Agustín García Calvo
LA VENTA DEL ALMA
Madrid, 1980, Ediciones Libertarias.
“Ya se ve, pues, señores y señoras: no es tan fácil ser ateo como puede creerse de primeras. Y cuando veo a aquellos que, contentos con haber terminado con el viejo Dios, la beatitud tan futura como eterna de las almas y todo el montón de las supersticiones superadas, se adhieren con una fe igualmente ciega a las creencias que la Ciencia y la organización de su tiempo imponen, y se quedan, por ejemplo, contemplando boquiabiertos la subida de las curvas estadísticas hacia los novísimos del Progreso y cómo, mudando de luna según los tiempos, miran con los ojos de la fe más pura hacia la de los astronautas, trabajo me cuesta no admirar la multipotencia y las argucias extremas del buen Dios.” (p. 32)