Faustino Cordón
LA NATURALEZA DEL HOMBRE A LA LUZ DE SU ORIGEN BIOLÓGICO
Barcelona, 1985, Anthropos.
“Pasemos a la segunda cuestión más concreta que deriva de la anterior; a saber: si el ánima de los animales, y en particular la del hombre, es un fenómeno o proceso real, objetivo, originado y sostenido por un entorno dinámico cognoscible y que, por tanto, sea objeto potencial de conocimiento científico; también a esta cuestión, como biólogo, he de dar una respuesta afirmativa; estoy muy convencido (por datos concretos de muy diverso tipo) de que el ánima, consustancial en nuestra vivencia, con sus contenidos de conciencia, es algo muy concreto que va estando en condiciones de ser estudiado experimentalmente; a saber: un campo físico unitario (en el que radica la individualidad de todo animal y, por lo tanto, de todo hombre), campo que resulta ciertamente del proceso de las células del soma animal, pero como algo distinto de ellas y capaz de gobernarlas. La vieja dualidad de cuerpo y alma (análoga a la que hasta principios de siglo se consideraba existir entre materia y energía) como entes radicalmente distintos es lo que ha mantenido a los psicólogos y fisiólogos separados entre sí artificialmente, y lo que a la parte quizá más progresiva de unos y otros les llevó, por una excesiva prevención a incurrir en idealismo, a caer (lastrados de un reduccionismo somatista) en el mecanicismo de identificar los fenómenos psíquicos con la fisiología del sistema nervioso. No es así; el ánima, ciertamente, surge de la actividad cooperante de neuronas, y gobierna esta actividad cooperante, pero como algo distinto de ella y de un modo en el que tanto el ánima como las neuronas se realizan sin tomar noticia una de otras y viceversa.” (pp. 161-162)