufrimiento de los pobres es un don de Dios: «Hay algo muy bello en ver a los pobres aceptar su suerte, sufrirla como la pasión de Jesucristo —dijo muchas veces—. El mundo gana con su sufrimiento».
   Por eso, quizás, la religiosa les pedía a los afectados por el famoso desastre ecológico de la fábrica Union Carbide, en el Bhopal indio, que «olvidaran y perdonaran» en lugar de reclamar indemnizaciones. Por eso, quizás, la religiosa fue a Haití en 1981 para recibir una Legión de Honor del dictador Jean-Claude Duvalier —que le donó bastante plata— y explicar que Baby Doc «amaba a los pobres y era adorado por ellos». Por eso, quizás, la religiosa fue a Tirana a dejar una corona de flores en el monumento de Enver Hoxha, el líder stalinista del país más represivo y pobre de Europa. Por eso, quizá, la religiosa defendió a un banquero americano que le había dado mucho antes de ir preso por estafar a cientos de miles de pequeños ahorristas. Y tantos otros logros semejantes.
   Aquella vez en Calcuta, 1994, tampoco sabía cómo la señorita Agnes usaba el halo de santidad que había sabido conseguir: los santos pueden decir lo que quieran, donde y cuando quieran. Ella usaba esa bula para llevar adelante su campaña mayor: la lucha contra el aborto y la contracepción. Ya lo había dicho en Estocolmo, 1979, mientras recibía el Premio Nobel de la Paz: «El aborto es la principal amenaza para la paz mundial» y después, para no dejar dudas: «La contracepción y el aborto son moralmente equivalentes».
   Y más tarde, ante el Congreso norteamericano que le dio el título muy extraordinario de «ciudadana honoraria»: «Los pobres pueden no tener nada para comer, pueden no tener una casa donde vivir, pero igual pueden ser grandes personas cuando son espiritualmente ricos. Y el aborto, que sigue muchas veces a la contracepción, lleva a la gente a ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza, la más difícil de vencer», decía la religiosa, y cientos de congresistas, muchos de los cuales aprobaban el aborto y la contracepción, la aplaudían embelesados.
   Aquella tarde, en Washington, su cardenal James Hickley lo explicó clarito: «Su grito de amor y su defensa de la vida nonata no son frases vacías porque ella sirve a los que sufren, a los hambrientos y los sedientos…». Para eso, entre otras cosas, servía la religiosa. […] Por eso el primer emprendimiento de la señorita fue un moritorio, un lugar para morirse más limpito. La señorita Agnes recibió cataratas de premios, donaciones, subvenciones para sus empresas religiosas. Y nunca hizo públicas las cuentas de su empresa pero se sabe, porque lo dijo muchas veces, que fundó unos quinientos conventos en cien países —y nunca puso una clínica en Calcuta.” (pp. 110-111)


 

Helena Curtis
BIOLOGÍA GENERAL
Barcelona, 1975, Omega.



“Finalmente, los seres vivos tienen lo que el premio Nobel francés Jacques Monod denomina teleonomía, y que quizás se puede definir mejor como «finalidad». Por finalidad no querems decir que cada organismo vivo tenga un sentido del propósito; una jirafa concreta no hace que su cuello crezca más a fin de alcanzar las ramas más altas, ni una flor desprende un suave olor a fin de atraer a las abejas, ni las células pancreáticas secretan insulina para moviizar el azúcar. No obstante las jirafas tienen cuellos largos, las flores emiten perfumes, y la secreción pancreática moviliza el azúcar; la razón por la que estos fenómenos ocurren realmente es que, en el curso de la evolución estas actividades y las estrucuturas que las hacen posibles han demostrado tener un valor de supervivencia para el individuo y para las especies.” (p. 20)

Martín Caparrós
EL HAMBRE (I)
Barcelona, 2015, Anagrama.


“—¿Tenés miedo de no tener suficiente comida o no pensás en eso?
—Sí, claro que pienso. Las noches que no les puedo dar nada a mis hijos pienso mucho. —¿Qué pensás?
—No sé, nada. Pienso.
Aï piensa, piensa mucho. Aï nunca tuvo comida suficiente, nunca fue a una ciudad, nunca tuvo luz eléctrica ni agua corriente ni un fuego de gas ni un inodoro, nunca parió en un hospital, nunca vio un programa de televisión, nunca se puso pantalones, nunca tuvo un reloj nunca una cama, nunca leyó un libro, nunca leyó un diario, nunca pagó una cuota, nunca tomó una cocacola, nunca comió una pizza, nunca eligió un futuro, nunca pensó que su vida pudiera ser distinta de lo que es.
Nunca pensó que quizá podría vivir sin preguntarse si va a comer mañana.” (p. 29)
[Aï es el nombre de una joven nigerina.]

“Y, entonces, el sentido más estricto de la palabra supervivencia: miles y miles de personas que se levantan cada día para ver si consiguen qué comer. El sentido más breve de la palabra supervivencia: no es fácil, con esa idea del mundo, en esas condiciones, pensar en nada a largo plazo —un mes, tres meses, año y medio, un siglo. El futuro es el lujo de los que se alimentan.” (p. 75)


viernes, 14 de mayo de 2021

J. R. R. Tolkien
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (IV)
Barcelona, 1977, Minotauro.




“Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures en dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el final de todos los caminos." (Tomo II; LAS DOS TORRES; p. 305)
Umberto Eco
CINCO ESCRITOS MORALES (III)
Barcelona, 2006, Debolsillo.




“Fundamentalismo, integrismo, racismo pseudocientífico son posiciones teóricas que proponen una doctrina. La intolerancia se plantea ante cualquier doctrina. En este sentido, la intolerancia tiene raíces biológicas, se manifiesta en los animales como territorialidad, se funda en reacciones emotivas a menudo superficiales: no soportamos a los que son diferentes de nosotros, porque tienen la piel de un color diferente, porque hablan una lengua que no comprendemos, porque comen ranas, perros, monos, cerdos, ajo, porque se hacen tatuajes...
    La intolerancia por lo diferente o por lo desconocido es natural en el niño, tanto como el instinto de apoderarse de todo lo que desea. Al niño se lo educa a la tolerancia poco a poco, así como se lo educa al respeto por la propiedad ajena y, antes aún, al control del propio esfínter. Desafortunadamente, si todos llegan al control del propio cuerpo, la tolerancia sigue siendo un problema de educación permanente en los adultos, porque, en la vida cotidiana, estamos expuestos siempre al trauma de la diferencia. Los estudiosos se ocupan a menudo de las doctrinas de la diferencia, pero no lo suficiente de la intolerancia salvaje, porque escapa a a cualquier definición o posición crítica.” (pp. 126-127)
Voltaire
TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA (III)
Barcelona, 2010, Diario Público.




“La naturaleza dice a todos los hombres: os he hecho nacer a todos débiles e ignorantes, para vegetar unos minutos sobre la tierra y para abonarla con vuestros cadáveres. Puesto que sois débiles, socorreos; puesto que sois ignorantes, ilustraos y toleraos. Aunque todos fueseis de la misma opinión, cosa que desde luego no ocurrirá jamás, aunque no hubiese más que un solo hombre de una opinión contraria, deberíais perdonarle: porque soy yo quien lo hace pensar como piensa. Os he dado brazos para cultivar la tierra, y un pequeño destello de razón para guiaros; he puesto en vuestros corazones un germen de compasión para que os ayudéis los unos a los otros a soportar la vida. No ahoguéis ese germen, no lo corrompáis, sabed que es divino, y no sustituyáis la voz de la naturaleza por los miserables furores de la escuela.
   Soy yo sola la que todavía os uno a pesar vuestro por vuestras necesidades mutuas, en medio incluso de vuestras crueles guerras emprendidas tan a la ligera, teatro eterno de las equivocaciones, los azares y las desgracias. Soy yo sola la que, en una nación, detiene las funestas secuelas de la división interminable entre la nobleza y la magistratura, entre esas dos corporaciones y la del clero, entre los burgueses incluso y el agricultor. Ignoran todos los límites de sus derechos; pero, a la larga, todos ellos escuchan a pesar suyo mi voz que habla a su corazón. Sólo yo conservo la equidad en los tribunales, donde sin mí todo sería entregado a la indecisión y a los caprichos, en medio de un confuso montón de leyes hechas con frecuencia al azar y para una necesidad pasajera, diferentes entre sí de provincia a provincia, de ciudad a ciudad, y casi siempre contradictorias entre sí en el mismo lugar. Sólo yo puedo inspirar la justicia, cuando las leyes no inspiran más que los pleitos. El que me escucha siempre juzga bien; y el que sólo busca conciliar opiniones que se contradicen es el que se extravía.” (pp. 192-193)
Umberto Eco
CINCO ESCRITOS MORALES (II)
Barcelona, 2006, Debolsillo.




Mein Kampf es el manifiesto completo de un programa político. El nazismo tenía una teoría del racismo y del arianismo, una noción precisa de la entartete Kunst, el «arte degenerado», una filosofía de la voluntad de potencia y del Übermensch. El nazismo era decididamente anticristiano y neopagano, con la misma claridad con la que el Diamat de Stalin (la versión oficial del marxismo soviético) era a todas luces materialista y ateo. Si por totalitarismo se entiende un régimen que subordina todos los actos individuales al estado y a su ideología, entonces nazismo y estalinismo eran regímenes totalitarios.
   El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitario, no tanto por su tibieza, como por la debilidad filosófica de su ideología. Al contrario de lo que se suele pensar, el fascismo italiano no tenía una filosofía propia. El artículo sobre el fascismo firmado por Mussolini para la Enciclopedia Treccani lo escribió o fundamentalmente lo inspiró Giovanni Gentile, pero reflejaba una noción hegeliana tardía del «estado ético y absoluto» que Mussolini no realizó nunca completamente. Mussolini no tenía ninguna filosofía: tenía solo una retórica. Empezó como ateo militante, para luego firmar el concordato con la Iglesia y simpatizar con los obispos que bendecían los banderines fascistas. En sus primeros años anticlericales, según una leyenda plausible, le pidió una vez a Dios que lo fulminara en el mismo sitio para probar su existencia. Dios estaba distraído, evidentemente. En años posteriores, en sus discursos, Mussolini citaba siempre el nombre de Dios y no desdeñaba hacerse llamar «el hombre de la Providencia».
[…]
   No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones. ¿Se puede concebir acaso un movimiento totalitario que consiga aunar monarquía y revolución, ejército real y milicia personal de Mussolini, los privilegios concedidos a la Iglesia y una educación estatal que exaltaba la violencia, el control absoluto y el mercado libre? El partido fascista nació proclamando su nuevo orden revolucionario, pero lo financiaban los latifundistas más conservadores, que se esperaban una contrarrevolución. El fascismo de los primeros tiempos era republicano y sobrevivió veinte años proclamando su lealtad a la familia real, permitiéndole a un «duce» que saliera adelante del brazo de un «rey», al que ofreció incluso el título de «emperador». Pero cuando, en 1943, el rey relevó a Mussolini, el partido volvió a aparecer dos meses más tarde, con la ayuda de los alemanes, bajo la bandera de una república «social», reciclando su vieja partitura revolucionaria, enriquecida por acentuaciones casi jacobinas.” (pp. 40-43)
[La expresión “voluntad de potencia” es una traducción incorrecta al español; suponemos que se refiere a la nietzscheana “voluntad de poder”.]

Umberto Eco
CINCO ESCRITOS MORALES (I)
Barcelona, 2006, Debolsillo.



“El mundo mira hoy la guerra con ojos diferentes de aquéllos con los que podía mirarla a principios de siglo, y, si alguien hablara hoy de la belleza de la guerra como la única higiene del mundo , no entraría en la historia de la literatura, sino en la de la psiquiatría. Ha sucedido con la guerra lo que sucedió con el delito de honor y la ley del talión: no se trata de que ya nadie los practique, es que la comunidad los juzga un mal, mientras que otrora los juzgaba un bien.” (p. 18)

“Durante los años de McCarthy, a los norteamericanos que habían tomado parte en la guerra civil española se los definía como «antifascistas prematuros», entendiendo con ello que combatir a Hitler en los años cuarenta era un deber moral para todo buen americano, pero combatir contra Franco demasiado pronto, en los años treinta, era sospechoso.” (p. 39 )


 

Voltaire
TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA (II)
Barcelona, 2010, Diario Público.


“Los judíos parecerían tener más derecho que nadie a robarnos y a matarnos: porque aunque haya cien ejemplos de tolerancia en el Antiguo Testamento, hay sin embargo algunos ejemplos y algunas leyes de gran rigor. Dios les ordenó en ocasiones matar a los idólatras, y salvar únicamente a las jóvenes núbiles: nos miran como idólatras y, aunque hoy los toleraríamos, bien podrían, si fuesen los amos, no dejar en el mundo más que a nuestras hijas.” (p. 168 )

“La superstición es a la religión lo que la astrología a la astronomía, la hija muy loca de una madre muy cuerda. Esas dos hijas han subyugado hace mucho tiempo a toda la tierra.” (p. 173)

“¿Qué hay, en efecto, más loco y más horrible que decir a los hombres: «Amigos míos, no basta con ser súbditos fieles, hijos sumisos, padres tiernos, vecinos equitativos, ni con practicar todas las virtudes, cultivar la amistad, rechazar la ingratitud, adorar a Jesucristo en paz; es preciso, además, que sepáis cómo uno está engendrado desde toda la eternidad; y si no sabéis distinguir el omousion en la hipóstasis, os anunciamos que seréis quemados por siempre jamás; y, mientras, vamos a empezar por degollaros»?” (p. 176)

[Omousion es un término griego que significa: consustancial o de la misma naturaleza. Suele utilizarse con referencia a la identidad sustancial del Padre y el Hijo en la Trinidad.]


sábado, 8 de mayo de 2021

Voltaire
TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA (I)
Barcelona, 2010, Diario Público.


“El derecho natural es aquel que la naturaleza indica a todos los hombres. Habéis criado a vuestro hijo, os debe respeto como a padre suyo, gratitud como a su bienhechor. Tenéis derecho a los productos de la tierra que habéis cultivado con vuestras manos. Habéis hecho y recibido una promesa, debe ser cumplida.  

   El derecho humano no puede estar fundado en ningún caso más que sobre este derecho de naturaleza; y el gran principio, el principio universal de uno y otro, es, en toda la tierra: «No hagas lo que no querrías que te hiciesen». No se entiende cómo, siguiendo ese principio, un hombre podría decir a otro: «Cree lo que yo creo y no lo que tú puedes creer, o perecerás». Es lo que se dice en Portugal, en España, en Goa. En la actualidad, en algunos otros países se contentan con decir: «Cree, o te aborrezco; cree, o he de hacerte todo el daño que pueda; monstruo, no tienes mi religión, por tanto no tienes religión: es preciso que inspires horror a tus vecinos, a tu ciudad, a tu provincia».  

   Si fuese de derecho humano comportarse así, sería preciso que el japonés detestase al chino, que a su vez execraría al siamés; éste perseguiría a los gangáridas [referencia al área del Ganges.], que arremeterían contra los habitantes del Indo; un mogol le arrancaría el corazón al primer malabar que encontrase; el malabar podría degollar al persa, que podría matar al turco; y todos juntos se arrojarían sobre los cristianos, que durante tanto tiempo se han devorado unos a otros.  

   El derecho de la intolerancia es, por tanto, absurdo y bárbaro; es el derecho de los tigres, y es mucho más horrible, porque los tigres sólo desgarran para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unos párrafos.” (pp. 111-112)

“Lo digo con horror pero con franqueza: ¡somos nosotros, cristianos, los que hemos sido persecutores, verdugos, asesinos! ¿Y de quién? De nuestros hermanos. Somos nosotros los que hemos destruido cien ciudades, con el crucifijo o la Biblia en la mano, y los que no hemos dejado de derramar la sangre y de encender hogueras, desde el reinado de Constantino hasta los furores de los caníbales que habitaban en las Cevenas [zona montañosa del sureste de Francia.]: furores que, gracias al cielo, hoy ya no subsisten.” (p. 131)

Wade Davis
LOS GUARDIANES DE LA SABIDURÍA ANCESTRAL (IV)
Madrid, 2020, Punto de Vista.


“Todas las culturas son etnocéntricas, apasionadamente leales a su propia interpretación de la realidad. De hecho, muchos nombres de comunidades indígenas se traducen como «la gente», lo que implica que cualquier otro ser humano es una no-persona, es un salvaje más allá del reino de la civilización. La palabra bárbaro, deriva de la palabra griega barbarus, que significa el que balbucea. En el mundo antiguo, el que no hablaba griego era un bárbaro. Los aztecas tenían la misma noción. Todo aquel que no fuera capaz de hablar el náhuatl, no era humano.” (p. 194)

viernes, 30 de abril de 2021

Gregorio Morán
EL CURA Y LOS MANDARINES (III)
Tres Cantos, 2014, Akal.


“Su desvergüenza alcanzaba cotas que pocos osaron. Llegará a firmar, negro sobre blanco en su «biografía-álbum fotográfico», que «la censura retiró mi nombre de la Prensa Española; no podía salir ni en ecos de sociedad». Lo cual ni siquiera puede considerarse una exageración sino sencillamente una mentira celiana, es decir, gorda y peluda. Camilo fue siempre hombre bien tratado con el mundo oficial -el franquismo puro y duro- al que pertenecía y que él sabía cultivar con talento y mano izquierda. Fue escritor de la peonada habitual en publicaciones sin tacha de «cáscara amarga», desde El Español (semanario) al Arriba (diario), y el hombre que fabricaba folios y folios con irregular brillantez, pero siempre como jefe del serrallo. Sin competidores pringosos. (…)  
   Tratándose de Cela siempre hay que sumar a la ambición del trepador, la desvergüenza del desalmado. (p. 336).

“Jesús Aguirre y Jaime Fierro vivirán una relación intensa y al tiempo torturada, escandalizados ellos mismos por «lo suyo». Orientados por expertos teólogos, graves psiquiatras y católicos abrumados, no se sabe si por el gozo o por la angustia, los mandarán a ambos a Suiza, donde aseguran que existe una clínica que hace milagros. Como estamos en un mundo de fervientes católicos, eso no sólo es posible -el milagro- sino que se ofrece como la salida elegante que tienen más a mano. Marchan a una clínica capaz de curar «lo suyo». La homosexualidad, entonces y para todos, era una desviación de la correcta vía natural; se entiende que violes a tu mujer, a tu hija o a tu sobrina, eres normal mientras no te confundas de sexo. Eso sólo se vive con especial intensidad, nada subrepticiamente, en el seno de la Iglesia católica, matriz histórica obligada de pederastas. «Fueron a Suiza a ver si lo suyo tenía solución», explica un eclesiástico que conoció el asunto con detalle.” (p. 400)

“«¿Cuál es la definición de intelectual? Un intelectual es aquella persona para la cual los problemas políticos son, ante todo, problemas morales.»” (p. 436)
[La cita es una reflexión de Max Aub.]




Wade Davis
LOS GUARDIANES DE LA SABIDURÍA ANCESTRAL (III)
Madrid, 2020, Punto de Vista.

 

“Desde los tiempos de Colón, los pueblos de la Sierra han visto con horror cómo llegan forasteros que transgreden los preceptos de la Gran Madre talando unos bosques que ellos perciben como la piel y el tejido del cuerpo de la tierra, y luego levantan plantaciones de cultivos ajenos: banano, caña de azúcar, marihuana y nuevas plantas de coca para la producción ilícita de cocaína. Atraídos por el lucro del negocio de la cocaína y perseguidos por los militares, tanto guerrillas de izquierda como paramilitares de derecha han entrado a la Sierra y cercado a los indígenas. Para los Mayores, este peligro que llega desde abajo tiene eco en una amenaza que proviene de arriba. Las nieves perpetuas y los glaciares de la tierra han venido retrocediendo a un ritmo alarmante, transformando a su vez la ecología de la montaña. Quizá nosotros consideremos que se trata de dos asuntos completamente distintos. Pero para los Mayores las dos cosas están inextricablemente ligadas la una a la otra y a la necedad de nosotros, sus Hermanos menores, heraldos del fin del mundo.” (p. 149) 

[Davis se refiere a la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de Colombia, y a los pueblos kogui, arhuacos (no confundir con los arahuacos) y wiwa, que se autodenominan Hermanos Mayores. Por contraste, llaman Hermanos Menores a los forasteros.]

“Aquellos europeos que el mar trajo a las playas de Australia en las postrimerías del siglo XVIII, carecían de la imaginación y de una lengua capaz de siquiera empezar a entender los profundos logros intelectuales y espirituales de los aborígenes. Vieron a unas gentes de vida sencilla, de modestos alcances tecnológicos, con unas caras raras y costumbres ininteligibles. Los aborígenes carecían de todos los indicadores de la civilización europea. No poseían herramientas metálicas, no tenían noción alguna de la escritura, no sabían nada del cultivo de semillas. Así, sin agricultura ni animales de cría, no generaban ningún excedente y por tanto jamás llegaron a tener una vida de aldea sedentaria. Las jerarquías y la especialización les eran totalmente desconocidas. Sus pequeñas bandas seminómadas, habitando en refugios temporales hechos de palos y juncos, con apenas armas de piedra, constituían para los europeos el epítome del atraso. Para los británicos, de manera muy particular, era inconcebible que un pueblo optara por tal forma de vida. El progreso y las mejoras graduales con el paso del tiempo eran el sello distintivo de la época, la esencia del espíritu y los valores victorianos. A ojos de los europeos tales aborígenes eran la personificación del estado salvaje. Uno de los primeros exploradores franceses los describió como «el pueblo más mísero del mundo, los seres humanos que más se acercan a la bestia».
  «Poco mejores que perros», rememora el reverendo William Yates en 1835, «y no se haría más daño pegándoles un tiro que el que se hace al pegarle un tiro a un perro que nos ladra». En un intento por racionalizar el recurso fácil al látigo, uno de los primeros colonos anotó: «Debe recordarse que el nativo tiene una piel de cuero, y no pellejo como los seres humanos normales». Una vez muertos a bala, los cuerpos de los aborígenes eran usados como espantapájaros y podían verse sus cadáveres inertes colgando de las ramas de los árboles. «Su fatal destino», escribía Anthony Trollope en 1870, «es ser exterminados, entre más rápido, mejor». Tan solo en 1902, hace apenas 100 años, un político elegido en las urnas, King O'Malley, se puso de pie en el Parlamento australiano para declarar: «No hay evidencia científica alguna de que el aborigen sea un ser humano».

   Por orden estipulada mediante una ley llamada Native Administration Act de 1936, ningún aborigen en el territorio de Australia Occidental podía desplazarse sin permiso del estado. A ningún padre o madre aborigen se le podía autorizar la custodia legal de un crío. Los aborígenes podían ser destinados a reservas e instituciones con esa función o desterrados de pueblos y ciudades. El gobierno tenía la última palabra sobre la legitimidad y la legalidad de cualquier matrimonio. Apenas en la década de 1960, un texto escolar titulado A Treasury of Australian Fauna (Tesoro de la fauna australiana), incluía aborígenes entre los animales más interesantes del país.” (pp. 153-155)

José Luis Hidalgo
POESÍA COMPLETA
Santander, 1997, Centro de Estudios Montañeses.


SILENCIO
Silencio sobre el mundo. Va espesando sus alas
la grave mansedumbre del corazón que escucha.
Pesa sobre los muertos, como un cielo caído,
todo el latir del tiempo sobre la tierra única.” (p. 257)

LO FATAL
Quisiera ser yo mismo, luz distinta
brillando cada día con el alba,
estrella de la noche, siempre joven,
que fulge de sí misma solitaria.

Pero ya no estoy solo, mi ser vivo
lleva siempre los muertos en su entraña.
Moriré como todos y mi vida
será oscura memoria en otras almas.” (p. 265)

SI SUPIERA, SEÑOR...
Si supiera, Señor, que Tú me esperas
en el borde implacable de la muerte,
iría hacia tu luz, como una lanza
que atraviesa la noche y nunca vuelve.
Pero sé que no estás, que el vivir solo
es soñar con tu ser inútilmente
y sé que cuando muera es que Tú mismo
será lo que habrá muerto con mi muerte.” (p. 269)


[Las citas perteneces a la obra Los muertos, publicada en 1947.]
Wade Davis
LOS GUARDIANES DE LA SABIDURÍA ANCESTRAL (II)
Madrid, 2020, Punto de Vista.



“El conocimiento rara vez es ajeno al poder y la interpretación con demasiada frecuencia no es más que la expresión de una conveniencia.” (p. 73)

“En el principio, antes de la creación de las estaciones, antes de que la Madre Ancestral, Romi Kumu, la Mujer Chamán, abriera su útero, antes de que su sangre y la leche sus senos diera origen a los ríos y sus costillas dieran origen a las cadenas montañosas de la Tierra, en el universo solo existía el caos. Los espíritus y los demonios designados como Él buscaban presas entre sus propios congéneres, se reproducían sin cesar, cometían incesto sin castigo alguno, devoraban a sus propios vástagos. Romi Kumu respondió a aquello destruyendo el mundo con fuego e inundaciones. Y luego, al igual que una madre le da la vuelta en la plancha caliente a una tajada de pan de mandioca, le dio la vuelta hasta dejar boca abajo aquel mundo carbonizado e inundado, creando un molde plano y vacío a partir del cual la vida podría emerger una vez mas. Como Mujer Chamán que era, entonces dio a luz un nuevo mundo: tierra, agua, bosques y animales.” (p. 112)
[La cita recoge el relato de la creación del mundo según los barasana, etnia indígena de la amazonia colombiana.]

“Consideramos normal que una gente que nunca ha estado en la tierra, que no tiene historia ni vínculo ninguno al país, pueda hacerse legalmente al derecho a venir y, dada la naturaleza misma de su empeños y empresas, dejar a su paso un paisaje físico y cultural completamente transformado y profanado. Es más, al otorgar tales derechos y concesiones mineras, con frecuencia, al principio, por unas sumas nimias de dinero, a unos especuladores de ciudades lejanas y ajenas, a unas compañías con menos historia que la que puede tener mi perro, estamos demostrando que no solo no le asignamos valor cultural alguno a esa tierra, sino que ni siquiera le asignamos un justo valor de mercado. El costo de destruir un bien natural, o en su defecto, de su valor inherente en el caso de que lo dejaran intacto, no tiene valor mensurable en los cálculos económicos que respaldan la industrialización de la naturaleza virgen. Ninguna compañía tendrá que compensar al ente público por el daño que pueda hacerle a los ejidos o territorios comunes, a los bosques, montañas y ríos que por definición pertenecen todos. Basta una promesa de flujo de utilidades y empleos para que se otorguen tales permisos. Y damos lo anterior por hecho, ya que es precisamente sobre estos principios que se fundamenta nuestro sistema, es así como el comercio extrae valor y utilidad en una economía que se basa en la explotación de los recursos naturales,” (pp. 123-124)

“La medida cabal de una cultura abarca tanto sus actos como la calidad de sus aspiraciones: la naturaleza de las metáforas que los impulsan hacia adelante.” (p. 128)

 


Gregorio Morán
EL CURA Y LOS MANDARINES (II)
Tres Cantos, 2014, Akal.

 

“La reacción más brutal frente a Solzhenitsyn y sus consideraciones, ya fueran soviéticas o españolas, va a ser la de Juan Benet, en apariencia el menos comprometido de los escritores del momento […] En su mejor estilo sarcástico y desdeñoso apuntó que los fallos del sistema concentracionario soviético eran tan notables como para permitir que un tipo como Solzhenitsyn sobreviviera a ellos. Dicho lo cual se fue de viaje a la República Popular China, invitado oficialmente por el gobierno de Pekín, y a su vuelta, el 4 de mayo [1976], se enteró del malestar que habían causado sus declaraciones. 

   Respondió con un ataque. Amén de «detectar una mala conciencia en todos ellos», ampliaba aún el concepto: «Aducir un movimiento de piedad hacia un tipo que no nos toca en nada, cuando no se han producido manifestaciones democráticas sobre nuestros problemas, denota una mala conciencia. Me ratifico absolutamente. No sólo me ratifico en lo dicho, sino que, a la vista de las reacciones, creo que fui tímido».

   Si la singularidad del gesto de Juan Benet frente a Solzhenitsyn y lo que representaba el «Gulag» denotaba una dosis de esa frivolidad, que junto a su brillantez, fueron de la mano en una vida tan acomodada como la suya. […] En apenas unos años, que casi se podrían contar por meses, asegurarían que aquellas opiniones desdeñosas, o no habían sido comprendidas por sacarlas de contexto, o los más desvergonzados sencillamente nunca las habían pronunciado.” (pp. 500-501)

“El relato de Laín en su Descargo de conciencia. 1939-1960 sentaba las bases, no obstante, para una determinada manera de juzgar el pasado, su pasado. […] El modo en que Laín narraba, distanciándose de lo que él había sido testigo y protagonista, consentiría que a partir de entonces todos se adhirieran a la fórmula: «aunque yo estaba presente, en el fondo me repugnaba. ¡Qué otra cosa podía hacer que resignarme ante aquellos espectáculos que me desagradaban!».” (p. 594) 

[Pedro Laín Entralgo (1908-2001) fue un renombrado médico y ensayista español. De ideas falangistas, disfrutó de numerosos e influyentes cargos en las instituciones culturales franquistas.]

Wade Davis
LOS GUARDIANES DE LA SABIDURÍA ANCESTRAL (I)
Madrid, 2020, Punto de Vista.  

 

“La miríada de culturas en su conjunto conforma un entramado de vida cultural y espiritual que abarca todo el planeta y es tan fundamental para su bienestar como el entramado de vida biológica que se conoce como biosfera. Podríamos referirnos a esta red de vida social como una «etnósfera», un término quizá mejor definido como la suma de los pensamientos e intuiciones, mitos y creencias, ideas e inspiraciones a los cuales ha dado vida la imaginación del hombre desde los albores de la conciencia humana. La etnósfera representa el más valioso legado de la humanidad. Es el producto de nuestros sueños, la encarnación de nuestras esperanzas, el símbolo de todo lo que somos y de todo aquello que hemos creado gracias a la proverbial curiosidad y la asombrosa capacidad de adaptación de nuestra especie.” (p. 14)

“En años recientes un buen número de libros han rendido homenaje al alcance global de la tecnología y de la modernidad sugiriendo que el mundo es plano, que uno no necesita emigrar para innovar, que nos estamos fundiendo en una única realidad dominada por un modelo económico específico, que el futuro se puede encontrar en todas partes y de manera simultánea. Cuando leo estos libros no puedo menos que pensar que debo haber estado viajando en círculos muy diferentes a los de esos escritores. El mundo que he tenido la fortuna de conocer, como espero que se demostrará en este libro, con la más absoluta certeza no es plano. Está repleto de cumbres y valles, anomalías curiosas y distracciones sublimes. La historia no se ha detenido, y el proceso de cambio y transformación cultural continúa siendo hoy tan dinámico como siempre. El mundo solo puede aparecer monocromático a los ojos de aquellos que insisten en interpretar lo que experimentan a través de un único paradigma cultural, el suyo propio. Para aquellos que tienen ojos para ver y corazón para sentir, la topografía del espíritu sigue siendo rica y compleja.” (p. 17)

martes, 6 de abril de 2021

Walter Benjamin
ESCRITOS AUTOBIOGRÁFICOS (IV)
Madrid, 1996, Alizanza Editorial.



“He conocido a tres mujeres diferentes en mi vida, y a tres hombres diferentes en mí. Escribir la historia de mi vida significa exponer la construcción y desmoronamiento de estos tres hombres y los compromisos adquiridos entre ellos: el triunvirato que representa ahora mi vida.” (p. 151-152)

“La novela parece a priori tender más claramente al consumo, a un disfrute no productivo, que las restantes formas del arte. […] Hace mucho que han pasado los tiempos en que este alimento poseía un valor nutritivo, y lo «popular» del arte, hoy representado esencialmente por las novelas de éxito, hace mucho tiempo que ya no tiene nada de productivo o de nutritivo -como sí lo ha tenido la novela en los tiempos de la incipiente emancipación de la clase burguesa-: más bien se ha vuelto la expresión de una incorporación total de este tipo de escritura a la circulación de mercancías; sirve única y exclusivamente al confort.” (p. 169)

“El lenguaje ha supuesto inequívocamente que la consciencia no sea un instrumento para explorar el pasado, sino su escenario. Es el medio de lo vivido, como la tierra es el medio en el que las ciudades muertas yacen sepultadas. Quien se trate de acercar a su propio pasado sepultado debe comportarse como un hombre que cava. Eso determina el tono, la actitud de los auténticos recuerdos. Estos no deben tener miedo a volver una y otra vez sobre uno y el mismo estado de cosas; esparcirlo como se esparce la tierra, levantarlo como se levanta la tierra al cavar. […] el recuerdo no debe avanzar de un modo narrativo, ni menos aún informativo, sino ensayar épica y rapsódicamente, en el sentido estricto de la palabra, su prospección de tanteo en lugares siempre nuevos, indagando en los antiguos mediante capas cada vez más profundas.” (pp. 210-211)


Gregorio Morán
EL CURA Y LOS MANDARINES (I)
Tres Cantos, 2014, Akal.



“En ocasiones los libros son como las armas de fuego: los carga el diablo. De manera sorpresiva se disparan y uno no sabe muy bien por qué, hasta que se da cuenta de que han herido supuestamente en su vanidad o en su honor (que a veces son lo mismo) a alguien que pasaba por allí. Los escritores disponen de unos instrumentos que de pronto se convierten en escopetas que dan en un blanco que jamás hubieran imaginado. Incluso de manera cómica le llenan el culo de perdigones -siempre molestos, aunque no letales- a tipos en los que jamás hubiera pensado que les pudiera afectar, porque suponía que estaban blindados frente a los efectos de la letra impresa.” (p. 7)

“No hay saltos en la historia, es terrible tener que reconocerlo; lo que hay es nuestra incapacidad para analizar los rasgos de lo nuevo y entender el punto de fusión donde comienza el estallido. La revolución o la «contra».” (p. 21)

“¡Entienden ahora por qué insisto en que la singularidad española del fascismo es que ninguno de los parientes, hijos, yernos primos, sobrinos, de los criminales de Estado escribieron una maldita línea para decir «me callé porque tenía miedo de que peligrara mi carrera profesional» Si hubieran sido ingenieros a lo mejor hubieran tenido alguna disculpa, ¡pero tratándose de historiadores! Y además especializados en el liberalismo. Cuesta dar crédito a esta vergüenza que al parecer ellos llevaban con la mayor tranquilidad. Bastaba con el silencio. El historiador Miguel Artola convivió durante muchos años con un suegro y de seguro abuelo encantador, que en los Consejos de ministros de los viernes se dedicaba a crujir a los españoles.” (p. 60)

[Morán se refiere al militar africanista y rebelde Camilo Menéndez Tolosa, que llegaría a ser ministro del Ejército en 1964.]

Walter Benjamin
ESCRITOS AUTOBIOGRÁFICOS (III)
Madrid, 1996, Alizanza Editorial.

 

“Finalmente, este cansancio se vincula de forma extraña a eso que me provoca la insatisfacción con mi existencia. Es una aversión creciente, también una falta de confianza con respecto a los caminos que veo tomar en Alemania a las personas de mi misma posición y clase para hacerse dueños de la desconsoladora situación espiritual y política. Lo que a mí me atormenta es la imprecisión y la inexactitud de los posicionamientos políticos entre las pocas personas que me son cercanas; lo que hiere mi paz interna, que es también mi carácter pacífico, es la desproporción entre la dureza con que se resuelven ante mí tales discrepancias -si bien desde hace tiempo no siempre son sólo las discrepancias en sí- y las a menudo mínimas diferencias objetivas. […] no hace falta más que aludir a mi creciente disposición a quitarme la vida. Una disposición que no viene dada por ningún agudo pánico, sino que está muy profundamente relacionada con mi cansancio de luchar en el frente económico” (pp. 146-147)
[Benjamin escribió estas líneas a lo largo de mayo y junio de 1931.]

“Lo absolutamente afortunado, lo absolutamente importante, con frecuencia no se puede hacer comprensible de otra forma mejor que manteniéndolo al lado de lo completamente fracasado, de lo completamente banal.” (p. 149)


David Safier
¡MUUU! (II)
Barcelona, 2013, Seix Barral.



“El sol se hundió definitivamente en el mar. Siempre me había preguntado dónde pasaría la noche, y ahora por fin lo sabía: se acostaba bajo la superficie del agua. Sin embargo, el sol tenía que sumergirse muy mucho en el agua, ya que no se veía ni una pizca de luz. La luna y las estrellas se reflejaban en las oscuras olas. Después de unos días tan duros, ese espectáculo me resultó sumamente tranquilizador, el suave golpeteo del agua contra el casco del barco, el leve balanceo del suelo bajo mis pezuñas, la ligera brisa marina en la piel y el aire fresco en los ollares. Lo que sentía era un gran alivio por haber salido con vida de tantas aventuras. Y una profunda gratitud. Si esos sentimientos eran la felicidad, entonces era muy feliz.
  Lo único malo fue que esa sensación no duró mucho.
  Una pequeña parte desagradecida de mí comenzó a alterarse y se dio cuenta de que la vida tenía que ser algo más que simplemente sobrevivir. Traté de reprimir esa parte vacilante, pero cuanto más me esforzaba para conseguirlo, tanto más alto gritaba la escéptica que había en mí. Según ésta, la felicidad que yo sentía no era realmente felicidad, sino tan sólo alivio. Y probablemente alivio y felicidad no fuesen lo mismo, ya que de ser así alivio no se llamaría alivio sino felicidad. Y no habría ninguna palabra para designar el alivio, pues sería superflua. Contesté a la escéptica que su actitud frente a la vida era de absoluta ingratitud, y todo lo que me respondió fue: bla, bla, bla. Observé que ésa no era forma de discutir, a lo que la escéptica me contestó que mis argumentos no es que fueran precisamente impresionantes, ya que todavía no había escuchado ninguna objeción a su objeción, y abrigaba vivas sospechas de que no se me ocurría gran cosa. Repuse que había magníficos argumentos de que lo que yo sentía era verdadera felicidad, y que podía escucharlos si así lo quería. Lo quería. Vacilé, ya que no se me ocurrió ni un solo argumento, tras lo cual la escéptica rompió a reír: eso era precisamente lo que esperaba. Le solté que hiciera el favor de ocuparse de sus asuntos y me contestó que ésos eran sus asuntos. Sin embargo, en mi opinión, lo que tenía era que largarse de una puñetera vez, pero la escéptica tenía sus dudas de que fuera buena idea, al fin y al cabo formaba parte de mí. Cuando lo comprendí, dejé de discutir con ella y me planteé a mí misma la pregunta: ¿por qué esta felicidad no me parecía felicidad?
  ¿Porque en realidad no lo era?
  ¿O porque yo, vaca lerda, no era capaz de ser feliz?¿Como las idiotas de las perso-nas?” (pp. 185-186)

Walter Benjamin
ESCRITOS AUTOBIOGRÁFICOS (II)
Madrid, 1996, Alizanza Editorial.


“Entre los escritores existen dos tipos: uno tiene desde casa un cierto contacto con el público; consigue por sí mismo tratar siempre aquello que está en una estrecha y razonable relación con lo que en cada ocasión preocupa a los lectores. El otro no se desprende de un estrecho interior cerrado que sólo a él le concierne, un reino que, tal y como es, surge y desaparece con él; desarrolla los más diversos temas únicamente como crónica o como código de ese mundo interior, y no puede contar con una participación del público hasta haber logrado darle un concepto de ese su mundo de pensamientos y experiencias. Luego llega un punto en que la gente comienza a interesarse por cada una de las manifestaciones de ese hombre, no -como es el caso de los «personajes famosos»- porque provenga de él, sino porque le proporciona los medios de conseguir una nueva llave para abrir otra puerta de ese mundo interior. Despertar en un público este interés objetivo, no por el hombre sino por su mundo, es quizás más difícil que cualquier otra cosa. Querer luchar por conseguirlo está pasado de moda. Pero en el caso límite de la autoría genial chocan estos dos tipos ideales: el gran autor -un claro ejemplo es Goethe- convierte desde el principio su mundo interior en un asunto público, todas las cuestiones de actualidad sin excepción en cuestiones de su particular mundo de experiencias y pensamientos.
    Dibujar la curva de una vida desde este punto de vista: ¿en qué relación está el número de los vivos que él conoce con el de los muertos que ha conocido? Esta relación se define por un predominio de los últimos.” (p. 138)

[La cursiva pertenece a la cita.]

 


Walter Benjamin
ESCRITOS AUTOBIOGRÁFICOS (I)
Madrid, 1996, Alizanza Editorial.



“Tenemos ante nosotros el cementerio. No es realmente un cementerio, sino un campo de mármol deslumbrantemente luminoso, provocador. Entre medio, algunos andamios: se están construyendo monumentos funerarios especialmente altos. Aquí hay que hacer sobre todo el inciso de que todo milanés puede comprarse por una suma de dinero, naturalmente muy elevada, una parcela para su entierro en la cual levanta su propio monumento funerario. La muerte, que es demócrata y aliada de los pobres, se ha vengado. Una acumulación absolutamente terrible de fealdad y ostentosa banalidad ha surgido... Hay que vagabundear por los senderos de lo mítico y lo fantástico para encontrar una explicación. Efectivamente, cada construcción en particular es tan vulgar como pomposa; pero apenas es posible imaginar cómo tuvo lugar esta concurrencia, esta acrecentada y sorprendente atrocidad. Este funesto cementerio de Milán ya no es un monumento al dinero, sino a Mammon. Columnas de cuyo interior salen arrastrándose genios de luto, capillas iluminadas por dentro con el más descabellado esplendo de sus vidrios de colores, zafias e incomprensibles alegorías de muertos labradas en cantidades ingentes de mármol, grandes pirámides de seres humanos a los que se representa sentados en familia sobre su tumba..., cruces sobre las que se han colocado fotografías de los muertos -que se encuentran en la mayoría de las tumbas- o manifestaciones absurdas de amor, fe y esperanza mediante sus correspondientes símbolos: anclas, columnas etcétera.” (p. 108)

martes, 16 de febrero de 2021

David Safier
¡MUUU! (I)
Barcelona, 2013, Seix Barral.



“Él le explicó qué eran los molinos de viento (malos para los pájaros), los parabrisas (malos para los insectos) y las centrales nucleares (malas para todos). Le explicó lo que son los roqueros (debajo de los pelos está la persona) y las motos (cosas que no se deberían usar sin manos. Y no, una vaca tampoco debería ir en ellas). Luego el gato vio otro letrero amarillo y anunció:
—Sólo quedan cinco kilómetros para Cuxhave.
—Dime, ¿dónde aprendiste a descifrar los signos de las personas?
—Con la mía ama —respondió Giacomo apesadumbrado—. Sempre leía libros en voz alta, y mientras io me tumbaba en su hombro y miraba las letras...
—¿Qué es un ama? —lo interrumpí, agradeciendo que algo me distrajera del hecho de que la India parecía inalcanzable.
—La persona a la que pertenecía.
De manera que, al igual que nosotras, el gato también había estado en posesión de una persona. Si a todos los animales les sucedía lo mismo y ello constituía el orden natural del mundo, la naturaleza era algo de lo más antinatural.
—Y ¿tu ama también comía vacas? —pregunté.
—No, ella non comía carne.
—Entonces, ¿sólo comía hierba?
—No, con la hierba hacía algo distinto.
—¿Qué?
—Se la fumaba.
La respuesta me sorprendió.
—Y la mía ama adoraba las setas psicodélicas. Las compartía con me, y luego nos pasábamos tutta la noche riéndonos y veíamos unos colores bellísimos...
Me recordó a las setas que crecían al otro lado de nuestros pastos.
—Perdí a la mía ama, y fue sólo, sólo mea culpa.
El gato empezó a sollozar, y noté que sus lágrimas me caían en la piel. Me pareció poco delicado preguntarle qué había hecho exactamente para perder a su ama, de manera que seguí andando en silencio. Ni siquiera dije nada cuando se sonó ruidosa y húmedamente en mí, y lo dejé hacer sin más.” (pp. 98-99)
J. R. R. Tolkien
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (III)
Barcelona, 1977, Minotauro.



“¡Aquellos fueron grandes días! Hubo un tiempo en que yo pude caminar y cantar el día entero, y sólo oír el eco de mi propia voz en las cuevas de las colinas. Los bosques eran como los bosques de Lothlórien, pero más densos, más fuertes, más jóvenes. ¡Y el olor del aire! A veces me pasaba toda una semana ocupado sólo en respirar.” (Tomo I; LAS DOS TORRES; p. 89)

Max Aub
MUCHA MUERTE (II)
Granada, 2011, Cuadernos del Vigía.


“«Cúlpese a todos y a cualquiera de mi muerte absolutamente involuntaria, así acabé yo con mis días.
  Como es natural, primero a mis padres, por haberlo hecho posible. A mi esposa porque pede, ronca, le hiede el aliento, tiene celos absurdos y me exige ejercicios que ya no estoy en edad de llevar a cabo, a mi hijo Enrique porque me desprecia, a mi hija Isabel porque se ha olvidado de mí enredada en su 'vida social', los hijos y su vanidad; a mi yerno Guillermo González Oltra porque me trata con una familiaridad insolente a la que nunca di pie. A mi amigo Juan Ramón Olivares porque habló mal de mí, la última vez que me conste, el 16 de febrero en el café Madrid, ante Rufino Velásquez y Valeriano Gómez Ruiz; a Esteban Romero, mi jefe, que con veinte años menos, se permite tratarme como un recién llegado al Ministerio; ¡él, que tomó posesión hace dos años!; a mi médico que no acaba de curarme una erisipela en la pierna izquierda; al repartidor de los periódicos que semana tras semana deja de entregarlo los domingos; a la criada que no deja que le meta mano; a Dios que permite todo esto».” (pp. 129-130)

[El texto pertenece a la obra De suicidios nuevos.]

Lee Strasberg
UN SUEÑO DE PASIÓN. La elaboración del Método (II)
Buenos Aires, 1989, Emecé Editores.


“Al indagar en las interpretaciones del siglo XIX descubrí que había una polémica central sobre el tema. ¿Debe experimentar el actor las emociones que retrata? Los participantes más destacados del debate fueron Henry Irving (el primer actor inglés a quien se confirió el título de caballero) y el gran actor francés Coquelin. Irving creía en el valor de la vivencia, Coquelin en el de la expresión. Las opiniones de los actores de la época fueron recopiladas por William Archer en un libro titulado ¿Masks or faces? (¿Máscaras o rostros?).” (p. 53)
[El doble signo de interrogación en inglés es una errata. El título original de la obra de Archer es Masks or Faces? A Study in the Psychology of Acting.]

“Por consiguiente, el verdadero problema para el actor es cómo recrear en cada función las mismas conductas y vivencias creíbles y generar a la vez lo que Stanislavsky llamó «la ilusión de la primera vez».” (pp. 59-60)
Max Aub
MUCHA MUERTE (I)
Granada, 2011, Cuadernos del Vigía.



“Empezó a darle vuelta al café con leche con la cucharita. El líquido llegaba al borde, llevado por la violenta acción del utensilio de aluminio. (El vaso era ordinario, el lugar barato, la cucharilla usada, pastosa de pasado.) Se oía el ruido del metal contra el vidrio. Ris, ris, ris, ris. Y el café con leche dando vueltas y más vueltas, con un hoyo en su centro. Maelstrom. Yo estaba sentado enfrente. El café estaba lleno. El hombre seguía moviendo y removiendo, inmóvil, sonriente, mirándome. Algo se me levantaba de adentro. Le miré de tal manera que se creyó en la obligación de explicarse:
-Todavía no se ha deshecho el azúcar.
Para probármelo dio unos golpecitos en el fondo del vaso. Volvió en seguida con redoblada energía a menear metódicamente el brebaje. Vueltas y más vueltas, sin descanso, y el ruido de la cuchara en el borde del cristal. Ras, ras, ras. Seguido, seguido, seguido sin parar, eternamente. Vuelta y vuelta y vuelta y vuelta. Me miraba sonriendo. Entonces saqué la pistola y disparé. ” (p. 30)

“La verdad, creí que no lo descubrirían nunca. Sí: era mi mejor amigo. En eso no hay duda: y yo su mejor amigo. Pero estos últimos tiempos ya no lo podía aguantar: adivinaba todo lo que yo pensaba. No había modo de escapar. Aun a veces me decía lo que todavía pugnaba por tomar forma en mi imaginación. Era vivir desnudo. Lo preparé bien; seguramente dejé el cuerpo demasiado cerca de la carretera.” (pp. 44-45)
[Los dos textos pertenecen a la obra Crímenes ejemplares.]

Lee Strasberg
UN SUEÑO DE PASIÓN. La elaboración del Método (I)
Buenos Aires, 1989, Emecé Editores.


“¿Cómo es posible que el actor piense que ha logrado una caracterización veraz y dinámica mientras los críticos piensan exactamente lo contrario?” (p. 23)

“Anochece. El escenario está desierto. Entro yo para encender la lámpara que creará el ambiente para la gran escena romántica que sigue. Lo recuerdo como si fuera hoy: me dirijo a la mesa que ocupa el centro del escenario, de frente al público y tomo un fósforo para encender la lámpara. La miro y bruscamente me doy cuenta de que nunca he visto una lámpara igual. (Era una de esas lámparas antiguas con tubo de vidrio. Yo no tenía la menor idea de cómo se encendía, y el único acceso a la mecha que veía era por el extremo superior del tubo.) Enciendo el fósforo, lo llevo al tubo y... Bueno, el lector ya sabe. En el tubo se había hecho el vacío y la llama del fósforo casi produjo una explosión. No tengo el menor recuerdo de lo que sucedió a continuación. Tenía la sensación de flotar en el aire. No sentía el suelo bajo los pies y me sentía rodeado de miles de ojos, enormes ojos que convergían sobre mí, como los de las pesadillas o los cuadros surrealistas. Se movían, se agrandaban y acercaban y luego se alejaban. Ojos sin rostros. No recuerdo nada más. No sé cómo salí del escenario. No recuerdo si había otra escena en la obra en la que yo debía aparecer. Desde luego, no tengo la menor idea de cómo encendieron la lámpara.” (pp. 30-31)