lunes, 28 de mayo de 2012

Ian Kershaw
HITLER
Barcelona, 2002, Península.

 
“Dicho de otro modo, su poder era <<carismático>>, no institucional. Dependía de que otros estuvieran dispuestos a ver en él cualidades <<heroicas>>. (Tomo I; p. 31)

“No leía para saber o para ilustrarse, sino para confirmar sus concepciones previas.” (Tomo I; p. 338)

“Los observadores críticos seguían sin comprender por qué una mezcla de verdades a medias, distorsiones, simplificaciones y promesas redencionistas vagas y pseudorreligiosas podían producir tales efectos.” (Tomo I; p. 422)

“Pero esa condena me ayuda muy poco a entender por qué millones de ciudadanos alemanes, que eran mayoritariamente seres humanos normales, que no tenían nada de malvados innatos, interesados en general por el bienestar y los asuntos cotidianos propios y de sus familias, semejantes a la gente normal de otras partes, y a quienes no había lavado el cerebro ni hipnotizado por completo en modo alguno una propaganda fascinadora ni había sometido por el terror una represión implacable, hallasen tan atractivo lo que Hitler significaba” (Tomo II; p. 12)

“se habían mostrado dispuestos colectivamente en número creciente a depositar su confianza en la visión milenarista de un hombre que se proclamaba su salvador político.” (Tomo II; p. 1118)
Raúl Eguizábal Maza
HISTORIA DE LA PUBLICIDAD
Madrid, 1998, Eresma & Celeste Ediciones.


“Para Jacques Ellul, la propaganda es un <<conjunto de métodos utilizados por un poder político o religioso con el fin de obtener efectos ideológicos o psicológicos>>. Prácticamente cualquier cosa es susceptible de volverse propaganda, el arte, la escuela, los libros, la moda, y por supuesto, la información y la publicidad.
La publicidad se caracteriza sin embargo, por la manifestación de sus códigos. Allí donde la propaganda se oculta, se <<disfraza>> de periodismo, de educación, de pintura, de literatura, la publicidad manifiesta siempre lo que es. (...) No es que la publicidad no pueda engañar o manipular, es que lo hace a cara descubierta, utilizando los soportes que le han sido asignados y manifestando sus códigos.” (p. 109)

(La cita de J. Ellul pertenece a su obra “Histoire de la Propagande”. Paris, 1976, PUF, 2ª ed.)

jueves, 24 de mayo de 2012

Juan García Hortelano
CUENTOS COMPLETOS
Madrid, 1997, Alfaguara.


“-¿Dónde se encontraba cuando se perpetraron los hechos?
-Si se refiere usted a lo de este mandria, que algún puto, con perdón, me ha dejado a la puerta de mi domicilio para perjudicarme, tengo que referirle que he estado desde el pasado mes y hasta la madrugada de mi regreso, que ha sido hoy, de viaje comercial por una infinidad de localidades, manchegas mayormente, en todas y cada una de las cuales podrá su señoría verificar la honradez de mi declaración. Se lo juro.
-Oiga, no le dé usted el latazo al señor juez.
-Sí, señor, pero uno tiene que clarificar su vida. Como le decía, señor juez, esta noche, de regreso aquí, me he encontrado, muerto y en mi puerta, al marica éste.
-Piojoso, mala lengua, ¿por qué tienes que difamar de marica a mi hombre?
-Porque esa fama tenía, señora. Que rondaba a los anocheceres entre las barracas y andaba con unos y con otros, y tanto los unos como los otros resultaban ser por un casual los tres o cuatro maricones que en todo barrio, por decente que sea, hay.
-¿Y tu madre, desgraciado?
-Mi madre, señora, no era marica.
-Pues sepan todos ustedes que yo, que puedo preciarme por desgracia de haber conocido a muchos, jamás tropecé con un tío más macho que mi Alberto. A lo mejor, bragazas, el sarasón eres tú y ni te atreves.” (p. 477)
Otto Neurath
FUNDAMENTOS DE LAS CIENCIAS SOCIALES
Madrid, 1973, Taller de Ediciones Josefina Betancor.


“A veces, los sociólogos piensan en la física y en la astronomía como en El Dorado de la exactitud y de lo definido, suponiendo con frecuencia que en este campo cualquier tipo de contradicción es fatal para las hipótesis. Por supuesto, sea cual fuere la ciencia de que se trate, los científicos intentan siempre encuadrar sus hipótesis en un conglomerado de otras hipótesis, datos de observación y otros datos aceptados. Pero ciertos defectos como, por ejemplo, las contradicciones bien descritas, no siempre inducen a los científicos a descartar una hipótesis. Pueden sostener que a menudo dicha hipótesis resulta útil y que no existe otra hipótesis más atrayente. Los <<ejemplos positivos>> desempeñan un gran papel y no sólo los <<ejemplos negativos>>, como en el esquema asimétrico refutación-verificación. La hipótesis de Newton sobre la gravitación ha sido utilizada a pesar del hecho de que, por espacio de unos ciento cincuenta años, los científicos estuvieron sospechando una y otra vez que en la hipótesis de Newton había elementos contradictorios y ambiguos; con todo, se revelaba tan acertada para el análisis de los movimientos de los cuerpos que sólo unos cuantos científicos criticaron realmente los defectos de dicha hipótesis.” (pp. 86-87)

domingo, 20 de mayo de 2012



Sexto Empírico (ss. II-III d.C.)
CRITIAS (IX-54)
[Extraído del libro: Platón, “Apología de Sócrates”. Madrid, 1988, Alhambra, p. 148]


“Hubo una época en que la vida de los hombres era desordenada, bestial y esclava de la fuerza; en la cual no había recompensa para la virtud, ni tampoco castigo para el malvado. Entonces, yo creo, que inventaron los hombres las leyes distributivas a fin de que la justicia pudiera ser tan arrogante y poderosa como su antagonista, de manera que si alguien pecaba recibía un castigo. Cuando las leyes prohibieron cometer abiertamente acción de violencia y éstos comenzaron a perpetuarse en secreto, alguien, muy sabio e inteligente, descubrió el temor (a los dioses) para contener la perversidad; así pues, se disponía de un medio para amedrentar a los malvados, aunque ellos hiciesen o pensasen el mal en secreto. De ese modo se introdujo lo divino (la religión) afirmando que hay un dios que florece con vida eterna, que oye y ve con su mente, piensa en todo, posee naturaleza extrahumana que le permite conocer cuanto se dice entre los hombres, y es capaz de advertir de antemano toda intención de los mortales. Por más sigilo que se ponga en planear el mal esto no escapará a los dioses pues su inteligencia es sobrenatural. Mediante tales razones se introdujo la más placentera de las enseñanzas, cubriendo la verdad con una falsa teoría.”
Tomás Salvador
LA NAVE
Barcelona, 1974, Plaza y Janés.


“Las luchas y sufrimientos del hombre apenas significan nada (llenan su historia y se pierden en ella), sin un significado abstracto, sin una forma evolutiva de pensamiento. Y el escritor DEBE COMPRENDER que es él quien proporciona dicha fórmula translaticia. Los egipcios o mayas, por ejemplo, tenían un lenguaje que si bien les permitía reproducir hechos materiales, no los facultaba para reproducir hechos inmateriales. O lo que es igual: no podían transmitir sus pensamientos con la dinámica que requiere la posibilidad evolutiva de la Historia. Dejaron grandes ruinas, pero poca filosofía. Los arameos, los griegos, ya supieron encontrar un lenguaje analógico figurado, cuya claridad cogitativa vivirá mientras viva el hombre. ¿Qué sucedía? Los egipcios, o los mayas, ¿no tenían lenguaje figurativo analógico porque su estructura mental no se lo permitía, o bien no llegaron a tener finura mental porque su lenguaje figurado era muy pobre? Como fuere, es indudable que un egipcio no podría comprender el lenguaje de una novela actual, mientras que un semita, un griego, un romano, lo entendería perfectamente.” (p. 11)

(La cita pertenece al prólogo del autor a la obra. Las mayúsculas pertenecen al texto.)

domingo, 13 de mayo de 2012


W. Fernández Flórez
EL SECRETO DE BARBA AZUL
Madrid, 1962, Espasa-Calpe.


“La justicia, en nuestras sociedades, se yergue, como tantos otros solemnes conceptos, sobre un fundamento convencional. Primero se crea el convencionalismo, y después la ley moral que lo ampara. Primero nace la propiedad, y después el código que castiga el robo, el hurto, la estafa, el fraude... Pero la propiedad no es una ordenación natural, sino convenida, y pudo muy bien no existir o ser concebida de otro modo, y, en este caso, la ética habría de ser otra también, consecuentemente.” (p. 7)

“-Es una fatiga inútil -gruñó-. Dios ha hecho este diminuto planeta y muchísimos planetas más; y el Sol, y muchísimos soles más. Esta es, realmente, una obra de importancia. Pobló de astros el infinito, y los ve moverse dentro de la maravillosa armonía que apeteció.
-¿Para qué?
-Naturalmente, lo ignoro. La vida, amigo mío, se columpia entre el dolor y el tedio, un tedio grumoso y pegadizo que hay en el fondo de todas las almas. Sobre ser aburrida, es injusta y cruel, desquiciada y sin meta. ¡Dar destino a la vida! He ahí un hermoso sueño. Pero antes sería preciso llamar hacia nosotros la atención de los dioses... Yo he ideado un medio de atraer la atención de los dioses.
-¿Cuál?
-¡Oh! ¡Muy sencillo! La muerte colectiva, el suicidio unánime de la Humanidad. Dimitir la existencia en masa en señal de protesta. Vendría a ser así como un paro general, la afirmación sin discrepancias de nuestra inconformidad con lo existente. Los dioses no tardarían en enterarse.
-¿Cómo?
-Por el olor. La Tierra, cargada con la Humanidad insepulta, apestaría el espacio.” (pp. 231-232)

Immanuel Kant
PRINCIPIOS METAFÍSICOS DEL DERECHO
Buenos Aires, 1974, Américalee.


“El deseo es la facultad de ser causa de los objetos de nuestras representaciones por medio de estas representaciones mismas. La facultad que posee un ser de obrar según sus representaciones se llama la vida.” (p. 19)

[La cursiva pertenece al texto original.]

sábado, 5 de mayo de 2012

Felisberto Hernández
NADIE ENCENDÍA LAS LÁMPARAS
Madrid, 1993, Cátedra.


"Al llegar a este párrafo se detuvo, se levantó y empezó a pasearse por la pieza. El sitio por donde paseaba era muy estrecho; hubiera podido apartar la mesita para que fuera más ancho; pero le gustaba llegar hasta la mesita y mirar el párrafo que había escrito. También hubiera podido continuar su tarea, pero sentía una secreta angustia: para escribir, al pensar en los hechos pasados, se daba cuenta de que se le deformaba el recuerdo, y él quería demasiado los hechos para permitirse deformarlos; pretendía narrarlos con toda exactitud, pero bien pronto advirtió que era imposible; y por eso lo empezó a torturar esa indefinida y secreta angustia." (pp. 184-185)

"Aquel tipo que era  yo antes de conocerla, tenía la indiferencia del cansancio. Si yo la hubiera conocido mucho antes, mucho antes hubiera gastado mis energías en amarla; pero como no la encontré, esas energías las gasté en pensar: había pensado tanto que había descubierto lo vano y falso del pensamiento cuando éste cree que es él, en primer término, quien dirige nuestro destino. Y a pesar de saber esto, seguía pensando, mis energías seguían minando el pensamiento, y sentía el más antipático cansancio." (p. 185)

(Ambas citas pertenecen al relato "Las dos historias".)



T. S. Eliot
FUNCIÓN DE LA POESÍA Y FUNCIÓN DE LA CRÍTICA
Barcelona, 1968, Seix Barral.


“Exigimos al crítico teorizante capacidad para reconocer un buen poema así que se enfrenta con él; mas quien sabe reconocer un buen poema no siempre acierta a explicarnos el porqué de su bondad. La experiencia poética, como cualquier otra, sólo es parcialmente expresable en palabras (…) Personas incapaces de explicar su afición por un poema tienen, a veces, una sensibilidad más profunda y discriminadora que otras a quienes no cuesta nada hablar copiosamente sobre él; recordemos que la poesía no se escribe pura y simplemente para proveer de tema de conversación.” (p. 31)

“Si la poesía es una forma de <<comunicación>>, lo que se comunica es el poema mismo y sólo incidentalmente la experiencia y el pensamiento que se han vertido en él. El poema tiene una experiencia que está entre el poeta y el lector, una realidad que no es simplemente la realidad de lo que el escritor está tratando de expresar, o de su experiencia al escribir el poema, o de la experiencia del lector o del escritor como lector. Consecuentemente, el problema de lo que un poema <<significa>> es mucho más difícil de lo que a primera vista parece.” (p. 41)

Carmen Posadas
PEQUEÑAS INFAMIAS
Barcelona, 1998, Planeta.


“Las habitaciones de aquellos que han muerto jóvenes son el santuario de la ausencia, pero también el reducto de la cobardía de los vivos. Son pocos los que se atreven a convivir con los recuerdos y asimilarlos al presente. Solamente los más fuertes son capaces de mantener la foto de un hijo muerto en el salón de su casa exponiéndose a las preguntas de los desconocidos y al peso de esa sonrisa infantil siempre idéntica que ignora el transcurso del tiempo. Todos envejecemos mientras que ellos, por comparación, rejuvenecen, haciéndonos sentir culpables por no haber apurado hasta el último segundo su fugaz presencia, por no haber adivinado que alguna vez se irían, dejándolo todo a medias.” (p. 107)

lunes, 23 de abril de 2012


Enrique Vila-Matas
BARTLEBY Y COMPAÑÍA
Barcelona, 2000, Anagrama.


“Cuando le preguntaban por qué ya no escribía, Rulfo solía contestar:
-Es que se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias.
Su tío Celerino no era ningún invento. Existió realmente. Era un borracho que se ganaba la vida confirmando niños. Rulfo le acompañaba muchas veces y escuchaba las fabulosas historias que éste le contaba sobre su vida, la mayoría inventadas. Los cuentos de El llano en llamas estuvieron a punto de titularse Los cuentos del tío Celerino. Rulfo dejó de escribir poco después de que éste muriera. La excusa del tío Celerino es de las más originales que conozco de entre todas las que han creado los escritores del No para justificar su abandono de la literatura.” (pp. 16-17)

Marlon Brando
LAS CANCIONES QUE MI MADRE ME ENSEÑÓ
Barcelona, 1994, Anagrama.


“Después del éxito de Un tranvía, Tennessee escribió otras obras, pero ésta significó el apogeo de su carrera y a partir de entonces en cierto modo escribió trazando círculos, como si no supiera adónde ir. De alguna manera, estaba encerrado. Pero en el momento culminante de su capacidad fue un escritor extraordinario, además de un hombre encantador, sumamente modesto, que hablaba con amabilidad. Kazan lo describió acertadamente como un hombre carente de piel: no tenía piel, era indefenso, vulnerable a todo y a todos, cruelmente honesto, un poeta de alma prístina que padecía una neurosis profundamente arraigada, un hombre amable y sensible destinado a destruirse a sí mismo. Nunca mintió, nunca dijo nada desagradable de nadie y siempre fue ingenioso, pero llevaba una vida desgarrada. Si tuviéramos una cultura capaz de proporcionar apoyo y ayuda adecuados a un hombre de la delicadeza de Tennessee, tal vez podría haber sobrevivido. Era homosexual, pero nada afeminado ni exteriormente agresivo, y jamás intentó conquistar a los actores que trabajaban en sus obras. Si él no lo hubiera dicho, nadie se habría enterado de que era homosexual. Pero algo lo consumía interiormente, algo que al final lo empujó a la muerte.” (pp. 126-127)

Werner Heisenberg
LA IMAGEN DE LA NATURALEZA EN LA FÍSICA ACTUAL
Barcelona, 1976, Ariel.


“En ningún dominio se manifiesta esta situación con tanta claridad como precisamente en el de la moderna ciencia, en la que, según anteriormente dijimos, ha resultado que a los constituyentes elementales de la materia, a los entes que un día se concibieron como la última realidad objetiva, no podemos de ningún modo considerarlos ‘en sí’: se escabullen de toda determinación objetiva de espacio y tiempo, de modo que en último término nos vemos forzados a tomar por único objeto de la ciencia a nuestro propio conocimiento de aquellas partículas. La meta de la investigación, por consiguiente, no es ya el conocimiento de los átomos y de su movimiento ‘en sí’, prescindiendo de la problemática suscitada por nuestros procesos de experimentación; antes bien, desde un principio nos hallamos imbricados en la contraposición entre hombre y Naturaleza, y la ciencia es precisamente una manifestación parcial de dicho dualismo. Las vulgares divisiones del universo en sujeto y objeto, mundo interior y mundo exterior, cuerpo y alma, no sirven ya más que para suscitar equívocos. De modo que en la ciencia el objeto de la investigación no es la Naturaleza en sí misma, sino la Naturaleza sometida a la interrogación de los hombres; con lo cual, también en este dominio, el hombre se encuentra enfrentado a sí mismo.” (p. 20)

sábado, 21 de abril de 2012


Bertrand Russell
LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD
Barcelona, 2003, Random House Mondadori.


“La competencia, considerada como lo más importante de la vida, es algo demasiado triste, demasiado duro, demasiado cuestión de músculos tensos y voluntad firme, para servir como base de la vida durante más de una o dos generaciones, como máximo. Después de ese plazo tiene que provocar fatiga nerviosa, diversos fenómenos de escape, una búsqueda de placeres tan tensa y difícil como el trabajo (porque relajarse resulta ya imposible), y al final la desaparición de la estirpe por esterilidad. No es solo el trabajo lo que ha quedado envenenado por la filosofía de la competencia; igualmente envenenado ha quedado el ocio. El tipo de ocio tranquilo y restaurador de los nervios se considera aburrido. Tiene que haber una continua aceleración, cuyo desenlace natural serán las drogas y el colapso. El remedio consiste en reconocer la importancia del disfrute sano y tranquilo en un ideal de vida equilibrado.” (p. 55)

“Hay personas que son incapaces de sobrellevar con paciencia los pequeños contratiempos que constituyen, si se lo permitimos, una parte muy grande de la vida. Se enfurecen cuando pierden un tren, sufren ataques de rabia si la comida está mal cocinada, se hunden en la desesperación si la chimenea no tira bien y claman venganza contra todo el sistema industrial cuando la ropa tarda en llegar de la lavandería. Con la energía que estas personas gastan en problemas triviales, si se empleara bien, se podrían hacer y deshacer imperios. El sabio no se fija en el polvo que la sirvienta no ha limpiado, en la patata que el cocinero no ha cocido, ni en el hollín que el deshollinador no ha deshollinado. No quiero decir que no tome medidas para remediar estas cuestiones, si tiene tiempo para ello; lo que digo es que se enfrenta a ellas sin emoción. La preocupación, la impaciencia y la irritación son emociones que no sirven para nada. Los que las sienten con mucha fuerza pueden decir que son incapaces de dominarlas, y no estoy seguro de que se puedan dominar si no es con esa resignación fundamental de la que hablábamos antes. Ese mismo tipo de concentración en grandes proyectos no personales, que permite sobrellevar el fracaso personal en el trabajo o los problemas de un matrimonio desdichado, sirve también para ser paciente cuando perdemos un tren o se nos cae el paraguas en el barro. Si uno tiene un carácter irritable, no creo que pueda curarse de ningún otro modo.” (pp. 198-199)

Miguel Delibes
LA SOMBRA DEL CIPRÉS ES ALARGADA
Barcelona, 1963, Destino.


“La idea de la muerte iba amoldándose a los límites, cada vez  más amplios, de mi corazón: iba adquiriendo consistencia y fuerza, invadiendo toda mi existencia psíquica, informándola en todas sus manifestaciones. Esta idea posibilitaba mi entera comprensión de la exacta teoría del desasimiento. Al hombre, por el mero hecho de vivir, le era necesario aprender antes a despojarse de todo con una sonrisa de escepticismo. La vida y el mundo corrían lo mismo en la felicidad que en la desgracia. Nadie podía dormirse en la euforia del optimismo o en la angustia del dolor; la corriente de la vida lo arrastraría sistemáticamente hasta expulsarlo de su cauce por nocivo y anormal. Había que seguir la corriente, parear la existencia íntima con el impulso vital que animaba a la masa humana. Las exigencias de la vida privaban en cierto modo al hombre de su albedrío; le hacían esclavo de una voluntad gregaria, que no goza ni siente, sino que va; va en un sentido o en otro, arrastrada por las circunstancias del momento, accionada por causas absolutamente extrañas a su voluntad.” (p. 82)

“Terminados mis estudios me enrolé en un barco frutero para cumplir mis cuatrocientos días de prácticas. (...) Aprendí entonces a ver tierras y mares; a navegar y a desenvolverme en el mundo; empecé a convencerme de que el moverse por la tierra causa mayores trastornos que cruzar el mar y que el temor al mar de los hombres de tierra se debe antes que nada a un fenómeno de sugestión apoyado en la idea obsesiva de la inmensidad en profundidad, longitud y anchura. A mí, que poco a poco iba trocándome en un hombre de mar, me mareaba la tierra más que el agua. Me mareaban los hombres con sus mezquinos problemas a cuestas, con su locuacidad desbordada, con sus ambiciones, con sus odios, con la visión clara de su vitalidad efímera, infaliblemente limitada. Encontraba por contra que el océano traía consigo la paz de los espíritus. Una paz sedante y fácil, que sólo puede dar lo que no ofrece límite ni barrera en el espacio ni en el tiempo.” (p. 143)

domingo, 15 de abril de 2012


Richard Evans
CONVERSACIONES CON JUNG
Madrid, 1968, Guadarrama.


“Si alguien fuera lo suficientemente inteligente para saber lo que ocurre en la psique de la gente, en sus mentes inconscientes, sería capaz de profetizar. Por ejemplo, yo podría haber predicho la época nazi en Alemania a través de la observación de mis pacientes alemanes. Tenían sueños en los que todo estaba anticipado, y con bastante detalle. Y yo estaba absolutamente seguro, en los años anteriores a Hitler, antes que Hitler comenzara su mandato. Puedo decir el año: era el año mil novecientos diecinueve cuando yo estaba seguro de que algo amenazaba a Alemania, algo muy grande, muy catastrófico. Y sólo lo sabía a través de la observación del inconsciente.” (p. 89)

“Para Freud, el inconsciente era un producto de la conciencia; simplemente, contenía los restos de la conciencia; quiero decir que veía en el inconsciente una especie de almacén donde se amontonaban y se abandonaban todas las cosas que habían sido descartadas de la conciencia. Sin embargo, para mí el inconsciente era una matriz, una especie de base de la conciencia, que poseía una naturaleza creadora y capaz de actos autónomos, de intrusiones autónomas en la conciencia. En otras palabras: yo consideraba la existencia del inconsciente como un hecho real, como un factor autónomo que era capaz de ejercer una acción independiente.” (p. 132)

(Las citas son, obviamente, respuestas de C. G. Jung a Richard Evans)

Isaac Bashevis Singer
LA FAMILIA MOSKAT
Barcelona, 1968, Planeta.


“Hertz Yanovar se echó a llorar. Sacó un pañuelo amarillo y se sonó. Se quedó delante de ellos confundido, avergonzado.
-No me quedan fuerzas –dijo disculpándose. Titubeó un momento y luego dijo, en polaco- : El Mesías vendrá pronto.
Asa Heshel lo miró asombrado.
-¿Qué quieres decir?
-La muerte es el Mesías. Ésa es la pura verdad.” (p. 575)

Gabriel García Márquez
VIVIR PARA CONTARLA
Barcelona, 2004, Random House Mondadori.


“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.” (p. 7)

“Hoy es incontable el número de entrevistas de que he sido víctima a lo largo de cincuenta años y en medio mundo, y todavía no he logrado convencerme de la eficacia del género, ni de ida ni de vuelta. La inmensa mayoría de las que no he podido evitar sobre cualquier tema deberán considerarse como parte importante de mis obras de ficción, porque sólo son eso: fantasías sobre mi vida. En cambio, las considero invaluables, no para publicar, sino como material de base para el reportaje, que aprecio como el género estelar del mejor oficio del mundo.” (p. 484)

lunes, 9 de abril de 2012

Thomas Mann
LA MONTAÑA MÁGICA
Barcelona, 1979, Plaza y Janés.


"¿Qué es el Tiempo? Un misterio sin realidad propia y omnipotente. Es una condición del mundo fenomenal, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿Habría movimiento si no hubiese tiempo? ¡Es inútil preguntar! ¿Es el tiempo función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil continuar preguntando! El tiempo es activo, produce. ¿Qué produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aquí no es el allí, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían calificar perfectamente de reposo y de inmovilidad. El entonces se repite sin cesar en el ahora, y el allá se repite en el aquí. Y como, por otra parte, a pesar de los más desesperados esfuerzos, no se ha podido representar un tiempo finito ni un espacio limitado, se ha decidido creer que el tiempo y el espacio son eternos e infinitos con la esperanza de conseguir una explicación un poco más perfecta. Pero, al establecer el postulado de lo eterno y lo infinito, ¿no destruye lógica y matemáticamente todo lo finito y todo lo limitado? ¿No queda todo reducido a cero? ¿Es posible una sucesión en lo eterno? ¿Es posible una superposición en lo finito? ¿Cómo poner de acuerdo estas hipótesis auxiliares de lo eterno y lo infinito con los conceptos de distancia, movimiento y cambio? ¿No queda más que la presencia de los cuerpos limitados en el universo? ¡Es inútil preguntar! (p. 367)

"Al dar la vuelta por el pequeño camino apareció la garganta rocosa y cubierta de boscaje, atravesada por un puente y a cuyo fondo caía la cascada. Entonces el ruido pareció aumentar; era un estrépito infernal. Las masas de agua caían verticalmente desde una altura de siete u ocho metros. Luego el agua iba resbalando entre las rocas, levantando un estruendo incesante en el que parecían mezclarse todos los ruidos y todas las sonoridades posibles: el rumor del trueno, los silbidos, los balidos, los aullidos, la crepitación, el gruñido, el sonar de las campanas. Verdaderamente, aquello ensordecía. Los visitantes se habían acercado a la roca y contemplaban el soberbio espectáculo azotados por un soplo húmedo, envueltos en un vaho de agua, con los oídos entumecidos por el ruido. Se miraban mutuamente, se encogían de hombros y sonreían intimidados. Era una catástrofe continua, hecha de espuma y de ruido, cuyo loco rugir les aturdía, les causaba miedo y provocaba ilusiones del oído. Se creía oír detrás de sí y por todas partes gritos de alarma y amenazas, trompetas y voces rudas de hombre. (p. 637)



José Saramago
EL HOMBRE DUPLICADO
Madrid, 2004, Santillana.


"El caos es un orden por descifrar." (p. 9)

"Hubo ya quien afirmó que todas las grandes verdades son absolutamente triviales y que tendremos que expresarlas de una manera nueva y, si es posible, paradójica, para que no caigan en el olvido, Quien dijo eso, Un alemán, un tal Schlegel, pero lo más seguro es que otros antes que él lo hayan dicho, Hace pensar, Sí, pero a mí lo que sobre todo me atrae es la fascinante declaración de que las grandes verdades no pasan de trivialidades, el resto, la supuesta necesidad de una expresión nueva y paradójica que les prolongue la existencia y las sustantive, ya no me atañe" (pp. 110-111)
J.M. Coetzee
FOE
Barcelona, 2005, Random House Mondadori.


"Créame si le digo que en mi vida de escritor a menudo me he visto perdido en el laberinto de la duda. Pero he aprendido un truco que consiste en plantar una señal o mojón en el terreno que piso, para así, en mis futuras andanzas, tener siempre un punto al que regresar y no verme más perdido de lo que estoy. Después de plantarlo lo hundo para que quede bien clavado; cuantas más veces vuelvo a donde está clavada la señal (que es para mí un signo de mi ceguera y mi incapacidad), con más claridad veo que me he perdido y más ánimos me da el hecho de haber sabido encontrar el camino de vuelta.
¿Se ha parado a pensar (y con esto termino) que en sus danzas tal vez haya usted también dejado algo parecido a su paso; o, si prefiere creer que no es dueña de su propia vida, que alguien haya plantado por usted alguna señal de ese tipo, algún signo de esa ceguera de la que antes le hablaba; o que, a falta de un plan mejor, siempre podría, en su búsqueda de una salida al laberinto (si es que realmente está usted extraviada y confundida) partir de ese punto y volver a él tantas veces como necesite hasta que al final descubra que ya está a salvo? (pp. 135-136)

"No es preciso que sepamos lo que significa la libertad, Susan. Libertad es una palabra como cualquier otra. Un soplo de aire, ocho letras escritas en una pizarra. No es más que el nombre que le damos a ese deseo del que usted hablaba, al deseo de ser libres. Lo que ha de importarnos es el deseo, no el nombre. Aunque no sepamos decir con palabras qué es una manzana, no por eso nos prohíbe nadie comérnosla. Basta con que sepamos los nombres de nuestras necesidades y seamos capaces de usar esos nombres para satisfacerlas, de la misma forma que usamos monedas para comprar comida cuando estamos hambrientos." (p. 149)

domingo, 1 de abril de 2012



Manuel Fernández Álvarez
PEQUEÑA HISTORIA DE ESPAÑA
Madrid, 2008, Espasa Calpe.


“Lo primero que quiero deciros, amigos míos, es que ya os podéis imaginar que a lo largo de tantos siglos y estando dividida España en tantos Reinos tuvo que haber, y los hubo, un montón de reyes. Tantos que solo la lista de sus nombres marea. Y como tenían la manía de repetirse, se veían obligados a ponerse un número detrás para no armarse líos. Fijáos: en Castilla hubo hasta once Alfonsos. (...) Y Pedros también hubo un montón. Y claro, el gran follón era cuando coincidían los nombres y los números en un mismo siglo, dado que había varios Reinos. Eso no es una suposición. Fue una realidad. No tenéis más que recordar que el padre de Isabel la Católica (...) se llamaba Juan II. Y también el padre de su marido Fernando. De modo que, ¡otro Juan a mediados del siglo XV! Así que no basta con que digamos el nombre y el número. También hay que añadir el Reino para salir del lío: Juan II de Castilla, que no hay que confundir con Juan II de Aragón. El de Castilla fue el que tuvo como hombre de confianza a un noble muy famoso en su tiempo: don Álvaro de Luna. Sin él, Juan II no sabía hacer nada. Y eso hasta tal punto que cuando enviudó de su primera mujer, le pareció bien casarse con la princesa que le presentó don Álvaro. Era una princesa guapísima, de nombre Isabel, que don Álvaro había conocido en Portugal. Pero como los reyes son los reyes y en aquellos tiempos hacían lo que les daba la gana, Juan II se acabó enfadando con don Álvaro de Luna. ¿Y qué ocurrió? Nada de eso como: <<No te hablo más>>, o pequeñeces por el estilo. Lo mandó degollar en una plaza de Valladolid. Así, por las buenas.” (pp. 110-11)

Vicente Blasco Ibáñez
MARE NOSTRUM
Valencia, 1919, Prometeo.


“Nada importaba que los ideales pareciesen falsos. ¿Dónde está la verdad verdadera y única?... ¿Quién puede demostrar que existe y no es una ilusión?...
Lo necesario era creer en algo, tener esperanza. Las multitudes no se habían movido nunca al impulso de razonamientos y críticas. Sólo se lanzaban adelante cuando alguien hacía nacer en ellas ilusiones y esperanzas. Podían los filósofos buscar inútilmente la verdad á la luz de sus razonamientos. El resto de los hombres preferiría siempre las quimeras ideales, que se transforman en poderosos móviles de acción.
Todas las religiones se desmenuzaban al sufrir un frío examen, y sin embargo producían santos y mártires, verdaderos superhombres de la moral. Todas las revoluciones resultaban defectuosas é ineficaces al quedar sometidas á una revisión científica, y no obstante habían engendrado los mayores héroes individuales, los más asombrosos movimientos colectivos de la Historia.
<<¡Creer!... ¡Soñar! –seguía cantando en su cerebro la voz misteriosa-. ¡Tener un ideal!...>>” (pp. 434-435)
José Enrique Rodó
EL CAMINO DE PAROS
Valencia, 1919, Editorial Cervantes.


“Allá, en lo hondo del alma de cada uno, duermen las tendidas aguas de la memoria. Sólo un rayo de luz cae sobre esas agua sombrías; sólo en mínima parte aparecen a la claridad de la conciencia; pero su capacidad es insondable, e indefinida su aptitud de revelar lo que más íntimo guardan. Cuanto ha pasado una vez por los sentidos, cuanto ha brotado de operación interior, cuanto ha tenido ser en la mente, deja por bajo de ella un rastro de su peso, capaz de revivir otra vez, y convertirse en representación actual y luminosa. No ya lo que la conciencia alumbró claramente cuando su presentación primera; no ya lo que labró hondo surco en la atención o la sensibilidad; sino aun lo vislumbrado, lo apenas advertido, lo semi-ignorado, lo visto al pasar, lo que en un punto mismo es y se disipa, desciende a aquel abismo de la memoria latente, y yace en esa profundidad jamás colmada. De esta manera, líneas, colores, sonidos, armonías, palabras, ideas, emociones, duermen en el inmenso depósito, comparable al caos donde está en potencia una creación y guardan su turno para resurgir, ya como recuerdo concreto, ya como imagen no referida a lo pasado, si logran el favor de un pensamiento que tienda hasta ellos el hilo de una asociación eficaz, y los levante al círculo de lo consciente. Cuanto más vario y copioso sea ese íntimo museo en el alma del artista, cuanto más se le acrezca por la experiencia, y se le haga accesible y dócil a las artes evocadoras de la asociación, tanto más fácil será la inventiva del artista, y más fecunda.” (pp. 10-11)
Francisco García Pavón
CUENTOS REPUBLICANOS
Barcelona, 1961, Destino.


"Y es que, como decía el señor veterinario, que era reaccionario, <<el fútbol es natural de los ingleses, que gustan de cansarse corriendo detrás de las cosas inútiles y sin argumentos>>. Los españoles prefieren los toros porque en ellos hay algo <<práctico>>, hay drama." (p. 28)

domingo, 25 de marzo de 2012

Jacques Monod
LE HASARD ET LA NÉCESSITÉ
Paris, 1970, Éditions du Seuil.


"Decimos que estas alteraciones son accidentales, que se producen al azar. Y puesto que estas constituyen la única fuente posible de modificaciones del texto genético, único depositario a su vez de las estructuras hereditarias del organismo, se deduce necesariamente que el azar es la única fuente de toda novedad, de toda creación en la biosfera. El puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución: esta noción central de la biología moderna ya no es hoy en día una hipótesis entre otras posibles o al menos concebibles. Es la única concebible, como única compatible con los hechos de la observación y de la experiencia. Y nada permite suponer (o esperar) que nuestras concepciones sobre este punto deban, o incluso puedan, ser revisadas.” (pp. 147-148)

(La traducción es mía.)
Alessandro Baricco
HOMERO, ILÍADA
Barcelona, 2005, Anagrama.


"Todos me conocían. Yo era el hombre más feo que había ido allí, al asedio de Troya: patizambo, cojo, los hombros encorvados y contraídos sobre el pecho, la cabeza picuda, cubierta por una rala pelusa. Era famoso porque me gustaba hablar mal de los reyes, de todos los reyes: los aqueos me escuchaban y se reían. Y, por eso mismo, los reyes de los aqueos me odiaban. Quiero explicaros lo que yo sé, para que así también vosotros comprendáis lo que yo comprendí: la guerra es una obsesión de los viejos, que envían a los jóvenes a librarla." (p. 23)

"Allí, delante de todo el mundo, ese día, me puse a gritar: <<¡Eh, Agamenón! ¿qué demonios quieres, de qué te quejas? Tu tienda está llena de bronce, está llena de mujeres hermosísimas: las que eliges cuando nosotros te las ofrecemos después de haberlas raptado de sus casas. ¿Tal vez deseas más oro, ese que los padres troyanos te traen para rescatar a los hijos que nosotros hacemos prisioneros en los campos de batalla? ¿O es una nueva esclava lo que quieres, una esclava para llevártela al lecho, y para guardártela toda para ti? No, no es justo que un jefe lleve a la ruina a los hijos de los dánaos. Compañeros, no seáis cobardes, volvámonos a casa y a ese de ahí dejémoslo aquí, en Troya, disfrutando de su botín, que vea de una vez si le éramos útiles o no. Ha ofendido a Aquiles, que es un guerrero mil veces más fuerte que él. Le ha quitado su parte del botín y ahora lo retiene en su poder. Eso no es cólera, porque si Aquiles en verdad ardiera de cólera, tú Agamenón, no estarías aquí afrentándonos de nuevo.>>" (pp. 26-27)


(El personaje que habla es Tersites. Los dos textos se corresponden con el Canto II, versos 211 a 242 de la "Ilíada" de Homero.)
Guy de Maupassant
LE VERROU ET AUTRES CONTES GRIVOIS
Paris, 1979, Gallimard.


"Ella comprendió que tenía que hablar y me contó su historia, o casi mejor una historia, pues debió de mentir desde el principio hasta el final, como mienten todos los árabes, siempre, con o sin motivo.
Es éste uno de los signos más sorprendentes e incomprensibles del carácter indígena: la mentira. Estos hombres en los que el islamismo está encarnado hasta formar parte de ellos mismos, hasta modelar sus instintos, hasta modificar la raza entera y diferenciarla moralmente de otras tanto como el color de la piel diferencia al negro del blanco, son mentirosos hasta la médula, hasta el punto de que nunca se puede confiar en lo que dicen. ¿Es por causa de su religión? Lo ignoro. Se necesita haber vivido entre ellos para saber cómo la mentira forma parte de su ser, de su corazón, de su alma, cómo se ha convertido en ellos en una especie de segunda naturaleza, en una necesidad vital." (p. 90)

(El texto pertenece al cuento "Allouma". La traducción es mía.)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Auguste Comte
THÉORIE GÉNÉRALE DE LA RELIGION
Paris, 2005, Éditions mille et une nuits / Librairie Arthème Fayard.


"La existencia de un orden inmutable constituye pues la primera base, a la vez espontánea y sistemática, de la verdadera religión. Este dogma fundamental, sin el cual la unidad humana sería imposible, debe ser contemplado como la más valiosa adquisición de nuestra inteligencia, descubriendo en el exterior el único punto de apoyo sólido que comporta el conjunto de nuestra naturaleza, individual o colectiva." (p. 48)

(La traducción es mía.)
Camilo José Cela
LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE
Barcelona, 1985, Destino.


"A veces pienso que escribir no es más que recopilar y ordenar y que los libros se están siempre escribiendo, a veces solos, incluso desde antes de empezar materialmente a escribirlos y aun después de ponerles su punto final. La cosecha de las sensaciones se tamiza en la criba de mil agujeros de la cabeza y cuando se siente madura y en sazón, se apunta en el papel y el libro nace. Lo que sucede es que el libro, después de nacer, sigue creciendo -armónico o desordenado- y evolucionando: en la cabeza de su autor, en la imaginación o en el sentimiento de los lectores y, por descontado, en las páginas de sus ulteriores ediciones. Estos crecimientos no son de la misma sustancia, bien es verdad, pero todos le hacen crecer." (p. 8)

(La cita pertenece al prólogo de 1960 a la edición definitiva.)

"Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera." (p. 11)

"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas para defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya." (p. 21)

José Ortega y Gasset
EL ESPECTADOR (Tomo I)
Madrid, 1977, Espasa-Calpe.


"El sujeto romántico encuentra siempre dentro de sí la impresión de que fuera de él algo colosal acontece; pero a menudo, cuando quiere precisar esa enorme contingencia, se sorprende sin nada en las manos. En tal situación lo mejor sería callarse; más el silencio es un género literario en sentido clásico, y el romántico prefiere hacer retórica. Completando una frase ilustre, yo diría que el clásico, como Saúl, parte en busca de unas asnillas y vuelve con un reino, mientras el romántico sale en busca de un reino y vuelve a menudo con las asnillas de Saúl." (p. 33)

"Suponiendo que debamos llamar amor a ese encadenamiento entre dos seres. Tal vez conviniera elaborar otra denominación menos cargada de confusas alusiones a fenómenos de muy distinta naturaleza. La religión y el amor tienen la desgracia de que no se suele pensar en ellos sino religiosamente y amorosamente. De esta manera hemos hechos de esas dos cosas radiantes y benéficas dos cosas turbias, exageradas, fantasmagóricas, cuando no atroces instrumentos de martirio." (pp. 33-34)

(Ambas citas pertenecen al artículo "Leyendo el <<Adolfo>>, libro de amor". Ortega se refiere al "Adolfo" de Benjamin Constant.)

"y yo no escribo más que para lectores atentos, que no se ofenden si se les exige leer dos veces las líneas." (p. 175)

(La cita pertenece al artículo "Cultura anémica".)

lunes, 19 de marzo de 2012



Wenceslao Fernández Flórez
EL BOSQUE ANIMADO
Madrid, 2007, Espasa-Calpe.


“Los árboles ejercitan distracciones, tan inocentes como ellos mismos, que no conocen el mal. Especialmente les gusta cantar, y cantan en coro las pocas canciones que han logrado componer. Como todas las plantas, aman intensamente el agua y a ensalzarla dedican sus mejores sinfonías, que son dos y las podéis oír en todos los bosques del mundo: una imita el ruido de la lluvia sobre el ramaje y la otra copia el rumor de un mar lejano. Alguna vez, en la penumbra de una arboleda, os habrá sorprendido el son de un aguacero que, distante al principio, va acercándose hasta pasar sobre vuestra cabeza; miráis el cielo por los intersticios del verdor, y está limpio y azul: ni una gota desciende a humedecer la tierra, pero el sonido continúa y se aleja y vuelve... (...) Otras veces se hace audible en el bosque el fragor -muy remoto- de un mar embravecido, el rodar de las olas desmelenadas y su choque sonoro contra los arrecifes. Juraríais que el océano abre sus llanuras poco más allá de la floresta, y, sin embargo, os separan de él muchos kilómetros; pero los pinos rodenos que viven en los acantilados han aprendido su canción y se la enseñaron a los demás árboles. Tan bien la saben que no falta ni el silbido del viento en las cuerdas de los navíos ni el correr del agua por la playa, que evoca el rasgarse de una tela sedosa.” (pp. 44-45)

“Y transcurrieron los días. Y los años.
Y vino la Muerte y pasó su esponja por toda la extensión de la fraga y desaparecieron estos seres y las historias de estos seres.
Pero detrás todo retoñaba y revivía, y se erguían otros árboles y se encorvaban otros hombres, y en las cuevas bullían camadas recientes y la trama del tapiz no se aflojó nunca.
Y allí están con sus luchas y sus amores, con sus tristezas y sus alegrías, que cada cual cree inéditas y como creadas para él, pero que son siempre las mismas, porque la vida nació de un solo grito del Señor y cada vez que se repite no es una nueva Voz la que la ordena, sino el eco que va y vuelve desde el infinito al infinito.” (p. 249)

domingo, 18 de marzo de 2012


Roger Caillois
NOÉ ET AUTRES TEXTES
Paris, 1970, Gallimard.


“Cuando la viña rebrotó, cogió la costumbre de emborracharse. Buscaba olvidar que había sido el instrumento y el cómplice de un crimen que comprendía cada vez menos. Ahora todas sus ideas, todos sus razonamientos terminaban acusando al Señor. Si el hombre era malo y corrupto, ¿de quién era la culpa? ¿Quién lo había creado así? ¿Era necesario crear sólo para destruir? ¿Por qué este universo desordenado en el que cada criatura devora a la otra? ¿Por qué unir a los malvados y a los inocentes en una misma masacre y, sobre todo, la pregunta retornaba de manera lancinante, la elección incomprensible del agua para aniquilar a una población de la cual una parte era precisamente acuática? (p. 31)

(La cita está referida, como señala el título, al personaje bíblico de Noé. La traducción es mía.)

Francisco García Pavón
LAS HERMANAS COLORADAS
Barcelona, 1970, Destino.


“-Digo y sostengo que en esta vida todo es un error, porque empieza por ser una pifia de la naturaleza el que el hombre exista.
-¿Y el que los perros existan, no? –le repreguntó Plinio muy serio.
-No señor. Los perros, los burros, los elefantes, los ballenatos y las chinches, como cuantos animales arpean sobre la tierra, vuelan o nadan, carecen de razón para darse cuenta de la trampa; y el hombre lo columbra apenas se le cuaja la sesera. La grande y tristísima peripecia del hombre es darse cuenta de que es acabadero. Ya que lo primero que descubrió con su inteligencia no fue la llama, la rueda o el vestido, sino su fin sin remedio. El animal ignora lo que es y lo que va a ser. El humano lo sabe y por eso es un puñado de agonías...” (pp. 13-14)

“Los falsos pintores como los falsos escritores, no saben ver directamente lo que desean pintar o escribir. Y lo que hacen es recordar borrosamente lo que otros pintaron o escribieron, y adecuarlo a lo que ellos quieren pintar o escribir. <<A su manera, pensaba Plinio que el verdadero artista es el que sabe comunicarse con las cosas y los tipos, y luego trasladar a los demás esa comunicación. Es decir, hacérselas ver como él las vio, porque sin él, los otros –lectores y espectadores- no las verían. Y el mal artista, ni se “comunica”, ni sabe comunicar a los otros, si no se refiere, torpemente, a otros comunicados y comunicadores anteriores.>>” (p. 124)

martes, 13 de marzo de 2012

Oliver Sacks
EL HOMBRE QUE CONFUNDIÓ A SU MUJER CON UN SOMBRERO
Barcelona, 2006, Anagrama.


"Fue Hipócrates quien introdujo el concepto histórico de enfermedad, la idea de que las enfermedades siguen un curso, desde sus primeros indicios a su clímax o crisis, y después a su desenlace fatal o feliz. Hipócrates introdujo así el historial clínico, una descripción o bosquejo de la historia natural de la enfermedad, que expresa con toda precisión el viejo término <<patología>>. Tales historiales son una forma de historia natural... pero nada nos cuentan del individuo y de su historia; nada transmiten de la persona y de la experiencia de la persona, mientras afronta su enfermedad y lucha por sobrevivir a ella. En un historial clínico riguroso no hay <<sujeto>>; los historiales clínicos modernos aluden al sujeto con una frase rápida (<<hembra albina trisonómica de 21>>), que podría aplicarse igual a una rata que a un ser humano. Para situar de nuevo en el centro al sujeto (al ser humano que se aflige y que lucha y padece) hemos de profundizar en su historial clínico hasta hacerlo narración o cuento; sólo así tendremos un <<quién>> además de un <<qué>>, un individuo real, un paciente, en relación con la enfermedad... en relación con el reconocimiento médico físico." (pp. 11-12)
E.M. Forster
UN VIAJE A LA INDIA
Madrid, 1981, Alianza Editorial.


"La vida, en su mayor parte, es tan insípida que no hay nada que decir de ella, y los libros y las conversaciones que quieran describirla como interesante se ven obligados a exagerar, con la esperanza de justificar su propia existencia. Dentro de su envoltura de trabajo u obligaciones sociales, el espíritu humano se dedica sobre todo a dormitar, advirtiendo la diferencia entre placer y dolor, pero mucho menos vigilante de lo que quisiéramos creer. Hasta en el día más emocionante hay períodos durante los que no sucede nada, y aunque seguimos exclamando <<cómo me divierto>> o <<estoy horrorizado>> no somos sinceros. <<En la medida en que siento algo, eso que siento es placer, horror...>> En realidad no se trata más que de eso, y un organismo perfectamente equilibrado guardaría silencio." (p. 167)

Marc Bloch
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA
Madrid, 1980, FCE.


"Porque todo análisis requiere, de buenas a primeras, como herramienta, un lenguaje apropiado; un lenguaje capaz de dibujar con precisión el contorno de los hechos. Un lenguaje, sobre todo, que aun conservando la flexibilidad necesaria para adaptarse progresivamente a los descubrimientos no tenga flcutuaciones ni equívocos. Y precisamente ahí es donde nos duele a los historiadores. Un agudo escritor, que no nos quiere mucho, lo ha visto con claridad: <<Este momento capital de las definiciones y de las convenciones netas y especiales que acaban reemplazando a las significaciones de origen confuso y estadístico, no ha llegado todavía para la historia.>> Así habla Paul Valéry. Pero si es verdad que esa hora de la exactitud no ha sonado todavía, ¿es imposible que llegue alguna vez? ¿Y, sobre todo, por qué tarda tanto?" (p. 122)

viernes, 9 de marzo de 2012


Marina Mayoral
BAJO EL MAGNOLIO
Madrid, 2004, Santillana.


“Sí, supongo que sí, que estoy enamorada de él...
No, no lo digo muy feliz, ni siquiera muy convencida. La felicidad y el amor tienen poco que ver.
Quizá estás en lo cierto. Quizá no estoy enamorada, sino empeñada en creerlo. Quizá lo que tengo es miedo a reconocer que me equivoqué, que todo fue un error inmenso. Pero ¿cómo le vas a decir a una monja enclaustrada que no hay vida eterna?” (p. 247)

Cormac McCarthy
LA CARRETERA
Barcelona, 2010, Random House Mondadori.


“¿Podemos encender fuego?, dijo el chico.
No tenemos encendedor.
El chico apartó la vista.
Lo siento. Se me cayó. No quería decírtelo.
No pasa nada.
Buscaré algún pedernal. He estado mirando por el camino. Y todavía nos queda el frasquito de gasolina.
Bueno.
¿Tienes mucho frío?
Estoy bien.
El chico recostó la cabeza en el regazo del hombre. Al cabo de un rato dijo: Van a matar a esas personas, ¿verdad?
Sí.
¿Por qué tienen que hacerlo?
No lo sé.
¿Se los van a comer?
No lo sé.
Se los comerán, ¿verdad?
Sí.
Y nosotros no podíamos ayudarlos porque se nos habrían comido también.
Sí.
Y por eso no podíamos ayudarlos.
Sí.
Vale.” (p. 97)

Gandhi
LA VOIE DE LA NON-VIOLENCE
Paris, 2008, Gallimard.


“El <<gandhismo>> no existe y no deseo ver constituirse una secta después de mí. No pretendo en ningún caso ser el origen de una nueva doctrina. Simplemente he querido, a mi manera, aplicar principios de valor eterno a nuestra vida cotidiana. Para mí no se trata de entregar un código (...) Mis opiniones y conclusiones no son definitivas. Puedo aportar modificaciones de hoy a mañana. No tengo nada nuevo que enseñar al mundo. La verdad y la no-violencia no tienen edad. (...) Por instinto, es la verdad y no la no-violencia lo que me atrae. Como dijo tan certeramente una vez un monje jainista, soy más un apasionado de la verdad que de la no-violencia. (...) De hecho, ha sido buscando la verdad como he descubierto la no-violencia.” (pp. 102-103)

“Ya han intentado varias veces atentar contra mi vida, pero hasta el momento Dios me ha protegido, y mis agresores se han arrepentido de haber actuado así. Si alguien debiera matarme creyendo desembarazarse de un canalla, no será al verdadero Gandhi al que mate sino a aquél que haya creído ver bajo esa luz engañosa.” (p. 118)

(Las traducciones son mías.)

martes, 6 de marzo de 2012


Antonio Orejudo
FABULOSAS NARRACIONES POR HISTORIAS
Barcelona, 2007, Tusquets.


“La conferencia, todo hay que decirlo, fue aburridísima, letal. A Unamuno le traían al fresco todas esas teorías modernas sobre los límites de la atención humana. Él jamás se había preocupado de ser ameno; de algún modo consideraba que su propia presencia despertaba ya la atención. Su charla duró hora y media, y al final las mayor parte de los asistentes estaba cabeceando porque Unamuno sería Unamuno, pero hora y media sobre la madre española también era hora y media sobre la madre española. Al final de la charla, se abrió un turno de preguntas, que despertó a los asistentes. ¿Usted qué piensa, don Miguel, de tal cosa? ¿Qué opina usted, don Miguel, de tal otra? Y así, todos; ya se sabe cómo son estas cosas. Todo transcurría por su cauce hasta que levantó la mano un muchacho, que tenía me acuerdo perfectamente un parche en el ojo, y le hizo, literalmente, esta pregunta:
   <<Maestro, ¿es verdad eso que dicen de que su madre, q.e.p.d., sólo experimentaba placer cuando, después de hacer mucha fuerza, por fin conseguía expulsar el chorizo de caca entero, como una seda, sin que el esfínter lo cortara con una contracción refleja?>>.
   Yo creo que todos sentimos lo mismo: una especie de vahído, como si no nos cupiera en la cabeza que esto pudiera suceder. Don Miguel se levantó y se fue hacia él. Nadie lo detuvo, no sé por qué; bueno, sí sé por qué: porque era don Miguel de Unamuno y a ver quién era el guapo que le cortaba el paso. Se dirigió hacia el tipo de la pregunta y le arreó un bofetón de aquí te espero. Acto seguido se marchó sin decir esta boca es mía.” (p. 152)

Noam Chomsky
ACTOS DE AGRESIÓN
Barcelona, 2004, Crítica.


"Los ingleses utilizaron armas químicas, con muy buenos resultados, según el mando británico, cuando en 1919 intervinieron en el norte de Rusia contra los bolcheviques. Como secretario de Estado en el ministerio de la Guerra en 1919, Winston Churchill vio con entusiasmo las posibilidades de <<usar gases tóxicos contra tribus incivilizadas>> -kurdos y afganos- y autorizó al mando de la RAF en Oriente Próximo a usar armas químicas <<contra árabes recalcitrantes, a modo de experimento>>. Churchill rechazó y calificó de <<irrazonables>> las objeciones del ministerio para la India y deploró los <<remilgos acerca del empleo del gas>>. Explicó que <<en ninguna circunstancia podemos consentir la no utilización de cualquier tipo de armas de que dispongamos para poner fin rápidamente al desorden que predomina en la frontera>>; y dijo que las armas químicas no representan más que <<la aplicación de la ciencia occidental a la guerra moderna>>. (pp. 145-146)

"El concepto de <<estado delincuente>> tiene muchos matices. Así, Cuba puede considerarse uno de los principales <<estados delincuentes>> debido a su supuesta relación con el terrorismo internacional, pero Estados Unidos no entra en esa categoría a pesar de sus ataques terroristas contra Cuba durante cerca de cuarenta años (...) Cuba era un <<estado delincuente>> cuando sus fuerzas militares se encontraban en Angola, donde respaldaban al gobierno contra los ataques sudafricanos apoyados por Estados Unidos. Sudáfrica, en cambio, no era un <<estado delincuente>> entonces, ni tampoco durante los años de Reagan, cuando causó daños por valor de más de 60.000 millones de dólares y un millón y medio de muertos en los estados vecinos según una comisión de la ONU, por no hablar de algunos sucesos en el propio país... y con amplio apoyo de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La misma exención se aplica a Indonesia y a muchos otros.
   Los criterios son bastante claros: <<estado delincuente>> no es sencillamente un estado criminal, sino un estado que desobedece las órdenes de los poderosos... los cuales, huelga decirlo, están exentos." (pp. 153-154)

Los dos textos pertenecen al artículo "Estados delincuentes".
John Boyne
EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS
Barcelona, 2009, Salamandra.


“—Bruno —dijo entonces con infinita paciencia, como si no hubiera en el mundo nada más evidente que aquello—, la alambrada no está ahí para impedir que nosotros vayamos al otro lado. Está para impedir que ellos vengan aquí.
   El niño reflexionó sobre aquello, pero no sacó nada en claro.
   —Pero ¿por qué? —preguntó.
   —Porque hay que mantenerlos juntos —explicó Gretel.
   —¿Con sus familias, quieres decir?
   —Bueno, sí, con sus familias. Pero también con los de su clase.
   —¿Qué quieres decir?
   Gretel suspiró y sacudió la cabeza.
   —Con los otros judíos, Bruno. ¿No lo sabías? Por eso hay que mantenerlos juntos. No pueden mezclarse con nosotros.
   —Judíos —repitió Bruno, experimentando con la palabra. Le gustaba cómo sonaba—. Judíos —repitió—. Toda la gente que hay al otro lado de la alambrada es judía.
   —Exacto —confirmó Gretel.
   —¿Nosotros somos judíos?
   Gretel abrió la boca como si le hubieran dado una bofetada.
   —No, Bruno —exclamó quedamente—. No, claro que no. Y eso no deberías ni insinuarlo.
   —¿Por qué? Entonces ¿qué somos nosotros?
  —Nosotros somos... —empezó Gretel, pero tuvo que pararse a pensar—. Nosotros somos... —repitió, pues no estaba muy segura de la respuesta—. Mira, nosotros no somos judíos —dijo al final.
   —Eso ya lo sé —replicó Bruno con frustración—. Lo que te pregunto es qué somos, si no somos judíos.
   —Somos lo contrario —dijo Gretel rápidamente, y se quedó muy satisfecha con su respuesta—. Sí, eso es. Nosotros somos lo contrario.
   —Ah, vale. —Bruno se alegró de entenderlo por fin—. Y los contrarios vivimos en este lado de la alambrada y los judíos viven en el otro.
   —Exacto, Bruno.
   —¿Es que a los judíos no les gustan los contrarios?
   —No; es a nosotros a quienes no nos gustan ellos, estúpido.
Bruno frunció el entrecejo. A Gretel le habían dicho infinidad de veces que no debía llamar estúpido a su hermano, pero aun así ella seguía haciéndolo.
   —Ah. ¿Y por qué no nos gustan? —preguntó.
   —Porque son judíos.
   —Ya entiendo. Los contrarios y los judíos no se llevan bien.
  —Exacto —dijo Gretel, que había descubierto algo raro en su pelo y estaba examinándolo minuciosamente.” (pp. 180-182)