miércoles, 9 de septiembre de 2026

Terenci Moix
MIS INMORTALES DEL CINE: Hollywood años 50
Barcelona, 2001, Planeta.

 

“Incluso llegó a anunciarse que se sometería a una prueba más difícil todavía: presentarse en el West End con una producción de Macbeth. Posteriormente se suspendió el estreno sin causas claras, aunque malas lenguas aseguraron que le imponía la responsabilidad de representar a Shakespeare ante el exigente público inglés.
   Semejantes observaciones contrastan con la mayoría de las personas que han trabajado con Charlton Heston. Todos le consideraban un gran profesional, concienzudo y obsesionado por alcanzar la perfección en su trabajo. En este sentido escribió Cecil B. De Mille en su autobiografía: «Antes de rodar una escena de Los diez mandamientos, Chuck solía apartarse del equipo para meditar en soledad durante media hora, vestido y maquillado como su personaje. Cuando regresaba al decorado, los extras musulmanes murmuraban piadosamente: “¡Mussa! ¡Mussa!” Para ellos era el profeta Moisés.»
   Para millones de espectadores sigue siéndolo. Pese a que últimamente le haya dado por el culto a las armas, la homofobia y otras actitudes reaccionarias indignas de aquel Rodrigo de Vivar tan heroico. Y tan guapo, coño.” (p. 257)