Mick Herron
LAS HORA SECRETAS
Barcelona, 2023, Salamandra.
“En cuanto su propio trabajo, había días en que podía tenerlo delante de las narices sin ser capaz de entender en qué consistía. «La protección de la nación.» Lo que significaba proteger a los trabajadores, a los asistentes a un concierto, a los que iban de compras, a los que estaban en primera línea cuando determinados individuos, metidos en algún cuartucho sin ventanas, proyectaban sembrar el terror incitados por el odio. Lo que a su modo de ver justificaba entrometerse en las vidas de aquellos mismos trabajadores, aunque no todo el mundo lo veía de esa forma. Para algunos, ella era el enemigo, «el escudo protector de la clase dirigente». Una pulla habitual, y en parte fundamentada, pero que ignoraba el hecho de que la antigua clase dirigente se había ido desintegrando durante las últimas décadas, pues el funcionariado y los industriales de toda la vida se habían visto suplantados por una nueva cohorte. Una cohorte integrada por los medios de comunicación por un lado, los ricos por el otro, y en su parte intermedia, por la vasta intersección entre los unos y los otros. El grito de guerra de esta nueva generación decía combatir a las élites, pero en realidad todos habían ido a los mismos colegios de pago, pertenecían a los mismos clubes y hacían ondear las mismas banderas en lo alto de sus mansiones rurales... No, no hacía falta proteger a la clase dirigente, porque la clase dirigente siempre acababa venciendo. Con el matiz de que no siempre se trataba de la misma clase dirigente, o no inicialmente.” (pp. 456-457)