domingo, 2 de julio de 2017

José Luis Sampedro
EL MERCADO Y LA GLOBALIZACIÓN
Barcelona, 2010, Destino.

 
“La economía del sistema internacional moderno se mueve hoy, por tanto, en un clima dado por esos dos condicionantes: posibilidad prácticamente instantánea de comunicaciones y transferencias económicas, por una parte y, por otra, amplia liberalización de las operaciones privadas y ausencia de control sobre ellas, lo que transfiere un gran conjunto de decisiones económicas importantes desde el ámbito gubernamental con control democrático hacia el campo del poder privado liberado del control ciudadano. Ésa es, en síntesis, la estructura a la que ha llegado el mercado en su evolución reciente, a la que se ha dado el nombre de GLOBALIZACIÓN.” (pp. 61-62)

“Esa reclamación vital de otro mundo posible desenmascara la perversión radical de la ideología globalizadora, empeñada en hacernos creer que para llevarnos a todos a la prosperidad bastará con manipular los mercados y las finanzas mundiales mediante operaciones económicas y especulativas, como si todo lo demás de la vida viniese dado por añadidura. Es una creencia auténticamente fundamentalista, como la religiosa que pone todo lo de este mundo al servicio de la predicada vida eterna o como la fe nazi en la superioridad de una raza salvadora del mundo. Y, como toda fe, esa creencia cegadora impide a sus fieles ver lo que tienen ante sus ojos. Por ejemplo, al mendigo que pide limosna a la puerta de un mercado en el que ni se molesta en entrar porque carece de dinero y no obtendrá nada. Una persona, prueba viviente de que el mercado no es la libertad.” (pp. 91-92)
Julio Ramón Ribeyro
PROSAS APÁTRIDAS (I)
Barcelona, 2007, Seix Barral.



“Los años nos alejan de la infancia sin llevarnos forzosamente a la madurez. Uno de los pocos méritos que admiro de un autor como Gombrowicz es haber insistido, hasta lo grotesco, en el destino inmaduro del hombre. La madurez es una impostura inventada por los adultos para justificar sus torpezas y procurarle una base legal a su autoridad. El espectáculo que ofrece la historia antigua y actual es siempre el espectáculo de un juego cruel, irracional, imprevisible, ininterrumpido. Es falso, pues, decir que los niños imitan los juegos de los grandes: son los grandes los que plagian, repiten y amplifican, en escala planetaria, los juegos de los niños.” (p. 29)

“A mí los tullidos, los tarados, los pordioseros y los parias. Ellos vienen naturalmente a mí sin que tenga necesidad de convocarlos. Me basta subir a un vagón de metro para que, en cada estación, de uno en uno, suban a su vez y vayan cercándome hasta convertirme en algo así como el monarca siniestro de una Corte de los Milagros. La juventud, la belleza, en el andén del frente, en el vagón vecino, en el tren que se fue. En cuántas bifurcaciones de los pasillos del metro he perdido para siempre un amor.” (p. 53)

sábado, 1 de julio de 2017


Javier Cercas
ANATOMÍA DE UN INSTANTE (IV)
Madrid, 2009, Random House Mondadori.



“Aunque no tuviera la alegría del derrumbe instantáneo de un régimen de espantos, la ruptura con el franquismo fue una ruptura genuina. Para conseguirla la izquierda hizo muchas concesiones, pero hacer política consiste en hacer concesiones, porque consiste en ceder en lo accesorio para no ceder en lo esencial; la izquierda cedió en lo accesorio, pero los franquistas cedieron en lo esencial, porque el franquismo desapareció y ellos tuvieron que renunciar al poder absoluto que habían detentado durante casi medio siglo. Es cierto que no se hizo del todo justicia, que no se restauró la legitimidad republicana conculcada por el franquismo ni se juzgó a los responsables de la dictadura ni se resarció a fondo y de inmediato a sus víctimas, pero también es cierto que a cambio de ello se construyó una democracia que hubiese sido imposible construir si el objetivo prioritario no hubiese sido fabricar el futuro sino –Fiat iustitia et pereat mundus– enmendar el pasado: el 23 de febrero de 1981, cuando parecía que el sistema de libertades ya no peligraba tras cuatro años de gobierno democrático, el ejército intentó un golpe de estado que a punto estuvo de triunfar, así que es fácil imaginar cuánto tiempo hubiera durado la democracia si cuatro años antes, cuando apenas arrancaba, un gobierno hubiera decidido hacer del todo justicia, aunque pereciera el mundo. Es cierto también que el poder político y económico no cambió de manos de un día para otro -cosa que probablemente tampoco hubiera ocurrido si en vez de una ruptura pactada con el franquismo se hubiera producido una ruptura frontal-, pero es evidente que enseguida empezó a someterse a las restricciones impuestas por el nuevo régimen, lo que al cabo de cinco años produjo la llegada de la izquierda al gobierno y desde mucho antes el inicio de la reorganización profunda del poder económico. Por lo demás, afirmar que el sistema político surgido de aquellos años no es una democracia perfecta es incurrir en una perogrullada: tal vez exista la dictadura perfecta –todas aspiran a serlo, de algún modo todas sienten que lo son–, pero no existe la democracia perfecta, porque lo que define a una democracia de verdad es su carácter flexible, abierto, maleable –es decir, permanentemente mejorable–, de forma que la única democracia perfecta es la que es perfectible hasta el infinito. La democracia española no lo es, pero es una democracia de verdad, peor que algunas y mejor que muchas, y en cualquier caso, por cierto, más sólida y más profunda que la frágil democracia que derribó por la fuerza el general Franco. Todo eso fue en grandísima parte un triunfo del antifranquismo, un triunfo de la oposición democrática, un triunfo de la izquierda, que obligó a los franquistas a entender que el franquismo no tenía otro futuro que su extinción total. Suárez lo entendió enseguida y obró en consecuencia; todo eso que le debemos; todo eso y, en grandísima parte, también lo obvio: el período más largo de libertad de que ha gozado España en su historia. No otra cosa han sido los últimos treinta años. Negarlo es negar la realidad, el vicio inveterado de cierta izquierda a la que continúa incomodando la democracia y de ciertos intelectuales cuya dificultad para emanciparse de la abstracción y el absoluto impide conectar las ideas con la experiencia. En fin, el franquismo fue una mala historia, pero el final de aquella historia no ha sido malo.” (pp. 432-434)
Simon Leys
LOS NÁUFRAGOS DEL
«BATAVIA»
Barcelona, 2011, Acantilado.


“Una sociedad civilizada no es necesariamente una sociedad que tiene una proporción menor de individuos criminales y perversos (esta proporción es probablemente casi constante en todos los grupos humanos), sino aquella que simplemente les brinda menos oportunidades de manifestar y de satisfacer sus inclinaciones.” (p. 58)

“Pero ¿quién era Torrentius y qué pensaba realmente? Las fuentes de la época concuerdan en describirle como un personaje de una inmoralidad escandalosa; parecía sentir placer en ofender deliberadamente todos los principios de la gente decente y respetable. El sacrilegio, la blasfemia, la lujuria y la ebriedad eran sus pasatiempos favoritos. ¿Reflejaban sus chocantes declaraciones unas convicciones filosóficas, o simplemente la sardónica diversión que sacaba de oponerse a las estrechas convenciones de la sociedad burguesa? ¿Creía lo que profesaba, o cultivaba la paradoja con el exclusivo fin de hacer enfurecerse a los imbéciles? Los entendidos y los críticos de su tiempo le consideraban como un artista de genio; y en el siglo de oro de la pintura holandesa, los estetas locales sabían de qué hablaban. Torrentius alardeaba de pintar con la colaboración personal del diablo; y la inhumana perfección de su arte daba un cierto peso a esta afirmación. Un ateo es exactamente lo contrario de un sectario de Satán; pero ¿en qué campo se alineaba Torrentius? Pues también proclamaba que el Infierno no era más que una superstición ridícula. Fue finalmente detenido en 1627 (unos diez meses antes de que zarpara el Batavia): se le acusaba de herejía y de inmoralidad y se suponía que pertenecía a la sociedad secreta de los Rosacruces. El fiscal pidió la pena de muerte para él; aunque sometido a espantosas torturas, Torrentius dio prueba de una notable firmeza y se negó a confesar, lo que le salvó la vida, pero fue condenado a veinte años de cárcel. El rey Carlos I de Inglaterra, que era un gran mecenas y un coleccionista avisado (¡probablemente el único monarca inglés que dio prueba alguna vez de apreciar realmente las bellas artes!), intercedió personalmente en su favor ante el príncipe de Orange y obtuvo su liberación anticipada dos años más tarde. Pero Torrentius fue dejado en libertad solo a condición de dirigirse inmediatamente a Inglaterra y de no poner nunca más los pies en Holanda. Pasó una docena de años en la corte de Inglaterra, donde «provocó más escándalo que satisfacción dio» y «pintó muy poco» (pero, al igual que el luminoso Vermeer, de quien parece representar una especie de vertiente tenebrosa, su estilo requería una ejecución en extremo lenta, que excluía la posibilidad de una producción copiosa). Durante los desórdenes que marcaron el final del reinado de Carlos I (antes de que al monarca se le hiciera subir al cadalso), Torrentius perdió su pensión real; privado de su empleo, regresó clandestinamente a Holanda, donde fue detenido de nuevo y sufrió tormento una vez más. Murió en 1644, en libertad, según parece, pero en la miseria.
   Sería bastante vano hablar de un gran pintor sin poder invocar el testimonio de sus obras. En el caso de Torrentius, no queda de él —y de forma milagrosa— más que una sola pintura, pero es una obra maestra. Toda su producción holandesa fue confiscada y destruida por orden de la justicia en el momento de su condena.” (pp. 62-64)
Javier Cercas
ANATOMÍA DE UN INSTANTE (III)
Madrid, 2009, Random House Mondadori.


 
“Los principales responsables del 23 de febrero tardaron más tiempo en salir de prisión; algunos de ellos han muerto. El último en obtener la libertad fue el teniente coronel Tejero, quien un año después del golpe intentó en vano presentarse a las elecciones con un efímero partido llamado Solidaridad Española cuyo eslogan de campaña rezaba: «Mete a Tejero en el Congreso con tu voto»; como muchos de sus compañeros, durante sus años de reclusión llevó una vida confortable, agasajado por algunos de los directores de las cárceles donde cumplió condena y convertido en un icono de la ultraderecha, pero cuando en 1996 salió de prisión ya no era un icono de nada o sólo era un icono pop, y sus únicas actividades conocidas desde entonces son pintar cuadros que nadie compra y mandar a los diarios cartas al director que nadie lee, además de celebrar cada mes de febrero el aniversario de su gesta.” (p. 420)


John Searle
LA MENTE: UNA BREVE INTRODUCCIÓN
Bogotá, 2006, Norma.
www.lecturasinegoismo.com



“Una de las curiosidades de la experiencia del libre albedrío es que no podemos deshacernos de la convicción de que somos libres, aun cuando estemos filosóficamente persuadidos de que esa convicción es errónea. Cada vez que decidimos o actuamos de manera voluntaria, cosa que hacemos a lo largo del día, debemos decidir o actuar sobre la base del supuesto previo de nuestra libertad. De los contrario nuestras decisiones y acciones nos resultan ininteligibles. No podemos apartar nuestro libre albedrío del pensamiento.
   Al parecer, entonces, debemos tener, por una parte, la profunda convicción de que todo hecho que ocurre debe explicarse a través de condiciones causalmente suficientes, y por otra, las experiencias que nos dan la convicción de la libertad humana, una convicción que en la práctica no podemos abandonar, por mucho que reneguemos de ella en la teoría.” (p. 275)

“En realidad no sabemos cómo existe el libre albedrío en el cerebro, si es que existe. No sabemos por qué o cómo la evolución nos ha dado la inconmovible convicción del libre albedrío. Y no sabemos, en síntesis, cómo puede llegar a funcionar. Pero sí sabemos que la convicción de nuestra libertad es inexorable. Si no la supusiéramos seríamos incapaces de actuar.” (p. 291)

Javier Cercas
ANATOMÍA DE UN INSTANTE (II)
Madrid, 2009, Random House Mondadori.



“... tal vez la furia del general Gutiérrez Mellado no estaba hecha únicamente de una furia visible contra unos guardias civiles rebeldes, sino también de una furia secreta contra sí mismo, tal vez no sea de todo ilícito entender su gesto de enfrentarse a los golpistas como el gesto extremo de contrición de un antiguo golpista.
  El general no hubiese aceptado esta interpretación, o no la hubiese aceptado en público: no hubiese aceptado que cuarenta y cinco años atrás había sido un oficial rebelde que había apoyado un golpe militar contra un sistema político fundamentalmente idéntico al que él representaba ahora en el gobierno. Pero nadie se libra de su biografía, y la biografía del general le corrige: el 18 de julio de 1936, cuando contaba apenas veinticuatro años y era un teniente recién salido de la Academia de Artillería, afiliado a Falange y destinado en un regimiento acantonado a pocos kilómetros de Madrid, Gutiérrez Mellado contribuyó a sublevar su unidad contra el gobierno legítimo de la república, y el día 19, hasta que la insurrección militar fue aplastada en Madrid, se pasó la mañana encaramado en el tejado de su cuartel disparando con una ametralladora convencional a los Breguet XIX procedentes del aeródromo de Getafe que bombardeaban desde el amanecer a los rebeldes. El general nunca negó estos hechos, pero sí hubiera negado la comparación entre la democracia de 1936 y la de 1981 y entre los golpistas del 18 de julio y los del 23 de febrero; jamás se arrepintió en público de haberse sublevado en 1936, jamás hubiese admitido que el régimen político contra el que se insubordinó en su juventud era fundamentalmente idéntico al que había contribuido a crear en su vejez y ahora representaba, y siempre aseguró que el golpe de estado del general Franco había sido necesario porque la democracia de 1936, que había permitido en pocos meses trescientas muertes violentas en incidentes políticos, era de una imperfección escandalosa e insostenible y había abandonado el poder en la calle, de donde el ejército se había limitado a recogerlo. […] su incoherencia es manifiesta: ¿acaso no invocaban los golpistas de 1981 razones parecidas a los de 1936?” (pp. 106-107)


John Fowles
EL COLECCIONISTA
Barcelona, 2012, Sexto Piso.



“Cuando uno no tiene dinero suele pensar que las cosas serían muy distintas si lo tuviera. Yo nunca he querido más que lo justo, nada excesivo, pero me parecía que estaba clarísimo que en aquel hotel, a pesar de que nos trataban con respeto, en realidad nos despreciaban por tener todo aquel dinero y no saber ni cómo gastarlo. Entre bastidores seguían tratándome como lo que soy: un simple oficinista. No estaba bien eso de ir tirando el dinero por ahí. En cuanto decíamos o hacíamos algo nos delatábamos de inmediato. Casi podías escucharles diciendo: no nos engañáis, sabemos quienes sois, ¿por qué no volvéis al lugar de donde habéis venido?
   Recuerdo una noche en la que salimos a cenar a un restaurante de lujo. Estaba en una de las listas que nos habían dado los de las quinielas. La comida estaba buena y nosotros nos la comimos, pero apenas pudimos disfrutarla por la forma en la que nos miraba la gente y en la que nos hablaban esos relamidos camareros extranjeros y en la que todos los que pertenecían a aquel lugar parecían despreciarnos por no haber tenido la misma educación que ellos. Hace poco leí un artículo sobre el comportamiento de ciertas clases sociales… yo podría decir muchas cosas sobre ese asunto. En mi opinión Londres está organizado para la gente que sale de los colegios de ricos y no es posible llegar a ninguna parte si no te han educado con los modales apropiados o no tienes su acento –es decir, el acento de la gente rica, la de West End, obviamente–.” (p. 15)

"Los pobres honrados no son más que ricos vulgares sin dinero. La pobreza hace que la gente desarrolle virtudes y sienta orgullo por otro tipo de cosas que nada tienen que ver con el dinero. Luego cuando tienen dinero no saben qué hacer con él. Olvidan todas sus viejas virtudes porque no eran virtudes reales. De pronto piensan que la única virtud y el único talento es hacer dinero y gastarlo. No son capaces de pensar que son gente a la que no le importa el dinero y que las cosas más hermosas de la vida no tienen nada que ver con el dinero." (p. 224)

domingo, 2 de abril de 2017


J. M. Mulet
LA CIENCIA EN LA SOMBRA (II)
Barcelona, 2016, Ediciones Destino.



“Para empezar hay que fijarse en el tamaño medio de las gotas, ya que nos indican la velocidad del impacto que causó la herida. Un balazo o una explosión produce una nube de gotas pequeñas, normalmente menores de 1 mm. Un golpe con un arma contundente como un bate de béisbol o un apuñalamiento produce gotas de 1-4 mm, mientras que un puñetazo o un arma pequeña da como resultado gotas de 4-8 mm. También es importante ver la forma de estas gotas. En un disparo o golpe las gotas impactarán sobre la superficie en determinado ángulo. Eso produce una forma de gota tipo renacuajo o espermatozoide, con la cabeza grande y una especie de rastro trasero en forma de cola que apuntará hacia el origen de la sangre. Esto es muy útil porque, uniendo los ángulos hacia los que apuntan las diferentes gotas, por trigonometría sencilla se puede calcular desde dónde se produjo el ataque y el ángulo en que se produjo, dándonos información sobre los hechos y la altura del tirador (suponiendo que fuera un disparo). Otra información útil son las manchas gravitacionales (…) Una mancha gravitacional es producida por una gota de sangre que impacta en el suelo perpendicularmente, como una bola que dejas caer. Estas manchas no son propias del impacto o directamente del arma homicida, sino de alguien que está sangrando. La forma de la mancha es indicativa de la distancia desde la que ha caído. Si la mancha es redonda se debe a que ha caído de poca altura; si tiene como una corona de gotas más pequeñas alrededor, indica que ha caído desde más altura pues eso se debe al rebote, como las gotas de lluvia forman una corona distintiva al caer en el agua. Otra señal significativa es la de una forma como de sifón o de fuente; esto suele pasar cuando se secciona una arteria y la sangre sale impulsada por el bombeo del corazón.” (pp. 191-192)
Robert Musil
EL HOMBRE SIN ATRIBUTOS (II)
Barcelona, 1990, Seix Barral.



“Que algo signifique o tenga tal o cual significado quiere decir que hace referencia a ello, lo da a entender, lo indica, lo puede representar en determinados casos o en general, es lo mismo que otra cosa o cae bajo el mismo concepto y ha de ser reconocido e interpretado como tal. Se trata siempre de una relación que puede ser captada por el entendimiento y que concierne a su esencia; y, de esta forma, todo puede, naturalmente, significar algo, así como puede también ser significado.” (vol IV; p. 332)
J. M. Mulet
LA CIENCIA EN LA SOMBRA (I)
Barcelona, 2016, Ediciones Destino.



“El mal nos atrae. No lo reconocemos, pero nos da morbo. En el instituto los empollones no ligan, pero en cambio los repetidores que se meten en peleas, fuman en el baño e insultan a los profesores ejercen de machos alfa y suelen atraer a las chicas más guapas. Posiblemente sea una herencia de nuestro pasado salvaje, en el que un macho musculado y bestia era mejor protección contra los tigres dientes de sable y los osos de las cavernas que un mindundi flacucho y desgarbado que pintaba en las paredes, miraba al cielo tratando de predecir las estaciones o hacía garabatos en una tablilla de arcilla diciendo que había inventado algo llamado escritura.” (p. 18)

“Una anécdota que ilustra cómo los pequeños detalles pueden alterar la percepción de un hecho es la de El ángelus, de Jean F. Millet (1857-1859). Este cuadro, pieza fundamental del realismo francés, fascinó a Dalí, que le dedicó varias pinturas o incluso un ensayo. En el lienzo se dibuja un ambiente rural en el que dos figuras están, en actitud de recogimiento, rezando el ángelus, una oración que se hace a mediodía y que recuerda cómo el ángel le anunció a María que iba a ser la madre de Dios. A los pies de la pareja hay una cesta con verdura, que parece indicar que han dejado sus labores de recolección para rezar. Realmente la historia es algo diferente. El cuadro representaba a un matrimonio de campesinos que estaba enterrando a su hijo, muerto al nacer. Trasmitía tal tristeza que el artista era incapaz de venderlo, de modo que Millet decidió pintar verdura sobre el cuerpo del bebé, con lo cual la escena cambió por completo de significado y la obra pudo venderse.” (p. 29)

Robert Musil
EL HOMBRE SIN ATRIBUTOS (I)

Barcelona, 2004, Seix Barral.



“El rendimiento de los músculos de un ciudadano, que cumple tranquilamente con sus deberes ordinarios durante toda la jornada, es mayor que el de un atleta que tiene que levantar una vez al día pesos enormes; esto está fisiológicamente demostrado. Es, pues, lógico que las pequeñas obras cotidianas, en su importe social y en cuanto interesan para esta suma, prestan mucha más energía al mundo que las acciones heroicas. Una heroicidad aparece tan diminuta como un grano de arena echado ilusionadamente sobre un monte.” (vol. I; pp. 14-15)

“Si miramos, por otra parte, las aptitudes que conducen a la consecución de nuevos descubrimientos hallamos: liberación de escrúpulos y de respetos heredados, coraje, tanto espíritu de iniciativa como de destrucción, exclusión de consideraciones morales, paciente regateo ante la posibilidad de la más mínima ventaja, tenaz perseverancia, si es necesaria, hasta encontrar el camino del éxito, y un culto a los números y a las medidas que viene a ser la expresión más elocuente de la desconfianza reinante frente a toda cuestión incierta; en otras palabras, encontramos únicamente los antiguos vicios de los cazadores, de los soldados y de los negociantes, trasladados al plano intelectual e interpretados como virtudes.” (vol. I; p. 310)

lunes, 20 de marzo de 2017

Elmer Mendoza
EL AMANTE DE JANIS JOPLIN
Barcelona, 2003, Tusquets.
 

“¿Por qué sigues? La verdad, ya no te veo tan entusiasmado, ¿Tú crees?, Te veo cansado, como fuera de onda, De cansado lo estoy, pero pasión no me falta, quizá me volví menos acelerado, Mira, cabrón, cada quien hace de su culo un papalote, como dice tu papá, y yo, aunque siempre he querido otra cosa para ti, nunca me he metido en tu vida ni lo voy a hacer, pero me parece que debes reflexionar, carnal, neta: ¿qué futuro tienes ahí? Andar a salto de mata toda la vida ¿y qué más?, Cholo, tú no sabes de estos pedos, tú eres narco, cabrón, tú no podrías entender que queremos un sistema más justo, un gobierno del pueblo y para el pueblo, Pues se van a pelar la verga porque no van a conseguir nada, ¿Quién lo dice: el gobierno, los banqueros, la industria?, Lo digo yo carnal, no sé ni madres de política, del imperialismo ni de esas madres, pero no van a ganar, me corto los huevos si ganan, Vamos a ganar Cholo, el futuro es nuestro, Van a ganar pura verga, antes de que este país se haga socialista o comunista o lo que sea, te apuesto mis huevos a que todos se hacen narcos como yo, la raza no quiere tierras, Chato, ni fábricas, ni madres: la raza quiere billetes, quiere jalar la bofa y andar en carros como éste, ¿a poco no?, la raza quiere pistear y andar en el refuego, estás perdiendo el tiempo vilmente, Es tu visión y no me extraña, siempre has sido un pequeñoburgués, pero deja que yo haga mi lucha, es mi sueño cabrón, ¿qué sabe un pinche narco de sueños?, Pues yo duermo muy bien, No seas pendejo, Cholo: mira esas tierras tan bien cultivadas, mira ese empaque tomatero, ¿sabes de quién son?, Creo que de los Ritz, Por poco tiempo, pronto pasarán a ser propiedad de la comunidad, Ah, pues sí eso crees el pendejo no soy yo, ¿a poco el dueño lo va a permitir?, No es cuestión de que lo permita, se las arrebataremos, Pinche Chato, ¿de veras crees lo que me dices?, Eso y más, somos el futuro, la reencarnación de los revolucionarios muertos. Hubo un silencio arduo. Mira, te propongo algo: si quieres descansar más en forma, pasar unos días tranquilo, pisteando, con un culito al lado, buena comida, cotorreo, dime: para eso soy tu amigo; tengo una casa en Mazatlán a la que no se acercan ni las moscas, Órale, sonrió, Ya te la expropiaremos.” (pp. 149-151)
Brian W. Aldiss
LOS MEJORES RELATOS DE CIENCIA-FICCIÓN
Barcelona, 1989, EDHASA.


 
“En mitad de la noche, Brooks despertó y miró por la ventana. Las estrellas y la Vía Láctea refulgían con todo su esplendor, remotas pero a la vez curiosamente íntimas, como si brillaran únicamente para él, como una esperanza en el fondo de su mente. Atrapado entre las divergentes tensiones del gozo y del pavor reverencial, como un troglodita ante su dios, fue incapaz de apartar la vista de aquel fulgor hasta pasada una hora entera. Luego se encaramó de nuevo a su hamaca y, sonriendo a la enclaustrada oscuridad, se quedó dormido.” (p. 476)
[La cita pertenece al relato LAS DIFICULTADES DE FOTOGRAFIAR NIX OLYMPICA.]

“A la mañana siguiente, despertó con la cabeza pesada y un humor lúgubre. La señora Fenn, que revolvía en la habitación para encender el fuego, no contribuyó a mejorar las cosas; sus gestos descuidados indicaron al muchacho que debía de haber hecho ruido en las escaleras la noche anterior, molestando a la buena mujer. Sin embargo, las señoras Fenn de este mundo -reflexionó Gregory con irritación- habían nacido para sufrir tales indignidades y cuántas más, mejor. De inmediato, se dijo que aquel sentimiento estaba en contradicción con sus principios socialistas pero, en aquel momento, su ética estaba tan perezosa como su hígado.” (p. 165)

“Cuando alcanzó el anticuado rifle y lo bajó de la pared, Gregory sintió de pronto el deseo de matar a uno de aquellos monstruos invisibles. Recordó entonces sus primeras esperanzas, la idea de que quizá fueran seres superiores, seres sabios y de ilustrado poder que venían de una sociedad mucho mejor donde unos códigos morales elevados guiaban las actividades ciudadanas. Había pensado entonces que sólo a una civilización semejante le sería concedido el don de los viajes interplanetarios. Sin embargo, la realidad había demostrado ser todo lo contrario: tal vez un objetivo como aquél sólo podía ser alcanzado por las especies indiferentes a fines más humanos. Tan pronto como se le presentó esa idea, se sintió abrumado por la visión de un mundo enfermo, donde las razas que cultivaban el amor y la inteligencia habitaban unos mundos diminutos de los que no salían nunca, mientras el cosmos era recorrido por especies asesinas, que descendían aquí y allá para satisfacer sus crueles y voraces apetitos.” (p. 206)

[Las citas pertenecen a la novela corta EL ÁRBOL DE SALIVA.]


Yasunari Kawabata
MIL GRULLAS
Barcelona, 2005, Emecé-Planeta.



“Mientras el tren se acercaba a la Estación Central de Tokio, observó la avenida bordeada de árboles. Corría de este a oeste, casi en ángulo recto con las vías del ferrocarril. El sol la bañaba desde el oeste y la calle resplandecía como una lámina de metal. Los árboles, con el sol detrás, estaban oscurecidos, casi negros. Las sombras eran frías; las ramas, anchas; las hojas, voluminosas. Unos edificios sólidos de estilo occidental flanqueaban la calle.
    Cosa extraña, había poca gente. La avenida estaba tranquila y vacía a lo largo de todo el camino que llegaba al foso del palacio. Los faros de los coches, brillantes y cegadores, también estaban calmos.
    Mirando desde el tren abarrotado, sintió que la calle flotaba sola en ese peculiar momento de la tarde, como si un país extranjero la hubiera dejado caer allí.” (pp. 48-49)

lunes, 20 de febrero de 2017


Régis Debray
¿LA DECADENCIA DE OCCIDENTE?
New Left Review (número 80, mayo-junio 2013, pp. 31-48)
newleftreview.es



“Nacido en Hawái, educado en Indonesia, maestro del marketing, Obama está mucho más educado que un patán como George W. Bush, que tanto fascinó a dirigentes europeos, desde Blair a Sarkozy. Sabe que aquí abajo existen otros mundos y de ahí su comportamiento más cortés. Pero considerar que esta corrección representa una conversión al multilateralismo sería confundir los deseos con la realidad, y olvidar que un outsider estadounidense puede estar más imbuido de los mitos fundacionales de este país que alguien del rebaño del viejo WASP, olvidar que puede estar más convencido de que debe luchar por defender los privilegios ontológicos de su Tierra Prometida con todos los medios necesarios. Incluyendo los clandestinos. Y por ello el cibersabotaje y los drones asesinos hacen incursiones sobre países soberanos. Según fuentes estadounidenses, durante sus primeros cuarenta meses el gobierno de Obama autorizó cinco veces más asesinatos selectivos, solamente en Paquistán, que Bush en ocho años, 262 contra 49, con incontables víctimas civiles y proporcionando a Al Qaeda unos reclutas ideales entre los supervivientes. El Comando de Operaciones Especiales (SOCOM por su acrónimo en inglés), con un presupuesto que ha aumentado en diez años desde 4,2 hasta 10,5 millardos de dólares, cuenta con una plantilla de 60.000 personas, incluyendo operativos repartidos por setenta países. El «ejército del Presidente» depende cada vez más de la «comunidad de inteligencia» en vez del Pentágono, para evitar cualquier complicación judicial.
   Ya sea blanco, negro, tenga mezcla de razas o sea amarillo, el presidente de Estados Unidos es, ha sido y será siempre un «excepcionalista» que estará imbuido del sentido de tener una misión superior; las únicas variables dignas de atención son el cómo y en qué medida. Solamente los países con una poderosa mística o mitología nacional son capaces de una poderosa política exterior, con todo lo que eso implica en términos de crueldad e ilegalidad en el extranjero, pero también de renuncia y sacrificio doméstico. El «Destino Manifiesto» de Estados Unidos o el «Pacto de Yahvé» con Israel, dos naciones que no tienen ninguna duda sobre sus orígenes sobrenaturales, les proporciona una vocación para este tipo de estado de excepción. Aquellos que están convencidos de que llevan consigo algo incompatible con la norma no se sienten obligados a obedecer los mismos tratados o convenciones. En 1998, un puñado de países, incluyendo a Estados Unidos, China, Israel y Qatar, se opusieron formalmente al establecimiento del Tribunal Penal Internacional. Después, amenazando con represalias diplomáticas o recortes de los suministros de alimentos, Estados Unidos obtuvo el acuerdo de sesenta países para garantizar por escrito la impunidad de los soldados estadounidenses, privando así de su sustancia al tratado por el que se creaba el Tribunal. Someter a un militar estadounidense a las mismas restricciones legales que a cualquier otro puede provocar ahora sanciones por parte de Estados Unidos.” (pp. 43-44)
Antonio Gamoneda
ANTOLOGÍA POÉTICA
Madrid, 2006, Alianza Editorial.


“El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición.
El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido,
y no acepté otro valor que la imposibilidad.
Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el mar,
escuché la rendición de mis huesos depositándose en el descanso;
escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al ingresar en lo que
quedaba de mí;
escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en mi espíritu,
y no pude resistir la perfección del silencio.” (p. 93)
[Los versos pertenecen a la obra DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA.]

“Nuestros cuerpos se comprenden cada vez más tristemente, pero yo amo esta púrpura desolada.” (p. 157)
[Los versos pertenecen a la obra LIBRO DEL FRÍO.]

James Ellroy
LOCO POR DONNA
Barcelona, 2005, Ediciones B.



“El cielo es para siempre. El tiempo avanza a trompicones y te atrapa. El tiempo te acordona corpóreamente. El tiempo limita tu empacho de acontecimientos terrenos. El tiempo inmoviliza a los inmortales y los hace mirar hacia atrás.” (p. 73)

“El día transcurrió feo. La nube de contaminación envolvió la llanura de L.A. y ocultó las colinas de Hollywood. El aire era carcinogénico, un castigo para los pulmones. El cielo era marrón tostado. Koreatown estaba envuelto en la calima y lleno de orientales. Pico Boulevard bullía. Era la frontera de los ojos rasgados y la última línea de demarcación. El Congo de L.A. empezaba al sur de aquel sector.” (p. 111)

“Una bandera ondeaba detrás de ellos. Reggie, de rojo, blanco y azul, ladrando ataviado con unos pantalones perrunos. Un conglomerado de empresas derechistas comercializaba la comida canina. Donna promocionaba la papilla patriótica.
    -Hola, soy Donna Donahue y éste es mi perro, Reggie. Como a todos los americanos, me preocupa el espectro de un ataque terrorista. Me mantengo sana y alerta con una dieta equilibrada y a Reggie le doy Bocaditos Barko, la comida para perros genuinamente americana. Necesito un perro guardián que esté alerta las veinticuatro horas del día, todos los días del año. La mezcla especial de carne, vitaminas y minerales de Bocaditos Barko dan a mi perro energía y olfato para rastrear a los posibles terroristas. ¡Habla, Reggie! Dinos qué te parece Bocaditos Barko, la comida para perros genuinamente americana.” (p. 168)

César Rendueles
CAPITALISMO CANALLA (II)
Barcelona, 2015, Seix Barral.
 

 
“Yo soy un poco así, una persona muy normativa. A mi hijo de cinco años, el pobre, le pasa lo mismo. Cada vez que su hermana pequeña, que es muy trasto, entra en un ascensor, se lanza a tocar la alarma y él enloquece con una mezcla de indignación y pavor regulativo que me resulta muy familiar. Es una pesadilla viajar en avión con ellos porque en los aeropuertos las únicas actividades realmente legítimas son comprar y esperar. Adela no se arredra y toca todos los botones, coge todos los productos y trata de entrar en todas las puertas que encuentra a su paso. Mientras, Guille corre detrás de ella gritando «¡Está prohibido, está prohibido!». Me da risa y pena porque soy exactamente igual. Si ves por ahí un coche respetando el límite de treinta kilómetros por hora en una zona urbana mientras detrás de él se va formando una larga cola de vehículos a punto de explotar de ira, lo más probable es que lo conduzca yo. De hecho, una de las razones por las que odio conducir es que nadie respeta las putas normas de circulación.” (pp. 75-76 )

“La idea de que una persona podía o debía dedicar treinta años de su vida laboral exclusivamente a realizar una única tarea muy simple que, además, por sí sola no sirve para nada, le hubiera resultado absurda a prácticamente cualquier persona que viviera en una sociedad anterior a la revolución industrial. Hoy el trabajo complejo tradicional es más bien un destino trágico.” (p. 112)

Rosa Montero
LA CARNE
Barcelona, 2016, Alfaguara.



“-Ser maldito es saber que tu discurso no puede tener eco, porque no hay oídos que lleguen a entenderte. En esto se parece a la locura -soltó de repente Soledad-. Ser maldito es no coincidir con tu tiempo, con tu clase, con tu entorno, con tu lengua, con la cultura a la que se supone que perteneces. Ser maldito es desear ser como los demás pero no poder. Y querer que te quieran pero sólo producir miedo o quizá risa. Ser maldito es no soportar la vida y sobre todo no soportarte a ti mismo.
    Todo el mundo estaba de pie, en silencio, mirándola. Seguramente estaban pensando: a qué viene ahora todo esto. Eso también era propio de los malditos. Provocar incomodidad con su mera presencia.” (p. 24)

“Odiaba que le plantearan esa cuestión, porque cuando respondía no, ese no tan irreversible ya a su edad, ese no que significaba no sólo que no tenía hijos, sino que ya no los tendría jamás y que por consiguiente tampoco tendría nietos; ese no que la marcaba como mujer no madre y que la lanzaba a la playa de los desheredados, como un resto sucio de tormenta marina, porque los prejuicios sociales eran inamovibles en ese punto y toda hembra sin hijos seguía siendo vista como una rareza, una tragedia, mujer incompleta, media persona;” (pp. 106-107)

César Rendueles
CAPITALISMO CANALLA (I)
Barcelona, 2015, Seix Barral.



“En general, para griegos y fenicios sólo había una distancia de grado entre saquear una aldea, obligar a sus habitantes a vender sus productos a precios fijos y el intercambio mutuamente beneficioso. La Anábasis de Jenofonte, escrita en el siglo V a. C., ha pasado a la historia como el relato de un viaje heroico de un grupo de ilustrados atenienses que se fueron de fiesta-toga por tierras bárbaras. En realidad, es la historia de una banda de hooligans áticos que arrasan el Asia Menor. En el Libro V, Hecatónimo, embajador de Sínope, en la actual Turquía, explica al ejército de los Diez Mil que no le parece mal que las tropas de Jenofonte saqueen a los bárbaros, pero que dado que ellos son griegos, tal vez podrían mostrar alguna deferencia chovinista. Jenofonte responde con una actitud más cosmopolita: «A cualquier sitio que vayamos, si no tenemos mercado, sea tierra bárbara o griega, no por arrogancia sino por necesidad, tomamos los víveres». El protocolo es más o menos que si se puede se compra y si no se rapiña. O al revés, tampoco está muy claro. (p. 32)

“Al fin y al cabo, Moby Dick es básicamente la historia de un emprendedor enloquecido, el capitán Ahab, que construye una mitología nihilista en torno a un proyecto de exportaciones extractivas y arrastra en su caída a una plantilla de trabajadores migrantes precarios.” (p. 49)

viernes, 3 de febrero de 2017


Xosé M. Núñez Seixas
LAS UTOPÍAS PENDIENTES
Barcelona, 2015, Crítica.



“Pero la lección más amarga de la crisis económica del siglo XXI ha sido la quiebra de un modelo de expectativas generacionales que parecía orientarse de manera indefinida hacia una mejora progresiva de las condiciones de vida. Tras los grandes cataclismos de las dos guerras mundiales, tres generaciones de europeos (occidentales), norteamericanos o australianos han crecido con la convicción de que legaban a sus descendientes un mundo mejor, unas condiciones de vida más favorables que las que ellos habían experimentado y unas certidumbres concretas. La generación nacida a finales del siglo XX, sin embargo, ha visto derrumbarse esas expectativas, a pesar de haber recibido mejores atenciones sanitarias y educativas, y haber experimentado mucha menos coerción o violencia (familiar y social) que todas las generaciones que la precedieron.” (pp. 342-343)

domingo, 22 de enero de 2017


Richard Dawkins
EL RELOJERO CIEGO
Barcelona, 1989, Labor.



“Nuestros cerebros fueron diseñados para comprender la caza y la recolección, el aparcamiento y la reproducción: un mundo de objetos de tamaño medio moviéndose en tres dimensiones con una velocidad moderada. Estamos mal equipados para comprender lo muy pequeño y lo muy grande; cosas cuya duración se mide en picosegundos o en gigaaños; partículas que no tienen posición; fuerzas y campos que no podemos ver o tocar, que conocemos sólo porque afectan a las cosas que podemos ver o tocar. Pensamos que la física es compleja porque nos resulta difícil de entender y porque los libros de física están llenos de complejos cálculos matemáticos. Pero los objetos que estudian los físicos son básicamente, y a pesar de todo, objetos simples. Son nubes de gases o pequeñas partículas, o conjuntos de materia uniforme como los cristales, con patrones atómicos repetidos prácticamente de manera infinita. No tienen, de acuerdo con los patrones biológicos, partes complejas. Incluso los grandes objetos físicos como las estrellas están formados por un conjunto de elementos bastante limitado, ordenados más o menos al azar. El comportamiento de los objetos físicos, no biológicos, es tan simple que es posible usar el lenguaje matemático existente para describirlo, y es por ello por lo que los libros de física están llenos de cálculos.” (p. 2)

“Si uno pasea arriba y abajo por una playa pedregosa, observará que las piedras no están ordenadas al azar. Las piedras más pequeñas tienden a encontrarse en zonas segregadas que discurren a lo largo de la playa, mientras que las más grandes están en zonas o franjas diferentes. Las piedras han sido clasificadas, ordenadas, seleccionadas. Una tribu que viviese cerca de la costa podría maravillarse ante esta prueba de clasificación u ordenamiento del mundo, y podría desarrollar un mito para explicarlo, atribuyéndolo, quizás, a un Gran Espíritu celestial con una mente ordenada y un gran sentido del orden. Podríamos sonreír con indiferencia ante esta idea supersticiosa, y explicar que, en realidad, el ordenamiento se debe a las fuerzas ciegas de la física, en este caso, la acción de las olas. Las olas no tienen ninguna finalidad, ni intención, ni una mente ordenada, no tienen mente. Simplemente, empujan las piedras con energía, y según éstas sean grandes o pequeñas responderán de manera diferente a este ira tratamiento, de manera que terminen a diferentes niveles de la playa. A partir de un gran desorden se origina un poco de orden, sin que lo planifique ninguna mente.” (p. 33)

“El fallo del argumento descansa en la inferencia de que, debido a que la vida se ha originado aquí, no puede ser demasiado improbable. Se observará que contiene implícita la hipótesis de que cualquier cosa que suceda en la Tierra es probable que haya ocurrido en cualquier otra parte del universo, y esto resume la cuestión. En otras palabras, esa clase de argumento estadístico, de que debe de haber vida en cualquier lugar del universo porque hay vida aquí, da por sentada la tesis que se está tratando de probar. Ello no significa que la conclusión de que existe vida en el resto del universo sea necesariamente errónea.” (p. 109)
[La cursiva pertenece al texto.]
 

“La mente humana es una fábrica inveterada de analogías. Nos sentimos compulsivamente atraídos a ver un significado en ligeras similitudes entre procesos muy diferentes. […] El científico que triunfa y el loco extravagante están separados por la calidad de sus inspiraciones. Pero sospecho que, en la práctica, esto equivale a una diferencia, que no reside tanto en la capacidad de observar analogías como en la de rechazar las absurdas y perseguir las útiles.” (p. 149)
Miguel Ángel Ballesteros
YIHADISMO
Madrid, 2016, La Huerta Grande.


 
 “En las guerras, donde todo se exacerba y donde los objetivos inmediatos a menudo no dejan ver las consecuencias a largo plazo, los enemigos comunes hacen extraños compañeros de viaje, alianzas que pasado el tiempo son difíciles de explicar. Este es el caso del conflicto de intereses y de la esporádica colaboración que se produjo entre la insurgencia yihadista afgana y los Estados Unidos contra las tropas soviéticas desplegadas en Afganistán. Estados Unidos se preocupó únicamente de acabar con la invasión soviética de Afganistán, abandonando luego el país a su suerte y menospreciando quizá el peligro que significaba dejarlo en manos de los grupos yihadistas que se habían generado en la oposición y con elementos de procedencia diversa. De ese modo, Afganistán se convirtió en un santuario para los yihadistas, que interpretaron que habían derrotado a uno de los dos imperios del momento.” (pp. 40-41)

Richard Dawkins
EL ESPEJISMO DE DIOS (III)
Espasa Calpe, 2007, Pozuelo de Alarcón.

“Igual que cuando preguntamos: ¿Cuál es el valor de supervivencia de la religión? Podemos hacer la misma pregunta para la moralidad. En efecto, la moralidad probablemente es anterior a la religión. Al igual que con la religión, podemos dar marcha atrás y reformular la pregunta, y nos encontraremos con que la moralidad puede verse mejor como un subproducto de cualquier otra cosa.” (p. 226)
[La cursiva pertenece al texto.]

“La interpretación de la Biblia que hace Hartung sugiere que ofrece un campo para esa engreída complacencia entre cristianos. Jesús limitó su grupo de salvados estrictamente a los judíos, y a este respecto estaba siguiendo la tradición del Antiguo Testamento, que es todo lo que Él conocía. Hartung muestra claramente que «No matarás» no se dijo para indicar lo que ahora pensamos que significa. Muy específicamente, significa «no matarás judíos». Y todos aquellos mandamientos que hacen referencia a «tu prójimo» son igualmente exclusivos. «Prójimo» significa compañero judío. Moisés Maimónides, el respetado rabino y médico judío del siglo XII, expuso el significado completo de «No matarás» como sigue: «Si alguien mata a un único israelita, viola un mandamiento negativo, ya que las Escrituras dicen “No matarás”; si alguien asesina premeditadamente en presencia de testigos, debe ser matado a espada. No es necesario decirlo, uno no debe ser matado si asesina a un pagano». ¡No es necesario decirlo!” (p. 273)
[La cita se refiere a John Hartung y a su artículo en la revista Skeptic 3: 4, 1995.]

“Se cree en los libros que hablan de evolución no porque sean sagrados. Se cree en ellos porque presentan enormes cantidades de evidencias mutuamente apoyadas. En principio, cualquier lector puede comprobar esa evidencia. Cuando un libro de ciencia está equivocado, finalmente alguien descubre el error y es corregido en los siguientes libros. Curiosamente, eso no ocurre con los libros sagrados.” (p. 301)


Pétros Márkaris
HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO
Barcelona, 2015, Tusquets.



“-Nosotros vivíamos en un Estado capitalista, comíamos pasteles de verduras, sólo con aceite en muchos casos, y queríamos imponer el socialismo para comer mejor. Mientras que en Albania y en Bulgaria vivían en un Estado socialista, comían pasteles de verduras y soñaban con el capitalismo para comer mejor. Nos separaban el capital y la revolución y nos unían los pasteles de verduras.” (p. 130)
 
 “-En los Balcanes no hay ricos y pobres, señor comisario -toma la palabra Kolas-. Hay pobres y paupérrimos. Nosotros, los albaneses, éramos los paupérrimos y os teníamos envidia a vosotros, los griegos, que sólo erais pobres. En ocasiones, alguno de nuestros padres conseguía un pasaporte y un visado para ir a a visitar a su familia en Grecia. A la vuelta todo el pueblo se reunía en el café para oír lo bien que se lo pasaban los griegos y las maravillas que habían conseguido. Ahora ya sabemos que los griegos eran muy pobres entonces y que tenían que luchar muy duro para sobrevivir. Pero era cuando los paupérrimos envidiaban a los pobres.” (p. 278)
Richard Dawkins
EL ESPEJISMO DE DIOS (II)
Espasa Calpe, 2007, Pozuelo de Alarcón.


“La selección natural construye cerebros infantiles con una tendencia a creer cualquier cosa que les digan sus padres y los ancianos de la tribu. Esta confiada obediencia es muy valiosa para la supervivencia: lo análogo a dejarse guiar por la Luna de las mariposas nocturnas. Pero la cara opuesta de la obediencia confiada es la credulidad servil. El inevitable subproducto es la vulnerabilidad a la infección por virus mentales. Por excelentes razones relacionadas con la supervivencia darwinista, el cerebro de los niños necesita confiar en sus padres y en adultos en quienes sus padres les dicen que confíen. Una consecuencia automática es que quien confía no tiene manera de distinguir un buen consejo de uno malo. El niño no puede saber que «no chapotees en el Limpopo infestado de cocodrilos» es un buen consejo, pero «debes sacrificar una cabra en luna llena, porque de otra forma no lloverá» es, en el mejor de los casos, un desperdicio de tiempo y de cabras. Ambas admoniciones suenan igualmente merecedoras de confianza. Ambas provienen de una fuente respetada y son emitidas con una solemne seriedad que infunde respeto y demanda obediencia. Lo mismo vale para proposiciones sobre el mundo, sobre el Cosmos, sobre la moralidad y sobre la naturaleza humana. Y, muy probablemente, cuando los niños crecen y tienen sus propios hijos, naturalmente les traspasarán el lote completo —tanto las tonterías como el sentido común— utilizando la misma infecciosa gravedad de maneras.” (pp. 192-193)

“Los líderes religiosos son bien conscientes de la vulnerabilidad del cerebro infantil y de la importancia del adoctrinamiento en edades tempranas. La jactancia jesuítica «Dame al niño durante sus siete primeros años y te devolveré al hombre» no por trillada es menos adecuada (o siniestra).” (p. 194)

Javier Cercas
ANATOMÍA DE UN INSTANTE (I)
Madrid, 2009, Random House Mondadori.


“De forma que cuando en los meses previos al 23 de febrero la embajada norteamericana en Madrid y la estación de la CIA empiezan a recibir noticias de la inminencia de un golpe de bisturí o de timón en la democracia española, su reacción, más que favorable, es entusiasta, en particular la de su embajador Terence Todman, un diplomático ultraderechista que años atrás, como encargado de la política norteamericana en América Latina, apoyó a fondo las dictaduras latinoamericanas, que ahora consigue que los dos únicos políticos españoles acogidos por el presidente Reagan en la Casa Blanca antes del golpe sean dos significados políticos franquistas en barbecho -Gonzalo Fernández de la Mora y Federico Silva Muñoz- y que el día 13 de febrero se reúne en una finca próxima a Logroño con el general Armada. No conocemos el contenido de esa reunión, pero hay hechos que demuestran sin lugar a dudas que el gobierno norteamericano estuvo informado del golpe antes de que ocurriera: desde el día 20 de febrero las bases militares de Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza se hallaban es estado de alerta y buques de la VI Flota fueron situados en las cercanías del litoral mediterráneo, y a lo largo de la tarde y la noche del día 23 un avión AWACS de inteligencia electrónica perteneciente al 86 Escuadrón de Comunicaciones desplegado en la base alemana de Ramstein sobrevoló la península con objeto de controlar el espacio radioeléctrico español. Estos detalles no se conocieron sino días o semanas o meses más tarde, pero en la misma noche del 23 de febrero, cuando el secretario de estado norteamericano, el general Alexander Haig, despachó una pregunta sobre lo que estaba sucediendo en España sin una palabra de condena del asalto al Congreso ni una palabra en favor de la democracia -el intento de golpe de estado no pasaba de ser para él «un asunto interno»-, nadie dejó de entender lo único que podía entenderse: que Estados Unidos aprobaba el golpe y que, si éste acababa triunfando, el gobierno norteamericano sería el primero en celebrarlo.” (pp. 75-76)

Richard Dawkins
EL ESPEJISMO DE DIOS (I)
Espasa Calpe, 2007, Pozuelo de Alarcón.


“Deberíamos hablar de «hijo de padres católicos», si queremos; pero si usted oye a alguien hablar de un «niño católico», párele y educadamente indíquele que los niños son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en esos temas, de la misma forma que son demasiado pequeños para conocer cuál es su postura en cuanto a la política o a la economía. [...] Puede que usted no lo diga muy a menudo. Yo lo diré siempre. Ese no es un niño musulmán, sino un hijo de padres musulmanes. Ese niño es demasiado pequeño para saber si es musulmán o no. No existe nada llamado niño musulmán. No existe nada llamado niño cristiano.” (p. 14)

“Pero otra hipótesis es que la religiosidad de América habría surgido, paradójicamente, del laicismo de su Constitución. Precisamente porque por ley Estados Unidos es una nación laica, la religión se habría convertido en un ente del libre mercado. Las iglesias rivales compiten por los fieles —no menos que por los donativos que ellos aportan— y la competencia funciona con todas las agresivas técnicas de venta del mercado. Lo que funciona para el mundo funciona para Dios, y el resultado es algo que se acerca a la manía religiosa actual existente entre las clases menos educadas.” (pp. 49-50) 

 
“Los místicos se regocijan en el misterio y quieren que siga siendo misterioso. Los científicos se regocijan en el misterio por una razón distinta: les da algo que hacer. De forma más general, […] uno de los verdaderamente nefastos efectos de la religión es que nos inculca como virtud el estar satisfechos con el desconocimiento.” (p. 138)