Eduardo Martínez de Pisón
LA TIERRA DE JULES VERNE (III)
Madrid, 2024, Fórcola.
“El autor de este ensayo se ha detenido gustoso en los cuadros de la naturaleza descritos por Verne, ha asistido paciente (o palpitante) al desenlace de las peripecias de los personajes, ha estado presente en las erupciones de volcanes que no existen y bajado ríos interminables entre caimanes de papel. Tras recorrido tan extenso, cientos de páginas no equivalentes a kilómetros, cree haber viajado por un mundo a la vez real y paralelo (la vuelta al mundo en ochenta novelas, decíamos en la introducción) y, al final, es como si hubiera regresado de una expedición compuesta por incontables expediciones encadenadas. Tengo aún presentes el aroma del trópico, el viento austral, el horizonte ocre del Sahara, el esmeralda profundo del corazón de la selva, la ventisca ártica, toda una geografía escrita sobre un planeta que existe en el sistema solar y sobre todo en la invención que los hombres somos capaces de regalarnos, pero en el que también me reconozco. Soy, claro está, de esta Tierra tangible, pero también me siento parte del fantástico planeta Verne, porque no sólo de territorio duro está hecho el hombre.” (pp. 381-382)