domingo, 16 de noviembre de 2025

H. J. Ch. Grimmelshausen
SIMPLICIUS SIMPLICISSIMUS
Madrid, 1986, Cátedra.

 

“Yo creo que no hay nadie en el mundo que no tenga sus ramalazos de locura, pues todos estamos hechos de la misma clase, y puedo saber muy bien por mis propias peras cuando maduran las del vecino. «¡Ah, necio! -podría replicarme alguien-, ¿crees que porque tú seas loco, tienen que serlo todos los demás?» No, no es eso lo que quiero decir, pues sería decir demasiado. Pero de una cosa estoy seguro: de que unos saben ocultar la necedad mejor que otros. Y no se es loco únicamente por tener ideas deslavazadas, pues ¿quién en su juventud no ha cometido locuras? Pero sólo el que las exterioriza es tenido por tal, pues hay quien las oculta y quien las deja ver sólo a medias. Los que las disimulan del todo son auténticos misántropos. Sin embargo, quienes de vez en cuando dejan asomar un poquito las orejas y se toman un respiro para no morir asfixiados, éstos son, a mi modo de ver, los mejores y más sensatos.” (pp. 292-293)