domingo, 26 de febrero de 2012

William Faulkner
LUZ DE AGOSTO
Madrid, 2010, Alfaguara.


"Fue más tarde cuando se dijo: <<Ahora sé que lo que convierte en imbécil a un hombre es su incapacidad para seguir los buenos consejos que se da a sí mismo>>." (p. 240)

"pues una de las más felices facultades de la mente humana es la de poder ignorar lo que la conciencia se niega a asimilar." (p. 301)

"Y vio que se le abría una vida sin complejidad e inevitable como un pasillo desierto. Ahora se sentía completamente libre, sin tener que decidir ni que pensar. Y la carga que asumía y que habría de llevar era tan brillante, tan liviana y tan marcial como el cobre de sus insignias. Una fe sublime e implícita en el valor físico y en la obediencia ciega, en la convicción de que la raza blanca es superior a todas las demás razas, y de que la raza americana es superior a todas las demás razas blancas, y de que el uniforme americano es superior a todos los hombres, y de que lo único que se le exigiría en pago de su creencia, de ese privilegio, sería su propia vida." (p. 393)

"qué falso puede ser el más profundo de todos los libros cuando se pretende aplicarlo a la vida." (p. 419)

"Le parece que siempre ha visto eso: que lo que destruye a la Iglesia no es el esfuerzo de los que tratan a tientas de entrar en ella o salir de ella, sino los profesionales que la controlan y que han quitado las campanas de los campanarios. Le parece ver los campanarios, innumerables, desordenados, vacíos simbólicos, helados, apuntando hacia el cielo, no en señal de éxtasis ni de pasión, sino de abjuración, de amenaza, de maldición. Le parece ver todas las iglesias del mundo como una muralla, como una de esas barricadas de la Edad Media, erizadas de estacas, muertas y puntiagudas; como una muralla alzada contra la verdad y contra esa paz, tan abierta al pecado como al perdón, que es la vida del hombre." (p. 424)
Joseph Pérez
MITOS Y TÓPICOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Y AMÉRICA
Madrid, 2006, Algaba.


"El pobre, en las sociedades del Antiguo Régimen, es el que no tiene más recursos que su fuerza de trabajo y está obligado a alquilarla para vivir y dar de comer a su familia. Debe trabajar o mendigar. Por lo tanto, la pobreza nos remite a la noción de trabajo, casi siempre como una fatalidad degradante. Los moralistas condenan la ociosidad, pero distinguen entre actividad (obrar) y trabajar; todos deben tener ocupación; sólo los pobres están obligados a tener ocupación (4). Despreciado durante mucho tiempo como una consecuencia del pecado original, el trabajo empieza a ser rehabilitado a partir del siglo XIII, con la recuperación de las actividades económicas. El giro se produce tras la devastación de la peste negra: cuando surge la urgencia de recuperar los campos, se exalta las virtudes del trabajo productivo. Es entonces cuando la ociosidad y la mendicidad se presentan cada vez con más frecuencia como plagas sociales y morales. El pobre es percibido como un criminal en potencia. La negativa a trabajar es comparada con un delito y se empieza a distinguir entre los mendigos verdaderos y los falsos. En Castilla, un texto de Juan I (1387) autoriza a los particulares a detener a los vagabundos y a ponerlos a trabajar durante un mes sin pagarles ningún salario. La actitud de la Iglesia es ambigua. Reconoce la importancia del trabajo, pero mantiene la superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa; considera la mendicidad profesional como un pecado, pero sigue afirmando que dar limosna es una obligación a la que los ricos no pueden sustraerse; convierte la mendicidad voluntaria en un signo de perfección: ¿cómo podrían los cristianos no acoger favorablemente a todos los que tienden la mano cuando ven a las órdenes religiosas, las llamadas precisamente órdenes mendicantes, hacer el voto de vivir de la caridad pública? A finales de la Edad Media se oscila entre dos actitudes: o bien se ve en la pobreza una virtud y en el mendigo la imagen de Cristo, o bien se la juzga degradante y muy pronto peligrosa:"

(4): "A subrayar esta frase de Francisco de Osuna, citada por Anne Roudié-Milhou: <<Dios mandó al hombre rico que obrase y no le dijo que trabajase, que esto pertenece a los pobres.>>" (p. 113)

viernes, 24 de febrero de 2012


Arthur Golden
MEMORIAS DE UNA GEISHA
Madrid, 2007, Santillana.


 “La casa en la que vivíamos en el pequeño puerto de Yoroido era una <<casita piripi>>, como la llamaba yo entonces. Estaba junto a un acantilado donde soplaba constantemente el viento del océano. De niña, pensaba que el mar estaba siempre acatarrado, porque jadeaba constantemente, salvo cuando se quedaba como sin respiración, antes de soltar uno de sus grandes estornudos –lo que equivale a decir que pronto soplaban ráfagas tremendas acompañadas de agua de mar pulverizada-. Decidí que nuestra casita se habría ofendido de que el océano le estornudara en la cara cada dos por tres y empezó a torcerse para quitarse del medio. Probablemente hubiera terminado derrumbándose de no ser porque mi padre la apuntaló con un madero que rescató de un barco de pesca naufragado. De este modo, la casa parecía un viejo borracho apoyado en una muleta.” (p. 17)

“Mi madre siempre decía que se había casado con mi padre porque ella tenía demasiada agua en su personalidad y mi padre demasiada madera en la suya. El agua mana veloz de un sitio a otro y siempre encuentra una rendija por la que salir. La madera, por su parte, se agarra fuerte a la tierra. En el caso de mi padre esto era bueno, porque era pescador, y un hombre con madera en su personalidad se encuentra cómodo en el mar. En realidad, mi padre se encontraba mejor en el mar que en cualquier otro sitio, y nunca se alejaba mucho de él. Olía a mar incluso después de lavarse.” (p. 18)
Diego de Torres Villarroel
VIDA
Madrid, 1972, J. Pérez del Hoyo Editor.


"que las más veces se hallará debajo de una reputación desmesurada de sabiduría y experiencia, un idiota terco, un hablador vacío, un misterioso extravagante, un impertinente caprichudo, o un maulón ponderado con las letras tan garrafales como las mías, y, revuelto con el capote del Deo gracias y el Dios sobre todo, un bergante, comilón, ocioso, repleto de avaricia y lujuria. Las poblaciones altas y bajas verbenean en tontos y embusteros; y los más relamidos de ciencia y devoción son unos fantasmones, que estudian en deslumbrarnos para que no sea columbrada su ambición, su gula y su pereza. No hay desengaño más feliz, que hurgarles su estudio, su melancolía, su gravedad, su retiro y su encogimiento, y a pocos tirones saldrá claro y patente el negocio, el vicio y la vanagloria, la soberbia y otros enredos, que estaban tapados con el nebuloso cortinón de unas revelaciones, arrebatamientos y parolas sombrías y aparentes." (pp. 195-196)

domingo, 19 de febrero de 2012


Álvaro Mutis
EMPRESAS Y TRIBULACIONES DE MAQROLL EL GAVIERO
Madrid, 2001, Alfaguara.


"No era para él novedad alguna esta manera sumaria de liquidar a los indeseables. En cuanto a mí, debo confesar que después del primer escalofrío que me recorrió la espalda, muy pronto olvidé el asunto. Ahora que vuelvo a pensar en ello, me doy cuenta de que el sentido que se embota primero, a medida que la vida se nos va viniendo encima, es el de la piedad, la tan traída y llevada solidaridad humana que jamás ha significado para mí nada concreto. Se la menciona en circunstancias de pasajero pánico. Entonces pensamos más bien en el apoyo de los demás y no en el que nosotros podríamos ofrecerles." (p. 43)

[La cita pertenece a la novela corta La Nieve del Almirante.]

Ramón J. Sender
LA TESIS DE NANCY
Barcelona, 2004, Magisterio Español-Casals. 


“Contestando tus preguntas, te diré que Mrs. Adams es la de siempre. ¿Sabes qué hizo? Le regaló a mi novio una Biblia en español, y la misma tarde que se lo regaló, paseando por el parque de Maria Luisa, le explicaba Mrs. Adams –tú la conoces- la utilidad de leer la Biblia, y decía que muchas veces estaba sin saber qué determinación tomar cuando abría el libro al azar y leía la primera línea de la página de la izquierda. Y allí encontraba la solución.
-Hombre –dijo mi novio-. Yo tengo ahora más problemas que nunca en mi vida. Si eso es verdad, el libro vale la pena. Vamos a ver.
Abrió al azar y encontró en la primera línea las siguientes palabras del capítulo 27 de San Mateo que se refieren a Judas: <<...Y entonces fue y se colgó de un árbol y se ahorcó.>> Mi novio palidecía y Mrs. Adams se ruborizaba un poco. Entonces ella dijo: <<Bueno, eso es una casualidad. Mire en otra página.>> Y mi novio lo hizo, y en el capítulo de los Reyes del Antiguo Testamento la primera línea decía: <<Haz tú lo mismo.>>
Mi novio abrió las manos y dejó caer el libro al suelo. Luego se inclinó a recogerlo y lo devolvió a Mrs. Adams:
-Vaya, señora –le dijo-. Parece que ese libro sabe muy bien lo que a mí me conviene, pero tengo que reflexionar un poco antes de tomar mis determinaciones.” (p. 87) 

“Para que veas cómo entro en la vida del país, el otro día fui a llevarle a un zapatero remendón que hay en mi barrio un zapato para que me sujetara el tacón que se había soltado, y estaba con el zapatero un torero. Bueno, no un matador, sino un banderillero o cosa así. Y discutían de política. El zapatero era partidario de un régimen muy avanzado y el otro le preguntaba cómo se iba a regir la economía en ese régimen. El zapatero decía: <<Muy fácil. Yo le hago un par de zapatos al vecino que es sastre y él me hace a mí una chaqueta. El panadero me trae a mí el pan durante un mes y yo le remiendo los zapatos de la familia. ¿Comprendes?>>
-Sí; pero en mi caso –decía el otro- tú sabes cuál es mi oficio, ¿verdad? ¿Tú me haces un par de zapatos y yo te pongo un par de banderillas?
El zapatero se acaloraba, diciendo que aquello era hablar de mala fe.” (pp. 94-95)

miércoles, 15 de febrero de 2012

Juan Benet
VOLVERÁS A REGIÓN
Barcelona, 1974, Destino.


“Porque si la tierra es dura y el paisaje es agreste es porque el clima es recio: un invierno tenaz que se prolonga cada año durante ocho meses y que sólo en la primera quincena de junio levanta la mano del castigo no tanto para conceder un momento de alivio a la víctima como para hacerle comprender la inminencia del nuevo azote. A primeros de octubre comienzan las lluvias hasta que una mañana soleada y fría –entre San Bruno y Todos los Santos–, tras unos días cerrados de lluvia y niebla, la sierra aparece cubierta de blanco. Si el año es húmedo los temporales de nieve acostumbran a menudear pasada la Navidad con tanta frecuencia que rara es la nieve que –entre enero y abril– no cae sobre el hielo dejado por la anterior. En la montaña y en el páramo los síntomas de vida se reducen en esa época a las huellas de un zorro, de un rebeco o de un lobo, el itinerario de un paisano –denunciado por las señales de fuego– que ha buscado durante largas semanas el rastro de una novilla perdida. Pero si el año es seco hacia el día de San Bruno empieza a caer la temperatura por debajo de cero; no hay otro termómetro que el espesor de la capa de hielo, la profundidad de la helada en la tierra, en las raíces y en la roca, la fuerza expansiva del agua intersticial que al congelarse fragmenta y revienta los lisos de cuarcita; todo el páramo se convierte en una inmensa nevera, los cadáveres de los perros que mueren en diciembre no se descomponen hasta el mes de mayo, cuando la primera floración viene a coincidir con un hedor tan extenso e insoportable que, sin duda, ha inducido a la imaginación popular a relacionar el color de la bromelia y la amapola con la sangre y las vísceras de los difuntos invernales. En las laderas que miran hacia el norte, a lo largo de muchos valles –los más frecuentes– que corren en dirección ortogonal a la carrera del sol sus rayos no entran ni tocan la tierra durante cuarenta o cincuenta días y las heladas se suceden e incrementan en profundidad lo mismo que la nieve en altura. Por lo general enero y febrero acostumbran a ser los meses más crueles, en los que –por muy benigno que venga el año– no es fácil que amanezca un solo día grato. Luego vienen los ventones de marzo; tampoco hay anemómetros en la comarca, no existen otros testigos ni registros de la fuerza del viento que esa flora de aspecto austral, de formas peladas y atormentadas por el continuo azote, esos robles desequilibrados y descarnados que sirven de percha al muérdago, cuyas ramas sólo han crecido por la cara que mira al sur, opuesta al soplo dominante, y que parecen alucinadas de su propia condición; y las dunas detríticas en torno a los anfiteatros de los farallones quebrantados por esa intemperie atroz. En los años de nieve la ventisca de marzo es más temible que la propia tempestad. Cuando a la caída de la tarde se levanta una ligera brisa marcina, a duras penas capaz de sacudir la nieve de las ramas y las cornisas, el horizonte parece esconderse tras una pálida neblina que –en los días despejados– en menos de una hora ha cubierto la Sierra con un aparente telón de nubes; el paisano de la vega o el pastor del páramo saben entonces a qué atenerse: cierra todas las ventanas y las contras, retira el ganado de las cubiertas inseguras, recoge todo el grano y la leña que cabe en el interior y, frente a las puertas que miran al septentrión, apoyados en el suelo y en la pared a modo de tornapuntas, coloca cuantos tablones y rollizos tiene a su alcance a fin de formar un jabalcón que le permita salir al exterior bajo un túnel de hielo, cuando amaine el ventón; con la ventisca –en contraste con la nevada– la temperatura baja mucho; el tiempo, el sol, el día y la noche desaparecen bajo un torbellino opalescente de hielo en polvo que gira y sopla en todas direcciones y no conoce obstáculo, alterando y deshaciendo a su antojo esa distribución superficial e igualitaria de la nevada. Nadie es capaz de saber por dónde soplará, qué es lo que va a mover porque no parece obedecer más que a los designios destructivos de un Boreas enemigo que sabe introducirse por las rendijas, soplar por un portillo, crear un remolino y un vacío para barrer una era y colocar sobre la cubierta de un corralón dos metros de nieve, sepultando animales, carros y personas; o sesgado, para concentrar toda la carga a un solo lado de una tapia y hundirla en toda su longitud; o frontal, para acumular frente a una puerta toda la nieve recogida en diez leguas de páramo y arrasar la vivienda bajo un alud que tiene el don de la oportunidad para elegir los momentos de parto, las cubiertas recién retejadas, el ganado adquirido una semana antes de la feria. Es el viento de marzo el verdadero diseñador de esa arquitectura paisana de cubiertas pinas y lisas, de muros ataluzados y pequeños y altos huecos, como puestos de vigilancia de unos baluartes rudimentarios que sólo conocen la tregua durante los sedientos meses del verano.” (pp. 43-46)

lunes, 13 de febrero de 2012

León Trotsky
MI VIDA
Marxists Internet Archive, dic. 2002; revisada, 2010.


“Tiénese a la infancia por la época más feliz de la vida. ¿Lo es, realmente? No lo es más que para algunos, muy pocos. Este mito romántico de la niñez tiene su origen en la literatura tradicional de los privilegiados. Los que gozaron de una niñez holgada y radiante en el seno de una familia rica y culta, sin carecer de nada, entre caricias y juegos, suelen guardar de aquellos tiempos el recuerdo de una pradera llena de sol que se abriese al comienzo del camino de la vida. Es la idea perfectamente aristocrática, de la infancia, que encontramos canonizada en los grandes señores de la literatura o en los plebeyos a ellos enfeudados. Para la inmensa mayoría de los hombres, si por acaso vuelven los ojos hacia aquellos años, la niñez es la evocación de una época sombría, llena de hambre y de sujeción. La vida descarga sus golpes sobre el débil, y nadie más débil que el niño.
La mía no fue una infancia helada ni hambrienta. Cuando yo nací, mi familia había conquistado ya el bienestar. Pero era ese duro bienestar de quienes han salido de la miseria a fuerza de privaciones y no quieren quedarse a mitad de camino. En aquella casa todos los músculos estaban tensos, todos los pensamientos enderezados hacia una preocupación: trabajar y acumular. Ya se comprende que, en tales condiciones, no quedaba mucho tiempo libre para dedicarlo a los niños. Y si es verdad que no supimos lo que era la miseria, tampoco conocimos la abundancia ni las caricias de la vida. Para mí, los años de la niñez no fueron ni la pradera soleada de los privilegiados ni el infierno adusto, hecho de hambre, violencia y humillación, que es la infancia para los más. Fue la niñez monótona, incolora, de las familias modestas de la burguesía, soterrada en una aldea, en un rincón sombrío del campo, donde la naturaleza es tan rica como mezquina y limitadas las costumbres, las ideas y los intereses.” (cap. I: Ianovka; p. 6)

domingo, 12 de febrero de 2012

Paul Auster
LEVIATÁN
Barcelona, 2003, Anagrama.


"En total hay ciento treinta réplicas a escala de la Estatua de la Libertad en lugares públicos por todos los Estados Unidos. Se pueden encontrar en los parques, delante de los ayuntamientos, en lo alto de los edificios. Al contrario de lo que ocurre con la bandera, que tiende a dividir a la gente tanto como a unirla, la estatua es un símbolo que no causa ninguna controversia. Si hay muchos americanos que están orgullosos de su bandera, hay otros tantos que se sienten avergonzados de ello, y por cada persona que la considera un objeto sagrado, hay otra que querría escupirle, o quemarla, o arrastrarla por el fango. La Estatua de la Libertad es inmune a estos conflictos. Durante los últimos cien años ha trascendido la política y la ideología, alzándose en el umbral de nuestro país como un emblema de todo lo que hay de bueno en todos nosotros. Representa la esperanza más que la realidad, la fe más que los hechos, y sería difícil encontrar una sola persona dispuesta a denunciar las cosas que representa: democracia, libertad, igualdad ante la ley. Es lo mejor que los Estados Unidos pueden ofrecer al mundo y, por mucho que a uno le apene el que los Estados Unidos no hayan logrado estar a la altura de estos ideales, los ideales mismos no se ponen en cuestión. Han dado consuelo a millones de personas, nos han infundido a todos la esperanza de que algún día podremos vivir en un mundo mejor."
Luis Rojas Marcos
LA FUERZA DEL OPTIMISMO
Madrid, 2005, Santillana.

"La historia de los pueblos ha seguido derroteros diferentes. Pero desde que nuestros padres y madres antediluvianos adquirieron conciencia de sí mismos y persiguieron sin descanso la dicha propia y la de sus semejantes, la humanidad en general se ha visto inmersa en un proceso inalterable de crecimiento. Sería irreal negar que hoy existen países sumidos en la pobreza, la enfermedad y la violencia más atroz. No obstante, si analizamos la esperanza de vida, el nivel de educación general o el número de las sociedades democráticas, nunca tantos hombres y mujeres han disfrutado de una calidad de vida tan alta. Además, nunca el sufrimiento de nuestros semejantes, las injusticias sociales y el despilfarro de las riquezas naturales han provocado tanta repulsa e indignación." (p. 34)

viernes, 10 de febrero de 2012

Juan Valera
EL PÁJARO VERDE
En "Cuentos españoles del siglo XIX".
Madrid, 2005, Anaya.

"Yo soy el único sabio que habla aún y entiende la lengua riquísima que se hablaba en Babel antes de la confusión. Cada palabra de esta lengua es un conjuro eficaz que fuerza y mueve a las potestades infernales a servir a quien la pronuncia. Las palabras de esta lengua tienen la virtud de atar y desatar todos los lazos y leyes que unen y gobiernan las cosas naturales. La cábala no es sino un remedo groserísimo de esta lengua incomunicable y fecunda. Dialectos pobrísimos e imperfectísimos de ella son los más hermosos y completos idiomas del día. La ciencia de ahora, mentira y charlatanería, en comparación de la ciencia que aquella lengua llevaba en sí misma. Cada nombre de esta lengua contiene en sus letras la esencia de la cosa nombrada y sus ocultas cualidades. Las cosas todas, al oírse llamar por su verdadero nombre, obedecen a quien las llama. Era tal el poder del linaje humano cuando poseía esta lengua, que pretendió escalar el cielo, y lo hubiera indudablemente conseguido si el cielo no hubiese dispuesto que la lengua primitiva se olvidase." (pp. 88-89)

miércoles, 8 de febrero de 2012


Julio Cortázar
RAYUELA
Madrid, 2010, Cátedra.


“-Decime cómo hace el amor Ossip -murmuró Oliveira, apretando los labios contra los de la Maga-. Pronto que se me sube la sangre a la cabeza, no puedo seguir así, es espantoso.
-Lo hace muy bien -dijo la Maga, mordiéndose el labio-. Muchísimo mejor que vos, y más seguido.
-¿Pero te retila la murta? No me vayas a mentir. ¿Te la retila de veras?
-Muchísimo. Por todas partes, a veces demasiado. Es una sensación maravillosa.
-¿Y te hace poner con los plíneos entre las argustas?
-Sí, y después nos entretumamos los porcios hasta que él dice basta, y yo tampoco puedo más, hay que apurarse, comprendés. Pero eso vos no lo podés comprender, siempre te quedás en la gunfia más chica.” (cap. 20; p. 20)

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.” (cap. 68; p. 533)
Miguel de Unamuno / Ángel Ganivet
EL PORVENIR DE ESPAÑA
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Edición digital a partir de la de Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1940 y cotejada con la edición de E. Inman Fox (Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1990).


“El Idearium se me presenta como alta roca a cuya cima orean vientos puros, destacándose del pantano de nuestra actual literatura, charca de aguas muertas y estancadas de donde se desprenden los miasmas que tienen sumidos en fiebre palúdica espiritual a nuestros jóvenes intelectuales. No es, por desgracia, ni la insubordinación ni la anarquía lo que, como usted insinúa, domina en nuestras letras; es la ramplonería y la insignificancia que brotan como de manantial de nuestra infilosofía y nuestra irreligión, es el triunfo de todo género que no haga pensar.” (Primera parte. “A Ángel Ganivet”; apartado I)

“¡Utopías! ¡Utopías! Es lo que más falta nos hace, utopías y utopistas. Las utopías son la sal de la vida del espíritu, y los utopistas, como los caballos de carrera, mantienen, por el cruce espiritual, pura la casta de los utilísimos pensadores de silla, de tiro o de noria.” (Primera parte. “A Ángel Ganivet”; apartado III)

“Siempre he creído que la Historia, que da razón de los cuatro que gritan y nada dice de los cuarenta mil que callan, ha hecho el papel de enorme lente de aumento en lo que se refiere al cruce de raza en el suelo español. Las crónicas nos hablan de la invasión de los iberos, de los celtas, de los fenicios, de los romanos, de los godos, de los árabes, etc., y esto nos hace creer que se ha formado aquí una mescolanza de pueblos diversos, cuando estoy persuadido de que todos esos elementos advenedizos representan junto al fondo primitivo, prehistórico, una proporción mucho menor de lo que nos figuramos, débiles capas de aluvión sobre densa roca viva. Un batallón de jinetes que entra metiendo mucho ruido en un pueblo pacífico, que en su mayor parte le ve entrar con indiferencia, da que decir a las gacetillas, y el más leve motín de un lugar abulta en los telegramas, donde no se da cuenta de los que van, como todos los años, a trillar sus parvas. Desde la orilla se ve durante una tempestad cómo se alzan tumultuosas y potentes las olas, y no se da cuenta de que todo aquel tumulto no pasa de la superficie, de que las aguas que se embravecen y braman son una débil película comparadas a las profundas capas que permanecen en reposo. Brama la tempestad sobre la solemne calma de los abismos submarinos. El día mismo del desastre de la escuadra de Cervera hallábame yo, acordonado desde hacía días para no recibir diarios, en una dehesa en cuyas eras trillaban en paz su centeno los labriegos, ignorantes de cuanto a la guerra se refiere. Y estoy seguro de que eran en toda España muchísimos más los que trabajaban en silencio, preocupados tan sólo del pan de cada día, que los inquietos por los públicos sucesos.” (Segunda parte. “A Ángel Ganivet”; apartado I)

“El patriotismo tal y como hoy se entiende en los patriotismos nacionales es un sentimiento pagano. Decimos con los labios que todos los hombres somos hermanos, pero en realidad practicamos el adversus aeterna auctoritas, y tenemos de la fraternidad la idea que tienen las tribus salvajes: sólo es hermano el de la misma tribu.” (Segunda parte. “A Ángel Ganivet”; apartado V)

Ángel Ganivet / Miguel de Unamuno 
EL PORVENIR DE ESPAÑA 
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 
Edición digital a partir de la de Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1940 y cotejada con la edición de E. Inman Fox (Madrid, Espasa Calpe, Col. Austral, 1990).


“Yo creo a ratos que las dos grandes fuerzas de España, la que tira para atrás y la que corre hacia adelante, van dislocadas por no querer entenderse, y que de esta discordia se aprovecha el ejército neutral de los ramplones para hacer su agosto; y a ratos pienso también que nuestro país no es lo que aparece, y se me ocurre compararlo con un hombre de genio que hubiera tenido la ocurrencia de disfrazarse con careta de burro para dar a sus amigos una broma pesada.” (Primera parte; “A Miguel de Unamuno”; apartado II)

“Mientras en España no existan hábitos intelectuales y se corra el riesgo de que las ideas más nobles se desvirtúen y conviertan en armas de sectario, hay que ser prudentes. La sinceridad no obliga a decirlo todo, sino a que lo que se dice sea lo que se piense.” (Primera parte; “A Miguel de Unamuno”; apartado II)

“La lucha por el progreso y por la riqueza es tan peligrosa como la lucha por el territorio. Vea usted, si no, amigo Unamuno, el desencanto que se están llevando los que creían que el porvenir estaba en América. En unas cuantas semanas se ha despertado el atavismo europeo; la riqueza acumulada por los negociantes se transforma en armas de guerra, y aparece ésta en condiciones que, en Europa misma, serían impracticables. Porque en Europa no se usan ya guerras repentinas, ni se suele acudir a las armas antes de agotar todos los medios pacíficos, ni practicar ciertos procedimientos que hoy se emplean en nuestro daño. América tendrá ejércitos como Europa, y disfrutará de los goces inefables de las guerras territoriales y de raza; en vez de hacer algo nuevo, copiará a Europa y la copiará mal; y los hombres insignificantes que han derrochado estúpidamente las buenas tradiciones de su nación serán glorificados por la plebe.” (Primera parte; “A Miguel de Unamuno”; apartado III)

sábado, 4 de febrero de 2012



Javier Marías
MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MÍ
Barcelona, 1994, Anagrama.



“Es curioso como el pensamiento incurre en lo inverosímil, cómo se lo permite momentáneamente, cómo fantasea o se hace supersticioso para descansar un rato o encontrar alivio, cómo es capaz de negar los hechos y hacer que retroceda el tiempo, aunque sea un instante. Cómo se parece al sueño.” (p. 75)

“gente enquistada y poco atenta, funcionarios de la literatura, críticos vetustos, profesores rencorosos, académicos sesteantes y sensibles al halago y editores que ven en la perpetua queja de la insensibilidad lectora contemporánea la justificación perfecta para holgazanear y no hacer nada, y eso en todas las sucesivas contemporaneidades.” (p. 108)

“No quisiera empañar mi ejecutoria, como ahora se dice, pero no se me escapa que son más memorables aquellos que dudaron mucho, o que traicionaron, o que cometieron crímenes o fueron crueles; los que padecieron desvaríos graves o llevaron vida de crápulas, los muy sufrientes y los tiranos, los abusivos y escandalosos y los muy desdichados, los trastornados y aun los pusilánimes, los barbazules. En suma, los más cabrones.” (pp. 139-140)






Graham Greene
VIAJES CON MI TÍA
Barcelona, 1969, Edhasa.



“Nadie puede soportar que no le perdonen. Ése es el privilegio de Dios.” (p. 73)

“¿Qué importaba la verdad? Una vez muertos, si siguen existiendo en el recuerdo, todos los personajes muertos tienden a volverse ficticios. Hoy, Hamlet no es menos real que Winston Churchill” (pp. 100-101)

“-Primero debes entregarte al despilfarro -contestó mi tía-. La pobreza puede caernos encima de golpe, como la gripe. Y es bueno mantener en depósito el recuerdo de unas cuantas locuras, para cuando lleguen los malos tiempos.” (p. 119)

“puedo ir a una iglesia sin pecar de hipocresía, ya que siempre he apreciado los aspectos más poéticos del cristianismo. Pienso que la Navidad es una fiesta necesaria; necesitamos un aniversario durante el cual podamos lamentar todas las imperfecciones de nuestras relaciones humanas. Es la fiesta del fracaso, triste pero consoladora.” (p. 285)

“La gente habla de la mayoría de edad. Eso no existe. Cuando uno tiene un hijo, está condenado a ser padre durante toda la vida. Son los hijos los que se apartan de uno. Pero los padres no podemos apartarnos de ellos.” (p. 325)

“A veces pienso que nuestra vida está más formada por los libros que leemos que por la gente que conocemos: en los libros aprendemos, de segunda mano, qué es el dolor y el amor. Aun cuando tenemos la suerte de enamorarnos es porque nos hemos dejado influir por lo que hemos leído.” (p. 339)

martes, 31 de enero de 2012

Jean-Paul Sartre
LES MAINS SALES
Paris, 2007, Gallimard.



“¡Cómo te aferras a tu pureza, muchachito! Qué miedo tienes a ensuciarte las manos. ¡De acuerdo, continúa siendo puro! ¿De qué te servirá y por qué has venido con nosotros? La pureza, es una idea de faquir y de monje. Vosotros, los intelectuales, los anarquistas burgueses, la utilizáis como pretexto para no hacer nada. No hacer nada, permanecer inmóvil, apretar los puños, llevar guantes. Yo tengo las manos sucias. Hasta los codos. Las he hundido en la mierda y en la sangre. ¿Y qué? ¿Es que crees que se puede gobernar inocentemente?“ (p. 198; cuadro V, escena III)


“Yo los quiero por lo que son. Con todas sus porquerías y todos sus vicios. Amo sus voces y sus manos cálidas que agarran y su piel, la más desnuda de todas las pieles, y su mirada inquieta y la lucha desesperada que cada uno de ellos mantiene contra la muerte y contra la angustia. Para mí cuenta un hombre de más o de menos en el mundo. Es algo precioso. A ti te conozco bien, pequeño, eres un destructor. Detestas a los hombres porque te detestas a ti mismo; tu pureza recuerda a la muerte y la Revolución con la que sueñas no es la nuestra: tú no quieres cambiar el mundo, tú quieres hacerlo estallar.” (p. 200; cuadro V, escena III)
[Las traducciones son mías.]

Ian Gibson
VIENTO DEL SUR
Barcelona, 2001, Plaza y Janés.




“Estoy convencido de que el miedo es el peor enemigo del hombre. Si nos lo meten en el alma cuando somos niños, se instala permanentemente en las profundidades de nuestro ser y nos convierte indefectiblemente en cobardes, en sumisos y castrados incapaces de reaccionar libremente ante los retos y los peligros objetivos y reales de la vida, que bastantes hay. (...)
   Toda mi vida ha sido una lucha por tratar de superar el miedo que me transmitieron los míos, sobre todo el miedo a la muerte. Muchas veces he sucumbido ante sus embates, otras les he ganado la partida. Pero nunca me ha abandonado.” (pp. 34-35) 

“En la misma línea recuerdo mi asombro ante el descubrimiento, aquel lejano verano, de los formidables tacos del país. No había leído todavía Por quién doblan las campanas, de modo que dichas expresiones me cogieron absolutamente desprevenido. (...) <<Joder>> era sin duda el más corriente entre los madrileños, pero también se hacía un uso liberal de <<cagar>>. Oía incrédulo frases como <<me cago en la mar>> o <<me cago en la madre que le parió>>. Pululaban las <<putadas>>, las <<mariconadas>>... y, por supuesto, había <<coños>> por todos lados. Pero lo que más me chocó fue la mezcla de lo sagrado y lo escatológico. Había gente que se cagaba en Dios, el copón y la hostia. Me parecía increíble, tratándose de un país católico. Se decían cosas que en Inglaterra habrían sido dignas de un juzgado de guardia, pero que en Madrid parecían normales y corrientes. Aún no lo entiendo.
   Ello me recuerda el chiste de Sender en su divertida La tesis de Nancy. A la ingenua norteamericana con poco dominio del idioma le extraña la reiterada presencia de la palabra <<hostia>> en las conversaciones que oye a su alrededor. Finalmente saca su conclusión, escribiendo a una amiga (cito de memoria): <<Los españoles son muy, muy católicos. A veces en la calle, excitándose mucho, hasta ofrecen hostias a los demás. Esta misma mañana oí a uno que decía: ¡Te voy a dar una hostia! Su amigo se puso muy nervioso, no sé por qué.>>” (p. 97)

jueves, 26 de enero de 2012

Emilia Pardo Bazán
UN DESTRIPADOR DE ANTAÑO Y OTROS CUENTOS
Madrid, 1975, Alianza Editorial.


"La borricada mayor de cuantas hoy inventan y propalan los malditos liberales es esa de <<ilustrar a las multitudes>>. ¡Buena ilustración te dé Dios! Al pueblo no puede ilustrársele. Es y será eternamente un hatajo de babiecas, una recua de jumentos. Si le presenta usted las cosas naturales y racionales, no las cree. Se pirra por lo raro, estrambótico, maravilloso e imposible. Cuanto más gorda es una rueda de molino, tanto más aprisa la comulga." (pp. 34-35)
[La cita pertenece al relato Un destripador de antaño.]
Hannah Arendt
LOS ORÍGENES DEL TOTALITARISMO
Madrid, 1999, Taurus.



"Es completamente obvio que el apoyo de las masas al totalitarismo no procede ni de la ignorancia ni del lavado de cerebro." (p. 27; nota 1)

"La propaganda, en otras palabras, es un instrumento, y probablemente el más importante, del totalitarismo en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, constituye la verdadera esencia de su forma de Gobierno (p. 428)
Henri Lefebvre
LA VIDA COTIDIANA EN EL MUNDO MODERNO
Madrid, 1972, Alizanza Editorial.



"Pues bien, el irracionalismo no deja de agravarse. La menor encuesta sobre la vida real de la gente revela el papel de la cartomancia, de los brujos y curanderos, de los horóscopos. Basta, por lo demás, con leer la prensa. Todo ocurre como si la gente no tuviera con qué dar sentido a su vida cotidiana (...) Por eso recurren a las antiguas brujerías." (p. 106)


martes, 24 de enero de 2012

Oliver Sacks
UN ANTROPÓLOGO EN MARTE
Barcelona, 2006, Anagrama.


"Lo que casi todos nosotros denominamos velocidad de movimiento asombrosa o <<anormal>> parece perfectamente normal en quienes padecen el síndrome de Tourette cuando la exhiben. Esto quedó muy claro en un reciente experimento de puntería llevado a cabo con Shane F., un artista que lo padece. Shane mostraba una velocidad de reacción extraordinariamente rápida, hasta casi seis veces superior a la normal, en combinación con una gran fluidez de movimiento y puntería. Tal velocidad era alcanzada sin esfuerzo  y de manera natural; las personas normales, por contraste, sólo podían alcanzarla, y a duras penas, mediante un esfuerzo violento y con una evidente pérdida de precisión y control.
   Por otro lado, cuando se le pidió a Shane que se atuviera a (nuestras) velocidades normales, sus movimientos se hicieron constreñidos, torpes, imprecisos y llenos de tics. Estaba claro que su normalidad y la nuestra eran diferentes, que el sistema nervioso touréttico, en este sentido, es más armónico (aunque, por ello mismo, es más dado a la precipitación y a la reacción)." (p. 132)

"El trastorno visual de que se quejaba la paciente era una pérdida de visión del movimiento en las tres dimensiones. Tenía dificultades, por ejemplo, para servir el té o el café en una taza porque el fluido le parecía helado, como un glaciar. Además, no podía dejar de servir en el momento adecuado, pues al ser incapaz de percibir el movimiento en la taza (o en un puchero) no se daba cuenta de que el fluido subía de nivel. Además, la paciente se quejaba de ciertas dificultades a la hora de seguir un diálogo, pues no podía ver el movimiento de la cara y, especialmente, de la boca de su  interlocutor. En una habitación donde caminaban más de dos personas, se sentía muy insegura e incómoda, y generalmente la abandonaba inmediatamente, pues <<la gente de pronto estaba aquí o allí y yo no la había visto moverse>>. (...) No podía cruzar la calle a causa de su incapacidad para juzgar la velocidad de un coche, aunque podía identificar el vehículo sin dificultad. <<Cuando miro el coche por primera vez, me parece verlo muy lejos. pero cuando quiero cruzar la calle, de pronto está muy cerca.>> Gradualmente aprendió a <<calcular>> la distancia de los vehículos en movimiento a medida que el ruido que hacían era más fuerte." (pp. 49-50)
[Este texto pertenece al doctor Semir Zeki, a quien cita el doctor Sacks.]

domingo, 22 de enero de 2012


Jean-Jacques Rousseau
EMILIO O DE LA EDUCACIÓN
Barcelona, 1973, Fontanella.


"¿Sabéis cuál es el medio más seguro de hacer miserable a vuestro hijo? Acostumbrarle a conseguir todo, porque como aumentan sin cesar sus deseos por la facilidad de complacerle, tarde o pronto os obligará, al no poder satisfacerle, a negárselos, y esta negativa inhabitual le apesadumbrará más que la privación de lo que desea. Primero querrá el bastón que lleváis, y pronto querrá vuestro reloj, a continuación el pájaro que vuela, la estrella que ve brillar, todo cuanto vea, y, a menos que seáis Dios, ¿cómo le váis a contentar? (...) Así, pues, el niño a quien basta con que querer para obtener, se cree el amo del universo, mira a todos los hombres como esclavos suyos, y cuando finalmente se ven forzados a negarle algo, él, creyendo que todo es posible cuando da órdenes, toma la negativa como acto de rebelión; todas las razones que se le dan en una edad incapaz de raciocinar no son más que pretextos, por todas partes ve mala voluntad, el sentimiento de que se le hace una injusticia le solivianta, odia a todo el mundo, y sin saber agradecer nunca la complacencia, le indigna toda opresión.
   ¿Cómo creeré yo que un niño de este modo dominado por la cólera y devorado por las más irascibles pasiones, pueda ser nunca feliz? ¿Feliz él, que es un déspota, y a la vez el más vil de los esclavos y la más miserable de las criaturas?" (pp. 128-129)

viernes, 20 de enero de 2012

Cristóbal Ruiz
EL LOCO WONDER
Madrid, 1999, Espasa-Calpe.


"Equivocarse por inocencia siempre es mejor que acertar por malicia." (p. 92)

"Sólo hay un tipo de guerra, la Civil." (p. 119)
Antonio Tabucchi
SOSTIENE PEREIRA
Barcelona, 2005, Anagrama.


"Explíqueme esa teoría, dijo Pereira. Pues bien, dijo el doctor Cardoso, creer que somos <<uno>> que tiene existencia por sí mismo, desligado de la inconmensurable pluralidad de los propios yoes, representa una ilusión, por lo demás ingenua, de la tradición cristiana de un alma única; el doctor Ribot y el doctor Janet ven la personalidad como una confederación de varias almas, porque nosotros tenemos varias almas dentro de nosotros, ¿comprende?, una confederación que se pone bajo el control de un yo hegemónico. El doctor Cardoso hizo una breve pausa y después continuó. Lo que llamamos la norma, o nuestro ser, o la normalidad, es sólo un resultado, no una premisa, y depende del control del yo hegemónico que se ha impuesto en la confederación de nuestras almas; en el caso de que surja otro yo, más fuerte, y más potente, este yo destrona al yo hegemónico y ocupa su lugar, pasando a dirigir la cohorte de las almas, mejor dicho, la confederación, y su predominio se mantiene hasta que es destronado a su vez por otro yo hegemónico, sea por un ataque directo, sea por una paciente erosión." (p. 104)

"¿Sabe qué ha hecho Antonio Ferro, el director del Secretariado Nacional de Propaganda, es decir, el Ministerio de Cultura?, ha tenido la brillante idea de hacer coincidir el Día de Camoens con el Día de la Raza, en ese día se conmemora al gran poeta de la épica y a la raza portuguesa, y usted podría escribir una efemérides. Pero el día de Camoens es el diez de junio, objetó Pereira, señor director, ¿qué sentido tiene celebrar el Día de Camoens a finales de agosto? Por de pronto, el diez de junio no teníamos todavía la página de cultura, explicó el director, y esto puede indicarlo en el artículo, y además siempre se puede conmemorar a Camoens, que es nuestro gran poeta nacional y hacer una referencia al Día de la Raza, basta una referencia para que nuestros lectores lo entiendan. Perdóneme, señor director, respondió Pereira con pesadumbre, pero quisiera preguntarle una cosa, nosotros originariamente éramos lusitanos, luego vinieron los romanos y los celtas, después estuvieron los árabes, ¿qué raza podemos conmemorar los portugueses? La raza portuguesa, respondió el director, perdone, Pereira, pero su objeción no me suena nada bien, nosotros somos portugueses, hemos descubierto el mundo, hemos llevado a cabo las mayores navegaciones del globo, y cuando lo hicimos, en el siglo XVI, ya éramos portugueses, nosotros éramos esto y usted va a conmemorar esto, Pereira." (p. 158)

lunes, 16 de enero de 2012

Nolasc Acarín Tusell
EL CEREBRO DEL REY
Barcelona, 2005, RBA.



"El <<misterio>> y la preocupación acerca de la muerte no es exclusivamente humana, si bien tampoco está generalizada entre todos los animales. Los insectos, los lagartos, los pájaros, los conejos o las gacelas no muestran comportamientos que permitan intuir sentimientos sobre la muerte. En cambio sí se observan conductas especiales, que alteran los hábitos cotidianos frente a la muerte de un congénere, en animales con un cerebro de mayor volumen, con mayor neocórtex e importante actividad neuroplástica en la infancia, durante la que realizan un amplio aprendizaje, que incluye una extensa vinculación materno-filial y el adiestramiento en las relaciones sociales. La capacidad para el sentimiento frente a la muerte está en relación con la capacidad del sistema nervioso para la consciencia. Se observa entre las especies de mamíferos que viven en comunidad y cazan o se protegen mediante la cooperación entre ellos, de forma que la supervivencia de cada individuo es útil para todo el colectivo, estableciéndose así un conjunto de relaciones y vinculaciones sociales entre elos. Al morir un individuo, los demás lo echan en falta y expresan su pesar de diversas formas." (p. 363)

"Ignoramos cuál es el grado de consciencia que tienen de la inevitabilidad de la muerte [el autor se refiere a determinados animales], sentimiento que en los humanos aparece al terminar la infancia, excepto en los niños con deficiencias mentales graves (como los oligofrénicos). La consciencia subjetiva de la muerte se relaciona con el mayor desarrollo del neocórtex en el cerebro de los humanos." (p. 366)
Michaël de Saint-Cheron
ENTRETIENS AVEC EMMANUEL LEVINAS 1992-1994
Paris, 2006, Librairie Général Française.


"Estamos habituados desde siempre a considerar que el tiempo va hacia alguna parte, bien esperando la llegada del Mesías, bien esperando el retorno de Cristo, bien encaminándonos hacia una sociedad justa, y que la sociedad justa se oriente hacia el  fin de la Historia." (p. 27)
[El texto pertenece a Emmanuel Levinas. La traducción es mía.]

viernes, 13 de enero de 2012

Kirk Douglas
EL HIJO DEL TRAPERO
Barcelona, 1988, Ediciones B.


"Es bastante duro ser judío, pero serlo en Amsterdam era muy duro. [Douglas se refiere a una localidad estadounidense del Estado de Nueva York] Allí había recordatorios constantes. Ningún judío trabajaba en las fábricas de alfombras. Ningún judío trabajaba en el periódico local. Ningún chico judío repartía el periódico. En todas las esquinas los chicos te pegaban. ¿Por qué? ¿Quién se lo enseñó? ¡Sus padres! Todos los días, despues de clase, tenía que andar unas doce manzanas hasta la escuela hebrea. Debía dar rodeos, porque en una esquina sí y en otra también había una pandilla esperando al judiezuelo. Estaba la pandilla de Lark Street, la de John Street, la de Keline Street. Me arrojaban cosas, por lo que siempre trataba de dar la vuelta. Nunca olvidaré la primera vez que un grupo de críos me atacó a puñetazos, gritando:
-¡Tú mataste a Jesucristo!
Corrí a casa sangrando por la nariz.
-Ma, ¿por qué hicieron eso? Dicen que maté a Jesucristo. ¡Si ni siquiera sé quién es!
Una forma de vida terrible. Me sentía resentido, pero debía aceptarlo porque así eran las cosas. Recuerdo que mi madre siempre me decía, con tono sereno:
-Como judío, siempre tendrás que ser el doble de bueno para salir adelante en la vida." (p. 39)


"Este es el aspecto patético de nuestra profesión: el rechazo. Es aplastante, desolador. Una herida que nunca se cierra. El dolor siempre está presente: los momentos en que crees que te darán el papel, tus llamadas constantes, las falsas promesas de que te lo adjudicarán. Pero no te lo dan. Es humillante. Desalenté a mis cuatro hijos en la elección de esta profesión. Obviamente, no me escucharon. Pero a mi juicio hay una sola forma de meterse en esto: que seas incapaz de hacer otra cosa, que no tengas más remedio que dedicarte a esta profesión. Lo mejor que puede hacer un actor es tratar de disuadir a otros de que lo sean. Hay que superar muchos obstáculos casi insalvables para alcanzar el éxito. (...) Pero si careces de ese impulso vigoroso, si no tienes una piel dura que te proteja de los rechazos... Y la mayoría de la gente no la tiene. El rechazo es algo con lo que debes convivir. No te abandona aunque seas una estrella. Entonces te rechazan a otro nivel. Hay un papel que quieres interpretar y se lo dan a otra estrella. Definición de actor: alguien que se complace en que lo rechacen." (pp. 111-112)

lunes, 9 de enero de 2012

Ernest Jünger
TEMPESTADES DE ACERO
Barcelona, 2005, Tusquets.



"En realidad, sólo había una cosa que me desazonaba; me llenaban de angustia las noticias que los periódicos traían acerca de nuestras victorias. Según ellos, algunas patrullas de la caballería alemana habían divisado ya las torres de París; si las cosas continuaban progresando de ese modo, ¿qué iba a quedar para nosotros? Pues también nosotros queríamos oír el silbido de las balas y vivir esos instantes que cabe calificar como el bautismo propiamente dicho del varón." (p. 448)
[La cita pertenece al texto "El estallido de la guerra de 1914".]
Agota Kristof
LA ANALFABETA
Barcelona, 2006, Obelisco.

"En primer lugar hay que escribir, naturalmente. Luego, hay que seguir escribiendo. Incluso cuando no le interesa a nadie, incluso cuando tenemos la impresión de que nunca interesará a nadie. Incluso cuando los manuscritos se acumulan en los cajones y los olvidamos para escribir otros." (p. 67)
Adam Schaff
¿QUÉ FUTURO NOS AGUARDA?
Barcelona, 1985, Crítica.

"Ningún avance del conocimiento humano es reaccionario o perjudicial en sí mismo, ya que todo depende de cómo lo utilice el hombre como ser social: un mismo descubrimiento puede emplearse para alcanzar un paraíso nuevo o un nuevo infierno mucho peor del que hemos conocido hasta ahora. Pero en ningún caso podemos permitir que el temor de que se abuse del conocimiento humano lleve a la prohibición de dicho conocimiento." (p. 29)
Antonio Orejudo
UN MOMENTO DE DESCANSO
Barcelona, 2011, Tusquets.


"Los humanistas seguían empeñados en trabajar con textos. Textos que comentaban otros textos, que a su vez glosaban otros más remotos, en una espiral hacia arriba que los había hecho perder el contacto con el mundo empírico. Tenían una idea decorativa del mundo. Creían que todo era un relato, que el capitalismo era un relato, que las relaciones humanas eran relatos, que el supermercado era un relato, y se ponían a comentarlo. Sujeto, verbo y predicado. En cierto modo era conmovedor. Pero qué le vamos a hacer; era la única manera que tenían de comprender el mundo, convirtiéndolo todo en textos, en relatos, y luego aplicándole ese método de análisis que venía de la retórica romana.
   Cuando aceptaran sin miedo, como él empezaba a hacer, que el mundo no tenía nada de texto, sino que era un flujo incoherente y contradictorio, desigual, desproporcionado, caprichoso, inmotivado y absurdo, sin ideas fuerza, con cabos sueltos, deshilachados, sin corrientes de sentido, con intereses contradictorios, sin centro ni márgenes, amorfo, hipertrofiado aquí, pero atrofiado más allá, cuando aceptaran eso, habrían empezado a comprender la verdad. Los humanistas, sus colegas, él mismo, todos ellos, que un día fueron la vanguardia del conocimiento, no tenían hoy nada que aportar al mundo. Por eso empleaban una jerga incomprensible y desdeñaban las exposiciones claras de los asuntos complejos. Huían de la claridad, porque sabían que la luz es la enemiga de la superchería." (pp. 72-73)

domingo, 8 de enero de 2012

Ramón J. Sender
LA AVENTURA EQUINOCCIAL DE LOPE DE AGUIRRE
Barcelona, 1982, Bruguera.

"Consideremos, hermanos míos, que si ahora padecemos hambre y trabajo adelante nos esperan los descansos y la hartura, y con la victoria, abundancia de todas las cosas y sosiego y honra. Procuremos hacer lo que somos obligados y vender caras nuestras vidas, que la historia la escribe el que gana, y pondrá laureles en vuestras frentes, y la moral la hace el señor, y no el vencido, y señores seremos, y no sólo serán olvidados vuestros desmanes, sino que glorificados seréis por ellos, y yo mismo, aquí donde me veis, ensalzado y loado seré por cada uno y por todos mis crímenes." (p. 400)

sábado, 7 de enero de 2012

José Martí
ISMAELILLO / VERSOS LIBRES / VERSOS SENCILLOS
Madrid, 2003, Cátedra.

"Yo te quiero, verso amigo,
Porque cuando siento el pecho
Ya muy cargado y deshecho,
Parto la carga contigo." (p. 211)
("Versos sencillos", XLVI)
Clifford Geertz
LA INTERPRETACIÓN DE LAS CULTURAS
Barcelona, 1987, Gedisa.

"la mente no es ni una acción ni una cosa; es un sistema organizado de disposiciones que encuentra su manifestación en algunas acciones y en algunas cosas." (pp. 62-63)

"el pensar humano es primariamente un acto público desarrollado con referencia a los materiales objetivos de la cultura común y (...) sólo secundariamente es una cuestión íntima, privada." (p. 82)

"Los actos culturales (la construcción, aprehensión y utilización de las formas simbólicas) son hechos sociales como cualquier otro; son tan públicos como el matrimonio y tan observables como la agricultura." (p. 90)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Rosa Montero
HISTORIAS DE MUJERES
Madrid, 1996, Alfaguara. 


"¿Quién podría hoy creer, en su sano juicio, que la literatura sirva para salvar al mundo, o siquiera que el mundo pueda ser susceptible de ser salvado de ningún modo? La puerilidad del empeño sólo tiene parangón con el nivel de megalomanía que supone." (p. 78)


José Ovejero
LAS VIDAS AJENAS
Madrid, 2005, Espasa-Calpe.


"la palabra nos informa de algo, pero la fotografía nos hace partícipes. Perfecto, bien dicho. La fotografía nos hace partícipes; aunque sepamos que en el Congo, o en Irak o en Colombia se cometen atrocidades, la opinión pública apenas se inmuta -sí, unos cuantos activistas, unos cuantos que se creen guardianes de la ley, unos cuantos, llenos de odio hacia los vencedores en la sociedad, que lo canalizan a través de persecuciones políticas en las que se supone que defienden la ley, pero lo que hacen es despedazar al contrario..., otra vez, dónde estaba, sí, conocer las atrocidades-, ah, las palabras se olvidan rápido, los datos se vuelven mera información estadística; nada moviliza la indignación tanto como ver las fotografías: las manos cortadas, las torturas de los presos, fotos de fosas comunes... entonces la gente se siente obligada a actuar, porque al ver la foto es parte de la escena, podría sentirse culpable..., y eso es algo que la gente no soporta; siempre ha sido así; se benefician de los crímenes pero rechazan cualquier responsabilidad." (p. 195)

"Además: si los hombres de negocios occidentales no estuviésemos aquí -detrás de nosotros vienen las ONG, como antes los curas precedían a los ejércitos-, la vida para los negros sería aún más brutal. Ya lo era antes de que llegásemos los blancos. Porque sólo hay una diferencia fundamental entre negros y blancos: el sentimiento de culpa; ellos carecen de él." (p. 201)

"un régimen democrático puede ser brutal, pero no innecesariamente violento, lo que, comparado con una dictadura, permite reducir las pérdidas de productividad -huelgas, enfrentamientos con las fuerzas del orden, sabotajes, gente valiosa que se va al exilio- y el despilfarro de recursos para mantener un aparato de seguridad hipertrofiado. Los regímenes democráticos se basan en la satisfacción de las necesidades de las mayorías, que, casi por definición, desprecian la voluntad y las necesidades de las minorías. Las dictaduras sólo son necesarias para preservar el orden cuando, por ejemplo, durante una crisis económica, resulta imposible satisfacer los deseos de la mayoría -que entonces se vuelve contra el Estado- o cuando excepcionalmente la mayoría desea algo que choca con los intereses de las clases dirigentes. En tiempos normales, sin embargo, la democracia sale más barata que la dictadura para imponer los mismos intereses. Buena parte del continente africano se encuentra en la transición de un sistema a otro, pero falta una mayoría con un consenso suficiente para ser la base de un sistema democrático. Por eso, aunque haya instituciones democráticas, su funcionamiento es el propio de las dictaduras." (p. 200)

"Entrar en la casa de un muerto le producía una sensación que no debía de ser muy distinta de la que sintieron quienes, por primera vez, rompieron los sellos de las cámaras mortuorias de los faraones. Ante él se abre, incólume, el expresivo álbum formado por los objetos que han sobrevivido al difunto. Inspeccionar dichos objetos es un trabajo de arqueología del individuo, un recorrido por su historia, sus pecados sus aficiones, sus pasiones y sus angustias. Ningún objeto está mudo, aunque el lenguaje de algunos sea difícilmente inteligible y haya que pegar a ellos el oído, escuchar sus murmullos para intuir, si no el significado, por lo menos el tono en el que nos hablan. Una vida feliz deja huellas diferentes que una triste. Y lo mismo que a menudo se puede identificar un objeto por la sombra que proyecta, es posible reconstruir una vida por los residuos que dejó." (p. 225)

 "Pero saber no sirve de nada. La verdad no cambia la historia. El corazón humano es como un depósito de agua: una vez alcanzado el límite de su capacidad, comienza a rebosar si entra más líquido. El conocimiento ocupa lugar. La verdad, a fuerza de repetirse, anestesia. Revelar el horror sólo tiene efectos pasajeros. Porque otro horror llegará a ocupar su sitio. Lo único verdaderamente útil, justo, revolucionario, es la venganza. Las palabras se olvidan sin dejar huella.
Las heridas, por el contrario, dejan cicatrices." (p. 242)
[Quiero recordar al lector, para evitar desagradables malentendidos, que las citas anteriores son sólo opiniones vertidas por un personaje de la novela.]

lunes, 19 de diciembre de 2011

Carlos Díaz
DIEZ PALABRAS CLAVE PARA EDUCAR EN VALORES
Madrid, 2004, Fundación Emmanuel Mounier.


"Quisiéramos ser claros, profundos y breves, pues sabemos que muchos usan más palabras de las necesarias para decir más cosas de las que saben, y toman por trivialidad lo que es sencillez; quizá por eso merezcan haber sido llamados <<advenedizos de la vanilocuencia>>, <<pedantes que no abren el ojo a casi nadie, pero se lo saltan a unos cuantos con sus palabras esdrujulísimas>>.
Llevado, sin embargo, de la convicción de que son personas capaces aquellas que logran simplificar lo complejo, y menos capaces en cambio aquellas otras que sólo saben complicar lo sencillo (...)" (p. 11)

"...pero no se puede vivir sin de alguna manera arriesgar. Esfuérzate, en todo caso, y haz de la necesidad virtud: basta mirar algo con atención para que se vuelva interesante, pues no existe en el mundo un asunto sin interés, lo que existe son personas que no se interesan; sólo el desinterés almuerza con la abundancia, come con la pobreza, cena con la miseria, y va a acostarse al fin con la muerte. Al menos no seas pesimista de entrada, ya sabes que el optimista ve una oportunidad en toda calamidad, y el pesimista una calamidad en toda oportunidad." (p. 12)

"Hay sin embargo un tipo de pesimismo del que nadie habla: el de quienes se forman, se forman y se forman para no entrar nunca en la acción, ignorando que la razón de que muchos de nuestros problemas se queden sin resolver es que les tenemos miedo a las acciones que podrían aportar soluciones; en definitiva, tenemos miedo a la vida, y preferimos la abstracción." (p. 13)

"El saber va entreverado de ignorancia; quizá sólo podamos aspirar a la docta ignorancia, esa que es el resultado de la exploración sistemática del azar. Al saber no se llega bien cenado, es preciso tener un caos dentro para engendrar una estrella fugaz (sólo lo que duele enseña: duele, luego existo, decía Sören Kierkegaard). Además, no siempre se sabe decir lo que se quiere decir; con frecuencia tengo algo que decir, pero no sé del todo qué, ni cómo. La sabiduría es como las luciérnagas, necesita las tinieblas para brillar. En última instancia, el entendimiento alumbra como las velas, derramando lágrimas, y no hay saber que no tenga el 99% de transpiración y el 1% de inspiración. Ver lo que se tiene enfrente de nosotros y en nosotros mismos exige un esfuerzo constante. Infortunadamente, saber significa crujirse las espaldas y dejarse sobre el pupitre las dioptrías, envejecer. Sólo el viejo sabe (no todo el viejo, sino el que ha envejecido sobre el banco de pruebas)." (p. 15)

martes, 13 de diciembre de 2011

Ernesto Sábato
ABADDÓN, EL EXTERMINADOR
Barcelona, 1978, Seix Barral.


"alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; alguien para quien el universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto. Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor ya es inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar."

Anónimo


"Atesórase en esta sepultura un asperjador, hijo de un asperjador, varón. Su gloria está en las regiones de los vientos, pues hizo descender la lluvia."
[Inscripción de una lápida de la judería de Toledo (siglo XVI).]

lunes, 12 de diciembre de 2011

Jorge Luis Borges
EL ALEPH
Madrid, 1975, Alianza Editorial.


"comprendí que estaba soñando; con un vasto esfuerzo me desperté. El despertar fue inútil; (...) Alguien me dijo: No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Este sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrás de desandar es interminable y morirás antes de haber despertado realmente." (p. 138)
[La cita pertenece al relato "La escritura de Dios".]