Massimo Recalcati
LA LUZ DE LAS ESTRELLAS MUERTAS (II)
Barcelona, 2025, Anagrama.
“Una vez, un paciente se pasó toda la sesión llorando sin parar. Su llanto parecía incontenible. Era un hombre de más de cincuenta años que estaba tratando de hablarme sobre la muerte de su esposa. La herida de la separación parecía muy reciente, como si hubiera ocurrido ayer. Por su aspecto descuidado y desaliñado daba la impresión de que acababa de sufrir un grave accidente. Sin embargo, cuando le pregunté cuánto tiempo hacía que su mujer había fallecido, la respuesta me sorprendió. «Veinte años», dijo. Un testimonio, en efecto, de hasta qué punto el tiempo del duelo es un tiempo suspendido, bloqueado, inmóvil. El dolor que sentía al hablarme de pérdida era el mismo que había experimentado veinte años antes; nada había cambiado, todo había permanecido igual; la misma desesperación, el mismo sentimiento de abandono, la misma percepción de que su vida nunca volvería a tener sentido alguno.” (p. 44)