Agatha Christie
EL ENIGMÁTICO MR. QUIN
Barcelona, sin fecha, Molino.
“Mister Satterthwaite tenía sesenta y dos años, un tanto encorvado y enteco, con cara de duende fisgón y un intenso y desordenado interés por inmiscuirse en vidas ajenas. La suya, por decirlo así, transcurría cómodamente sentado en un sillón de una primera fila de butacas contemplando los diversos dramas humanos que ante su vista se iban desarrollando. Su papel había sido siempre el de mero espectador. Sólo ahora, y al sentirse víctima de las implacables garras de la senectud, es cuando empezó a acrecentarse su instinto crítico por cualquier suceso que cayese bajo su directa observación.” (pp. 5-6)
“—Usted es, según creo, lo que pudiéramos llamar un hombre rico, mister Satterthwaite. No un millonario, pero sí uno que pudiera permitirse una excentricidad o un capricho sin reparar en el gasto. Usted ha desempeñado siempre el papel de mero espectador en los dramas que aquejan a la humanidad. ¿No se le ha ocurrido nunca saltar a la escena y experimentar la emoción de verse convertido súbitamente en actor? ¿No se ha sentido usted, aunque sólo sea por un instante, árbitro absoluto de los destinos de los demás, con prerrogativa de vida o muerte pendiente de sus manos?”(p. 75)