Gaston Bouthoul
LA GUERRA (II)
Barcelona, 1971, Oikos-Tau.
“En general, se demuestra que los largos períodos de guerras destructoras suceden a períodos de expansión demográfica. En Francia, por ejemplo, la guerra de los Cien Años sucede al apogeo de la población de principios del siglo XIV. Las guerras de los Treinta Años y de Religión suceden al máximo alcanzado nuevamente en el siglo XVI. A fines del siglo XVIII, cuando la revolución demográfica se acentúa con la vacunación, llegan las guerras de la Revolución y del Imperio. De este modo, la experiencia histórica demuestra que ninguna gran guerra es concebible fuera del clima particular que crea la superpoblación. Una gran guerra no puede existir sin una infraestructura demográfica adecuada.” (p. 55)