Carlo Ginzburg
UNA HISTORIA SIN FINAL
Madrid, 2025, Ampersand.
“Hace muchos años, cuando era estudiante, tuve la suerte de asistir a un seminario de Gianfranco Contini: una experiencia inolvidable. En medio de un fuego de artificio intelectual que parecía inagotable Contini se detuvo de golpe para contar una anécdota. Había (dijo) dos filólogos franceses. El primero, provisto de una larga barba, tenía la pasión de la anomalía: anomalía de cualquier tipo -morfológica, gramatical, sintáctica-. Tras haberlas identificado, las contemplaba y murmuraba acariciándose la barba: 'Es extraño' (C'est bizarre). El segundo filólogo era un cartesiano: un hombre de cabeza totalmente brillante, por dentro y por fuera. No encontraba paz porque no había conseguido reconducir cada anomalía -gramatical o de otro tipo- dentro de una ley general. Entonces se estrujaba las manos y decía: 'Es satisfactorio para el espíritu' (C'est satisfaisant pour l'esprit).
Cuando escuché a Contini contar esta anécdota me identifiqué inmediatamente con el filósofo barbudo. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta, por un lado, de que las dos perspectivas eran evidentemente complementarias. Pasó un tiempo desde entonces y cambié nuevamente de opinión. La relación entre normas y transgresiones de las normas es -desde un punto de vista cognitivo- asimétrica. Ninguna norma puede prever la gama de las transgresiones; las transgresiones y las anomalías, en cambio, implican la norma y por lo tanto nos constriñen a contar con la norma. Por este motivo una investigación basada en errores, anomalías y fenómenos de contornos difusos me parece, al menos potencialmente, mucho más rica.” (pp. 245-246)
[Gianfranco Contini fue un destacado filólogo y crítico literario italiano.]