H. J. Ch. Grimmelshausen
SIMPLICIUS SIMPLICISSIMUS
Madrid, 1986, Cátedra.
“Yo creo que no hay nadie en el mundo que no tenga sus ramalazos de locura, pues todos estamos hechos de la misma clase, y puedo saber muy bien por mis propias peras cuando maduran las del vecino. «¡Ah, necio! -podría replicarme alguien-, ¿crees que porque tú seas loco, tienen que serlo todos los demás?» No, no es eso lo que quiero decir, pues sería decir demasiado. Pero de una cosa estoy seguro: de que unos saben ocultar la necedad mejor que otros. Y no se es loco únicamente por tener ideas deslavazadas, pues ¿quién en su juventud no ha cometido locuras? Pero sólo el que las exterioriza es tenido por tal, pues hay quien las oculta y quien las deja ver sólo a medias. Los que las disimulan del todo son auténticos misántropos. Sin embargo, quienes de vez en cuando dejan asomar un poquito las orejas y se toman un respiro para no morir asfixiados, éstos son, a mi modo de ver, los mejores y más sensatos.” (pp. 292-293)