Alfonso Mañas
GLADIADORES, BESTIAS Y CONDENADOS (I)
Córdoba, 2024, Almuzara.
“Esta actitud contradictoria la muestra Plinio a lo largo de toda la NH, dando por buena la existencia de seres tan fabulosos como el grifo, o humanos con un ojo en la frente (NH, 7.2.10), y a la vez expresando su total descreimiento hacia los dioses de la religión romana, diciendo cosas como «Es casi un delirio de niños creer en matrimonios entre los dioses y que nadie haya nacido de ellos en tanto tiempo, y que unos sean eternamente viejos y canosos, otros jóvenes o niños, de color negro, alado, cojos, nacidos de un huevo, o que viven y mueren en días alternos» (NH, 2.5.17). Y concluye, «dios significa para un mortal ayudar a otro mortal, y esta es la vía para la gloria eterna» (deus est mortali invare mortalem, et haec ad aeternam gloriam via [NH, 2.5.18]), lo cual no es sino enunciar el principio básico del estoicismo.
En esencia, las opiniones de Plinio sobre los dioses evidencian lo muerta que estaba ya la religión romana para esa fecha (finales del siglo I), al menos entre los intelectuales como él, y que -por tanto- la participación de esos estratos de la sociedad en los actos religiosos no era más que una hipocresía y una impostura que se mantenía por guardar las tradiciones y respetar las creencias del pueblo llano (que sí creía aún en eso).” (pp. 72-73)
[Las iniciales NH se refieren a la obra de Plinio el Viejo Naturalis historia.]