sábado, 24 de octubre de 2015


Kurt Vonnegut
MADRE NOCHE
Barcelona, 1988, Círculo de Lectores.



“Mengel habla de Rudolf Franz Hoess, el comandante del campo de concentración de Auschwitz. Bajo su tierno cuidado, literalmente millones de judíos marcharon a la cámara de gas. Mengel sabía algo acerca de Hoess. Antes de emigrar a Israel en 1947, Mengel ayudó a ahorcarlo.
    Y no con su sólo con su testimonio. Lo hizo con sus dos manos enormes.
–Cuando lo colgamos, yo le puse la correa alrededor de los tobillos y la ajusté bien tirante.
–¿Le dio eso alguna satisfacción?
–No; yo era casi como todos los que estuvieron en esa guerra.
–¿Qué quiere decir? –Le pregunté.
–Que llegué a convertirme en alguien incapaz de sentir nada. Cada trabajo era un deber que cumplir y nada más; ninguno era peor o mejor que otro... Después que terminamos de colgar a Hoess, empaqué mi ropa y me fui a casa. El cierre de mi maleta estaba roto, así que la sujeté con una gruesa correa de cuero. En una hora hice la misma acción dos veces: una vez con Hoess y otra con mi maleta. Ambos trabajos fueron para mí casi lo mismo.” (pp. 41-42)

“Mi madre era una mujer muy bella, inteligente y morbosa. Creo que casi siempre estaba ebria. Recuerdo que una vez llenó un platito con una mezcla de alcohol medicinal y sal de mesa. Lo colocó sobre la mesa de la cocina, apagó todas las luces y me sentó frente a ella, del otro lado de la mesa.
    Y luego aproximó un fósforo a aquella mezcla. La llama brotó de un color casi amarillo puro; una llama de sodio que me la mostró como un cadáver y me hizo aparecer también a mí como un cadáver ante ella.
–Esto –me dijo– es lo que pareceremos cuando estemos muertos.
    Aquella extraña demostración no sólo me asustó a mí; la asustó también a ella. Mi madre se asustó de sus propias rarezas y a partir de ese momento dejé de ser su compañero. Desde aquel día rara vez me hablaba... Me separó completamente de ella; estoy seguro de que fue por temor de hacer o decir alguna locura mayor.
    Todo esto sucedió en Schenectady, antes de que yo cumpliese diez años.” (p. 50)

“-¿Ya no escribes?
-No ha ocurrido nada que quiera decir.
-¿Después de todo lo que has visto, de todo lo que has pasado, querido?
-Es precisamente todo lo que he visto, todo lo que he pasado, lo que casi me hace imposible decir nada. He perdido el don de escribir con sentido. Hablo una jerga incomprensible para el mundo civilizado, y el mundo me responde de la misma manera.” (p. 122)
Heinrich Heine
RELATOS
Madrid, 1992, Cátedra.


“Tales comidas familiares en la casa del rabino tenían lugar muy especialmente en la celebración anual de la Pascua, una maravillosa y antiquísima fiesta que aún hoy los judíos de todo el mundo celebraban la víspera del decimocuarto día del mes de Nissen, en eterna memoria de su liberación de la esclavitud egipcia, de la siguiente forma:
    Cuando se hace de noche, la señora de la casa enciende las luces, pone el mantel sobre la mesa, coloca en el centro del mismo tres panes ácimos, los cubre con una servilleta y sitúa en este elevado lugar seis pequeñas fuentes que contienen alimentos simbólicos, a saber: un huevo, lechuga, raíz de rábano, un hueso de cordero y una mezcla rojiza a base de pasas, canela y frutos secos. A esta mesa se sienta el cabeza de familia con todos sus parientes y amigos, y les lee pasajes de un curioso libro llamado el Agade, y cuyo contenido es una extraña mezcla de leyendas de los antepasados, historias fantásticas de Egipto, narraciones curiosas, controversias, oraciones e himnos ceremoniales. En medio de esta celebración se sirve una gran cena, e incluso durante la lectura, en determinados momentos se prueba un poco de las comidas simbólicas, así como, luego, se comen trocitos del pan ácimo y se beben cuatro vasitos de vino tinto. El carácter de esta celebración nocturna es melancólicamente alegre, seriamente juguetón y fantásticamente misterioso, y el tono tradicionalmente cantarín con que el cabeza de familia lee el Agade, y con el que a veces es respondido a coro por los oyentes, suena tan escalofriantemente íntimo, tan maternalmente adormecedor, y al mismo tiempo tan agitado y vivo, que incluso aquellos judíos que se han apartado hace mucho de la fe de sus padres y han corrido en pos de lejanas alegrías y honores se sienten conmovidos hasta lo más hondo de su corazón cuando por azar llegan a sus oídos los viejos y familiares sones de la Pascua.” (pp. 250-251)

[Las cursivas pertenecen al texto.]

lunes, 14 de septiembre de 2015


Truman Capote
EL ARPA DE HIERBA
Barcelona, 2006, Anagrama.



“He leído que el pasado y el futuro son una espiral cada una de cuyas vueltas contiene a la próxima y predice su forma. Quizá sea así, pero mi propia vida me ha parecido más bien una serie de círculos cerrados, de anillos que no se desarrollan con la libertad de una espiral. Para mí, pasar de uno a otro de esos círculos significa un salto, no un deslizamiento suave. Lo que me debilitaba era el intervalo entre ellos, la espera mientras no sabía hacia dónde debía saltar.” (p. 180)


Luca Cavalli-Sforza
¿QUIÉNES SOMOS? HISTORIA DE LA DIVERSIDAD HUMANA (II)
Barcelona, 1994, Crítica.


“En un árbol genealógico familiar que recientemente se ha descrito en Canadá, se ha observado un número apreciable de personas incapaces de formar correctamente el plural de nombres raros. Por ejemplo, si preguntamos: «¿Cómo se dice si en vez de un tomate hay dos?», obtendremos por respuesta: «Dos tomates». Estas personas no tienen dificultad para responder correctamente cuando se trata de nombres usados en el lenguaje común. Pero si se les explica que hay un animal llamado uombat, una palabra que jamás han oído, y se les pregunta cuál es el plural, no se consigue obtener la respuesta «uombates». Lo que ocurre es que desconocen la regla de la formación de plurales. El estudio de este árbol genealógico tan especial, que es muy completo, revela la probable existencia de un gen que rige la capacidad de formar plurales o de conjugar verbos. La genética molecular permitirá descubrir el gen responsable de este singular defecto.” (pp. 278-279)

“Con una mezcla de emoción, satisfacción y cierta turbación me di cuenta de que el gran parecido entre el árbol genético y el de las familias lingüísticas, destacado por nosotros, ya había sido previsto por Charles Darwin. En el Origen de las especies (1859), se lee: «Si dispusiéramos de un árbol genealógico perfecto de la humanidad, una ordenación genealógica de las razas del hombre permitiría clasificar adecuadamente las lenguas que hoy se hablan en el mundo; y si todas las lenguas extinguidas, los dialectos intermedios y los que van cambiando lentamente pudieran quedar incluidos, esta ordenación sería la mejor posible». (…) ¿Por qué tiene que haber parecido entre evolución lingüística y evolución genética? La explicación es bien sencilla. A lo largo de la expansión del hombre moderno, regiones y continentes nuevos fueron ocupados por grupos que se separaron de sus comunidades de origen y se establecieron en nuevas localidades. A partir de allí surgieron otros fragmentos, que avanzaron hacia lugares más apartados. A través de esta serie de separaciones y desplazamientos en cadena se llegó a regiones muy lejanas, desde las cuales era muy difícil o imposible mantener contactos con los lugares y poblaciones de origen. El aislamiento de los numerosos grupos que se formaron dio lugar a dos fenómenos inevitables: la aparición de diferencias genéticas y la aparición de diferencias lingüísticas. Los dos fenómenos han seguido su propio camino y han tenido su propia dinámica, pero la historia de las separaciones, que son la causa de la diferenciación, es común a ambos. La historia que se reconstruye a través de las lenguas, lo mismo que a través de los genes, es precisamente la de las separaciones, la misma historia.” (pp. 285-286)

“La esquizofrenia es una enfermedad social muy importante por su elevada frecuencia (1-2 por 100 de los nacimientos), y provoca manifestaciones de locura que tienen graves consecuencias sociales. Hay un componente hereditario, aunque hasta ahora no se ha podido desvelar. Pero parece que en muchos esquizofrénicos y en sus parientes cercanos también hay cierta originalidad y productividad artística en varios campos. Si se suprimieran los genes responsables de la esquizofrenia, podríamos correr el riesgo de quedarnos sin artes, teatro o literatura.” (pp. 367-367)

“El factor principal que controla la cantidad de discusiones es la incertidumbre del asunto, que en biología suele ser mayor que en física, y en física mayor que en matemáticas. En la antropología -en sentido amplio- la incertidumbre es máxima. Esto da lugar a muchas discusiones, a muchas críticas, y se diría que en algunos departamentos estadounidenses de antropología los jóvenes antropólogos son entrenados para la actividad científica como gallitos de pelea. Afortunadamente, muchos de ellos se van aplacando a lo largo de su vida científica, pero otros conservan una extraordinaria agresividad.” (p. 379)

"Los enormes sufrimientos que provocan las enfermedades hereditarias a quienes las padecen y a sus parientes cercanos se pueden evitar en buena medida, y podrán ser eliminados por completo. Por eso resulta incomprensible el ensañamiento con que los teólogos de la Iglesia Católica Romana, y los fundamentalistas de varias religiones, todavía más intransigentes, han querido condenar a los padres de futuros niños enfermos a no evitar estos sufrimientos o a renunciar a tener hijos. El castigo recae no solamente sobre los padres, sino también sobre el que va a nacer, y es profundamente injusto, porque en un mundo mejor el niño tiene derecho a nacer sano, un derecho que le niegan estas concepciones religiosas, aun cuando los conocimientos humanos lo han hecho posible." (p. 382)

[Las cursivas pertenecen al texto.]

Luca Cavalli-Sforza 
¿QUIÉNES SOMOS? HISTORIA DE LA DIVERSIDAD HUMANA (I)
Barcelona, 1994, Crítica.



“Vale la pena recordar que cuando se descubrieron los primeros huesos de dinosaurio, también en el siglo pasado, se dijo que no podían pertenecer a una especie desaparecida, porque era imposible que Dios hubiera creado seres vivos y luego, al descubrir que se había equivocado, los hubiera llevado a la extinción. El principal anatomopatólogo de la época, un alemán llamado Rudolf Virchow, dijo que los huesos de Neandertal eran el resultado de una enfermedad padecida por el hombre al que habían pertenecido. Era tal su prestigio, que otros científicos rectificaron su propia interpretación, más cercana a la actual.” (pp. 52-53)

“Somos muy poco distintos. Acostumbrados a resaltar la diferencia entre piel blanca y piel negra, o entre las estructuras faciales, tendemos a creer que hay grandes diferencias entre europeos, africanos, asiáticos, etcétera. En realidad, los genes responsables de estas diferencias visibles son los que han cambiado en respuesta al clima. Quienes hoy viven en los trópicos o en el ártico han tenido que adaptarse a las condiciones locales en el transcurso de la evolución. No puede haber demasiada variación individual en los caracteres que controlan nuestra capacidad para vivir en nuestro medio. También tenemos que tener en cuenta otra necesidad: los genes que responden al clima influyen sobre caracteres externos del cuerpo, porque la adaptación al clima requiere sobre todo que haya modificaciones en la superficie del cuerpo (que es nuestra interfase con el mundo exterior). Al ser exteriores, estas diferencias raciales saltan a la vista, y automáticamente pensamos que en el resto de la constitución genética debe haber diferencias de la misma envergadura. Pero no es así: en el resto de nuestra constitución nos diferenciamos poco.” (p. 185)

[Las cursivas pertenecen al texto.]

“Mil quinientos años son más que suficientes para dejar de entenderse. Islandia fue colonizada por los noruegos a finales del siglo IX d. C. Los islandeses todavía pueden entender con dificultad las lenguas de la península escandinava, pero a los escandinavos les cuesta mucho entender a los islandeses. En este ejemplo, mil años son un tiempo mínimo para que una lengua cambie lo suficiente para hacerse incomprensible.” (p. 239)

Georges Steiner
PRUEBAS y TRES PARÁBOLAS
Barcelona, 2001, Destino.



“-El marxismo hizo al hombre un supremo homenaje. La visión por parte de Moisés y Jesús y Marx de una tierra justa, de un amor al prójimo, de la universalidad humana, de la abolición de las barreras entre las naciones, las clases, las razas, la abolición de los odios tribales: esa visión (hemos convenido en ello, ¿no es cierto?) fue fruto de una inmensa impaciencia. Pero fue más. Fue una sobrestimación del hombre. Posiblemente fatal, posiblemente enloquecida, pero en cualquier caso una magnífica, jubilosa sobrestimación del hombre. El más alto cumplido que se le haya hecho nunca. La Iglesia ha mantenido al hombre en un deprimente menosprecio. Es una criatura caída, destinada a sudar su condena perpetua. El polvo al polvo. El marxismo lo ha llevado a ser casi ilimitado en sus capacidades, en sus horizontes, en los saltos de su espíritu. Un buscador de estrellas. No enlodado en el pecado original, sino original él mismo. Nuestra historia no es más que un prólogo feroz.” (pp. 69-70)

“El libre mercado toma al hombre medio en su nivel más bajo. Bajo es la palabra. Invierte en su codicia animal. Hace un balance de su egotismo y sus mezquinos intereses. Estimula su apetito por los bienes y las comodidades, los juguetes mecánicos y las vacaciones al sol. Le halaga la barriga para que se regodee y pida más. Con lo cual mantiene el consumismo en marcha. El capitalismo no ha dejado al hombre como lo encontró, lo ha disminuido. Nos hemos convertido en un rebaño ávido de placeres que gruñe frente al pesebre. Ese segundo coche. Una nevera más grande. Estamos realmente poseídos, más que cualquiera de los enajenados y los endemoniados de vuestros manuales de brujería. Posesos del ansia de poseer. Ansiando cosas innecesarias, estúpidas. Hasta el grado del mutuo salvajismo y el estupor. Es así, padre Carlo, ahora lo sé... Una clase de estupor o pasividad bestiales. Delante del televisor. ¿Ha leído eso sobre los niños americanos de cinco años para abajo? Veintisiete horas semanales delante de la pantalla.” (pp. 72-73)

Jared Diamond
ARMAS, GÉRMENES Y ACERO (III)
Barcelona, 2007, Random House Mondadori.



“En nuestros días, las sociedades islámicas de Oriente Próximo son relativamente conservadoras y no están en la vanguardia de la tecnología. Pero el islam medieval de la misma región sí era de gran florecimiento tecnológico y abierto a las innovaciones. Lograron tasas de alfabetización mucho más elevadas que la Europa contemporánea; asimilaron el legado cultural de la Grecia clásica hasta el punto de que muchos libros clásico griegos nos han llegado solo a través de ejemplares en árabe; construyeron molinos de viento y otros que aprovechaban las mareas e inventaron la trigonometría y las velas latinas; realizaron grandes avances en metalurgia, ingeniería mecánica y química y métodos de riego; y trajeron el papel y la pólvora de China transmitiéndolos a Europa. En la Edad Media era interesante el flujo de tecnología desde el Islam a Europa, más que el de Europa al Islam hoy. El sentido neto de este flujo solo empezó a invertirse hacia 1500.” (p. 291)

“Por ejemplo, dio la casualidad de que estaba efectuando una visita al pueblo iyau de Nueva Guinea en una época en que una antropóloga se entrevistaba con mujeres iyau para preguntarles acerca de la historia de su vida. Una mujer tras otra, cuando se les pedía que dijesen el nombre de su esposo, nombraban a varios esposos sucesivos que habían fallecido de muerte violenta. Una respuesta típica era así: «Mi primer esposo fue matado por asaltantes elopis. Mi segundo esposo fue matado por un hombre que me quería, y que se convirtió en mi tercer esposo. Ese esposo fue matado por el hermano de mi segundo esposo, que quería vengar el asesinato».” (p. 319)

“Las densidades de población más altas de los aborígenes estaban en las regiones más húmedas y productivas de Australia: el sistema fluvial del Murray-Darling el sudeste, las costas del este y el norte, y el extremo sudoccidental. Estas zonas sirvieron después para albergar las mayores densidades de población de colonizadores europeos en la Australia moderna. La razón por la que pensamos en los aborígenes como un pueblo del desierto es simplemente que los europeos los mataron o los expulsaron de la mayor parte de las zonas deseables, dejando las últimas poblaciones aborígenes intactas únicamente en zonas que los europeos no deseaban.” (pp. 355-356)

Jared Diamond
ARMAS, GÉRMENES Y ACERO (II)
Barcelona, 2007, Random House Mondadori.



“Estos parásitos pasan a una persona procedentes de un animal comido, pero el virus causante de la enfermedad de la risa (kuru) en las tierras altas de Nueva Guinea solía pasar de una persona a otra persona al comer la carne de la que portaba la enfermedad. Era transmitido por canibalismo, cuando los niños de las tierras altas cometían el fatal error de chuparse los dedos después de jugar con los sesos crudos que sus madres acababan de sacar de las víctimas muertas de kuru que esperaban a ser cocinadas.” (p. 229)

“Una de nuestras respuestas habituales a la infección consiste en desarrollar fiebre. Una vez más, estamos acostumbrados a considerar la fiebre un «síntoma de enfermedad», como si se desarrollara inevitablemente sin cumplir función alguna. Pero la regulación de la temperatura corporal está bajo nuestro control genético y no tiene lugar solo por accidente. Unos cuantos microbios son más sensibles al calor que nuestros cuerpos. Al elevar nuestra temperatura corporal, en realidad intentamos matar a los gérmenes asándolos antes de que nosotros nos asemos.” (p. 231)

“Por ejemplo, el virus del sarampión está más emparentado con el virus que causa el tifus bovino. Esta terrible enfermedad epidémica afecta al ganado vacuno y a muchos mamíferos rumiantes salvajes, pero no a los humanos. El sarampión, a su vez, no aqueja al ganado. La estrecha semejanza entre el virus del sarampión y el virus del tifus bovino sugiere que el segundo se trasladó al ser humano y después evolucionó hasta convertirse en el virus del sarampión, modificando sus propiedades para adaptarse a nosotros.” (p. 238)

"Cuando yo era joven, a los escolares estadounidenses se nos enseñaba que América del Norte había estado ocupada en principio por sólo un millón de indios. Esta cifra tan baja era útil para justificar la conquista por los blancos de lo que podía considerarse un continente casi vacío. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas y el análisis pormenorizado de las descripciones dejadas por los primeros exploradores europeos de nuestras costas parecen indicar ahora un numero inicial de unos veinte millones de indios. Para el Nuevo Mundo en su conjunto, el descenso de la población india en los dos siglos siguientes a la llegada de Colón se calcula en hasta el 95 por ciento." (p. 244)

Jared Diamond
ARMAS, GÉRMENES Y ACERO (I)
Barcelona, 2007, Random House Mondadori.



“En las islas Chatham, situadas a 800 kilómetros al este de Nueva Zelanda, siglos de independencia llegaron a un fin brutal para el pueblo morioiri en diciembre de 1835. El 19 de noviembre de ese año llegó un barco que transportaba a 500 maoríes provistos de armas de fuego, palos y hachas, a los que siguieron el 5 de diciembre 400 maoríes más. Grupos de maoríes comenzaron a recorrer los asentamientos de los morioris, anunciando que los morioris eran ahora sus esclavos y matando a quienes ponían objeciones. Una resistencia organizada por parte de los morioris podría haber derrotado con todo a los maoríes, cuya proporción con respecto a los habitantes de las islas era de uno a dos. Sin embargo, los morioris tenían una tradición de resolver las disputas pacíficamente. Decidieron en una junta no responder a los ataques, sino ofrecer la paz, la amistad y la división de los recursos.
   Antes de que los morioris pudieran presentar aquella oferta, los maoríes atacaron en masa. En el transcurso de los días siguientes, mataron a cientos de morioris, cocinaron y devoraron muchos de sus cuerpos y esclavizaron a todos los demás, matando a la mayoría de ellos también en los años siguientes según su antojo.” (p. 63)

“Idéntica importancia en las guerras de conquista tuvieron los gérmenes que evolucionaron en las sociedades humanas con los animales domésticos. Enfermedades infecciosas como la viruela, el sarampión y la gripe surgieron como gérmenes especializados del ser humano, derivados de mutaciones de gérmenes ancestrales muy parecidos que habían infectado a los animales. Los humanos que domesticaron los animales fueron los primeros que cayeron víctimas de los gérmenes recién evolucionados, pero esos humanos desarrollaron después una resistencia importante a las nuevas enfermedades. Cuando aquellas personas parcialmente inmunes entraron en contacto con otras que no habían estado expuestas previamente a los gérmenes, el resultado fueron epidemias en las que murió hasta el 99 por ciento de la población expuesta previamente. Los gérmenes adquiridos así, en última instancia de los animales domésticos, desempeñaron un papel decisivo en la conquista por los europeos de los indígenas de América, Australia, África austral y Oceanía.” (pp. 104-105)

"Un ejemplo clásico es la aparición del melanismo industrial en las mariposas nocturnas de Gran Bretaña: tipos más oscuros de estas mariposas se fueron haciendo más comunes que las más pálidas conforme el ambiente se iba haciendo más sucio en el siglo XIX, porque las mariposas nocturnas de color oscuro que descansaran en un árbol lleno de suciedad tenían más probabilidades de escapar de los predadores que aquellas cuyo color pálido contrastaba con el polvo negro.” (pp. 143-144)

miércoles, 19 de agosto de 2015



Alan Sillitoe
SÁBADO POR LA NOCHE Y DOMINGO POR LA MAÑANA
Madrid, 2011, Impedimenta.


“Al minuto de poner un pie fuera de la verja de la fábrica ya no pensabas más en el trabajo, pero lo más gracioso es que tampoco pensabas en el trabajo cuando estabas de pie junto a tu máquina. Empiezas el día cortando y taladrando cilindros de acero con cuidado, pero tus acciones se van haciendo poco a poco más automáticas y te olvidas de todo lo relacionado con la máquina y con el trabajo diligente de tus brazos y manos y el hecho de que estás taladrando y cortando, labrando en bruto hasta límites de solo cinco milésimas de pulgada. Tras media hora dejabas de advertir el ruido de los carros que recorrían el pasillo de arriba abajo y el espantoso estruendo de las correas que giraban y golpeaban sin que ello afectara a la calidad de tu trabajo, y olvidabas tus viejos conflictos con el jefe y volvías a pensar en sucesos agradables que te habían ocurrido alguna vez, o cosas que deseabas que te ocurrieran en el futuro. Si tu máquina trabajaba bien –el motor suave, las válvulas apretadas, cada pieza en su lugar– y si imprimías a tus acciones un ritmo favorable, te ponías contento. Te pasabas el resto del día en las nubes, y por la tarde, cuando ya tenías que admitir que sentías los brazos y las piernas tan tensos como si los hubieran estirado en un potro de tortura hasta casi romperlos, salías de la fábrica al cálido mundo de los pubs y las chicas ruidosas de vida alegre que algún día te proporcionarían materia prima para seguir en las nubes cuando estuvieras junto al torno.
   Eran maravillosas las cosas en que pensabas cuando trabajabas junto al torno, cosas que creías haber olvidado y que nunca volverían a aparecer, a menudo cosas que deseabas haber olvidado. El tiempo volaba cuando desgastabas el suelo empapado de grasa y trabajabas furiosamente sin darte cuenta: vivías en un mundo armonioso de imágenes que pasaban por tu mente como una linterna mágica, a menudo con colores tan realistas y memorables como disparatados. Un mundo donde la memoria y la imaginación fluían con libertad y hacían acrobacias con tu pasado y con lo que pudiera ser tu futuro, un frenesí que producía todo tipo de visiones placenteras.” (pp. 51-52)

Ian McEwan
OPERACIÓN DULCE
Barcelona, 2015, Anagrama.



“Cuando se consideraba que un agente encubierto ya no era útil, era posible que le abandonaran brutalmente. En vez de protegerle como le habían prometido, de facilitarle una nueva identidad y un nuevo domicilio para él y su familia, y de darle dinero, a veces convenía a los servicios de seguridad que lo matara el enemigo. O por lo menos aparentar que lo había matado.” (p. 359)

“En abril de aquel año, la costa de Andalucía arrojó a la orilla el cuerpo descompuesto de un oficial de marines de los Royal Marines. Atado a la muñeca con una cadena tenía un maletín que contenía documentos referentes a los planes de invasión del sur de Europa a través de Grecia y Cerdeña. Las autoridades locales se pusieron en contacto con el agregado británico, que al principio no pareció muy interesado por el cuerpo ni por su equipaje. Luego pareció que cambiaba de opinión y realizó frenéticos esfuerzos para que le entregaran ambos. Demasiado tarde. España era neutral en la guerra, pero en general más favorable a la causa nazi. La comunidad de los servicios de inteligencia alemanes se ocupaba del asunto y el maletín llegó hasta Berlín. El alto mando alemán examinó su contenido, se enteró de las intenciones de los aliados y modificó sus defensas en consonancia. Pero, como probablemente sabes por El hombre que nunca existió, el cuerpo y los documentos eran falsos, un plan ideado por la inteligencia británica. El oficial era en realidad un vagabundo galés, recogido de la morgue y, con meticulosa atención al detalle, investido de una identidad ficticia, junto con cartas de amor y entradas para un espectáculo londinense. La invasión aliada del sur de Europa se llevaría a cabo por la ruta más obvia, Sicilia, que estaba mal defendida. Al menos algunas divisiones de Hitler estuvieron custodiando los accesos erróneos." (pp. 389-390)

[La cita se refiere la “Operación Mincemeat” (“carne picada”), que se llevó a cabo en 1943.]

John Gray
MISA NEGRA (III)
La religión apocalíptica y la muerte de la utopía
Barcelona, 2008, Paidós Ibérica.


“Como otras muchas ideas, la laicidad tiene una historia. En la Europa precristiana no existía la distinción entre lo secular y lo sagrado, como tampoco existe en otras culturas politeístas. El mundo en sí era sagrado y carecía de sentido confinar la religión a la esfera privada: no se concebía aún que la religión pudiese ser un conjunto de prácticas diferenciado del resto de la vida. Sólo empezó a reconocerse la idea de un terreno separado de lo sagrado cuando Agustín de Hipona distinguió entre la ciudad del hombre y la ciudad de Dios. En este sentido, pues, el pensamiento laico es un legado del cristianismo y no tiene significado alguno fuera de un contexto de monoteísmo. En el Asia oriental, el politeísmo ha mantenido una estrecha convivencia con filosofías místicas (de un modo muy similar a como ambos coexistieron también en la Europa precristiana) y nunca ha llegado a producirse el choque entre ciencia y religión que tanto ha polarizado las religiones occidentales. No es casualidad que el darwinismo no haya desatado una guerra cultural en China o en Japón.” (p. 254)

“Quienes exigen que la religión sea borrada de la política piensan que eso es algo que se puede conseguir simplemente excluyendo de las instituciones públicas todo rastro de las confesiones tradicionales. Pero los credos seculares están formados a partir de conceptos religiosos y, no por cohibir la religión, ésta va a dejar de controlar el pensamiento y la conducta. Como el deseo sexual reprimido, la fe siempre reaparece –transformada a veces en formas grotescas– para regir las vidas de quienes la niegan.” (p. 255)

“Pero la idea misma de que las decisiones sobre la guerra y la paz puedan ser reducidas a un cálculo de teoría de juegos es, en sí, una simbiosis de racionalismo y magia: en otras palabras, una superstición.” (p. 260)

“Las religiones no constituyen pretensiones de conocimiento, sino modos de aceptar aquello que es imposible saber.” (p. 277)

EVANGELIOS APÓCRIFOS
Versión: Aurelio de Santos Otero
Madrid, 2003, BAC.



“1. Vivía allí mismo otra mujer cuyo hijo era atormentado por Satanás. Su nombre era Judas. Cuantas veces la pobre criatura era embestida por el demonio, se ponía a morder a todos cuantos se le se acercaban. Y si no encontraba a nadie a su alcance, se mordía sus propias manos y miembros. Al llegar, pues, la fama de la Virgen María y de su hijo Jesús a la madre del desgraciado, se levantó ésta y llevó a Judas ante la presencia de Nuestra Señora.

2. Entre tanto, Santiago y José habían sacado al niño Jesús fuera de casa para jugar con otros niños. Y, estando todos sentados, se acercó Judas el endemoniado, y se puso a la derecha de Jesús. Entonces fue atacado por Satanás, como de costumbre, y quiso morder a aquél; pero no pudo. Sin embargo, le hizo daño en el costado derecho y Jesús se puso a llorar. Más de repente salió Satanás del endemoniado bajo la forma de un perro rabioso. Y este niño era Judas Iscariote, el que luego habría de entregarle a los judíos. Es de notar que el costado en que le lastimó Judas fue el mismo que traspasaron los judíos con una lanza.” (p. 323; "Evangelio árabe de la Infancia"; apartado XXXV: JUDAS ISCARIOTE)
John Gray
MISA NEGRA (II)
La religión apocalíptica y la muerte de la utopía
Barcelona, 2008, Paidós Ibérica.



"Con su énfasis en el tema de la inmigración, la extrema derecha ha sido capaz de sacar provecho del descontento de las víctimas de la globalización en los países ricos: trabajadores poco cualificados y cuadros intermedios cuyo trabajo puede realizarse a un coste más bajo en las economías emergentes.” (p. 115)

“Desde que arribaron a aquellas costas los primeros colonos procedentes de Inglaterra hasta que el país obtuvo su independencia, las colonias se concibieron a sí mismas a través del prisma de la religión. La interpretación de su historia y la visión de su futuro estuvieron fuertemente condicionadas tanto por el pensamiento posmilenarista (que aguardaba con esperanza la llegada de un mundo transformado en parte por la acción humana) como por ciertas creencias de carácter más quiliasta que hacían vaticinar inminentes conflictos en forma de cataclismo. Cada una de esas corrientes atribuyó a Estados Unidos un papel singular en la historia. El resultado fue la americanización de un mito apocalíptico.” (p. 153)

“Los liberales contemporáneos consideran que los derechos son atributos humanos universales que pueden ser respetados en cualquier parte del mundo, pero en esto evidencian una ya típica desconsideración por la historia. Las actuales concepciones de los derechos humanos se desarrollaron paralelamente al Estado-nación moderno. Fue ese Estado-nación el que emancipó a los individuos de los lazos comunitarios de la época medieval y creó la libertad tal y como la hemos conocido en el mundo contemporáneo. Y eso se consiguió no sin considerables dosis de conflicto y fuertes costes. La violencia a gran escala fue un elemento integral de todo ese proceso. Si Estados Unidos no se convirtió en una nación moderna hasta después de la guerra civil, Francia no hizo lo mismo hasta después de las guerras napoleónicas y Alemania necesitó de dos guerras mundiales y una guerra fría para alcanzar esa misma situación. En África y en los Balcanes, la lucha por la independencia nacional ha ido de la mano de la limpieza étnica, mientras que el ensamblaje y la soldadura de la nación china que aún prosiguen en la actualidad pasan por la represión de las minorías musulmanas y por una política no muy alejada del genocidio en el Tíbet.” (pp. 226-227)







John Gray
MISA NEGRA (I)
La religión apocalíptica y la muerte de la utopía
Barcelona, 2008, Paidós Ibérica.



“La creación de los campos de concentración obedecía a un modelo colonial europeo. España los utilizó para sofocar a los insurgentes en la Cuba colonial a finales del siglo XIX, como también lo hizo Gran Bretaña en Sudáfrica durante las guerras de los bóeres. Más o menos por las mismas fechas, fueron instalados también en el África del Sudoeste alemana, donde las autoridades teutonas cometieron un genocidio contra la tribu de los herero. (El primer comisionado imperial para el África del Sudoeste alemana fue el padre de Herman Goering. Y tampoco hay que olvidar que dos de los maestros de Joseph Mengele llevaron allí a cabo experimentos con personas de la propia población indígena.)” (p. 72)

“Aunque toda utopía afirma encarnar la mejor vida posible para el conjunto de la humanidad, en el fondo, nunca deja de ser otra cosa que un ideal entre los muchos existentes. Puede que una sociedad sin propiedad privada y sin dinero les resulte idílica a algunas personas, pero siempre habrá otras para las que ésa sea una perspectiva poco menos que infernal. A algunos puede parecerles obvio que el mundo mejoraría si el mundo estuviese regido por el altruismo, mientras que a otros esa posibilidad les resulta insufriblemente insípida. Todas las sociedades contienen ideales divergentes de vida. Cuando un régimen utópico choca contra esa realidad, el único resultado posible es la represión o la derrota. (…) el totalitarismo es una consecuencia inevitable cuando, a través del uso del poder estatal, se persigue sistemáticamente el sueño de una vida carente de conflictos.” (pp. 77-78)

“Si hay algo que define a «Occidente» es el empeño en buscar la salvación a través de la historia. Es esa teología [debería decir «teleología».] histórica (o creencia en que la historia tiene una finalidad o un objetivo inherente), más que las tradiciones de la democracia y la tolerancia, la que distingue a la civilización occidental de todas las demás.” (p. 103)

[La edición en castellano que cito confunde “teología” con “teleología”, tal y como puede apreciarse en el texto original en inglés: “If anything defines «the West» it is the pursuit on salvation on history. It is historical teleology –the believe that history…”]



miércoles, 12 de agosto de 2015

Oliver Sacks
MIGRAÑA
Barcelona, 1997, Anagrama.


“Entre los síntomas del aura de migraña más extraños e intensos, y a la vez más difíciles de describir y analizar, están los sentimientos de familiaridad súbita y certidumbre (déjà-vu) o su contrario, sentimientos de extrañeza (jamais vu). Todo el mundo experimenta estos estados de modo momentáneo y ocasional; cuando se producen durante las auras de migraña, se caracterizan por su intensidad abrumadora y su duración relativamente larga. Estos estados se asocian a veces con un gran número de otros sentimientos: el pensamiento de que le tiempo se ha detenido, o que está volviendo atrás de modo misterioso; el sentimiento de estar soñando, o de ser momentáneamente transportado a otro mundo; sentimientos de intensa nostalgia, en el déjà-vu, asociados a veces con un resurgimiento de recuerdos hace tiempo olvidados; sentimientos de clarividencia en el déjà-vu; o la sensación de que el mundo o uno mismo acaba de ser inventado de nuevo, en el jamais vu. En todos los casos coincide el sentimiento de una conciencia doble.” (pp. 107-108)

"Sólo existe una regla cardinal: siempre hay que escuchar al paciente; y, por la misma razón, el pecado cardinal es no escuchar, no prestar atención a sus palabras. Antes de cualquier planteamiento específico, debe haber un planteamiento general: establecer una relación, una comunicación con el paciente, a fin de que médico y paciente se entiendan mutuamente. Una relación, además, en la que el paciente no sea totalmente pasivo y sumiso, que no crea y haga todo lo que se le dice y se tome todo lo que le «recetan»; una relación que es, esencialmente, de colaboración.” (p. 311)

“Nuestra concepción de la naturaleza ha cambiado en los últimos veinte años: hemos llegado a identificar los procesos dinámicos no lineales, los procesos caóticos y autoorganizativos, en una amplia variedad de sistemas naturales, y a comprender que estos juegan un papel esencial en la evolución del universo. Pero no necesitamos ir muy lejos para encontrar ejemplos –ni reflexionar sobre la agregación de limo y hongos, o los movimientos de Plutón–, pues tenemos un laboratorio natural, un microcosmos, en nuestras cabezas. Es por esta razón, a fin de cuentas, por lo que la migraña nos parece tan apasionante; pues nos muestra, a través de las manifestaciones alucinatorias, no sólo una actividad elemental de la corteza cerebral, sino el funcionamiento de todo un sistema autoorganizativo, un comportamiento universal. Nos muestra no sólo los secretos de la organización neuronal, sino el núcleo creativo de la Naturaleza misma.” (p. 362)


Cristóbal de Villalón
VIAJE DE TURQUÍA
www.cervantesvirtual.com
Edición digital basada en la 4ª ed. de Madrid, 1965, Espasa-Calpe.
 
(La autoría de Villalón no está aceptada por todos los investigadores.) 


“MATA: ¿Aguardiente a comer? ¿A qué propósito?
PEDRO: Tan usado es en todas las comidas de conversación en Grecia y toda Turquía el beber dos o tres veces, las primeras, de aguardiente, que lo llaman «raqui», como acá vino blanco.
JUAN: ¿No los abrasa los hígados y boca?
PEDRO: No, porque lo tienen en costumbre, y tampoco es lo primero que es demasiado de fuerte, sino lo segundo que llaman.
JUAN: ¿Hácenlo a falta de vino blanco?
PEDRO: No por cierto, que no falta malvasía y moscatel de Candía; antes tienen más blanco que tinto; sino porque la mayor honra que en tales tiempos hay es el que primero se emborracha y se cae a la otra parte dormido. Y como medio en ayunas, con los primeros bocados, beben el «raqui», luego los comienza a derribar; y aun las mujeres turcas y griegas, cuando entre sí hacen fiestas, luego anda por alto el «raqui».
MATA: ¿Tan gente bebedora es la griega?
PEDRO: Como los alemanes y más. Salvo que en esto difieren: que los alemanes beberán pocas veces y un cangilón cada vez; mas los griegos, aunque beben mucho, comen muy poco y beben tras cada bocado con pequeñita taza. Podéis creer que de como el que escancia toma la copa en la mano, aunque no sean más de tres de mesa, hasta que se vayan, que no cesará la copa ni porná los pies en el suelo aunque dure la comida deciséis horas, como suele.
MATA: ¿Qué? ¿Deciséis horas una sola comida? Pues aunque tuviesen todos los manjares que hay en el mundo bastaban tres.
PEDRO: Por no tener manjares muchos son largas, que si los tuviesen presto se enhadarían. Con un platico de acitunas y un tarazón de pescado salado, crudo, entre diez, hay buena comida, y antes que se
acabe beberán cada seis veces; luego, si hay huevos con cada sendos asados, tardándolos en comer dos horas, beberán otras tantas veces.
MATA: Pues ¿en qué tardan tanto?
PEDRO: Como no va nadie tras ellos y son tan habladores, que con el huevo o la taza en la mano contará uno un cuento y escuchará cuatro.
MATA: ¿Parleros son al comer, como vizcaínos?
PEDRO: Con mucha más crianza, que ésos parlan siempre a troche moche y ninguno calla, sino todos hablan; mas los griegos, en hablando uno, todos callan, y le están escuchando con tanta atención que ternían por muy mala crianza comer entre tanto; y no os maravilléis de deciséis horas, porque si es algo de arte el convite, será manteniendo tela dos días con sus noches; agora sacan un palmo de longaniza; de aquí a un hora, ostrias, que es la cosa que más comen; tras éstas, un poco de hinojo cocido con garbanzos o espinacas; de allí a cuatro horas, un pedacillo de queso; luego, sendas sardinas; si es día de carne, un poco de cecina cruda, y desta manera alargan el convite cuanto quieren.” (cap.: El naufragio: En Lemnos)

“JUAN: Grande trabajo será andar a dar tantas cartas en una cibdad como Nápoles o Roma.
PEDRO: El mayor descanso del mundo, porque se hace con gran orden, y todas las cosas bien ordenadas son fáciles de hacer; en la posada tienen un escribano que toma todos los nombres de los sobreescritos para quien vienen las cartas, y pónelos por minuta, y en cada carta pone una suma de guarismo, por su orden, y pónelas todas en un cajón hecho aposta, como barajas de naipes, y el que quiere saber si tiene cartas mira en la minuta que está allí colgada y hallará: «Fulano, con tanto de porte, a tal número», y va al escribano y dícele: «Dadme una carta». Pregúntale: «¿A cuántas está?» Luego dice: «A tantas»; y en el mesmo puncto la halla.
MATA: En fin, acá todos somos bestias, y en todas las habilidades nos exceden todas las naciones extranjeras: ¡dadme, por amor de mí, en España, toda cuan grande es, una cosa tan bien ordenada! “ (cap.: El viaje por Italia)

“MATA.-¿Cómo se bañan? ¿Métense dentro algunas pilas?
PEDRO.-Danle a cada uno una toalla azul, que se pone por la cintura y llega a la rodilla; y metido dentro la estufa hallará dos o tres pilicas en cada una, en las cuales caen dos canillas de agua, una muy caliente y otra fría. Está en vuestra mano templar como quisiéredes, y allí están muchas tazas de estaño con las cuales cogéis el agua y os la echáis a cuestas, sin tener a qué entrar en pila. El suelo, como es todo de mármol, está tan limpio como una taza de plata, que no habría pila tan limpia. Los mismos que sirven el baño os lavarán muy a vuestro placer, y esto no solamente los turcos lo usan, sino judíos y cristianos, y cuantos hay en Levante. Yo mismo lo hacía cada quince días, y hallábame muy bien de salud y limpieza, que acá hay gran falta. Una de las cosas que más nos motejan los turcos, y con razón, es de sucios, que no hay hombre ni mujer en España que se lave dos veces de como nace hasta que muere.
JUAN.-Es cosa dañosa y a muchos se ha visto hacerles mal.
PEDRO.-Eso es por no tener costumbre; mas decidles que lo usen, y veréis que no les ofenderá.” (cap.: Descripción de Constantinopla)

“Comparaba muy bien Platón la vida del hombre al dado, que siempre tiene de estar deseando buena suerte, y con todo eso, se ha de contentar con la que cayere.” (cap.: Descripción de Constantinopla)


sábado, 1 de agosto de 2015

Ángel Vázquez
LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI
Madrid, 2000, Cátedra.



“Sabes muy bien que sería incapaz de escaparme sola…Si yo encontrara un hombre, uno de esos hombres que te cuidan cuando estás enferma, como Spencer Tracy, o te salvan cuando te vas a tirar por un puente y te estrujan a besos para luego darte un par de bofetadas como Clark Gable… ¡Mierda de cine, el daño que le ha hecho a una!” (p. 215)

"Sí hijito, sí. Muy guapa. Pero perdona que te lo diga, ya es hora de que te hable claro: UNA PUTA. ¡Que ya estoy harta! Y creo que entre los dos hay la suficiente confianza para que yo te pueda hablar de ese modo. Tú no sabes lo que yo he sufrido con ella, Dedé, tú no lo sabes. Eso no lo sabe nadie y estoy harta de tanto callar, que por una vez voy a explayarme. No me negarás que tú sabes que se escapó con un tío y nos dejó solos a papá y a mí. Porque eso lo sabe todo el mundo. Sí, claro, el tiempo lo cura todo, pero por lo visto lo mío no es una herida, es un estigma. ¡Deja que te cuente! Mientras vivió mamá, ya llevó una vida bastante agitada. Salía y entraba y hacía cuanto le daba la gana utilizándome de tapadera. Porque ya sabes tú con quién salía, con todas las pendonas, las mujeres modernas de entonces. Cabrita que tira al monte… ¿Para qué voy a darte ahora detalles de cosas que tú bien sabes? La verdad es que siempre me tuvo envidia, desde pequeñita. Y fui yo quien la salvó cuando aquello de la Avenida, aquello de los fuegos artificiales del 14 de julio, recién acabada la primera guerra. A pique de que un trozo de metralla me hubiera destrozado la cara, o me hubiera marcado para siempre como le ocurrió a mi madrina. ¡Ojalá! Hubiera preferido esa marca que no la vergüenza que he tenido que soportar durante muchos años al verme señalada siempre como «la hermana de la que se escapó»." (pp. 324-325)

miércoles, 29 de julio de 2015

John Gray
PERROS DE PAJA: REFLEXIONES SOBRE LOS HUMANOS Y OTROS ANIMALES (III)
Barcelona, 2002, Paidós Ibérica.


 
“Los politeístas pueden ser celosos de sus dioses, pero no son misioneros. Sin el monoteísmo, el ser humano habría continuado siendo uno de los animales más violentos, pero se habría ahorrado las guerras de religión.” (p. 106)

“El cristianismo golpeó directamente la raíz de la tolerancia pagana de la ilusión. Al reivindicar la existencia de una única fe verdadera, confirió a la verdad un valor supremo que nunca antes había tenido. Al mismo tiempo, hizo posible por vez primera la incredulidad en relación con lo divino.” (p. 137)

“El consumo de drogas es la admisión tácita de una verdad prohibida: la felicidad está fuera del alcance de la mayoría de personas. La realización personal no se encuentra en la vida diaria, sino huyendo de ella. Como la felicidad es inaccesible, lo que busca la gran mayoría de la humanidad es el placer.” (p. 117)

“En la prehistoria evolutiva, la conciencia surgió como efecto secundario del lenguaje. En la actualidad, es un subproducto de los medios de comunicación.” (p. 139)

"Tras el colapso del comunismo, la mayoría de los rusos no deseaban otra cosa que unirse a «Occidente». Como recompensa, se les dispensó un trato peor que el obtenido por las potencias del Eje al finalizar la segunda guerra mundial." (p. 145)

John Gray
PERROS DE PAJA: REFLEXIONES SOBRE LOS HUMANOS Y OTROS ANIMALES (II)
Barcelona, 2002, Paidós Ibérica.



“Los filósofos contemporáneos no osan proclamar que la filosofía nos enseña cómo vivir, pero tampoco les resulta sencillo decir qué es lo que enseña. Si se les insiste en ello, puede que se atrevan a opinar algo así como que infunde claridad de pensamiento. Un esfuerzo encomiable, sin duda. Pero el estudio de la historia, la geografía o la física puede ayudar también a pensar con claridad. El rigor mental no debería necesitar de un departamento universitario propio.” (p. 73)

“Es bien sabido desde hace tiempo que rara vez se perdona a quienes realizan grandes actos de generosidad. Lo mismo ocurre con quienes sufren injusticias irreparables. ¿Cuándo se les perdonará a los judíos el Holocausto?” (p. 84)

“La sensación de culpa puede añadir cierto morbo a vicios que, de otro modo, pasarían inadvertidos. Es indudable que hay quien se convierte al cristianismo en busca de las emociones que el mero placer ya no le puede ofrecer. (…) La moral apenas ha hecho de nosotros mejores personas; sin embargo, indudablemente, ha enriquecido nuestros vicios”. (p. 89)

“El culto a la libertad de elección es un reflejo de la necesidad que tenemos de improvisar nuestras vidas. El hecho de que no podamos obrar de forma diferente es, por sí mismo, sintomático de nuestra falta de libertad. La libertad de elección se ha convertido en un fetiche; pero si por algo se caracteriza un fetiche es por el hecho de que no podemos escogerlo.” (p. 94)

“Sin duda, habrá sociedades libres en el futuro, como las ha habido en el pasado. Pero serán poco habituales: la norma la constituirían modalidades diversas de anarquía y tiranía. Las necesidades que los tiranos satisfacen son tan reales como aquellas a las que da respuesta la libertad; en ocasiones, son incluso más urgentes.” (p. 104)

John Gray
PERROS DE PAJA: REFLEXIONES SOBRE LOS HUMANOS Y OTROS ANIMALES (I)
Barcelona, 2002, Paidós Ibérica.



De la forma en que se practica comúnmente, la filosofía no es más que un intento de hallar buenos motivos para las creencias convencionales. En la época de Kant, la fe de las personas convencionales era cristiana: ahora es humanista. Y esos dos credos no difieren gran cosa el uno del otro. Durante los últimos doscientos años, la filosofía se ha sacudido su fe cristiana. No ha abandonado, sin embargo, el error esencial del cristianismo: la creencia según la cual los seres humanos son radicalmente distintos al resto de los animales.
  La filosofía ha sido el baile de disfraces en el que la imagen religiosa de la humanidad se ha renovado bajo la apariencia de las ideas humanistas de progreso y razón. Ni los más grandes desenmascaradores de la filosofía han podido evitar participar en la mascarada.” (p. 41)

“Los reclamos de las aves y los rastros que dejan los lobos para marcar sus territorios no son formas de lenguaje menores que las canciones de los humanos. Lo distintivamente humano no es la capacidad del lenguaje. Es la cristalización de ese lenguaje en forma de escritura.” (p. 55)

“El legado de Platón en el pensamiento europeo fue un trío de palabras con mayúscula: lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero. En nombre de esas tres abstracciones, se han librado guerras y se han establecido tiranías, se han arrasado culturas y se han exterminado pueblos. Europa debe buena parte de su historia de muerte y destrucción a los errores de pensamiento engendrados por el alfabeto.” (p. 56)

“Se ha grabado a cuervos que jugaban a atacar a grupos de gorilas descendiendo en picado sobre ellos. También se ha observado cómo fingían construir un escondrijo para almacenar su comida pero luego —cuando creían que nadie los veía— la ocultaban en otra parte. Estas aves muestran la habilidad para engañar que viene asociada a la capacidad del lenguaje. Es algo en lo que no son distintos de los seres humanos. En lo que los humanos difieren de los cuervos es en el uso que hacen del lenguaje para mirar sus vidas en retrospectiva e invocar un yo virtual.
    La ilusión de un yo perdurable es un producto del habla.” (p. 70)

miércoles, 15 de julio de 2015


Rafael Chirbes
EN LA ORILLA
Barcelona, 2003, Anagrama.



“La vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero. Otra vez a enseñarle al niño a andar, llevarlo a la escuela y que distinga una circunferencia de un cuadrado, el amarillo de rojo, lo sólido de lo líquido, lo duro de lo blando.” (p. 30)

“Desvanecida la necesidad, nos hemos corrompido, sofisticado, y ya nada posee ese carácter necesario o urgente que lleva incorporada la absolución. Discutimos si la caza, que ya no es supervivencia, es placer o afición, entretenimiento, vicio, o si simplemente guardamos en los genes una pulsión de muerte, algún resorte del sistema que nos lleva a seguir librándonos de los que no son como nosotros…” (p. 76)

"La pobreza es pesimista por naturaleza. Los pobres están convencidos de que, por mucho que les pase, aún les puede ocurrir algo peor. El hombre es un ser culpable desde el nacimiento y Dios le da la razón en su pesimismo, sobre todo si te ha tocado nacer en un poblado de chabolas o en un barrio periférico y pasar hambre desde que tu madre te daba a roer una teta seca y te puso a trabajar en cuanto pudiste ponerte de pie. Si pierdes un brazo, el cura, el rabino o el ulema se encarga de recordarte que podrías haber perdido la cabeza, y si pierdes la cabeza te convence de que hubiera sido más grave que te hubieran hecho papilla y no hubieran podido echarte un responso de cuerpo presente (y entero). Aunque sea sin cabeza, los familiares están contentos y le dan gracias a Dios si les queda algún pedazo de cadáver para uso propio, porque así pueden llevárselo a enterrar, y se sienten superiores y les tienen lástima a los vecinos que no han encontrado ni la rabadilla de su muerto.” (pp. 274-275)


Charles Dickens
CASA DESOLADA (III)
Barcelona, 2000, Montesinos.



“Aquella es una calle aburrida, incluso en sus mejores momentos: hay dos largas hileras de casas que se miran entre sí con gran severidad; se diría que media docena de sus mayores mansiones se ha convertido en piedra poco a poco por mirarse con asombro, si no se hubiesen construido ya desde el principio con esa clase de material. Es una calle de grandiosidad melancólica, tan decidida a no dignarse a que la conquiste la animación que sus puertas y ventanas permanecen en un sombrío y muy particular estado, cubiertas de pintura negra y polvo, y sus resonantes caballerizas presentan un aspecto seco y macizo, como si estuviesen destinadas a los corceles de piedra de las magníficas estatuas.” (pp. 560-561)

“En efecto, se trata de una noche silenciosa. Cuando la luna resplandece, parece esparcir una soledad y un sosiego que envuelven incluso los lugares más habitados. No sólo es silenciosa la noche en las carreteras polvorientas y en algunas cimas de las colinas, desde las que se distingue, envuelta en el reposo, una gran extensión de campo más sosegada a medida que se aleja hacia la hilera de árboles alzados contra el fondo del cielo, coronados por una especie de misteriosa floración gris; no sólo es silenciosa la noche en los jardines, en los bosques y en el río, donde las marismas son frescas y verdes y la corriente centellea entre agradables islas, represas y juncos susurrantes; no sólo es silenciosa allí donde el río fluye entre un apretado montón de casas, donde refleja puentes, donde los muelles y las embarcaciones lo ennegrecen, donde se aparta de todo aquello que lo desfigura para cruzar por marjales cuyas grandes y feas boyas surgen como esqueletos arrastrados a tierra, donde se ensancha en la región más audaz de tierras altas, ricas en campos de trigo, molinos de viento y campanarios, y donde se mezcla con el mar siempre agitado; no sólo es noche silenciosa en lo profundo del mar y en la costa, donde el vigía acecha el momento de ver cómo el barco cruza con alas desplegadas el sendero de luz que parece ofrecérsele sólo a él; pues incluso en este Londres, confusión del profano, se observa cierto sosiego. Sus campanarios y aguijas de iglesia, y su gran cúpula, se hacen más etéreos; hay menos ruidos que suben de las calles y son más amortiguados, y los pasos en las aceras se desvanecen con mayor sosiego hasta el amanecer. En estos campos en los que reside Mr. Tulkinghorn, donde los pastores tocan sin descanso las gaitas del Supremo y mantienen a sus ovejas bien sujetas con ganchos y artimañas hasta esquilarlas al rape, todos los ruidos se funden, en esta noche de luna, en un lejano y profundo zumbido que hace que la ciudad parezca una inmensa pieza de cristal vibrante.” (p. 569)

“Llega la medianoche, sin que nada haya cambiado en aquel vacío. Los coches que pasan son escasos, y en aquella vecindad no se oyen otros ruidos, excepto si algún individuo, con una borrachera tan desesperada que lo lleva a perderse por aquella zona helada, pasa lanzando escandalosos gritos. En esta noche invernal está todo tan callado que escuchar en el profundo silencio es como mirar en medio de una intensa oscuridad. Si hay algún ruido lejano, produce el efecto de una tenue lucecita que apenas rasga la oscuridad y, una vez apagada, aparece todo aún más lóbrego que antes.” (p. 683)

“Llega a un portalón en la tapia, mira por él y ante su vista aparece una gran variedad de hierro almacenado en multitud de formas: barras, cuñas, hojas, tanques, calderas, ejes, ruedas, carriles; y retorcido y contorsionado en formas excéntricas y perversas, como piezas sueltas de una maquinaria; montañas de hierro en pedazos, mugriento por los años; hornos lejanos en los que brilla y borbotea una lluvia de hierro encendido que cae por todas partes al recibir los golpes del martinete de vapor; hierro al rojo, hierro blanco, hierro frío y negro; sabor de hierro, olor a hierro y una auténtica Babel de ruidos de hierro.” (p. 727)

Thomas Piketty
EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI (II)
Madrid, 2014, Fondo de Cultura Económica.



“Estos coeficientes (…) son a veces útiles, pero plantean múltiples problemas. Pretenden resumir en un único indicador numérico la desigualdad completa de la distribución (…), lo que es muy simple y muy seductor a primera vista, pero inevitablemente un poco ilusorio. Sinceramente, es imposible resumir una realidad multidimensional mediante un indicador unidimensional, salvo si se simplifica en exceso esta realidad y se mezclan aspectos incomparables. La realidad social y el significado político-económico de la desigualdad son muy diferentes en función de los niveles de la distribución; por ello es importante analizarlos por separado.” (p. 291)

"La desigualdad socioeconómica y la disparidad de ingresos y fortunas entre grupos sociales son siempre tanto causas como consecuencias de los demás hechos en las otras esferas: todas estas dimensiones siempre están indisolublemente vinculadas unas con otras. Por ello, la historia de la distribución de las riquezas constituye en todas las épocas una verdadera guía para interpretar la historia general de un país." (p. 300)

"Desde mi punto de vista, no hay duda de que el alza de la desigualdad contribuyó a debilitar el sistema financiero estadounidense. Por una simple razón: el alza de la desigualdad tuvo como consecuencia un casi estancamiento del poder adquisitivo de las clases populares y medias en los Estados Unidos, lo que sólo incrementó la tendencia a un creciente endeudamiento de los hogares modestos; tanto más porque al mismo tiempo les eran propuestos créditos cada vez más fáciles y desregulados por los bancos e intermediarios financieros poco escrupulosos y deseosos de encontrar buenos rendimientos para el enorme ahorro financiero inyectado al sistema por las clases más elevadas." (p. 324)

“(…) no concibo otro lugar para la economía que como una subdisciplina más de las ciencias sociales, al lado de la historia, la sociología, la antropología, las ciencias políticas y tantas otras. (…) No me gusta mucho la expresión «ciencia económica»: me parece terriblemente arrogante y podría hacer creer que la economía ha logrado un estatuto científico superior, específico, distinto de las demás ciencias sociales. Prefiero sin duda la expresión «economía política», tal vez un poco anticuada, pero con el mérito de ilustrar lo que, a mi parecer, es la única especificidad aceptable de la economía dentro de las ciencias sociales, es decir, su intención política, normativa y moral.” (p. 645)

“(…) me parece que los investigadores en ciencias sociales de todas las disciplinas, los periodistas y los comentaristas de cualquier medio, los militantes sindicales y políticos de todas las tendencias, pero principalmente todos los ciudadanos, deberían interesarse seriamente por el dinero, su comportamiento, los hechos y las evoluciones que lo rodean. Quienes tienen mucho nunca se olvidan de defender sus intereses. Negarse a usar cifras rara vez favorece a los más pobres” (p. 649)